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NOVIEMbre 2003 Nº 14

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Portada: Ilustración del Libro conservado en la Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo, Aurea Rosa D Silvestri de Priero. 1537. Contraportada: Foto MONDRIAN. 31 de octubre de 2003. Los Seminaristas trasladan la urna con las reliquias de Santa Teresita hacia la Catedral. Capitulares de la Portada: “Decreto de Graciano”, 1500. Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo. SEMINARIO SAN CAYETANO Plaza de Herrasti, 2 Apdo. Nº 8 37500 CIUDAD RODRIGO (Salamanca) Tel. 923 46 01 08 • Fax 923 48 00 66 Correo electrónico: sancaye@teleline.es / rectorcr@telefonica.net Página Web: www.elseminario.net DEPOSITO LEGAL: S. 153 - 1991 LLETRA, S.L. Avda. Conde de Foxá, nº 89 • Tel. y Fax: 923 48 12 68 • 37500 Ciudad Rodrigo 3

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S UMARIO Editorial ....................................................................................................6 Carta de nuestro Obispo........................................................................7 Misión cumplida ......................................................................................9 Recepción de las Reliquias de Santa Teresa .......................................12 Facetas de nuestra formación..............................................................15 Entrevista a un nuevo formador...........................................................16 Crónica Convivencia de los nuevos .........................................18 ¿Cómo fue el campamento? .......................................19 Primeras impresiones .................................................20 Mi segundo año en el Seminario .................................23 Las clases en el Seminario ..........................................23 Actividades deportivas ...............................................24 Excursión a Las Edades del Hombre ............................25 Ejercicios Espirituales .................................................27 La Oración ................................................................28 Programación del día de San Cayetano .......................29 Entrevista a Eduardo Azofra ........................................29 Pastoral Parroquial para un futuro sacerdote ................32 Nuestro Seminario Diocesano Seminario Menor .......................................................33 Seminario Mayor .......................................................39 Equipo de Formadores ..............................................40 Los Seminaristas en el mapa de la Diócesis ..................41 Comunidad Educativa ................................................42 Obras en el Seminario. .........................................................................46 In Memoriam Juan José Rodríguez Gómez ......................................47 Sacerdotes fallecidos en nuestra casa sacerdotal ..........48 Horarios..................................................................................................50 5

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Editorial “Atrévete a crecer como Él” es mucho más que un simple lema para un curso. Es todo un programa para la vida de unos adolescentes y jóvenes. Con este lema asumimos todos un reto apasionante en el itinerario de la madurez humana, aventura en la que no estamos solos porque Alguien nos está echando una mano hacia arriba: Jesucristo, el mismo ayer, hoy y siempre. Este nº 14 de la revista Nuestro Seminario quiere ser fiel reflejo de las grandes metas que nos marcamos en lo humano, cristiano y vocacional, para servir con honradez al Evangelio en nuestra tierra. El Señor precisa de chavales generosos y decididos, amigos fuertes de Dios y de los hombres; necesita apóstoles maduros, llenos de ilusión y de proyectos sostenidos contra viento y marea. El Señor Jesús sigue llamando a los jóvenes de nuestra diócesis para que sean muy felices, creciendo en todos los aspectos de la vida, en la misma medida que se hacen servidores de los demás. Ninguno de nosotros debemos refugiarnos en una mediocridad sin metas, ni rumbo. Nadie que quisiera hacer algo por sí mismo y por los demás, tiene derecho a instalarse en una apatía estéril, sino que debe ilusionarse en su propia transformación personal. Nuestro Seminario de San Cayetano quiere seguir haciendo este servicio en nuestra amada iglesia particular con optimismo y esperanza. Estos retos que nos suponen el futuro los encaramos con ilusión. En esta revista se adivina algo de lo que toda la comunidad educativa intenta vivir día a día, año a año. Esta aventura, centrada en la madurez humana de manera singular durante este curso, no se hace a ciegas, sino que tiene en Jesús y en sus mejores discípulos la prueba de que se puede llegar al techo de lo humano abrazando su evangelio. En medio de esta fraternidad de hermanos y amigos que es el Seminario, las semillas de la vocación se siembran constantemente, y todos aguardamos con paciencia su crecimiento. El Salvador. El Greco 6

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CARTA DE NUESTRO OBISPO Mis queridos amigos: El próximo día 25 de noviembre se cumplen 234 años de la apertura de nuestro Seminario Diocesano. Es una buena ocasión para recordar este acontecimiento y para dar gracias al Señor por los miles de seminaristas que, durante estos años, se han preparado en el mismo para ser sacerdotes. Algunos han sido extraordinarios ministros del Señor y han dedicado toda su vida en el servicio a la comunidad cristiana. Otros, por distintas razones, no han llegado al sacerdocio, pero la formación recibida en el Seminario les ha permitido ser buenos profesionales y excelentes cristianos. Durante estos últimos años, el Seminario ha experimentado un descenso progresivo en cuanto al número de seminaristas. Esto se debe, entre otras cosas, a la secularización de la sociedad española, a la indiferencia religiosa, al miedo de muchos jóvenes a la hora de tomar decisiones para toda la vida, a las dificultades internas por las que pasa la institución familiar y al descenso de la natalidad. Sin embargo, en medio de estas dificultades, percibimos que Jesús, como hizo durante los años de su vida pública, continúa invitando a seguirle porque desea nuestra felicidad. Unos acogen la invitación y otros no. Él nunca va a forzar u obligar a nadie. Los que estáis en el Seminario habéis escuchado esa llamada del Señor y habéis respondido generosamente. Desde estas páginas quisiera agradeceros a los niños y jóvenes que estáis en el Seminario vuestra valentía y vuestra generosa respuesta a la invitación del Señor. Con vuestra decisión sois un testimonio vivo de la presencia de Jesucristo resucitado y tengo la seguridad de que no os arrepentiréis nunca de haber respondido con fidelidad a su llamada. ¿Qué sucederá en el futuro? Esto ni vosotros ni yo lo sabemos. Solamente el Señor conoce lo que será nuestro futuro. Lo importante es que aprovechéis este momento para crecer como personas, como creyentes y como responsables de vuestra formación. No dejéis pasar esta oportunidad que tenéis en la vida. Pero para que se produzca la maduración de la persona, no son suficientes los conocimientos intelectuales. Es preciso también que encontréis momentos de silencio y de reflexión en vuestras ocupaciones diarias para haceros preguntas sobre el sentido de vuestra vida y sobre la finalidad de lo que ahora estéis haciendo. En un mundo, en el que muchas personas viven de criterios prestados, de lo que dicen los demás o de la moda del momento, es urgente que surjan niños y jóvenes que, de 7

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acuerdo con su edad, tengan criterios propios a la hora de hacer las cosas y sean capaces de remar contra corriente. En esto Jesús también es modelo para nosotros. A lo largo de su vida nos da un testimonio de permanente fidelidad al Padre, aunque por su modo de proceder, tenga que soportar la incomprensión, el insulto y la cruz. En este primer año, en el que tengo la gran dicha de celebrar la fiesta de San Cayetano con vosotros, os invito a mirarle, a meditar su Palabra y a vivir de acuerdo con ella. Os sentiréis felices haciendo lo que el Señor quiere de vosotros en cada momento, aunque muchos no os entiendan ni os comprendan. A Él os encomiendo cada día en mis oraciones. + Atilano Rodríguez Obispo de Ciudad Rodrigo 8

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MISIÓN CUMPLIDA esde el pasado 6 de abril contamos con nuevo obispo en nuestra diócesis, D. Atilano Rodríguez Martínez, hasta ese momento obispo auxiliar de Oviedo. La noticia de su nombramiento causó una gran alegría entre las gentes de la diócesis, debido a que desde hacía unos meses se venía rumoreando la posibilidad de que la Diócesis de Ciudad Rodrigo se uniese a la de Salamanca. D Las primeras sospechas de que esto se llevase a cabo llegaron con el traslado del obispo de Salamanca a la sede de Valladolid a finales de agosto de 2002 y quedar así vacantes las dos diócesis de la provincia. El propio D. Julián pidió ante la Virgen de la Peña de Francia en el día de su fiesta que las dos diócesis contasen pronto con nuevos obispos. Pero las noticias cada vez iban siendo menos esperanzadoras, hasta que a mediados de diciembre ya se daba por hecho que ambas diócesis quedarían unidas en la persona de su obispo. En las Navidades se dio parte a la opinión pública de la situación en la que se encontraba la diócesis civitatense, movilizándose enseguida todos los sectores religiosos, sociales, políticos, culturales y hasta personas particulares que hicieron saber su opinión al Sr. Nuncio y a la Conferencia Episcopal antes de que se tomase ninguna decisión al respecto. Por su parte, D. Julián, en sus visitas a Ciudad Rodrigo, nos pedía a todos que tuviésemos «confianza en la Santa Sede». El lunes 20 de D. Atilano, junto a D. Julián y al Sr. Nuncio, camino de la Catedral, antes de la Toma de Posesión 9

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Enero, en la celebración de la fiesta de S. Sebastián en la Catedral de Ciudad Rodrigo, D. Julián pidió al santo patrón de la ciudad que intercediese ante su “Gran Capitán” para que se produjese la pronta llegada de un nuevo pastor diocesano. La noticia esperada se la dio el Nuncio a D. Julián en el Parador Nacional de Ávila, tras la comida a la que estaban invitados los obispos con motivo de la toma de posesión del nuevo obispo de Ávila el 23 de febrero de 2003. Y a D. Julián, que estaba más efusivo que nunca, se lo notamos en la cara al acabar la celebración y despedirnos de él en la sacristía de la catedral abulense. También estaba por allí D. Atilano. Justo tres días después, el 26 de febrero, se hizo público el nombramiento de D. Atilano como nuevo Obispo de Ciudad Rodrigo. El 2 de marzo, domingo siguiente, fue la toma de posesión del nuevo obispo de Salamanca. Al acabar la Eucaristía, tuvo lugar en la Catedral Vieja, que sirvió de sacristía, el primer encuentro de varios seminaristas de Ciudad Rodrigo y el anterior Rector del seminario civitatense, con D. Atilano. Estuvieron también presentes en este primer contacto de saludo D. Julián, nuestro anterior obispo, y D. Antonio Mª Rouco Varela, D. Carlos Osoro Sierra y D. Gabino Díaz Merchán, Cardenal Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Arzobispo de Oviedo y Arzobispo emérito de Oviedo respectivamente. El sábado 22 de marzo la Diócesis de Ciudad Rodrigo, con D. Julián al frente, organizó una peregrinación diocesana al Santuario de la Virgen de la Peña de Francia en acción de gracias a la Virgen por el nombramiento del nuevo obispo. D. Julián había encomendado el futuro de la diócesis a esta advocación de la Virgen, tan querida en esta tierra. Y, por fin, en la tarde del 6 de abril, a las cinco de la tarde, se celebró en la Catedral civitatense la Toma de posesión de D. Atilano como nuevo Obispo de Ciudad Rodrigo. A ella asistió el Nuncio Apostólico y otros veintiséis obispos, entre ellos los arzobispos de Zaragoza (Mons. Elías Yanes); de Santiago de Compostela (Mons. Julián Barrio); de Oviedo (Mons. Carlos Osoro y el emérito de la misma sede, D. Gabino Díaz Merchán); todos los obispos de Castilla y León; el Obispo de Sigüenza-Guadalajara (Mons. José Sánchez), natural de la diócesis civitatense; y el Obispo de Cádiz y Ceuta (Mons. Antonio Ceballos), Obispo de Ciudad Rodrigo entre 1988 y 1994. Los seminaristas de Ciudad Rodrigo, junto a los de Ávila, Segovia y Oviedo, que se desplazaron hasta la vieja Miróbriga para acompañar al que había sido su Obispo auxiliar durante siete años, siguieron la celebración desde el coro de la Catedral. Y como es de bien nacidos ser agradecidos, damos las gracias en primer lugar a D. Julián. Sólo Dios sabe de su trabajo callado y eficaz, trabajo que le llevó a exclamar entre lágrimas «¡Misión cumplida!», tras la toma de posesión de D. Atilano y 10

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justo antes de emprender viaje a León. En segundo lugar, gracias a D. Atilano por aceptar con disponibilidad este nuevo servicio que le pide la Iglesia. Y en tercer lugar, gracias a todas aquellas personas que han hecho posible que Ciudad Rodrigo continuase con obispo propio. Todos ellos han trabajado de un modo limpio, justo y ejemplar. Finalmente, desde el Seminario le deseamos a D. Atilano lo que le dijo D. Julián en sus últimas palabras como Administrador Apostólico de Ciudad Rodrigo: «que venga de buena mano» y le recordamos lo que le dijimos aquella tarde inolvidable del 6 de abril cuando en el Seminario le regalamos una caña de pescar para que siguiese cultivando una de sus aficiones: «haga de nosotros pescadores de hombres». Roberto Vegas Primero D. Atilano acompañado, la tarde del 6 de abril, por D. Antonio Ceballos y D. Julián López, anteriores obispos de Ciudad Rodrigo 11

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RECEPCIÓN DE LAS RELIQUIAS DE SANTA TERESA DE LISIEUX LAS RELIQUIAS DE LA “PEQUEÑA” TERESA ESTUVIERON EN NUESTRO SEMINARIO ue un acto sencillo pero cargado de emoción. Prácticamente desde principios de curso llevábamos esperando ese momento. Y el día 31 de Octubre de 15:00 a 16:00 h. nuestra Capilla Mayor del Seminario recibía la hermosa urna con las reliquias de la santa de Lisieux. A las 14:30 h. llovía a mares y planteamos la posibilidad de tener nuesCelebración en el Seminario ante las reliquias tro acto vocacional en la de Teresa de Lisieux: una madre de dos seminaristas y misma Catedral... No fue una de nuestras cocineras, arrojan pétalos necesario, pues a las 15:00 h. había dejado de llover y los seminaristas de los últimos cursos pudieron trasladar los restos a nuestra Capilla Mayor. Estábamos todos allí: D. Atilano, los formadores, los seminaristas, personal de servicio, algunos familiares, algunos fieles mirobrigenses y los portadores del tesoro carmelitano. La hora que tuvimos para nosotros transcurrió presurosa. Los cantos, las oraciones, las exhortaciones, las poesías, el precioso testimonio del P. Miguel -superior de los padres carmelitas de Salamanca-, las velas, los silencios,... formaron un todo donde la presencia de Teresita del Niño Jesús “llenaba la casa”. Su perfume de rosas de amor, de abandono, de caminito, de entrega misionera, eran el reto prendido en todos los corazones. El camino de vuelta a la Catedral se pudo hacer con la normalidad requerida. “Pequeña gran” Teresa, ¿querrás pedir a Ese “Sol” divino inextinguible que tú ya contemplas maravillada y por siempre, gracias abundantes para nuestro Seminario? Que no se diga que tu prometida lluvia de rosas no es una realidad de abundantes y santas vocaciones para Ciudad Rodrigo. De seguro que por ti no va a quedar. Gracias por venir y quedarnos tu espíritu. Vuelve pronto. F Prudencio Manchado Vicente Director Espiritual del Seminario 12

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PALABRAS DE ACOGIDA DEL RECTOR Ciudad Rodrigo, 31 de octubre de 2003, a las 15, 00 h. on gran gozo y regocijo acogemos en este querido Seminario de San Cayetano las reliquias de Santa Teresa de Lisieux. En nuestra amada diócesis civitatense hemos hecho un hueco para que estos restos santos tengan durante una hora reposo y plegaria. En ellos nosotros vemos el amor derramado de una joven que aspiró a las alturas del amor misericordioso. En estas reliquias nosotros nos acercamos a la niña, adolescente y joven carmelita que voló hacia el sol brillante y que se atrevió a crecer como Jesús. C No sin emoción contemplamos en este cuerpo a los restos de quien amó y de quien se dejó amar: «Alma a quien todo un dios prisión ha sido/ venas que humor a tanto fuego han dado,/ medulas que han gloriosamente ardido,/ su cuerpo dejará, no su cuidado;/ serán ceniza, mas tendrá sentido;/ polvo serán, mas polvo enamorado» (Francisco de Quevedo). Con estos versos de Quevedo queremos también nosotros expresar que es el amor la garantía de la perennidad de la vida y que en estos restos inanimados del cuerpo permanecen los restos que amaron y fueron amados; pero sobre todo ante estas reliquias queremos dar El rector pronunciando las palabras de bienvenida ante las reliquias de Teresa de Lisieux 13

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gloria a Dios que enamoró tan maravillosamente a esta mujer para hacer de ella un instrumento de su presencia, de su vitalidad, de su amor misericordioso. Querida Teresa, quiero presentarte a esta comunidad del Seminario. Hay en ella muchas ilusiones, muchos retos, muchos corazones dispuestos a entregar lo mejor de sí mismos. Estamos reunidos en este último día de octubre los más pequeños y los más mayores de los estudiantes y los formadores, los sacerdotes de nuestra casa sacerdotal, las religiosas, los trabajadores, algunos de los familiares y profesores; toda la comunidad educativa que anhela y desea acompañar el paso del Señor por la vida de cada uno de nosotros. Enséñanos tú, cómo se logra vivir en la amistad sencilla y clara con Jesús; enséñanos cómo se puede ser santo con tal naturalidad y con tanta alegría; enséñanos a orar para experimentar el fuego divino que transforme nuestra existencia; repítenos aquello de que Jesús no tiene necesidad de nuestras obras, sino sólo de nuestro amor; enséñanos que no hay que tener miedo a entregarse a él sin reservas; enséñanos la ciencia del amor, el secreto que conduce a esa hoguera divina; muéstranos el camino del abandono como el niñito que se duerme en brazos de su padre. Teresa, muéstranos el camino de tu fidelidad a la propia vocación, para que de este grupo de chavales salgan los apóstoles del siglo apenas estrenado, esa vocación en el amor locamente enamorado por llevar el Evangelio a todos los hombres; guíanos hasta el secreto donde actúa el AMOR; haz que comprendamos aquellas palabras de San Juan de la Cruz: «Hace tal obra el AMOR,/ después que le conocí,/ que, si hay bien o mal en mí,/ todo lo hace de un sabor,/ y al alma trasforma en sí». Los Seminaristas portando las reliquias de Teresa de Lisieux, camino de la Catedral 14

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Ayúdanos a entender qué dulce es el camino del amor, en el cual, según tu nos cuentas, , aunque se pueden cometer infidelidades, el amor, haciéndolo todo de un sabor, consume con enorme rapidez todo lo que puede desagradar a Jesús, no dejando más que una humilde y profunda paz en el fondo del corazón. Teresa de Lisieux, con cuánto deseo quiero pedirte en nombre de nuestro Seminario, que tu estancia nos ayude a llevar adelante el proyecto de este curso, cuyo lema es “Atrévete a crecer como Jesús”; tú que fuiste libre y atrevida, enseña a este puñado de adolescentes y jóvenes a medirse no por sus cualidades, sino por sus grandes deseos, para que no le echen para atrás sus fallos, sino para que se atrevan a ser como aquel pajarillo del que tú dices que «quisiera volar hacia ese Sol brillante que encandila sus ojos; quisiera imitar a sus hermanas las águilas, a la que ve elevarse hasta el foco divino de la Santísima Trinidad... pero, ¡ay! Lo más que puede hacer es alzar sus alitas, ¿pero eso de volar no está en su modesto poder? No, no, el pajarillo ni siquiera se desconsolará. Con audaz abandono, quiere seguir con la mirada fija en su divino Sol...». Teresa, pon en todos nosotros, pobres pajarillos, unos ojos y un corazón de águila, para atrevernos a mirar fijamente al Sol divino y a no conformarnos con cualquier luz que nuble nuestras más inmensas aspiraciones. Si supieras, Teresa, cuánto puedes enseñarnos en esta hora de nona, la hora de las grandes decisiones. Con cuánto anhelo pido tu intercesión ante el Padre amoroso, para que los que estamos aquí hagamos de nuestro cotidiano vivir una ofrenda sencilla y agradecida a Dios, para santificar nuestras jornadas cargadas de trabajo y sinsabores, o usando tus propias palabras: «demostrarte el amor no dejando escapar ningún pequeño sacrificio, ni una sola mirada, ni una sola palabra, aprovechando hasta las más pequeñas cosas y haciéndolas por amor...así arrojaré flores delante de tu trono». En fin, Madre Teresa y Doctora, hija de nuestra gran Teresa de Jesús, la Santa de Ávila y patrona de nuestra provincia eclesiástica de Valladodid, Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, haz que nos volvamos al Evangelio, único libro que acabó sustentándote en la oración, que también nosotros descubramos en él luces nuevas y sentidos ocultos y misterioso; que en esta hora nueva de la Iglesia, los hombres experimentemos de verdad a Cristo en el paso de nuestra vida y que entendamos aquella de que «el reino de Dios está dentro de nosotros» como tu nos lo has explicado en tus manuscritos autobiográficos: «Jesús no tiene necesidad de libros ni de doctores para instruir a las almas. Él, el Doctor de los doctores, enseña sin ruido de palabras... Yo nunca le he oído hablar, pero siento que está dentro de mi, y que en todo momento me guía y me inspira lo que debo decir o hacer. Justo en el momento en que las necesito, descubro luces en las que hasta entonces no me había fijado. Y las más de las veces no es precisamente en la oración donde esas luces más abundan, sino más bien en medio de las ocupaciones de la jornada...». Que así sea. Juan Carlos Sánchez Gómez Rector del Seminario 15

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Facetas de nuestra formación ATRÉVETE A CRECER COMO JESÚS l lema para el curso 2003/2004 en nuestro Seminario es todo un reto para aquellos que no se conforman con la mediocridad. San Lucas nos explica que Jesús, siendo un niño iba creciendo no sólo en edad, sino también en sabiduría y gracia. Era Dios, pero también era hombre y para poder serlo en toda la amplitud que encierra esta palabra, tenía que desarrollarse en todos los aspectos que engloban a la persona. Debía ser limpio, educado, respetuoso, puntual, trabajador... ¿Qué padre no desea que sus hijos crezcan en todos estos valores?, ¿y qué mejor manera puede haber que teniendo como ejemplo al mismísimo Jesús? Este año nos hemos marcado como meta el crecimiento en estos valores humanos. No quiere decir que otros años no lo hayamos trabajado, pero este curso vamos a tratar de fijarnos de manera especial en ello. A veces parece una tontería pensar que algunos niños o adolescentes no sepan ser ordenados o responsables con sus obligacio- E nes (cuando los adultos creemos muchas veces que un joven tiene una vida muy fácil, sin responsabilidades ni nada). Pero estando con ellos, viviendo con ellos, te das cuenta de que si un chico no es capaz de tirar un simple papel en la papelera, ¿cómo le podemos pedir que sea ordenado en su vida? Si un niño no sabe cuánto debe gastar, porque su medida es: “gasto todo lo que tengo, si es mucho, mucho y si es poco, poco”, ¿cómo vamos a pedirle que sea austero, ahorrativo, que piense en el futuro? En el Seminario, para suerte de muchos, apostamos por la educación de “personas” y digo suerte de muchos, porque en pocos años serán ellos y no nosotros los que tengan en sus manos todo, ya sea como sacerdotes o laicos, pero en ambos casos será mejor que sean “personas” y no “zoquetes”, que de esto último ya tenemos demasiados. Alberto Dávila Ferreira Educador del Seminario San Cayetano Mural pintado por A. Dávila en la sala de juegos del Seminario 16

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