Poder Popular Nº1

 

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La revista de Anticapitalistas

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cartas desde la precariedad 2 r PODER POPULAR r PRIMAVERA 2016 Experiencias de lucha en las escuelas municipales de música y danza de la comunidad de Madrid Ania de Isla* El arte del sindicalismo o el sindicalismo del arte La precarización laboral en el arte es una realidad con múltiples formas: producir obras a cambio de porcentajes abusivos para editoriales, escribir toda una vida y padecer la incertidumbre del derecho a jubilación; realizar espectáculos “por amor al arte” que no se pagan o se pagan en negro… Además, vemos un modelo sindical cada vez más cerrado, menos autónomo, más aislado de la mayoría trabajadora y con menos capacidad de presión y negociación. En este contexto: ¿hemos de aplicar la capacidad creativa del arte al sindicalismo?¿Hemos de crear un nuevo arte de hacer sindicalismo? ¿Ha existido alguna vez el “sindicalismo del arte”? Cuando comenzamos en CCOO el conflicto en las escuelas municipales de música y danza de la Comunidad de Madrid fue necesario conocer a fondo el contexto legal neoliberal y las condiciones materiales derivadas para resolver estas cuestiones. Nos encontramos con desigualdad extrema: trabajadores dispersos y con movilidad; trabajadoras municipales, asalariadas de empresas especializadas o no especializadas; diferentes tipos de contratos (muchos de dudosa legalidad); jornadas irrisorias de 6h/ mensuales, diferentes Convenios pero ninguno específico, diferencias salariales de un 300%, falta de representación sindical, cambio de empresas gestoras y plantillas cada pocos años... En el municipio de Madrid, nos encontramos también con un ERE de 2012 que provocó despidos, reducciones de jornada (incluso profesionales impartiendo media hora por día) o bajada de salarios del 35%, y unido la retirada de la subvención por parte de los gobiernos del Partido Popular que provocó la triplicación de precio. En resumen: aprender música en una escuela municipal de Madrid sólo estaba al alcance de los privilegiados, mientras las trabajadoras impartían clases por salarios de miseria. Pusimos en marcha la primera sección sindical de escuelas de música de la Comunidad de Madrid para reagrupar el colectivo. Como punto de partida establecimos unas exigencias básicas que hicimos llegar al mayor número de trabajadoras: 1) Igualdad de acceso a la enseñanza en las escuelas de todos los municipios 2) Estabilidad laboral y salarios dignos: remunicipalización de la gestión de los centros. 3) Apertura de escuelas en todos los municipios y distritos. 4) Garantizar la calidad educativa. 5) Reducción de precios públicos hasta su desaparición. Posteriormente impulsamos elecciones sindicales para un Comité que abarca diferentes escuelas, con el objetivo de equiparar las condiciones laborales y calidad pedagógica entre municipios, conseguir la remunicipalización y la subvención en el Ayuntamiento de Madrid, y un Convenio del sector para toda la Comunidad. Ante la decisión del Ayuntamiento de mantener la privatización, pusimos en marcha el I Convenio Colectivo de escuelas municipales de música y danza para garantizar la subrogación y reclamamos revertir los recortes, consiguiendo aumentar el presupuesto un 200%. Realizamos acciones continuadas: concentraciones, manifiestos, notas de prensa, propuestas de huelga (única acción que no prosperó), recogida de firmas, información al alumnado, “flashmobs”, conciertos en espacios públicos de transporte… Actualmente, desde la sección sindical de ccoo seguimos trabajando en la consecución de un Convenio Autonómico, en exigir la participación sindical en el nuevo pliego de condiciones de concesión en Madrid capital, en la colaboración con la “Plataforma de Trabajadores y Vecinos por la remunicipalización y gestión directa de los servicios públicos de Madrid”, y en general, en la construcción de un modelo de “sindicato-movimiento”. La difusión del conflicto de clases más allá de las fronteras de las organizaciones sindicales es más necesaria que nunca en todos los frentes. No conseguiremos forjar nuestro propio camino si no es aquel que quieren hacernos olvidar. Recordar lo que nos une, lo que tenemos en común, lo que nos hace cooperar: ser la clase que mueve el mundo, y por eso la capaz de transformarlo. *Secretaria general de la sección sindical de escuelas de música de CCOO y militante anticapitalista.

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Nace “Poder Popular“ C Poder Popular significa para nosotros que no asumimos la institucionalidad capitalista como un marco desde el que transformar el mundo on este número nace Poder Popular, una revista de Anticapitalistas dirigida a todos los activistas y personas que quieren organizarse para cambiar el mundo de base, desde una perspectiva revolucionaria. ¿Esto que significa? Que nuestra apuesta es por un cambio radical, por “ir a la raíz” de los problemas que sufre nuestra sociedad y a nuestros países: explotación, desastre ecológico, apropiación de la riqueza por parte de una minoría, opresión machista o racial, derivas autoritarias.. Ningún problema nos es ajeno. Sin embargo, somos conscientes de que es un reto enorme y que no va a ser fácil. No escribimos, no discutimos, no pensamos colectivamente para recrearnos intelectualmente. Lo hacemos porque la “teoría” es una guía para la acción. Mientras leemos, construimos una organización, participamos en movimientos sociales o sindicales, impulsamos Podemos y los nuevos municipalismos, muchas compañeras nuestras ejercen de diputadas y concejales, extendemos el anticapitalismo en lo concreto. Somos parte del movimiento del cambio y no ocultamos que nuestro objetivo es que las ideas anticapitalistas se conviertan en una fuerza social imparable, masiva. Nos toca organizarnos desde el activismo para hacer política para millones. Comité de redacción: Paula Ortega, Ernesto Díaz, Julia Cámara, Brais Fernández, Oscar Acuña diseño portada: Daniel García diseño interior y Maquetación: Oscar Bello SOME RIGHTS RESERVED ¿Por que esta revista se llama “Poder Popular”? En primer lugar, porque así lo ha votado la militancia de Anticapitalistas. Había más nombres entre los que optar y es interesante recordarlos porque cada uno revela una tarea fundamental para este periodo. Nuestra primera idea fue llamar a esta revista “Democracia Socialista”. La razón es sencilla: tenemos un proyecto de sociedad alternativo al capitalismo, que se basa en la socialización de la economía y de la política. Otro candidato era “Anticapitalista”, que recalcaba el valor de la organización y de la militancia, porque somos conscientes de que las ideas tienen que traducirse en acción para incidir en la realidad. Y finalmente “Poder Popular”, que retoma esa idea escoger nombres que reflejen tareas a realizar. Poder Popular significa para nosotros que no asumimos la institucionalidad capitalista como un marco desde el que transformar el mundo. Creemos y trabajamos para formar instituciones desde abajo, auto-organización y comunidad en los barrios, ciudades y centros de trabajo: nuestro objetivo es que sean los trabajadores y las trabajadoras los que estén en el poder y por eso trabajamos para crear estructuras de base capaz de llevar a cabo este objetivo. En este número hemos escogido algunos temas clave como la cuestión de clase o el ecosocialismo. También podréis encontrar experiencias de lucha sindical en la que han participado anticapitalistas, alguna reflexión sobre un episodio de la historia feminista como el de las 11 de Bilbao, una breve reflexión sobre lo que ha significado la derrota de Syriza en Grecia y también, continuando con esa senda internacionalista, algunos apuntes sobre la iniciativa del Plan B. Además hemos incluido una crítica de la película “Sufragistas” y un apunte futbolístico de nuestros amigos de “Lucha de Pases”. Encontrareis mucho marxismo crítico y abierto, mucho feminismo, mucho ecologismo. También muchas luchas, discusiones, propuestas y proyectos. Esperamos que os sea una revista útil y amena para discutir, leer en el autobús, o simplemente pasar el rato. Pásasela a quién quieras para extender el virus del anticapitalismo o contacta con nosotros si quieres distribuir esta revista y por supuesto, envíanos tus opiniones y lo que consideres. n Esta obra se puede copiar, distribuir, comunicar públicamente o hacer obras derivadas de la misma, bajo las siguiente condiciones: Debe reconocer y citar al autor original No puede utilizar esta obra para fines comerciales Si altera o transforma esta obra, se hará bajo una licencia idéntica a ésta http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/deed.es Editorial PRIMAVERA 2016 r PODER POPULAR r 3

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actualidad 4 r PODER POPULAR r PRIMAVERA 2016 Algunas lecciones importantes sobre el reciente episodio griego Las esperanzas abiertas en Grecia se truncaron el pasado verano. Conviene mirar lo que sucedió en términos estructurales y las decisiones que los actores adoptaron Ggia daniel albarracín Un factor decisivo fue la soledad del gobierno griego, no tuvo ni un gobierno amigo En primer lugar, las políticas europeas habían conformado un corsé que conducía a la recesión en las periferias, su ahogamiento financiero, su subalternidad productiva y, en el caso griego, se experimentaba una política extrema con la complicidad de las propias oligarquías. En segundo lugar, el gobierno se alzó con un proyecto a favor de las clases populares fruto de un trabajo orgánico en la sociedad helena. Ahora, aquel gobierno era el que la izquierda europea podía ofrecer dado su grado de maduración. Mostraba un programa de reparto y protección social, al mismo tiempo que señalaba la necesidad de reestructurar la deuda pública o incluía consignas como la de “ningún sacrificio más por el euro”. Algo audaz para el momento. Pero sí había alternativa. Comenzar por una moratoria de pago de la deuda, para dar tiempo a auditarla, dejar de desangrar la economía y tomar las decisiones oportunas llegado el momento. nas llegado el momento; liberar recursos con una reforma fiscal progresiva y una lucha contra el fraude; establecer un diálogo sobre qué hacer con otras fuerzas del cambio, sea bien ante una negociación con la ue o sea para preparar las condiciones de un nuevo vínculo. Eso suponía tener ideado un proyecto para establecer un de control de movimiento de capitales, antes de la fuga. Preparar una nueva autoridad monetaria y un sistema bancario público; interviniendo la banca para rescatar los activos cubiertos. Una emisión de una moneda interior —en principio ligada al euro pero devaluable y de uso para pagos a empleados públicos y prestaciones o para exigir el pago de impuestos— para impedir el cortocircuito financiero. Suponía también contemplar las conclusiones del Comité de la Verdad: las bases económicas y jurídicas para adoptar un impago selectivo. El Tercer Memorándum planteaba un dilema espantoso. O sufrir tres años de recortes y privatizaciones y décadas de sometimiento y hundimiento a cambio de financiación o establecer una política propia que implicaba desobedecer y que podría generar una interrupción de los programas europeos y un cortocircuito del bce en la provisión de euros. Ese segundo escenario, sin preparación habría sido catastrófico. Pero con un plan B podría haberse enfrentado, posiblemente con dificultades al comienzo —empobrecimiento relativo, etc—. Ese escenario podría haber conducido a Grecia a varias situaciones: convertirse en un país de la ue sin el euro o configurarse como una nueva Cuba en el continente. En cualquier caso, Grecia no podría conseguir un gran desarrollo sola, pero habría realizado el primer paso para que otros se sumasen y articulasen. El petróleo ya no está tan caro y se contaría con recursos adicionales. Además, con una tasa sobre el turismo y otros bienes y servicios de exportación, podrían acapararse euros para las transacciones exteriores. Grecia decidió no tomar ese paso, sufrirán el desgarro de que un gobierno de izquierda aplique el programa de austeridad más severo de Europa. Pero sigue habiendo alternativa, otros habrán de atreverse y esperamos contar las fuerzas de izquierda en Grecia. n Únicamente en el Comité de la Verdad de la Deuda Pública, promovido por Zoe Konstantopoulou y coordinado por Eric Toussaint, se estudiaron las vías para responder el autoritarismo financiero de la Troika. El propio Varoufakis sólo rectificó a pocas semanas del referéndum y un reducido equipo trabajó en un plan alternativo. Un factor decisivo fue la soledad del gobierno: contaba con el beneplácito del pueblo griego en su referéndum, pero no tenía ningún gobierno amigo, las ayudas rusa y china sólo servían para un periodo corto, y la desesperación les hizo abrazar los 80.000 millones de euros del Mecanismo Europeo de Estabilidad, y sus draconianas condicionalidades. La consigna de “ningún sacrificio por el euro” se tornó en “cualquier cosa por el euro”. No se sabía que hacer fuera de ese marco. Las élites europeas habían impuesto su “plan” para Grecia y para Europa, decían que sin alternativa posible. Pero sí la había. Comenzar por una moratoria de pago de la deuda, para dar tiempo a auditarla, dejar de desangrar la economía y tomar las decisiones oportu- Sin embargo, hubo carencias. Fundamentalmente, se jugó todo en la negociación a la responsabilidad del “club de los acreedores” y la preocupación del Eurogrupo por evitar un seísmo, sin prever réplicas en un contexto de intransigencia.

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“El convenio es de los trabajadores” Paqui Camacho: “Hemos demostrado que el convenio es de los trabajadores y no puede pertenecer a ningún sindicato” paula siles ¿Cómo llegaste a participar en el movimiento por los derechos de los trabajadores de la limpieza? Con 23 años comencé a trabajar como limpiadora en la Universidad de Cádiz. Me presenté como candidata a formar parte del comité, y aunque sólo llegué a ser elegida como suplente, algunos años después llegué a ser miembro del mismo. En 2001 me senté por primera vez en una mesa negociadora del convenio de limpieza provincial. El convenio por el que peleamos entonces fue uno de los mejores que hemos conocido. Además de la mejora económica se logró el establecimiento de la jornada máxima. También conseguimos la creación del artículo 35 de condiciones más beneficiosas, que hacía que todos los acuerdos alcanzados en las diferentes empresas formaran parte del convenio y no se perdieran en los cambios de empresas. Durante ocho años seguí formando parte de la ejecutiva de mi sindicato, siempre desde su lado más crítico. tación de los trabajadores de la asamblea de la bahía de Cádiz para solicitarle una composición de la mesa elegida por nosotros. Aún no hemos recibido respuesta. Del mismo modo, presentamos un escrito solicitando la creación de la plataforma aprobada en las asambleas, que contase con los artículos que se van a presentar a ¿Cómo se ve desde Cádiz el conflicto de los trabajadores de la limpieza en Zaragoza? La situación de los compañeros de Zaragoza no puede provocarnos más que rabia y son otro ejemplo de cómo las políticas neoliberales han ido abocando a nuestro sector a la precarización. En Cádiz, una ¿Cuál es la situación actual de los trabajadores de la limpieza en la provincia de Cádiz? A día de hoy se va a empezar a negociar nuestro convenio provincial de limpieza de edificios y locales con las patronales agel y aspel. El año pasado denunciamos ya la desorganización y la pasividad con la que el sindicato afrontó las asambleas. Hemos demostrado, y seguiremos demostrando, que el convenio es de los trabajadores y no puede pertenecer a ningún sindicato que se siente en una mesa a negociar. Nosotros somos los que vamos a la batalla y los que tendremos que llevar a casa las condiciones de una mala negociación por su parte si no logramos el control sindical desde las bases. Desde octubre de 2015 hemos tenido asambleas para presentar los artículos de la plataforma del convenio. La gran asistencia con la que han contado estas asambleas se ha debido al esfuerzo de los trabajadores por difundirlas a través de los medios de los que disponemos, ya que los grandes sindicatos, ugt y ccoo, se han limitado a informar a sus afiliados, demostrando de nuevo su preferencia por la desinformación y la desmovilización. Además, hemos presentado a la Ejecutiva de Construcción y Servicios de ccoo un escrito con las firmas de la represen- Eulogio García El convenio por el que peleamos entonces fue uno de los mejores que hemos conocido. Además de la mejora económica se logró el establecimiento de la jornada máxima. las patronales tras darnos cuenta de que un borrador mandado por el sindicato había un párrafo que ni había sido expuesto, ni votado, y que habría repercutido mucho en la situación de los trabajadores de la provincia. A partir de ahora, y con la plataforma de los trabajadores, podremos ir haciendo asambleas informativas para calentar motores, entendiendo que son las bases las que deben impulsar este proceso ante el inmovilismo de las directivas, que han tachado de ambiciosas nuestras propuestas para tener un convenio digno. gran parte del sector publicó un manifiesto mostrando nuestra solidaridad con ellos y, aunque los problemas económicos y las grandes distancias nos impidieron acudir a su manifestación, la situación de los trabajadores de la limpieza en Zaragoza ha sido uno de los puntos de análisis en nuestras asambleas. Hoy más que nunca, todos los territorios deberíamos estar en contacto para poder organizarnos frente a la presión constante de patronal y sindicatos, ya que contamos con los mismos problemas y es posible que, juntos, pudiéramos implementar las mismas soluciones. n Paqui es trabajadora del servicio de limpieza de la uca y militante de Anticapitalistas. entrevista PRIMAVERA 2016 r PODER POPULAR r 5

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debates anticapitalistas 6 r PODER POPULAR r PRIMAVERA 2016 ¿Qué es el eco-socialismo? El capitalismo presenta una lógica intrínseca de crecimiento constante y simplemente no podemos crecer ilimitadamente en un planeta finito comisión de ecosocialismo anticapitalistas - madrid Otro punto de confluencia entre el pensamiento ecológico y el marxismo es el papel de la economía “¿Qué es, entonces, el ecosocialismo? Se trata de una corriente de pensamiento y acción ecológica que hace propios los conocimientos fundamentales del marxismo al tiempo que se libera de sus escorias productivistas”. Es la escueta definición de Michael Löwy1, que nos sirve de pauta para abordar los dos elementos que confluyen en la perspectiva ecosocialista. Ecología y marxismo no son dos términos que parezcan unirse espontáneamente: al contrario, más bien diríamos que a priori, son dos realidades paralelas. El ecologismo surge a partir de los años sesenta del pasado siglo al constatar que la dinámica productiva del capitalismo ha desbordado todos los límites y está destruyendo el propio espacio en el que se desarrolla; son los años de los pioneros (Barry Commoner, Rachel Carson) y posteriormente los análisis de amplio espectro, entre los cuales tal vez el de más repercusión fue el informe Los límites del crecimiento, en 1972. El ecologismo ha crecido manteniendo siempre los componentes ambientalistas, el conocimiento científico y una proyección política y social que podríamos llamar inevitable, ya que es imposible abordar los problemas ecológicos sin entrar en el modelo productivo, los transportes, el consumo o la energía. do este tema, aunque sin duda, el estudio más exhaustivo es el realizado por John Bellamy Foster en La ecología de Marx2. En esta obra, el marxista estadounidense dedica largos esfuerzos a reinterpretar la dinámica y equilibrios de la naturaleza. Si bien no hay que sobredimensionar los elementos ecológicos presentes en la obra de Marx, como apunta Riechmann3, no está de más recordar que en el mo- El marxismo, por su parte, tiene una larga vida que no se puede ni apuntar en un párrafo, pero que, en cualquier caso, está vinculada a la emancipación de las trabajadoras, la toma de los sectores productivos por parte de la clase obrera y la democracia. A primera vista, uno diría que no hay muchos puntos en común. Y sin embargo sucede que, al modo de la meigas gallegas, haberlas, haylas. Uno de los puntos comunes de las aproximaciones ecosocialistas es la búsqueda de elementos ecologistas —proto-ecologistas, deberíamos decir— en la obra de Marx y Engels. Autores como Sacristán, Kovel o Riechmann han trata- la teoría marxista a la luz de una visión científica de la naturaleza, y al hacerlo aborda dos puntos que, para el ecosocialismo, nos parecen fundamentales: el primero de ellos es el materialismo, el segundo, la noción de metabolismo entre la sociedad y la naturaleza. Para no alargarnos demasiado, diremos que la recuperación del materialismo como elemento central del pensamiento de Marx nos permite superar algunos tópicos sobre la emancipación que no pasan de ser una deformación de la teoría de la lucha de clases, mientras que la noción de metabolismo aporta una explicación de la realidad humana dentro los límites naturales, entendiendo estos límites como la forma de encajar la vida humana en mento histórico en el que desarrolla su obra no existen motivos para pensar lo que hoy llamaríamos ecología en términos globales. La industria capitalista ha iniciado en el siglo xix una de sus fases de crecimiento descontrolado con serias consecuencias para las trabajadoras y para el ambiente, pero esas condiciones no representan aún una amenaza para el ecosistema en sí mismo. Los desarrollos teóricos de Marx y Engels, en consecuencia, se dirigen a estos dos ámbitos, pero los elementos que utilizan para ello están en la base del tratamiento que hoy día necesitamos para abordar los problemas ecológicos del siglo xxi. Otro punto de confluencia entre el pensamiento ecológico y el marxismo es

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PRIMAVERA 2016 r PODER POPULAR r 7 el papel de la economía. En el desarrollo histórico del capitalismo, una de las pocas cuestiones que se mantienen intactas junto al poder de clase que ejercen los estratos privilegiados de la sociedad es la preeminencia de la economía sobre cualquier otro ámbito social o biofísico. Esto se desarrolla especialmente a lo largo del último cuarto del siglo xx, cuando el capitalismo fordista y “embridado” de la posguerra empieza a fallar y acaba transformándose en lo que conocemos como neoliberalismo, esto es, como la antagonistas, y forma una de las bases sobre las que avanzar hacia un sistema político y social ecológico. El marco ecológico al que nos enfrentamos a día de hoy es brutal: el pico del petróleo se alcanzó en 2006, según constata la Agencia Internacional de la Energía5, la situación en términos de agotamiento de materiales es igualmente dramática y los niveles de contaminación ambiental son tan desmesurados que en ciudades como Madrid hemos normalizado situaciones en las que la autoridades municipales recomiendan no hacer cosas tan extraordinarias como... correr al aire libre! Pero la crisis ecológica no se queda ahí; baste recordar una de sus consecuencias más visibles y escandalosas, la crisis alimentaria de 2006 en la que el incremento del precio de algunos bienes básicos por su demanda como biocombustibles llegó a provocar hambrunas en amplias regiones del planeta. A nadie se le escapa que la escasez de recursos y su uso mercantil están también en la base de cuestiones geoestratégicas y bélicas como las sucesivas invasiones militares de Oriente Medio, al igual que suponen la base de la degeneración o la destrucción de diversos espacios geográficos, como el Amazonas o amplias zonas del sur de Europa que se han ido desertizando, por poner dos ejemplos. Lo ecológico no se detiene en lo ambiental sino que se desborda para producir crisis sociales y políticas, y lo ambiental no tendrá solución a través de medidas meramente “verdes”. La crisis que vivimos es ya una crisis con un fuerte componente ecológico, ya sea por la cuestión de los materiales, por las guerras internacionales que tienen como centro el control de recursos naturales estratégicos (no sólo el petróleo, también el agua y otras riquezas naturales), y las crisis que vendrán tendrán cada vez más importancia ecológica, porque nuestra sociedad ha rebasado los límites y pero capitalismo es una máquina incapaz de frenar. La historia muestra que no alcanzaremos una sociedad habitable si no somos capaces de construir una alternativa que asuma la crítica ecologista desarrollada en el último medio siglo El capitalismo presenta una lógica intrínseca de crecimiento constante y simplemente no podemos crecer ilimitadamente en un planeta finito. Escribe Jorge Riechmann “Hay —como dicen los anglosajones— un elefante dentro de la habitación, casi siempre, cuando debatimos sobre crisis ecológico-social: el ele­ fante llamado capitalismo”6. Por supuesto, los movimientos de izquierda antagonista tenemos mucho que avanzar en la elaboración de una estrategia política profundamente ecologista. Pero es necesario desvelar también, y en primer lugar, que el elemento común a todas las crisis —la económica, la social, la de cuidados— y también a la crisis ecológica, es el modelo civilizatorio del capital. Para enfrentar al productivismo, tratar seriamente los problemas ecológicos más inmediatos o cortar las dinámicas destructivas de nuestras sociedades, hay que ponerle coto al capital. Frente al marxismo del siglo xix, cuando aún se podía esperar que la llegada de la revolución hiciera innecesaria una transformación de los modos de producción capitalistas, la historia muestra que no alcanzaremos una sociedad habitable si no somos capaces de construir una alternativa que asuma la crítica ecologista desarrollada en el último medio siglo. La alternativa ecosocialista surge de un análisis que sitúa el capitalismo en el centro de los problemas, pero aborda específicamente cada ámbito para producir soluciones nuevas que permitan una estrategia política centrada en la organización de una sociedad emancipada y sostenible para las de abajo. Ciudad, territorio, transporte, consumo, son contextos determinados por la economía dominante y diseñados por los poderes públicos a imagen y semejanza de los grandes actores económicos; el ecosocialismo plantea un marco político y social en el que cada una de estas esferas sea liberada del dominio de clase, en las que el espacio público sea público, se active una vida comunitaria conectada con el flujo real de los ecosistemas y se detenga el expolio de la naturaleza en beneficio de los de arriba. Es evidente que se trata de un proyecto revolucionario: una alternativa ecologista y de clase. n 1 Löwy, Michael. Ecosocialismo. La alternativa radical a la catástrofe ecológica capitalista. Buenos Aires: El colectivo / Herramienta, 2011 2 Foster. John Bellamy. La ecología de Marx. Barcelona: El Viejo Topo, 2004 3 Riechmann, Jorge. Postfacio a El imposible capitalismo verde (Daniel Tanuro). Madrid: La oveja roja / Viento Sur, 2011 4 Naredo, José Manuel. Raíces económicas del deterioro ecológico y social: más allá de los dogmas. Madrid: Siglo xxi, 2006 5 http://green.blogs.nytimes.com/2010/11/14/ is-peak-oil-behind-us/?partner=rss&emc=rss&_r=0 6 Riechmann, Jorge. Moderar extremistán. Sobre el futuro del capitalismo en la crisis civilizatoria. Madrid: Díaz & Pons, 2014 fase financiarizada del capital. Autores como José Manuel Naredo han realizado un estudio de la economía capitalista desde el punto de vista de la naturaleza4, poniendo a la luz la absoluta desconexión del sistema productivo y la base natural en la que se desarrolla, pero también la subordinación del sistema laboral y social al régimen económico. Esta tesis, que subyace al análisis de cualquier aproximación ecológica bien fundada, es un sustrato común con las teorías políticas

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en abierto 8 r PODER POPULAR r PRIMAVERA 2016 Plan B, construir un movimiento internacionalista europeo Paula Ortega y álex Merlo La creación de un movimiento internacionalista para disputar Europa. Esa podría ser la síntesis que impulsa el Plan B, un espacio que ha comenzando su viaje con las jornadas en Madrid. Pero los objetivos iban más allá: combatir el mensaje que contaminó toda Europa tras la derrota del gobierno Tsipras, el “no hay alternativa”; dar visibilidad a una izquierda existente y dispuesta a continuar el combate aprendiendo las lecciones; avanzar en la coordinación de movimientos sociales, recuperando la práctica de los fsm de campañas y días de movilización a nivel Europeo y normalizar los debates respecto a la ruptura con los tratados e instituciones de la Unión Europea, haciendo balance de la experiencia griega para armarnos ante posibles futuros chantajes de la troika, generando un espacio de debate que siguiera el camino de tantas otras luchas para la construcción de un movimiento internacionalista. fluencia no es en absoluto automática y debe ser políticamente construida, pero la lógica depredadora del capitalismo crea las condiciones para que no sea necesaria, sino urgente, la concentración internacional de un amplio espectro de movimientos y organizaciones sociales. Su propuesta está clara: There is not al‘horizontales’, dentro y fuera de nuestras fronteras, cómo construir un movimiento transnacional capaz de elaborar agendas comunes y procesos duraderos internacionales. Para ello es imprescindible no oponer los distintos niveles espaciales de la acción político-social, evitando valorizar sólo una acción local, aislada de procesos de luchas más generales, así como una acción internacional, desconectada de realidades sociales locales. En otras palabras, conseguir lo que Harvey llama una dialéctica de la política que se mueva de la microescala a la macroescala y viceversa. Esa es la meta, lo que debería ser la perspectiva estratégica del Plan B y de cualquier movimiento internacional frente a la globalización capitalista. ternative - No hay alternativa, como decía Margaret Thatcher. No existe otra opción que recortar en gastos sociales, responsabilizar a los pueblos de la deuda pública, privatizar las empresas y servicios públicos para reabsorber esa deuda, adaptar los mercados laborales a la flexibilidad y la precariedad para ser competitivos. No existe otra opción para reducir el paro que facilitar los despidos. Este es el slogan que la ue repite insistentemente y defiende sin límite moral o legal aparente, un paradigma que está intrínsecamente asociado al “nuevo capitalismo” globalizado y financiarizado. Ante ello, nuestra respuesta debería ser también clara y unida, a la vez que diversa y plural: si se quiere que tanto las luchas nacionales como internacionales (desde la oposición al ttip, hasta la conferencia sobre el clima, pasando por la solidaridad con los refugiados, la resistencia al racismo y la xenofobia) sean eficaces, se hace imprescindible la creación de frentes en contra de la ue, en nombre de otra Europa. Avancemos preguntándonos, debatiendo, pero avancemos, esa es la propuesta del Plan B. Por ello, tras el éxito de la conferencia europea, tenemos el reto de construir y alimentar una movilización europea (28 de Mayo, Por una Rebelión Democrática en Europa) que pretende ser no sólo una respuesta contundente ante las nuevas políticas de austeridad y disciplinarización preparadas por la troika, sino también seguir creando redes y lazos. Una excusa para que la rueda siga rodando. Llamemos a la movilización, a la auto-organización en los territorios, a salir a las calles, a la vez que construimos localmente, debatimos y nos preguntamos: ¿Se podrían compartir y “europeizar” las iniciativas más populares como las mareas o la lucha contra los desahucios? ¿Constituye la salida del euro una respuesta? ¿Qué moneda queremos, qué sistema bancario? ¿Es la experiencia griega el fin —o el principio— de una nueva fase de contestación y lucha en la ue? n En ningún caso el Plan B se construye como un nuevo espacio que inutilice aquello creado previa y paralelamente. El Plan B se alimenta primero, de todas aquellas luchas históricas que han generado las relaciones y coordinaciones que permitieron la participación de gente de toda Europa, y segundo, de los debates, más que elaborados y avanzados, en cada uno de sus ejes temáticos. Únicamente se lanza una idea que logra penetrar en el contexto político estatal y europeo con fuerza y que pretende ser útil para la construcción del movimiento. El reto es cómo construir esas solidaridades Son varias las iniciativas que han surgido paralelamente en esta dirección, como el Plan B París y el diem25. La relación de las jornadas Plan B en Madrid con estos movimientos ha sido y es de confluencia, nos interesa sumar las potencialidades para alimentar el proceso que estamos intentando abrir. Obviamente, esta con- Tras el éxito de la conferencia europea, tenemos el reto de construir y alimentar una gran movilización europea

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La lucha por el derecho al aborto en el Estado Español: el caso de las Once de Bilbao En octubre de 1976, diez mujeres y un hombre fueron detenidas en Basauri bajo la acusación de haber realizado o haberse sometido a abortos Julia Cámara En la memoria reciente, la lucha por el derecho al aborto remite a las movilizaciones de masas que el feminismo estatal logró levantar hace dos años, a comienzos de 2014, en contra de la denominada “Ley Gallardón”. La manifestación del 8 de marzo de ese año fue, en palabras de feministas veteranas, la más numerosa desde 1978. Sin embargo, aunque el objetivo de las movilizaciones estaba claro (impedir la aprobación de la nueva contrarreforma del aborto) y el balance de las mismas, con la dimisión del Ministro de Sanidad, fue enormemente positiva, quedó en cierto modo difuminada una cuestión clave: ¿de dónde venimos y que camino queda todavía por recorrer? A comienzos de los años 70 , la denominada Segunda Ola del feminismo occidental estaba inmersa en la demanda de derechos sexuales y reproductivos para las mujeres. Cuestiones como el libre acceso a métodos anticonceptivos, la difusión de pastillas anticonceptivas, la educación sexual a niños y niñas y la libre interrupción del embarazo (en resumen, el derecho a una vida sexual y reproductiva libre, plena y consciente) pasaron en pocos años de ser tabúes sociales a constituir una parte importante de las agendas feministas de buena parte del mundo. El elevado índice de muertes en abortos clandestinos y de mujeres que se endeudaban para ir a abortar al extranjero convirtió la lucha por el derecho al aborto en una prioridad feminista internacional. En 1974, 263 mujeres italianas fueron procesadas en su país por delito al aborto, mientras se cerraban las clínicas que ofrecían ese servicio. Ese mismo año, la ley que prohibía la interrupción legal del embarazo fue revocada en Francia1. En esas fechas, en el Estado Español se sentían los últimos estertores de la dictadura franquista mientras en la calle se sucedían las luchas sociales. En un contexto de conflictividad manifiesta, las feministas del Estado se veían obligadas a reclamar derechos tan básicos como el divorcio o la despenalización del adulterio. La muerte del dictador y la apertura del proceso de “transición” no mejoraron la situación. Organizaciones feministas de todo el Estado organizaron una campaña por la amnistía de las once, consiguiendo suspender la vista oral del juicio en varias ocasiones. En 1983, las Once de Bilbao fueron indultadas la amnistía de las once, consiguiendo suspender la vista oral del juicio en varias ocasiones. En 1983, las Once de Bilbao fueron indultadas. En octubre de 1976, diez mujeres y un hombre fueron detenidas en Basauri bajo la acusación de haber realizado o haberse sometido a abortos. Sus edades oscilaban de los 22 a los 44 años y todas menos dos eran mujeres casadas, con uno o dos hijos y en situación económica de necesidad grave2. Les pedían seis meses de cárcel por cada aborto realizado. Ese mismo año, según datos del Tribunal Supremo, se efectuaron en el Estado 300.000 abortos clandestinos, en los cuales murieron unas 3.000 mujeres. La detención de “las 11 de Bilbao” despertó una oleada de indignación y protestas que consiguió romper con la idea de la interrupción del embarazo como una cuestión privada, convirtiéndolo en un asunto público. 1.300 mujeres en posesión de relevancia pública firmaron un manifiesto que apareció en la prensa afirmando haber abortado. El de las mujeres de Basauri no fue el único caso de encausamiento múltiple, pero sí el más mediático de todos los que se vivieron en el Estado Español en esos años. Su relevancia pública y la fuerza de la campaña feminista que la acompañó influyeron de forma fundamental en la redacción y aprobación de la primera ley de despenalización del aborto, aprobada por el psoe en 1985. Hubo que esperar otros 25 años para que una nueva ley recogiera el derecho de las mujeres abortar libremente sin acogerse a ningún supuesto. Las feministas sabemos, sin embargo, que esto no basta. Toca continuar la movilización para conseguir el derecho pleno de interrupción del embarazo, sin restricción de edad, plazos ni supuestos. Por una maternidad consciente, libre y querida, y por una sexualidad plena. n 1 Un relato más amplio de las prácticas de desobediencia civil y de las diversas leyes estatales en Europa se puede encontrar en Mary Nash: Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos, Alianza, 2012, pp. 198-206. 2 Para conocer mejor los diferentes perfiles sociales, ver “Amnistía para las 11 mujeres. Por la legalización del aborto”, Combate nº 163, disponible en historialcr.info La Coordinadora Feminista Estatal convocó manifestaciones multitudinarias en diversas ciudades y realizó la entrega de 25.000 firmas exigiendo el derecho al aborto. Organizaciones feministas de todo el Estado organizaron una campaña por historia comunista PRIMAVERA 2016 r PODER POPULAR r 9

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cultura 10 r PODER POPULAR r PRIMAVERA 2016 Las mujeres del sufragismo Como dice la protagonista: “debe haber otra forma de vivir la vida” Otro fútbol es posible La democracia corinthiana deniz naki Laia facet Ha saltado a la gran pantalla uno de los mayores movimientos protagonizados por mujeres de los últimos siglos: el movimiento sufragista. Las sufragistas, no es una película en la que vayamos a encontrar los grandes debates del sufragismo, sino a las mujeres que vieron en ese movimiento la posibilidad dar respuesta a las múltiples situaciones de miseria y opresión que vivían y vivimos las mujeres; como dice la protagonista: “debe haber otra forma de vivir la vida”. Y es que el gran logro del film es la trayectoria que hace Maud, un proceso de politización humano y contradictorio. Es así como la protagonista escapa a los tópicos del sufragismo, algo aplaudido por los sectores activistas. No estamos ante una mujer aburguesada sino ante una trabajadora en una fábrica textil, acosada por su capataz, madre y esposa en una situación de pobreza, vecina en un barrio obrero. Con la entrada en el activismo todos esos lazos sociales se rompen, lo que obliga al movimiento al apoyo social y material dando alojamiento y comida. Una gran lección para el movimiento feminista actual: ser capaces de resolver la vida. Pero, la miseria que aparece en pantalla parece más ligada por la época que por la clase y el género, dando un mensaje erróneo. Si hoy estamos algo mejor es porque hubo quiénes pusieron sus vidas en riesgo, se organizaron y lucharon. El mejor homenaje no es sólo un brindis a las mujeres pasadas, es un compromiso con las mujeres presentes. n El fútbol es el opio del pueblo. Tras esta sentencia “pseudomarxiana”, aparentemente tajante, se esconden múltiples contradicciones. El fútbol, como el deporte en general, formaría parte de lo que Althusser denomina “aparatos ideológicos del Estado”, reflejando los valores de la clase dominante (competitividad, individualismo, éxito a cualquier precio), y contribuyendo a asentar y extender su hegemonía en la vida diaria. Sin embargo, el carácter social de este deporte, lo convierten también, con todos sus claroscuros, en un reflejo de los valores de las de abajo. El fútbol es hijo del pueblo, un terreno de disputa política, donde valores contrahegemónicos (solidaridad, elaboración colectiva, espíritu de equipo) pueden abrir brechas en el discurso dominante e, incluso, construir comunidad. Un ejemplo histórico de las posibilidades que tiene la relación entre fútbol (aun de alta competición) y política (más allá de lo institucional), es el caso del Corinthians de los 80. Liderado por Sócrates, jugador tan elegante como progresista, este equipo de la liga brasileña consiguió aunar éxitos deportivos con un funcionamiento radicalmente democrático, transmitiendo que, más allá del valor de una victoria, conviene tener en cuenta cómo y para qué se lucha por ella. Una vez más, el derecho a decidirlo todo, para ganarlo todo. Un país y un equipo luchando por la democracia frente a la dictadura militar, implantando un sistema en el que la opinión del utillero contaba lo mismo que la del presidente, en el que las alineaciones y la táctica se votaban democráticamente y los premios y beneficios se repartían a partes iguales entre todos los miembros de la comunidad. No sólo ganaron dos campeonatos paulistas (1982, 1983), sino que impulsaron la lucha contra la dictadura mediante consignas en sus camisetas como “directas-ja” (elecciones directas ya) o “queremos elegir presidente”. Demostraron que otro fútbol era posible, con autogestión y  participación desde abajo, y contribuyeron a una doble revolución; en el fútbol, mejorando las relaciones laborales de los jugadores con sus clubes, y en la sociedad brasileña, que pudo librarse de la dictadura en 1985. Hoy, con un fútbol dominado por la mercantilización y la corrupción, la Democracia Corinthiana nos transmite un legado. Como un pase al pie desde 50 metros, abre el campo a todas las que creemos en el lema de la pancarta que Sócrates y sus compañeros portaron en una de sus finales: “Ganar o perder, pero siempre con democracia.” n

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Clases y lucha de clases Burgueses y proletarios son clases palpables aún en nuestros días Ernesto Díaz Clases Marx no dejó nunca escrito una definición exacta de las clases. Tenía previsto hacerlo en el libro iii de El Capital, pero murió justo antes de empezar ese capítulo. A lo largo de su obra la definición de clases oscila entre definiciones economicistas o subjetivistas. Las primeras definen las clases sociales únicamente por la posición que ocupan los individuos dentro de las relaciones económicas: si estás desposeído de medios de producción (propiedades) y tienes que vivir de un salario eres parte de la clase trabajadora. Si por contra tienes medios de producción y vives de la explotación de otros eres capitalista. Esta posición, aunque correcta, despierta dudas ¿El término clase no significa nada más que vínculo de intereses objetivos? ¿No tiene una dimensión política más allá de la económica? Las deficiones subjetivistas definen las clases de forma desligada de las relaciones económicas. Lo hacen atendiendo exclusivamente a factores como el nivel de consciencia, politización y de acción. En este terreno podemos situar por ejemplo E.P. Thompson. A su modo de ver alguien solo podría encuadrarse dentro de la clase trabajadora si tiene consciencia, organización... ¿Y el trabajador que no se moviliza? ¿Deja de formar parte de la clase obrera? Esta doble forma de enfocar a la clase es parcialmete errónea. La mayoría de marxistas posteriores a Marx son deudores de esta doble definición no cerrada de clase. Y por ello cometen los mismos errores. Las definiciones economicistas eluden la cuestión de que las clases sociales también se definen por el nivel de consciencia, organización... Mientras que las definiciones subjetivistas eluden el hecho de que más allá del grado de politización, las clases se definen también por relaciones sociales objetivas. Más allá de la consciencia, hay clase. Seguramente es mas interesante la forma de abordar el tema desde otro enfoque. Habría que poner en tensión las condiciones sociales objetivas teniendo igualmente en cuenta el grado de politización, lucha... Según este enfoque, existiría por un lado la “clase en sí”, o conjunto de condiciones sociales objetivas; y de otra la “clase para sí”, o todo lo que tiene que ver con la subjetividad: politización, consciencia, lucha... Esta doble definición nos permite abordar una definición de clase de forma no reduccionista y analizar las clases de forma compleja. En esta tradición podemos encuadrar por ejemplo al mismo Marx, a Bujarin, Lenin o Ernest Mandel. Es la mejor forma de abordar hoy en día por ejemplo el hecho de que la clase obrera exista aunque no se reconozca como tal a sí misma. Cosa distinta pasa con la burguesía, clase con unos intereses muy claros. Lucha de clases Burgueses y proletarios son clases palpables aún en nuestros días1. Las clases siguen existiendo en el siglo xxi. Pero las clases no existen al margen de la lucha. Ya sea con conciencia o sin ella, estos dos bloques tienen intereses contrapuestos y cada cierto tiempo entran en disputa. Se arranca entonces la lucha de clases. De esta “se puede prever “científicamente” sólo la lucha, pero no los momentos concretos de esta”, decía Gramsci. Igual que no podemos anticipar los momentos de la lucha, tampoco podemos anticipar perfectamente sus formas. En este sentido pensamos como Lenin que “el marxismo (...) no liga el movimiento a una sola forma determinada de lucha; además, no las “inventa”, sino que generaliza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases”2. Los de abajo estructuran su lucha de formas muy diversas en cada momento. Tanto el sindicalismo como la lucha parlamentaria o el 15M expresan de distinta forma el conflicto de clases que sigue latente en nuestra sociedad. n 1 Dejamos fuera de este artículo el debate sobre las clases medias, muy difícil de abordar en la extensión que aquí nos ocupa. Para profundizar este tema ver “Clases” de Erik Olin Wright. 2 Del texto “Guerra de guerrillas”. Lenin. Diccionario de conceptos marxistas PRIMAVERA 2016 r PODER POPULAR r 11

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¿Qué i t  An u q y es que o c i t í iopol iedad c o s ento de la soc de i m i v n mo radical blearia, u s e mos n s a m ó a r i a i t c s s p a i ital nsform ización a gista. As ente p a c i Ant a a la tra una organ a y ecolo y plenam s aspir . Somos socialist ualitaria defina lo n o l , l ig actua feminista sociedad icia socia ntraste c izan , o t r clase truir una de la jus ntes, en c e caracte n s a a con rática, do as domin ualdad qu nizamos a ic c . ig demo s y práct y la des o, nos org político d e l lo valor cionalida l. Para el y desde l a a la irr ema actu e lo socia d t el sis uchar des l para l a t i p ca e r e i é qu ? s a t s i mos q ¡Sabe ¡Part ue sí icipa le b i d n sci e r p im s s e e d n e ó i u ac .P p s i a c i do s t n o r e c i a t s p s la si Tu a r : a i s b a ue r m q e a a n c t a s a lm ali i par t , i m o p n e a a d c i r lo nt ve r A e n d e c , a s a s e d h o i t s ñ a r a eb s ve d i o l n y U s s o od rla a la t a h s c o as e s m l a a b r r st am e s u a celeb n s ,o a a s r o e t l d s a n e i u r ie o n t i n r e ta. acud r s o i e d t v n e o s ipa ar e c r l i t a t i s r r e pa to nu c o e d s , n ie es b l i facebook a c c e o r l e anticapitalistas t men e l p twitter sim @anticapi telegram anticapitalistasmov contacto@anticapitalistas.org www.anticapitalistas.org se pu ede! en el ec proy to!

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