Nosotros ahora- Diciembre 2015

 

Embed or link this publication

Description

Hemos dedicado nuestro décimo número, el último de este año, a la conmemoración de los 30 años de los sismos de la Ciudad de México. Para rememorar, para informar, para compartir, para que nunca más nos tomen desprevenidos.

Popular Pages


p. 1



[close]

p. 2



[close]

p. 3

Índice Editorial Ana María Jiménez Aparicio.................................... 1 Septiembre de 1985. (Discurso pronunciado el 25 de noviembre de 1986)....................................... 2 La estructura de acero del Colegio. Entrevista al sr. Marcial Collazo Federico Campbell...................................................... 5 Cuentos de Opción B Dejá vu Óscar Lenin y Amaury H. Mendoza................. 7 Recuerdos Daniela Mondragón y Karla A. Martínez........ 7 Desde otra perspectiva Amanda Lara y Javier Camargo......................... 8 El recuerdo en las ruinas Belia Esther González y Raquel Oviedo........... 9 Yo no existía en 1985 Darío Camacho............................................................ 10 Crónicas e imágenes de los sismos de 1985 Lourdes Aguilar Salas................................................. 11 Oikos Ana María Jiménez Aparicio.................................... 12 Porque vivos se los llevaron............................. 14 Así se vivió la 30a Feria del Libro Lourdes Aguilar Salas................................................. 15 Mexico’s new seismic warning system Denis McClean............................................................ 16 Junta de Gobierno Dr. Francisco José Barnés de Castro Presidente Lic. Jaime J. del Río Castillo Vicepresidente Dra. Alicia Martínez Dorado Secretaria Lic. Jaime Araiza Hernández, Dra. Mercedes de Agüero Servín, Dr. Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes, Dr. Manuel Gil Antón, Ing. Roberto Ruiz Vilá, Ing. Juan José Russ García Vocales M. en C. Rosa María Catalá Rodes Directora General Ana María Jiménez Aparicio, Lourdes Aguilar Salas, Adriana Esteve G. Consejo Editorial Adriana Esteve G. Diseño Ernestina Loyo Cuidado editorial Por qué dedicar un número especial de Nosotros ahora a los sismos de 1985. Primero porque este año se cumplen 30 de aquellos trágicos sucesos. Pero la razón más importante es que esos acontecimientos marcaron de muchas maneras a cada uno de los habitantes de esta gran Ciudad de México. Marcaron también a sus instituciones y especialmente a nuestro Colegio, porque a partir de que nuestras instalaciones resultaron dañadas es que se inició todo un proyecto de prevención que, posteriormente, ha sido ejemplo a seguir en los programas oficiales de esta megápoli. También decidimos dedicar este número a este tema, porque creemos que es difícil construir sobre lo que no se ha vivido. Es necesario recuperar la memoria de esos eventos para visualizar la relevancia del programa de seguridad del Colegio que se revisa cada año, de los simulacros que se llevan a cabo y de las pláticas con los alumnos al respecto. Nuestros jóvenes, por fortuna para ellos, no vivieron estos sismos, pero es preciso que conozcan los sucesos: muertos, heridos, desaparecidos, damnificados, edificios y casas destruidas; inmuebles en peligro de caer, corrupción, brigadas de rescate, población civil ejemplar, respuesta internacional. Sin duda nunca volvimos a ser los mismos. Por ello retomamos lo ocurrido en nuestro Colegio con el discurso de Jorge Tamayo y el texto de Federico Campbell; presentamos crónicas y hablamos de cómo las actividades humanas de hoy pueden producir sismos, y de cómo funciona la alarma sísmica. Pero lo más importante es que invitamos a nuestros jóvenes a escribir cuentos y a que hicieran suyos los acontecimientos de esos tiempos, inspirados en las fotografías de Carlos Contreras de Oteyza. La invitación también se extendió a nuestro profesor y joven ex alumno Darío Camacho, quien nos ofrece en su colaboración Yo no existía en 1985, su visión de cómo se viven hoy estos acontecimientos. Es necesario estar prevenidos, saber cómo actuar; es necesario no olvidar, compartir y estar conscientes. Y a un año de Ayotzinapa, vuelve a hacerse necesario no olvidar. Esta revista es memoria, pero es también relato de acontecimientos que hacen significado en nuestras vidas y es reflejo de un presente que intenta construir un mejor mañana. Ana María Jiménez Aparicio Directora del Bachillerato CCH Para comunicarse con Nosotros ahora: aesteveg@colmadrid.edu.mx Nosotros ahora es una publicación trimestral editada por el Colegio Madrid A.C., Institución Mexicana de enseñanza, integrada a la red de Centros Españoles en el Exterior, fundada en 1941 por el Exilio Republicano Español con domicilio en Puente 224, Ex Hacienda San Juan de Dios, C.P. 14387, México, D.F., tel. 5673 2347 Número 10 l diciembre 2015 Nosotros ahora v 1

[close]

p. 4

Septiembre de 1985 Abrimos este número con el discurso que pronunció el Lic. Jorge Tamayo, Presidente de la Junta de Gobierno del Colegio Madrid, el 25 de noviembre de 1986, en la reinauguración de la Secundaria, en éste da cuenta de cómo afectaron los sismos a las instalaciones del Colegio, y la respuesta de toda la Comunidad del Madrid durante los meses que tomó llevar a cabo la reconstrucción de los edificios afectados. A 30 años de los sismos de 1985 no está de más tener presente el sentido de pertenencia y solidaridad que ha distinguido a la Comunidad del Colegio Madrid desde su creación hace 75 años y que seguiremos conservando.* A principios del mes de septiembre de 1985, el Colegio Madrid, organizado como una Asociación Civil no lucrativa, había pagado anticipadamente el crédito hipotecario que por 40 millones de pesos había contraído en 1981 para completar el financiamiento de las nuevas instalaciones escolares que hoy albergan a nuestra Institución. Iniciábamos en septiembre el curso 1985-1986, seguros de continuar en el camino por preservar al Colegio como una institución educativa comprometida con las mejores causas de México. Poco más de dos semanas después, el 19 de septiembre, a las 7:19 de la mañana, la Ciudad de México fue sacudida por un terremoto que conmocionó al país y al mundo entero. Esa mañana, las autoridades del Colegio suspendieron las clases, a fin de proteger a la población estudiantil y evaluar los daños en los edificios que, si bien permanecían de pie, no alcanzaban a transmitirnos sus daños estructurales. De inmediato, la Junta de Gobierno y la Dirección General del Colegio, solicita*Se publicó en Nosotros ahora. Año 2, número 7, septiembre de 1988. Editado para su reproducción. ron a la Universidad Nacional Autónoma de México, nuestra Alma Mater, a través del Instituto de Ingeniería un dictamen de los daños. En forma simultánea, acudimos al capfce, otra institución del Gobierno, para conocer su opinión. Pronto supimos que los edificios administrativos, la biblioteca, el Jardín de Niños, la primaria y la Unidad Cultural Lázaro Cárdenas, no habían sufrido daño alguno. Sin embargo, la Secundaria y la Preparatoria no podían ser ocupadas sin realizar estudios a profundidad y detalle, que precisaran el daño sufrido. Mientras tanto nos dedicamos a reiniciar las clases en las instalaciones no dañadas. Se reacomodaron 1 400 alumnos de secundaria y preparatoria en los edificios administrativos, la biblioteca, la Unidad Cultural Lázaro Cárdenas, en espacios cedidos por el Jardín de Niños y la Primaria y en ocho aulas prefabricadas adquiridas perentoriamente; así reanudamos clases el 7 de octubre, seguros de salir adelante. Los meses finales de 1985 y los tres primeros de 1986, nos resultaron largos y difíciles, ya que si bien contábamos con el apoyo del Instituto de Ingeniería de la unam, el capfce y los ingenieros con- 2 v Colegio Madrid

[close]

p. 5

tratados por el Colegio, el avance en el diagnóstico y solución de los problemas era menos rápido de lo que deseábamos, pues la ciudad demandaba los servicios de las mismas instituciones y profesionales que el Colegio requería. Además de los problemas mencionados, se debían financiar las obras de reconstrucción. En mayo de 1986, la Junta de Gobierno convocó a los representantes de padres de familia, alumnos, ex alumnos, profesores y trabajadores, y les presentó el proyecto de reconstrucción de la Secundaria y la Preparatoria, los costos y tiempos estimados. El proyecto fue elaborado, a partir del dictamen del Instituto de Ingeniería de la unam, por reconocidos profesionales, quienes también recomendaron homologar estructuralmente la Primaria cuando fuese posible. El 24 de marzo de 1986 empezamos la reconstrucción de la Preparatoria, la cual fue reinaugurada el 10 de septiembre del mismo año. A partir de esa fecha, los alumnos de preparatoria regresaron a sus edificios y cedieron espacio a los terceros grados de secundaria, en tanto continuaban las obras en sus propias instalaciones. Nos habíamos comprometido a reinaugurar la Secundaria en enero de 1987, sin embargo, gracias al esfuerzo de muchos, pero en particular de los trabajadores, empresas constructoras e ingenieros responsables de la obra, el 25 de noviembre de 1986, pusimos en servicio nuevamente los cuatro edificios que integran la Secundaria de nuestro querido Colegio Madrid. El importe de la reconstrucción de los seis edificios ascendió a 300 millones de pesos, cantidad que se erogó del 24 de marzo al 19 de noviembre de 1986. En la reconstrucción física participaron dos empresas, una que llevó a cabo el trabajo relacionado con las estructuras de acero, y otra con la obra civil; otra compañía se responsabilizó de la supervisión de toda la obra, informando mensualmente de los avances y costos de la misma en relación con el presupuesto aprobado; el promedio de trabajadores fue de 200, algunos venidos desde Monclova, Coahuila, para acelerar el trabajo de soldadura. Su presencia se volvió cotidiana para nuestros alumnos. Técnicos y trabajadores realizaron su mejor esfuerzo para terminar lo antes posible, lo cual a todos ellos agradecimos en su momento. Para financiar la reconstrucción, las autoridades del Colegio contaron con los siguientes recursos: En marzo de 1986 se cobró el seguro por daños a la Aseguradora Mexicana, por la cantidad de 46 millones 820 388 pesos y el Colegio aportó 92 millones 778 627 pesos, de ahorros presupuestales en sus gastos de operación e inversión, así como los productos financieros derivados de una adecuada programación financiera; ambas cantidades representaron 46.6 por ciento del financiamiento total. La respuesta para reunir fondos en la comunidad de nuestro Colegio: padres de familia, alumnos, profesores, empleados, trabajadores y ex-alumnos, fue de gran trascendencia, pues evidenció su solidaridad. Los padres de familia, aportaron una cuota extraordinaria voluntaria y donaron 17 millones 412 000 pesos, más 1 millón 728 000 pesos en aportaciones adicionales. Los alumnos y el personal docente y administrativo de Preescolar, Primaria y Secundaria, a través de rifas, desayunos, campamentos y de la colecta denominada “el garrafón del millón”, reunieron 2 millones 083 000 pesos; los alumnos de área de Preparatoria 67 081 pesos; el grupo de teatro “Sin Telón” 1 millón 419 728 pesos; la Sociedad de Ex-alumnos aportó 1 millón 701 301 pesos y los ex-alumnos en forma directa contribuyeron con 290 000 pesos; el donativo de la Verbena se elevó a 3 millones 100 000 pesos y a 725 000 pesos el de la novillada. Por su parte, los empleados aportaron 133 000 pesos; el personal de mantenimiento, intendencia e inspectores de transporte, por medio de la venta de fruta, aguas frescas y artículos hechos por ellos mismos, reunieron 430 000 pesos; los talleres recreativos 644 907 pesos, y diversas aportaciones 2 millones 096 968 pesos. Todo ello arrojó una suma total de 31 millones Nosotros ahora v 3

[close]

p. 6

900 985 pesos que representaron 10.6 por ciento del financiamiento total. La solidaridad externa financió 32.8 por ciento de los recursos necesarios, gracias a los apoyos que nos brindaron, a través del Fondo Nacional de Reconstrucción establecido por el Gobierno de México en Nacional Financiera, los empleados del Banco Nacional de México y el propio Banco por 30 millones de pesos, el Pueblo y Gobierno Cubano por 50 millones de pesos, y en forma directa, a través del señor Paul Scheeck, donativos de particulares del Pueblo de Luxemburgo por 18.5 millones de pesos. Todos y cada uno de los donativos fueron periódicamente listados en los muros de nuestra escuela, para el conocimiento de toda la comunidad. Finalmente, gracias a un eficiente manejo de los recursos de que se iba disponiendo, fue posible obtener 30 millones de pesos de productos financieros, que contribuyeron con 10 por ciento del costo total de la reconstrucción. El 25 de noviembre de 1986, se informó que los trabajos para homologar estructuralmente la Primaria iniciarían el primero de diciembre del mismo año. Hasta aquí nos hemos permitido hacer un recuento de los hechos y de las cifras que nos permitieron poner en servicio la Secundaria y la Preparatoria y devolver a nuestros alumnos y profesores, las condiciones de trabajo a que tienen derecho. 4 v Colegio Madrid Sin embargo, siendo importantes y trascendentales los hechos narrados, más importantes son aquellos que se vinculan con la fortaleza, la tradición y el espíritu del Colegio Madrid. Hoy [25 de noviembre de 1986], nuestro Colegio es más fuerte, no sólo físicamente por la reconstrucción de sus edificios, sino más fuerte en su espíritu, pues los que integramos esta comunidad hemos enfrentado con éxito el reto que nos fue impuesto por la naturaleza; el Colegio es más fuerte por la unidad que se reafirmó para vencer a la adversidad; es más fuerte porque esa victoria se finca en la unidad; es más fuerte porque sus alumnos y profesores supieron trabajar en condiciones muy difíciles durante 14 meses; es más fuerte porque instituciones y personas externas al Colegio, de dentro y fuera del País, acudieron en nuestro apoyo y es más fuerte porque siempre enfrentamos los momentos difíciles con optimismo, alegría y firme serenidad. En nombre de la Asamblea General y la Junta de Gobierno del Colegio Madrid, que me honro en presidir, quiero hacer llegar nuestro más profundo agradecimiento a la Dirección General y al personal directivo de la escuela, a los alumnos, a los padres de familia, a los profesores y empleados. Éstas son las lecciones más apreciadas, particularmente en casos como el nuestro, ya que lo que estaba en juego era la reedificación de una institución de enseñanza, un lugar en el que niños, jóvenes y adultos, aprendemos todos los días. v

[close]

p. 7

La estructura de acero del Colegio. Entrevista al sr. Marcial Collazo Federico Campbell Ex alumno de Bachillerato En 1985 Federico Campbell era alumno del grupo 604 del curso 85-86. Realizó esta entrevista una vez terminados los trabajos de reparación de los edificios de Secundaria y Preparatoria, y se publicó en Nosotros ahora, año 2, número 7, de aquella época, en septiembre de 1988. La reproducimos editada, en esta entrega, a 30 años de los sismos. Éste es un trabajo bastante calificado. Hay soldadores, armadores, paileros y ayudantes generales que son los que ayudan a cargar los fierros. Inicialmente estuvimos ocho soldadores, cuatro paileros y tres ayudantes, además de mí. El pailero traza y corta, él ve cómo se tienen que cortar las piezas. El soldador suelda las piezas cortadas, cuidando que los biseles estén bien para que la soldadura quede bien agarrada. Se trabaja de la siguiente manera: en primer lugar, los encargados de la obra civil hacen el dado, el pedestal. Ya de allí se pone una placa base y desplantamos nosotros con ángulos, es decir, lo que es la estructura de acero. Se pone un dado de la columna y luego la otra parte; se plomean, luego se ponen las placas que llevan a los lados para llenarlos de concreto hasta llegar a la parte de arriba para ponerles entonces un capitel donde descansa la estructura de concreto. Marcial Collazo: Yo soy supervisor y a lo que viene uno es a cuidar que las cosas se hagan bien. Todos somos de Monclova, nuestras familias viven ahí. Llegamos a México el 11 de julio [de 1986] para hacer la reparación de la Preparatoria. Primero llegamos seis, luego nos dimos cuenta de que había mucho qué hacer, entonces llegaron otros seis. Después el ingeniero Ruiz Vilá solicitó otro grupo más hasta ser dieciséis. Terminamos el 9 de agosto y nos fuimos una semana a Monclova. Regresamos el 18 de agosto para iniciar las reparaciones en Secundaria. Esos trabajos los concluimos a los dos meses. Estructuras de Acero se llama la empresa donde yo trabajo, hemos hecho desde carros de ferrocarril hasta edificios de puro acero, que es con lo que se repararon tanto la Secundaria como la Preparatoria. Nosotros ahora v 5

[close]

p. 8

Las láminas llegaban de la fábrica y aquí se cortaban. Pusimos también los contravientos y los refuerzos de varillas que van también soldados. Todo lo que es acero. El trabajo en el Colegio lo fuimos haciendo conforme las columnas eran peladas. Pelaban una y nosotros poníamos el acero y así sucesivamente. Se hizo en zigzag, es decir columnas de un lado y el otro para que la estructura estuviera segura. Todas las estructuras se contraventearon, eso es para ayudar a que los edificios no se muevan, ya no es igual a que estén sueltos, se van a mecer pero no les va a pasar nada. Cuando llegamos a México estuvimos en un hotel por la calzada de Tlalpan y Taxqueña. Perdíamos mucho tiempo para llegar a la escuela y para salir a comer, y no podíamos avanzar el trabajo; entonces pedimos que nos prestaran unos salones de la Secundaria para 6 v Colegio Madrid dormir. Teníamos mucho miedo porque el edificio estaba bastante dañado. También nos prestaron una estufa. Conseguimos que a las tres de la tarde una señora nos preparara la comida. Cuando la reparación llegó a la Secundaria, vivimos en los casetones prefabricados. Las láminas de las casetas son muy frías y si hace sol es caliente, va con el tiempo. Teníamos “dormitorio” y “cocina”. Trabajábamos desde las siete de la mañana hasta las seis y media de la tarde, de lunes a sábado. Los domingos nada más hasta las tres de la tarde. Generalmente trabajamos nada más el horario de ocho horas, pero aquí había el compromiso de entregar cuanto antes las obras. En la Secundaria no nos dieron fecha de terminación pero como los muchachos ya tenían la experiencia del edificio de Preparatoria, pues pudieron hacerlo muy rápido. v

[close]

p. 9

Cuentos de Opción B Los cuentos de Opción B surgieron a partir de las imágenes de la exposición A 30 años del Temblor del fotógrafo Carlos Contreras de Oteyza, que se presentó en la Unidad Cultural Lázaro Cárdenas, en septiembre de 2015. Dejà vu Oscar Lenin Amaury H. Mendoza Hallazgo Y cuando desperté los escombros estaban ahí. Recuerdos Daniela Mondragón Karla A. Martínez Estábamos ahí hundidos en nuestra miseria. Contemplábamos nuestra casa, ahora reducida a escombros, pero lo más penoso no era esto; bajo los escombros, tenía que estar nuestro Federico. Tan corto de edad y acabada su vida. Su voz silenciada para siempre; nadie le ayudaba pues no había que ayudar, no había vida. Era una escena desgarradora, merecía un mar de lágrimas de nuestra parte, pero éste nunca apareció; fueron breves momentos, pero el sentimiento nunca inundó nuestros corazones. De la nada algo sacudió nuestro suelo, la ilusión se difuminaba y caímos a la realidad. Apresuramos nuestros pasos y, en la habitación contigua escuchamos el gritar de nuestro Federico. v Estoy sentado en la misma mesa en la que me he sentado durante los últimos diez años; desde aquel día en el que perdí todo. Recuerdo como si hubiera sido ayer aquella última mirada de Julieta en medio de los escombros; lo incierta que es la vida y lo frágil que es la felicidad, cómo de un día para otro podemos perder todo, cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte… tan callando. —¿Pablo? ¿Estás bien? La dulce voz de María me trajo de vuelta a la realidad, que no era mucho mejor que la pesadilla de mis recuerdos. —Sí, sí, estoy bien María. ¿Tú cómo estás? —Estoy bien, gracias. ¿Por qué no has comido nada? —Ya ves María, me ganan los recuerdos de vez en cuando. —Bueno, pues trata de comer, te sentirás mejor. Hice caso a María y comí, recordé lo rica que era la comida de Julieta, algunas tardes nos quedábamos platicando después de la comida hasta el anochecer; lo que más me gustaba de ella era la manera en que hablaba con la mirada. Y entonces, me volvió a la mente ese terrible día ¡Hace ya diez años! Y parecía tan cercano ese día, un 19 de septiembre igual que hoy. Pensé en Julieta, en la casa que teníamos, en la familia que siempre quisimos tener y Nosotros ahora v 7

[close]

p. 10

Desde otra perspectiva Amanda Lara Javier Camargo nunca lo hicimos; a veces pienso en ¿Qué habría pasado si hubiera llegado a la casa diez minutos antes y hubiera logrado sacar a Julieta antes de que la casa se cayera o si ese día hubiésemos muerto juntos? María dice que esos pensamientos sólo me hacen más daño, pero son inevitables. En ese momento me descubrí llorando, hacía mucho que no lloraba. A mi lado estaba María; me abrazó y con eso me hizo entender que ya nada cambiaría, llevaba diez años haciendo lo mismo todos los días y el único cambio que podía hacer es aquel del que nadie puede regresar… v Cuando sentí cómo se movía el suelo, dejé de pensar y no recuerdo bien lo que pasó con mis inquilinos. Después de unos minutos salí del shock y me di cuenta que me faltaba un pedazo; antes de la sacudida, sólo Arturo había salido, los demás aún dormían o empezaban con sus rituales matutinos. Ahora la familia Castro se arrinconaba en el único pedazo libre de escombros que le quedaba. Había humo y gritos saliendo de los departamentos. La señora Enríquez era vieja y no tenía la fuerza para derribar su puerta, bloqueada por un pedazo de techo, y desesperó tanto que se vio obligada a aventarse por la ventana de su quinto piso. Los bomberos llegaron y empezaron a echar litros de agua sobre la parte de mí que había colapsado. Apagaron el fuego pero el humo aún era demasiado y los perros de Arturo no paraban de ladrar. Entraron los bomberos y comenzaron a romper puertas. A la primera a la que encontraron fue a la señora Patricia y a su pequeño ya inconscientes por todo el humo que habían respirado; se acercaron a ellos y al tratar de rescatarlos, se dieron cuenta de que ya era muy tarde. De pronto me percaté que todas las personas que alguna vez vivieron dentro de mí, salían caminando con aspecto pálido y sin expresión en sus rostros. Había varios heridos y fueron auxiliados al salir, y cuando volteé en busca de alguien que me ayudara, sólo la señora Patricia con su hijo en brazos me observaba; dio media vuelta y se perdió entre la gente y los escombros… Definitivamente, a mí nadie me ayudaba. v 8 v Colegio Madrid

[close]

p. 11

El recuerdo en las ruinas Belia Esther González Raquel Oviedo Un tumulto de soldados se acercaba a paso veloz a la gran calle en la que se encontraba aquel cine al que el soldado Federico solía ir de niño. Él recordaba este cine, pero no sabía el porqué. Los soldados se iban separando, un par de ellos por cada calle para acordonar el perímetro. Al terminar de acordonar un par de avenidas, Federico y su compañero se adentraron en una de las pocas calles en que los edificios no estaban completamente destruidos. Su compañero suspiró, se quitó el gorro y tomó una vieja silla rota que se encontraba al pie del edificio. La acomodó y se sentó en ella, recargando su cansada espalda, tan pesada que se había vuelto después de caminar todo el día. Federico miró alrededor suyo, tratando de recordar… De repente llegaron a sus oídos las risas de un par de niños, risas y pasos que muchas veces había escuchado durante su niñez. Las risas continuaban dentro y fuera del edificio, voces mezcladas llegaban a él como si la vida ahí no hubiera sido interrumpida hacía unas horas. El resto del grupo llegó, acallando aquellos recuerdos que se seguían proyectando en una calle sin vida. Su compañero se incorporó y juntos comenzaron a acordonar la zona. Federico se dedicó a rodear con una cuerda el perímetro alrededor del edificio, ése que tantos recuerdos y sensaciones despertaba en él. Al terminar, el capitán dio la orden de marcharse, para continuar acordonando el resto de las calles. Federico suspiró y se alejó dejando atrás el edificio de su infancia junto con todos sus recuerdos. v Nosotros ahora v 9

[close]

p. 12

Darío Camacho Leal Profesor del CCH Treinta años se cumplieron. Sonaron las alertas el 19 de septiembre. Salimos de casa tan pronto las escuchamos. Salimos de nuestros hogares que de manera repentina e instantánea se transforman en cárcel con la fuerza de la tierra. Yo no existía en 1985. En las crónicas de esos días, Monsiváis captura y registra la desquiciada lógica de lo cotidiano: el hogar se vuelve “trampa mortífera” y “prisión de cemento”. El sábado 19 de septiembre —hace treinta años fue jueves—, sonaron las alertas y salimos, invitados mis vecinos y yo, a realizar un simulacro. Yo no existía en 1985. Para ellos todo era muy serio. El miedo, dice Monsiváis “es una mística tan poderosa que resucita o actualiza otras místicas”. Es cierto, la gente puede vestirse con el pánico y el pánico permutarse en piel y la piel en pánico. El simulacro fue una cosa seria: listos mis vecinos a las 11 de la mañana bajaron de esa bestia que habitamos, e imaginamos cuál sería el recorrido más seguro que deberíamos seguir si temblara. Después subimos otra vez y las sirenas se asociaron con el 30, el 19 con septiembre y el 85, entonces empezó a sonar Rockdrigo González, de quien se dice con sorna, “murió de un pasón de cemento”. Asistí a una conmemoración con La cultura se hurta esas rolas y las remembranzas de aquellos días. Yo no existía en 1985. No sólo se desquicia una lógica, también las percepciones se trastornan: “el olor es penetrante, distinto, en cierta manera inaugural. Es un olor atribuible a la muerte…”. La mirada recrea los otrora tercos y orgullosos edificios queriendo conquistar el cielo: “las poses fantásticas de los dioses [perdón por el lapsus] edificios al reducirse abruptamente a escombros” parecen “grandes bestias heridas y moribundas”. Se baten en un temblor como titanes, la persistencia de la naturaleza contra el orgullo humano y truecan sus adjetivos: ¿cómo el cemento y la piedra trabajada por el ser humano pueden osar pedir prestado el sentido orgánico del mundo animal y natural? Para esa mirada la ciudad es vencida, reducida a escombros y la modernidad antes victoriosa es humillada: los multifamiliares son camposantos: el hogar se vuelve trampa mortífera. Hoy se construyen edificios cada vez más altos. Yo no existía en 1985, no puedo más que intentar ir más allá de un simulacro a través de las palabras que aquí se alinean en esta hoja en blanco. No tengo otro recurso más que leer y escuchar crónicas de esos días para recuperar una experiencia que no es propia. Me pregunto: cómo no hacer de los simulacros una serie de gestos y caminares vacíos deslavados por la rutina y la costumbre, precisamente eso que hace jirones siempre un temblor. Jorge Edwards, escritor chileno, constata que Chile es el único país de Iberoamérica que tiene toda una literatura de catástrofes de la naturaleza, precisamente por ser “tierra de cataclismos”. ¿Serán la literatura y los testimonios una respuesta para quienes no hemos vivido la catástrofe? v Edwards, Jorge, “Lecciones de la naturaleza” en El País. Disponible en: . Monsiváis, Carlos, “No sin nosotros”. Los días del terremoto 1985-2005, Era, México, 2005 Yo no existía en 1985 10 v Colegio Madrid

[close]

p. 13

Crónicas e imágenes de los sismos de 1985 Lourdes Aguilar Salas Unidad de Expresión Escrita y Biblioteca Desde luego algo pasó. Mucho tuvo que haber pasado para escribir tanto y tanto a los 10, 20 y ahora 30 años de los sismos de 1985 en la Ciudad de México. Si vemos los escritos oficiales, periodísticos, literarios, universitarios, casi todos van hacia la sorpresa, el pasmo, el espanto y la mudez de algo que no se puede ya mirar con los mismos ojos; la ciudad, los edificios, la incertidumbre y el terrible miedo por lo que pasó y no queremos que se repita. Las fotos en color, las de blanco y negro, sin ventanas cibernéticas como las actuales, revelan un México distinto. Desde luego algo pasó y ese cambio se valora en el acto de la escritura, de la lectura y relectura de los que sacaron fuerza de la flaqueza para plasmarlo. Tal es el caso de algunos de los mejores trabajos publicados al poco tiempo, a los 10 y 20 años de los sismos, entre éstos: Nada, nadie. Las voces del temblor de Elena Poniatowska (Era, 1988): “Después de los pavorosos terremotos del 19 y 20 de septiembre de 1985, en la ciudad de México nada ni nadie serán nunca más los mismos”; la crónica de Carlos Monsiváis en “No sin nosotros”. Los días del terremoto 1985-2005 (Era, 2006), donde retoma el lema de la semana cultural lésbico-gay “No sin nosotros”. Con esta idea de la participación de todos los sectores de la sociedad mexicana, Monsiváis ya había escrito Entrada Libre: crónicas de la sociedad que se organiza (1987), donde evoca: “El llanto desplaza a la incomprensión. El azoro anula el llanto. En los rostros lívidos las preguntas se disuelven informuladas. El dolor asimila el pasmo. El pasmo interioriza el sentido de la tragedia”, y la antología de Guadalupe Loaeza y colaboradores en Terremoto: ausentes/presentes: 20 años después (Planeta Mexicana, 2005), donde las voces van hacia una reconstrucción de lo qué pasó y lo qué hay que hacer en casos de nuevos desastres. Nota Bene. Más de lo mismo. En días recientes, en nuestra 30ª Feria del Libro, la editorial Sexto Piso presentó la novela gráfica: Septiembre. Zona de desastre (2013), de Fabrizio Mejía Madrid y José Hernández; este último, monero de Proceso y La Jornada, nos acompañó en el acto, y los alumnos de Bachillerato y de 3º de Secundaria platicaron con él, quien les habló sobre la técnica de esta novela gráfica y también del momento del evento y los días siguientes: la participación en tareas de rescate de personajes conocidos como Plácido Domingo; la sentida desaparición de otros como el cantante de rock Rockdrigo. Asimismo se dedican páginas a la labor de Carlos Monsiváis y de otros desconocidos que fueron la viva voz de la memoria del desastre. Una vez más creemos que algo pasó después de los sismos, ¡hace ya 30 años! Todo cambió, no sólo la Tierra, también los que sobrevivimos. Por eso estas historias y su representación en imágenes, que han quedado en la traza de las letras de una ciudad que se reconstruye día a día, deben estar presentes. Leamos y releamos nuestras voces en los textos e imágenes que otros han recuperado y creado de ésta, nuestra realidad. v Nosotros ahora v 11

[close]

p. 14

Ana María Jiménez Aparicio del griego, lugar donde habitan Directora del CCH Terremotos naturales y fracking: ¿pueden las actividades humanas producir temblores? Nuestro planeta Tierra está formado por varias capas. Si fuera posible descender hasta su centro (6 400 km de profundidad aproximadamente), veríamos un núcleo interior de hierro sólido, rodeado de un núcleo exterior de hierro líquido y níquel. Para poder salir a la superficie de nuevo, tendríamos que atravesar la roca sólida del manto inferior y después una capa de roca blanda y flexible llamada astenosfera. Las dos últimas capas se unen para formar la litosfera, que está formada de roca sólida del manto superior y la corteza. La corteza terrestre cubre toda la Tierra en una delgada capa. En su interior, los elementos radiactivos de nuestro planeta se desintegran y producen calor, aumentando la temperatura de manera sorprendente hasta alcanzar 3 000 grados en el núcleo. Este calor suministra suficiente energía para lograr que las capas se muevan. Oikos: La litosfera que como ya dijimos es la sección más superficial de la Tierra, está constituida de siete grandes bloques dentados, llamados placas litosféricas, que encajan cual piezas de rompecabezas. La corteza es la parte superior de cada placa y conforma un continente, un océano o parte de ambos. Aunque la mayoría de las veces no podamos percibirlo, estas placas se encuentran en continuo movimiento. El material blando y flexible de la atenosfera que se encuentra debajo de ellas las sostiene, y las placas se juntan y se separan entre dos y 20 cm por año. Algunas placas se deslizan unas sobre otras y forman cordilleras, algunas se separan ocasionando que el manto entre en erupción y forme nueva corteza, otras forman fosas oceánicas al moverse opuesta y simultáneamente. La mayoría de los volcanes y terremotos tienen lugar en zonas en donde confluyen estas placas. Al avanzar dos placas lentamente una sobre otra, la presión aumenta en las rocas inferiores y puede producir un terremoto. Se ha calculado que la tierra tiembla ligeramente cada 30 segundos. La mayoría de estos temblores son registrados por instrumentos sensibles, aunque resultan muy débiles para que nosotros podamos percibirlos. El lugar donde las rocas se desplazan o fragmentan se llama foco o 12 v Colegio Madrid

[close]

p. 15

punto de origen. El desplazamiento envía ondas expansivas que se precipitan a través de las rocas circundantes en todas direcciones, ocasionando que el suelo de la superficie tiemble. La fuerza de estas ondas dependerá de la profundidad a la que se encuentre el foco, de la resistencia de las rocas circundantes y del movimiento que tengan. El epicentro está directamente encima del foco, aunque los mayores daños muchas veces se producen a cientos de kilómetros de éste. Visto desde esta perspectiva, parecería que poco podemos hacer para evitar un terremoto. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que muchas de las actividades humanas también pueden ser causa de estos destructivos movimientos. Investigaciones realizadas en la Universidad de Newcastle, han permitido detectar un aumento en el número de sismos como consecuencia de algunas actividades como la minería, la extracción de energía geotermal, los rellenos de embalses con agua, la inyección de residuos líquidos, los métodos convencionales de extracción de gas y petróleo y, principalmente, la inyección de fluidos generados por el fracking así como la actividad misma. La fractura hidráulica, o fracking, consiste en romper las rocas que albergan los hidrocarburos (gas o petróleo) mediante la inyección a alta presión de un compuesto de agua (99.5 por ciento), arena y productos químicos a gran profundidad. El aumento de los episodios sísmicos es una de las críticas habituales a este método, además del riesgo de filtraciones a los acuíferos, las dudas sobre la composición de los productos químicos y el excesivo gasto de agua. Recientemente, se ha relacionado con esta técnica un temblor de magnitud 5.7 ocurrido en Oklahoma (Estados Unidos) en 2011, que dejó dos heridos, 14 casas destruidas y carreteras dañadas. Tras 18 años inyectando sin incidentes fluidos en un yacimiento agotado, el 5 de noviembre de 2011 los movimientos sísmicos empezaron a asustar a los habitantes de la zona, acostumbrados hasta entonces sólo a los tornados. Al día siguiente se produjo el terremoto. Otro estudio publicado en julio de 2013, en la revista Science, refiere que grandes terremotos ocurridos a miles de kilómetros de distancia pueden desencadenar eventos sísmicos menores cerca de pozos de inyección de aguas residuales. El estudio señaló que ondas sísmicas desatadas por el terremoto de 8.8 en Maule, Chile, en febrero de 2010, se desplazaron por el planeta causando los temblores de Oklahoma. Aunque para algunos investigadores no existen pruebas determinantes que permitan relacionar el fracking con la actividad sísmica, el caso de Oklahoma aporta pruebas en este sentido. Los detractores del fracking apuntan entre sus principales riesgos la posible contaminación del agua tanto por aditivos químicos como por fugas de metano, el gas que se extrae de la roca de esquisto, y la ocurrencia de sismos. Estos sismos pueden ser desatados principalmente por la inyección a alta presión de aguas residuales o cuando el proceso de fracturación se topa con una falla que ya estaba bajo estrés. En conclusión, todo parece indicar que desastres naturales como los temblores pueden tener su origen en algunas actividades humanas. Prueba de que el efecto que causamos sobre nuestra biosfera produce daños ambientales mucho más severos que los que podríamos imaginar, éstos ponen en peligro la capacidad de nuestro planeta para sostener la vida y, a corto plazo, ponen en riesgo millones de vidas humanas en zonas vulneradas y con alta actividad sísmica. v Nosotros ahora v 13

[close]

Comments

no comments yet