Revista Nuestro Seminario

 

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nº 13. Diciembre 2002

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Diciembre 2002 Nº 13

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S UMARIO Editorial ..................................................................................4 Entrevista a Mons. Julián López...........................................5 Acción de Gracias en la despedida de D. Julián................7 Facetas de nuestra formación ............................................10 Curso introductorio .............................................................14 Crónica de un trimestre ......................................................16 Nuestro Seminario Diocesano Seminario Menor...............................................23 Seminario Mayor ...............................................27 Los Seminaristas en el mapa de la Diócesis .........28 Comunidad Educativa .......................................29 Al cierre. ...............................................................................33 Antiguos alumnos. ..............................................................36 Horarios................................................................................38 Portada: Ilustración del Libro conservado en la Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo, Aurea Rosa D Silvestri de Priero. 1537. Contraportada: Vidriera Catedral de Chartres (Francia). Estilo Románico-Gótico, en Historia del Arte, 1897. Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo. Capitulares de la Portada: “Decreto de Graciano”, 1500. Biblioteca del Seminario de Ciudad Rodrigo. DEPOSITO LEGAL: S. 153 - 1991 LLETRA S.L. Avda. Conde de Foxá, nº 89 • Tel. y Fax: 923 48 12 68 • 37500 Ciudad Rodrigo 3

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Editorial E ste boletín informativo llamado Nuestro Seminario ha ido dando una breve información de la vida y de la ilusión de cuantos formamos esta comunidad educativa. Con la excepción del curso 1996/97, que no llegó a ver la luz, y con los dos números del curso1992/93, uno en octubre y el otro en marzo, se ha mantenido el título con el que se denominó el primer boletín de marzo del 1990, aún realizado en fotocopia. A partir del curso 91/92 esta revista se viene realizando en la imprenta. En esta sencilla publicación se han ido desgranando los años, los nombres y los rostros tanto de formadores, como de profesores y alumnos del Seminario Mayor y Menor. Algunos profesores ya se han jubilado y de ellos algunos ya han muerto. Echando una ojeada a los rostros de los seminaristas vemos que algunos ahora son sacerdotes, otros muchos están siguiendo otras vocaciones ya en el mundo laboral o completando estudios. Sabemos que para todos la huella dejada por esta comunidad fraterna del Seminario es imborrable. El curso comenzado lleva casi dos meses de andadura. Con el lema “Avanzamos siguiendo a Jesús” queremos comprometernos más en nuestro seguimiento comunitario de Jesucristo. Para que este avance sea más efectivo acabamos de estrenar un nuevo Plan de Formación para nuestro Seminario de Ciudad Rodrigo. Fue un “regalo” de nuestro obispo y deseamos colocarlo a buen recaudo de la única forma válida: ponerlo en marcha con ilusión y trabajo. Este año el Seminario tiene un motivo especial de esperanza: El curso Introductorio con dos alumnos provenientes del Seminario Menor. Con éste son ya ocho cursos de estas características desde que lo iniciara en el curso 1990/91 Mons. Ceballos. Por último, nuestra Diócesis, que espera el nombramiento de un nuevo Obispo, sigue con ilusión echando las redes entre los adolescentes y niños de nuestra amada tierra. Estamos convencidos de que el paso del Señor por estos lugares donde camina la Iglesia de Dios sigue contando con la generosidad de sus hijos jóvenes. En ellos está nuestra esperanza cierta y también en todos los que contribuyen con su ejemplo a hacer deseable para áquellos nuestra vida de cura. El Seminario 4

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ENTREVISTA A D. JULIÁN PARA LA REVISTA “NUESTRO SEMINARIO” E n cursos pasados era nuestro obispo D. Julián el que comenzaba hablándonos en esta revista con una carta dirigida a toda la comunidad educativa de nuestro Seminario. En este curso ya no está con nosotros como pastor diocesano, aunque sigue con nosotros como Administrador Apostólico a la espera de la llegada del nuevo obispo. Por ello no hemos querido dejar de contar con sus palabras y este año, a modo de entrevista, se asoma de nuevo a estas páginas para contarnos algo de su nueva vida en León y darnos ánimos para el camino. Nuestro Seminario: Hace ya algo más de siete meses de su toma de posesión de la diócesis de León. ¿Qué tal le van las cosas por esta tierra y diócesis hermana? D. Julián: El tiempo pasa veloz y después del verano la novedad va dejando de serlo, pero a Dios gracias todo va bien. NS: Ciudad Rodrigo y León son diócesis cercanas, que están en una misma región y que tienen proyectos comunes. Pero no cabe duda de que también hay notables diferencias entre una y otra. Después de estos meses, ¿se acuerda de algo en especial de Ciudad Rodrigo, echa algo de menos? DJ: Al comienzo del curso he recorrido con el pensamiento los retiros y las convivencias de los arciprestazgos de 5

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Ciudad Rodrigo, presentando la carta pastoral. Aquí he dado cuatro retiros, uno por zona (cada zona tiene seis arciprestazgos de media), con grupos muy nutridos de sacerdotes –en la capital más de cien-. Echaba de menos la intimidad de los grupos y la presencia de religiosas y seglares por ejemplo de Águeda, de Fuentes de Oñoro, etc. NS: Desde finales del pasado mes de Febrero es además presidente de la Comisión episcopal de Liturgia y miembro de la Comisión permanente de la Conferencia Episcopal Española, con lo que ello supone. ¿Cómo se compaginan las tareas de ser pastor en una diócesis y estos otros servicios a la Iglesia? DJ: Todavía estoy empezando en lo de Presidente de la Comisión. Me he estrenado en las Jornadas Nacionales de Liturgia, muy familiares para mí desde que era delegado diocesano de esta área pastoral en Zamora (empecé en 1978). En cuanto a las tareas de la Comisión, cuento con la gran ayuda del Secretario de la Comisión con quien estoy en contacto frecuente. NS: Conociendo ya la situación del Seminario de León y recordando la del de Ciudad Rodrigo, ¿cómo ve un obispo del siglo XXI el panorama en los seminarios de esta zona de España? DJ: Con preocupación, aunque en algunas zonas están aún peor. Tenemos que empeñarnos a fondo en la pastoral vocacional y mantener al mismo tiempo las condiciones que garantizan una 6 buena formación en los Seminarios. NS: Seguro que en estos meses habrá recordado momentos de los años vividos en Ciudad Rodrigo. Y además, ahora estará en un periodo de rodaje, de aprendizaje, de ir conociendo una nueva realidad. ¿Alguna anécdota curiosa de estos primeros meses en León? DJ: Me acuerdo mucho de las visitas diarias al Seminario de Ciudad Rodrigo. Desde que empezó el curso, a pesar de estar comunicado por el balcón de mi despacho con el Seminario, sólo he podido ir una noche al Menor y otra al Mayor. Ambos grupos de seminaristas están en el mismo edificio. Como anécdota, los pequeños del Menor me llaman y saludan cuando salen a jugar al patio y me ven. NS: Por último, ¿qué le diría a los seminaristas y a todos aquellos que se están planteando su vocación al sacerdocio? DJ: Que no tengan miedo a seguir esta vocación, que es un modo estupendo de realizarse como personas y como cristianos. Muchas gracias, D. Julián, por su amabilidad y cercanía, y por querer acercarse de nuevo a nosotros a través de estas páginas. Un saludo de parte de todo el Seminario de Ciudad Rodrigo. Roberto Vegas Primero

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ACCIÓN DE GRACIAS EN LA DESPEDIDA DE D. JULIÁN LÓPEZ MARTÍN DEL SEMINARIO DE “SAN CAYETANO” CIUDAD RODRIGO, CAPILLA MAYOR DEL SEMINARIO 26 DE ABRIL DE 2002 C ómo no vamos a acordarnos en el Seminario del día en que le conocimos? No crea, D. Julián, que esas cosas se olvidan. Era jueves, 4 de agosto de 1994, y los seminaristas estábamos de campamento en La Bastida. Aún vienen a la memoria de los que allí estuvimos imágenes de aquel día caluroso de verano. D. Tomás, el anterior Rector del Seminario, le acercó desde Salamanca. Nos presidió la Eucaristía y compartimos un día en el que, tanto Ud. como nosotros, nos empezamos a dejar conocer. Nos contó hasta cómo le dio el Nuncio la noticia de su nombramiento, mientras se tomaba una limonada, y el miedo que Ud. sintió cuando pensó que le tocaría pontificar delante de los colegas de Salamanca. Queda alguna fotografía que, aunque no sea una obra de arte, sirve para recordar aquel día inolvidable de su primer encuentro con el Seminario de Ciudad Rodrigo. Y bastó sólo un gesto de bondadosa acogida para despertarnos de un sueño y cerciorarnos de que todo aquello no era más que la más cercana realidad. Esa cercanía volvió a quedar patente el día de su consagración episcopal: al acabar la celebración, mientras bendecía a los fieles por toda la Catedral acompañado por D. Juan Mª Uriarte y por nuestro anterior obispo, D. Antonio Ceballos, sólo se detuvo para saludar expresamente a los seminaristas. Teniendo presente la actitud de D. Julián en aquellos primeros encuentros, se entiende todo lo que ha sido su labor y servicio en el Seminario. Porque hay encuentros que encauzan el devenir del tiempo y le confieren su sentido. En efecto, el Seminario siempre ha estado presente en la mente de D. Julián. Ha querido llevar a la práctica aquello de “Cuida del Seminario como de las niñas de sus ojos” (“velut pupilam oculi seminarium custodit”) que su obispo en Zamora, D. Eduardo Martínez González, mandaba imprimir al pie de su fotografía cada año al comienzo del calendario académico. El “pequeño cenáculo” de nuestra diócesis civitatense quiere dar las gracias a Dios por ello. Por la presencia cercana, discreta y eficaz cuando se trataba de hacer algo de D. Julián. No ha escatimado ni tiempo, ni esfuerzos. Siempre ha estado disponible para todo. El “por mí que no 7

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quede” ha sido siempre su actitud. Diariamente se ha venido preocupando del Seminario, de los formadores, de los seminaristas y del personal de la casa. Para todos ha tenido siempre palabras de ánimo. Y esto, y doy fe de ello, tanto en el Seminario Menor en Ciudad Rodrigo como en el Seminario Mayor en Salamanca, lugar al que estoy seguro de que le hubiese gustado ir más. Gracias por ello, D. Julián. Es verdad que el número de seminaristas ha mermado en estos años, pero eso no ha hecho mella en D. Julián. Y a pesar de eso, se ha preocupado de ofrecer un Seminario acorde con los tiempos en que vivimos y ha emprendido sin miedo alguno su arreglo y reestructuración, lo mismo que ha hecho con la Casa Sacerdotal. Y tanta importancia le dio a ello que parecía que estaba al pie de obra supervisando todo a cada instante. Alguna vez le llegamos a ver subido en una escalera midiendo el frontal de la capilla de la ESO para ver cómo quedaban mejor unas maderas que allí se estaban poniendo. Quedan en el recuerdo también los momentos lúdicos con él compartidos: fiestas del Seminario, a veces en algunos pueblos de la diócesis como Lumbrales o Fuentes de Oñoro; fiestas de padres; convivencias de los nuevos; excursiones a Toro, donde nos enseñaba su casa y su bodega o nos llevaba a comer al convento de las dominicas, a Zamora, a Fátima y Lisboa, o los inolvidables días vividos del 1 al 8 de marzo de 2000 en que el Seminario viajó a Roma para ganar el Jubileo y fue recibido personalmente por el papa Juan Pablo II. Sin D. Julián con nosotros, aquel viaje hubiese cambiado mucho. Y cómo no recordar también aquí lo que, según sus palabras, han sido los momentos más agradables en nuestra diócesis: las ordenaciones de presbíteros de Antonio, Gaby, Víctor y José Juan. Gracias por estas “semillas de esperanza” puestas en medio de nuestra tierra. Ahora estamos un poco tristes por su marcha. No sólo se nos va el Obispo, sino que quien se nos va ha sido y es para el Seminario un padre, pastor y amigo. Y seguro que lo seguirá siendo. Pero nos alegra el ver que es el primero en dar ejemplo y poner en práctica aquello que tantas veces nos ha repetido: “Tened la actitud de Samuel: «Habla, Señor, que tu siervo escucha»”. Esperamos y deseamos que alguna vez su tierra zamorana sirva de quicio para hacer que, como si fuese un papel que se dobla por la mitad, los seminarios de León y Ciudad Rodrigo coincidan en un mismo punto y pasen unos días juntos con sus obispos, formadores y seminaristas. Y si es posible, con mayor número de seminaristas, como es de suponer que ocurrirá el próximo curso con nuestro Seminario Mayor. Por cierto, queremos dar gracias a Dios también por la vida de su 8

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padre entre nosotros, por su cercanía respetuosa y su saber estar en el papel de “padre del obispo”. Nosotros también le vamos a echar de menos. Por todo lo dicho sobran los halagos, que siempre se quedan cortos, pero faltarían muestras de agradecimiento que manifestaran la alegría de nuestro Seminario por haber vivido con Ud. estos siete años y siete meses. ¡Qué suerte, D. Julián, el haberle descubierto y encontrado! A partir de ahora, cuando los seminaristas estemos acolitando en las celebraciones de la Catedral, levantaremos la vista desde el presbiterio hasta la imagen de S. Francisco. Y recordaremos que tenemos un amigo en León que se la estará imaginando en las bóvedas de la “pulcra leonina” para hacerse a la idea de que todavía está aquí. Y nosotros, desde la “fortísima civitatensis”, al verla, le recordaremos y le tendremos presente siempre junto al altar. Y también le buscaremos en la sede, como si estuviese allí alzando la mirada hacia las bóvedas en busca de esta imagen, y si no le encontramos le imaginaremos para hacernos a la idea de que todavía está aquí. Roberto Vegas Primero Campamento de verano del Seminario. Molino de Valeriano. Fuenteguinaldo, 28 de julio de 2002 9

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Facetas de nuestra formación PLAN DE FORMACIÓN DEL SEMINARIO MENOR DIOCESANO DE CIUDAD RODRIGO E l Día del Seminario de este 2002 entraba en vigor nuestro nuevo Plan de Formación. Estas palabras manuscritas de D. Julián encierran lo que buscamos con ilusión: “Con inmensa esperanza te hago llegar este “regalo” para el Seminario. Dios quiera bendecir lo que aquí nos proponemos, contando naturalmente con su ayuda y con vuestra dedicación”. Estas palabras acompañaban al decreto de aprobación del Plan de Formación, que entraba en vigor el 19 de marzo. La celebración de dicho día estuvo marcado por la noticia del traslado de nuestro obispo; nos dejaba este “regalo” del nuevo proyecto que con la gracia de Dios intentaremos llevar a cabo. En el momento de entregar a la imprenta esta revista con motivo de la celebración de la Navidad, aún no ha sido nombrado obispo para Ciudad Rodrigo, por ello seguimos con la mirada atenta y constante de D. Julián como Administrador Apostólico. La esperanza ha sido la tónica de trabajo en este Seminario Menor, que se hace de desvelos y paciencias como toda buena sementera. Para acrecentar esta esperanza y para iluminarla día a día hemos comenzado el curso con el lema “Avanzamos siguiendo a Jesús”. Este lema indica que los proyectos y programas sólo son verdaderos cuando se hacen verdad en la práctica: avanzar en cristiano sólo se hace caminando por la misma senda del “Maestro”, él sí sabe enseñar un programa o proyecto. Nuestro Plan de Formación recoge en tres grandes capítulos, a modo de tres pilares, lo que es este marco general para una institución tan querida de nuestra diócesis: Cp. I: El Seminario Menor Diocesano de Ciudad Rodrigo: historia, naturaleza y fines, comunidad diocesana, el obispo y el Seminario, el Presbiterio diocesano. Cp. II: El proceso educativo del Seminario Menor de Ciudad Rodrigo: criterios generales sobre la concepción dinámica de la educación cristiana, discernimiento y cultivo de la vocación sacerdotal, cualidades de los alumnos. Cp III: Dimensiones formativas: crecimiento como ser humano, maduración cristiana y discernimiento vocacional, diversas etapas, secciones dentro del Seminario, la formación humana, espiritual e intelectual, los educadores del Seminario Menor y la Pastoral Vocacional. Se trata de un proyecto ambicioso, de máximos, porque sólo una seriedad en el trabajo y unos ideales grandes pueden forjar hombres con capacidad de donación absoluta de sí mismos para los demás, en el mundo, y para la Misión de Cristo en su Iglesia. Desde Nuestro Seminario invitamos a conocer este Plan de Formación, publicado en el Boletín del Obispado de mayo-junio de 2002 y a que toda la comunidad diocesana nos aliente con sus sugerencias, su oración y acompañamiento cercano. Juan Carlos Sánchez Gómez Rector. 10

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Facetas de nuestra formación VIDA ESPIRITUAL: LO QUE HACEMOS Y POR QUÉ LO HACEMOS L a vida espiritual es tan fundamental que si no estuviera bien pensada y bien llevada, el seminario perdería su aliento interior y con ello su razón de ser. La pretensión última -como ocurre con la vida académica, comunitaria etc- es que exista el clima adecuado para que el seminarista pueda elegir lo que Dios quiera de él en su vida, a sabiendas que nosotros proponemos la vocación sacerdotal como un camino excelente de servicio a los hermanos, como la entrega total de la persona a ejemplo del Maestro que dio su vida por todos. Conforme a este principio y desde él, se orientan los actos comunitarios y personales que realizamos. Dentro de los primeros tenemos: la oración de la mañana y de la noche, la santa Misa, la catequesis sobre la Eucaristía para el grupo de los pequeños, la revisión de la oración personal, la propuesta y posterior revisión de una acción para el fin de semana que vamos a casa, celebraciones penitenciales, oración eucarística, celebración mariana, retiros, ejercicios espirituales, iniciación a la oración personal con el grupo que empieza en la capilla de los mayores, compartir testimonios personales de diversas personas que vienen a decirnos cómo hacen ellos la oración. Todos estos actos los alternamos rítmicamente, intentando la participación comunitaria y la implicación personal. La propuesta de actos personales abarca: la oración personal durante el día, en el lugar y momento que mejor le venga a cada cuál, preferentemente en la capilla; acompañamiento espiritual mensual y siempre que se quiera; charlas personales con los formadores sobre puntos concretos de la vida diaria; confesiones; los alumnos del curso Introductorio tienen además Laudes y Completas junto a un rato de meditación y Eucaristía diaria, amén de otros actos dirigidos expresamente a ellos. Y todo esto como medio para que el alumno que elige venir al seminario pueda encontrar el ambiente propicio para poder discernir su vocación. Tenemos un lema anual que está en el trasfondo y que marca nuestros objetivos y el paso que seguimos; este año es: “Avanzamos siguiendo a Jesús”, y el año pasado fue: “Camina más allá”. Si tuviésemos que destacar algunos acentos sobre la vida espiritual que llevamos a cabo, incidiríamos en dos: en la manera de vivir la oración personal y en el intento de educar por la acción. La oración personal tiene entre nosotros una importancia decisiva: sin ella no hay encuentro real con Jesucristo y por consiguiente no existiría planteamiento vocacional posible. Por eso revisamos semanalmente cómo va y educamos en su práctica y en su debido encauzamiento. Ya el curso pasado nos lanzamos a desmembrarla de la oración de la mañana, sabedores del riesgo que suponía: se podía quedar en nada. Confiando en Dios y en los jóvenes planteamos la alternativa de hacerla en la forma actual: cada quien personalmente, siguiendo unas pautas orientadoras -según un esquema del seminario de Badajoz- dadas a todos semanalmente como medio para no perderse. 11

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Estamos contentos de la respuesta de los seminaristas, aunque hay aún aspectos que mejorar... El otro acento sobre la educación por la acción -método que han seguido grandes educadores, como W. Powel en el escultismo, entre otros- nace de la convicción de que “las ideas sólo se comprenden cuando se viven” (P. T. Morales). Si el fin de semana cuando estamos en casa no somos capaces de afirmar nuestra condición de seminaristas, es que no lo somos de verdad: estamos en el seminario, oímos muchas cosas, pero no las vivimos cuando estamos fuera. Por eso nos propusimos hace tiempo el concretar una acción que nos obligara a dar la cara y a testimoniar lo que somos ante los demás. Son cosas sencillas pero que requieren pronunciarse “socialmente”, como por ejemplo: ir a ver al sacerdote de la parroquia; invitar a un amigo a la Eucaristía dominical e ir con él; leer una lectura en Misa, o quedarme un rato en la Iglesia después de terminada; bendecir la mesa... Total 30 acciones a elegir o que los seminaristas mismos proponen. Buscamos educar la voluntad y no sólo el entendimiento, con cosas y cosas que se oyen pero que después no se viven. Por eso a la vuelta del fin de semana revisamos cómo fue la acción propuesta y animamos a seguir intentando vivir lo que uno sabe. En síntesis esta es nuestra vida espiritual y el por qué de parte de lo que hacemos. Queremos ir a más y mejor. Si vosotros nos ayudáis lo conseguiremos. Nuestro seminario seguirá aportando frutos sacerdotales que llevarán el Evangelio del Señor a nuestra Diócesis y a todos los rincones del planeta, como ha sido hasta ahora. Prudencio Manchado V. 12

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Facetas de nuestra formación EDUCACION EN VALORES HUMANOS EN EL SEMINARIO Antes de comentar nada, creo necesario hacer unas aclaraciones: 1- “Educar en valores humanos”. Esta es una expresión que suena muy bien y queda adecuada en cualquier proyecto curricular, por ejemplo. 2- Educar en la amistad, el compañerismo, la solidaridad, la puntualidad o los buenos modales, son expresiones muy correctas para un buen sermón o para ser leídas en cualquier manifiesto sobre la conducta humana. 3- Educar en valores humanos, como los mencionados en el segundo apartado, cara a cara , día a día, conviviendo con los educandos (niños, adolescentes y jóvenes entre 11 y 18 años) requiere un poco más de lo que en principio cabe esperar. Es una receta un poco extraña y cuyos ingredientes deben aparecer en la justa medida para conseguir el “guiso” deseado. Se necesita: * Un poco de paciencia. Repartida en dosis de manera que haya para todos los días. * Un cambio de mentalidad. A veces es necesario ponerse a su nivel, hablar con su mismo lenguaje para que entiendan lo que les quieres transmitir. * Una pizca de empatía. Ponerse en su lugar. Un paso más después del cambio de mentalidad, pues si no hacemos esto nunca entenderemos el verdadero valor que le dan ellos a cualquier situación. * Un tanto de autoridad. La suficiente como para que se den cuenta de que se está tratando algo importante. * Unos puñados de constancia. Pues este tipo de tareas (me refiero a la educación en valores) debe estar presente, aunque no siempre en un primer plano, en cualquier actividad de cada día. Estos, creo que son los ingredientes básicos. Imagino que se puede añadir algo más para “refinar el caldo” pero en fin “cada maestrillo tiene su librillo”. Una vez aclarado esto, creo que sólo me queda mencionar que en el Seminario San Cayetano intentamos formar a los seminaristas en valores humanos , con ésta o con una “receta” parecida, pero no sólo a través de reuniones o charlas, sino mediante la presencia y el acompañamiento permanente en todas las actividades del día o de la noche. Es en esta convivencia es donde se viven situaciones relacionadas con la amistad, el respeto, la atención, la prudencia y todas aquellas virtudes que nos hacen verdaderamente hombres. Alberto Dávila F. 13

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Curso introductorio PROGRAMACIÓN DEL CURSO 1.- Breve historia de este curso en nuestra Diócesis Este curso se comenzó en tiempos de Mons. Antonio Ceballos Atienza en 1990/91 con cuatro alumnos. El presente curso son dos alumnos, que concluyeron el año pasado el 2º de Bachillerato en el Seminario Menor. Son ya ocho cursos de esta interesante iniciativa. El resto de cursos fueron los siguientes: 1991/92: 2 alumnos; 1993/94: 3 alumnos; 1994/95: 1 alumno; 1995/96: 3 alumnos; 1996/97: 2 alumnos; 1998/99: 1 alumno. 2.- Finalidad del curso Introductorio: - Visión global del Misterio de la Salvación. - Fundamentar su vida personal de fe. - Consolidar y clarificar su decisión de abrazar la vocación sacerdotal recibida. - Complementar la preparación de los candidatos en los aspectos en que aparezca insuficiente. - Reflexión y oración. - Profundizar en el proceso de madurez humana - Conocimiento de la Iglesia, tanto local como universal. 3.- Programación. - La formación académica con clases diarias: Lectura e Introducción a la Biblia, Teología, Latín, Griego, Fraternidad Apostólica, Liturgia, Música, Formación y Madurez Humana, Ministerio Sacerdotal. - La formación espiritual: oración y eucaristía diarias, acompañamiento espiritual, celebración del sacramento de la reconciliación frecuente. Retiros trimestrales y Ejercicios Espirituales al comienzo del segundo cuatrimestre. - La formación para la convivencia y la fraternidad: vida comunitaria propia y actividades con alumnos del Seminario Menor. Experiencia con los discapacitados en el Cottolengo de las Hurdes, durante 10 días al finalizar el primer cuatrimestre. - Conocimiento de la Diócesis: catequesis en una parroquia de Ciudad Rodrigo y participación en las actividades diocesanas a lo largo del curso. Visita a diversos párrocos. - Actividades complementarias de formación: carné de conducir, cursos de informática e internet, curso de monitores y tiempo libre. 14

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Curso introductorio HORARIO DE LOS ALUMNOS DEL CURSO INTRODUCTORIO DIAS LECTIVOS 7.30 . . . .Levantarse. Los lunes a las 8.00 8.00 . . . .Laúdes y oración, los viernes Laúdes y Eucaristía) ( Lunes oración a las 8.30) 8.30 . . . .Desayuno 9.25-2.20 Clases 2,30 . . . .Comida-descanso 16.30 . . .Estudio 18.00 . . .Merienda y tiempo libre: paseo, autoescuela, deporte y los miércoles catequesis (San Cristóbal o el Salvador) 19.00 . . .Eucaristía: lunes, martes, jueves. 19.40 . . .Estudio 20.45 . . .Cena-descanso-deporte 22.45 . . .Completas y oración hasta 23,15. 24.00 . . .Descanso. Nota: Los jueves eucaristía con la comunidad de Bachillerato a las 20.15 h. Los viernes por la tarde: estudio o autoescuela. A las 19.00 preparación de la oración para la comunidad de menores. 20.00 Oración o Celebración de la Penitencia. Domingo: EUCARISTÍA COMUNITARIA. 11.30 .....Estudio – hasta las 13.00 12.30 ......Sábados. Tiempo libre 13.00 ......Domingos: Tiempo libre: paseo, visita al Hospital de la Pasión, etc... 13.45 ......Comida. SABADO TARDENOCHE Visita a algún párroco, o preparación de actividades con los pequeños (deportes, internet, etc...) 19.00 ......Estudio. 20.30 ......Oración mariana con toda la comunidad del Menor: Rosario, etc... 21.00 ......Cena- vídeo- oración. 24.00 ......Descanso. DOMINGO TARDENOCHE 15.00 . . .Vídeo o tiempo libre 17.00 . .Visita a los ancianos de Residencias de Ciudad Rodrigo 18.00 . .Paseo 19.00 . .Lectura espiritual 20.30 . . .Toda la comunidad: VÍSPERAS CON EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO 21.00 . . .Cena: 22.30 . . .Oración y descanso. 15 FINES DE SEMANA 9.00 ........Levantarse 9.30 ........Sábado: Eucaristía con la comunidad de Bachillerato. Domingo: LAUDES con toda la comunidad del Seminario. 10.00 ......Desayuno. 10.30 ......Sábado: Estudio – hasta las 12.30.

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Crónica de un trimestre VISITA AL SEMINARIO DEL OBISPO DE CAJAZEIRAS E l día 8 de octubre visitó el seminario D. José González Alonso, natural de Sobradillo y obispo de Cajazeiras, en el estado de “Paraiba”(Brasil). Celebró la Eucaristía a toda la comunidad del seminario. En la homilía nos habló sobre su vida, su diócesis, su seminario, etc... Comenzó diciendo que él había sido sacerdote diocesano de Ciudad Rodrigo hasta que fue nombrado en 1995 obispo auxiliar de Teresina. Estudió filosofía en este seminario, a continuación estudió teología en Salamanca como alumno del colegio hispano americano de Guadalupe. En aquellos años hubo un llamamiento del Papa para que partieran sacerdotes europeos hacia Hispano América y él se inscribe en la OCSHA(Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano Americana). Llega a Brasil en 1965 y comienza su ministerio pastoral en la diócesis de Cajazeiras. De allí es enviado a la diócesis de Teresina, en el estado de Piauí, primero como párroco y después durante 12 años como fundador y rector del seminario ínterdiocesano de Teresina. Fue promovido como obispo auxiliar de Teresina en 1995 y en 2001 como obispo titular de Cajazeiras. Actualmente tiene 8 seminaristas mayores que estudian en el Seminario Mayor de Joao Pessoa(Capital del Estado) y 32 seminaristas filósofos que estudian en la facultad diocesana de filosofía en Cajazeiras. En el año 2002 ha ordenado 5 sacerdotes en su diócesis. Es una iglesia joven, con una participación laical muy abundante. Su trabajo lo realizan a través de las distintas Delegaciones pastorales, entre las que sobresale la Delegación pastoral das Crianças (niños). Para finalizar nos mostró su satisfacción por estar con nosotros y nos deseó suerte para terminar nuestros estudios y que nos aninásemos para hacernos misioneros. Sebastián Fraile 16

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