Revista Zero Edición 16

 

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Revista Zero una publicación de la facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia

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contenido 1 Editorial correo 4 editorial actualidad 6 La revista Zero, en su edición número 16, rinde un homenaje a la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales en sus 20 años. Esta edición especial contiene un dossier que hace volver la mirada hacia América Latina. Con distintos temas y enfoques, muestra que para establecer ventajas competitivas en un mundo globalizado tenemos que empezar por casa y afianzar los vínculos de interdependencia con nuestros vecinos. Es el momento de hacer balances. Así lo exponen varios de nuestros articulistas, quienes abordan temas que van desde el giro a la izquierda hasta el crecimiento económico y la pobreza en el continente. Estos fenómenos, tanto en el frente político como en el económico, nos hacen insistir en que a pesar de las diferencias y especificidades nacionales y subregionales nos unen condiciones —históricas, geográficas y culturales— que nos identifican para que empecemos a proyectarnos como bloque regional. Estos y otros hechos, como los procesos de integración continental, la importancia de la región insular o las convergencias en la agenda de seguridad, marcan unos rumbos comunes en la región, lo que obliga a insistir en la necesidad de insertarnos de manera creativa dentro de un nuevo escenario internacional. Por otra parte, en este número se consignan una serie de artículos de actualidad internacional, como el riguroso análisis del triunfo del partido político palestino Hamas; la descripción de las complejas relaciones bilaterales entre Haití y República Dominicana; el surgimiento de la India como nueva potencia mundial; la incidencia de las crisis petroleras en la economía más sólida del mundo, al igual que una interesante descripción de nuevos grupos marginales que engrosan el círculo delincuencial del continente. Por último, cabe agregar que cada vez son más los articulistas que muestran interés por escribir en nuestra publicación. No sólo los docentes investigadores de distintas disciplinas que intentan ajustar en pocas líneas algunas inquietudes trazadas como posibles temas de mayor análisis, sino también los estudiantes, que mediante ensayos preparados para alguna asignatura por sugerencia de sus profesores o por iniciativa propia, se hacen presentes en la revista. De esta manera, Zero también cumple con su facultad, sus lectores y colaboradores. ventana global 74 imagomundi 88 peso pluma 111 economía y finanzas 112 contraseña 116 cultura y sociedad 120 artificios 140 3

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Lo que bota la sociedad para que unos pocos voten Con este artículo se pretende comenzar un ciclo de escritos sobre la financiación de las campañas políticas para el Congreso y la presidencia en Colombia, titulado «Financiación para la democracia y no para las maquinarias electorales». JOSÉ ANDRÉS DUARTE GARCÍA* Estudiante de VIII semestre Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales jose.duarte@est.uexternado. edu.co En este artículo se abordan los temas de reposición de votos, topes máximos de inversión permitidos por ley, con comentarios que permitan abrir un espacio para reflexionar sobre los actuales desafíos del sistema electoral colombiano. Todo con el fin de demostrar las inconsistencias de la ley electoral en materia de financiación que producirían dos resultados indeseables: desigualdad entre los partidos y desigualdad entre las regiones. Con base en la posibilidad de recibir financiación por reposición de votos se garantiza, en principio, la participación de aquellos candidatos cuyos recursos económicos no son suficientes para competir en la contienda electoral. Sin embargo, este mecanismo no diferencia situaciones particulares por departamento; es decir, el CNE no tuvo en cuenta el censo electoral y otorgó un monto de $3.478 a cada voto. Esto hace que dedicarse a la política sea más oneroso en circunscripciones territoriales con una menor población en capacidad de votar. Por otra parte el CNE, según la Resolución 2050 del 8 de septiembre de 2005, estableció que el monto que podía invertir cada candidato en las listas avaladas en las elecciones para la Cámara de Representantes debería oscilar entre $176 millones y $354 millones1. Establecer un tope máximo garantiza una competencia equitativa entre las candidaturas y transparencia política en un proceso electoral que, por sus antecedentes, obliga a descartar la obtención de sumas de dinero exorbitantes o de dudosa procedencia. No obstante, estas bondades se restringen en la práctica, ya que en muchos casos parece que este mecanismo contribuyera a elegir candidatos mediáticos, con mayor disposición económica para invertir en marketing político. actualidad revista de la universidad externado de colombia · facultad de finanzas, gobierno y relaciones internacionales 6

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Gastos de la Cámara En este orden de ideas, para el caso específico de la Cámara de Representantes pueden hacerse varias inferencias que ejemplifican la aplicación conjunta de los criterios de reposición de votos, topes máximos y la ausencia de una categorización adecuada de la circunscripción territorial2. Se gastaron $700.019 millones, si se consideran los topes máximos fijados por cada circunscripción, los partidos que participaron y el número máximo de candidatos que podía pasar la lista, según el número de curules por asignar a cada departamento (anexo 1). Si bien no se conoce aún cuánto fue el gasto efectivo en campaña para la Cámara3, hay que reflexionar sobre la cuantía que se permitió invertir, sin considerar que algunos optan por no cumplir la ley de topes. En tal sentido, la inversión sería «rentable» si el precio de un voto –determinado por el censo electoral y el tope que se va a invertir- es más barato que el valor establecido por el CNE4. En otros casos, la inversión se recuperaría con el salario que los elegidos recibirían desde el Congreso. Y por último, para algunos departamentos con censos electorales muy bajos, el monto que se permitió invertir no pudo ser rentable porque el voto fue más costoso de lo que la ley previó. Para explicar con más detalle lo expuesto, si se toma el tope máximo que se puede invertir por departamento y lo dividimos por el censo electoral, es factible que el precio que estima el CNE, al permitir ese tope por voto, sea mucho menor de lo que se pagará por reposición, exceptuando el resultado que arrojan seis departamentos5. A pesar de dividir el censo electoral por dos, si tomamos en cuenta un 50% de abstención (un promedio inflado), encontramos que al realizar esta operación serían siete los departamentos que no alcanzarían a reponer lo invertido con la financiación estatal. actualidad Algunos desafíos A grandes rasgos, estas reflexiones muestran ciertas incoherencias del régimen electoral vigente y, en última instancia, del sistema representativo. Permitir la inversión de montos elevados en las campañas profundiza el acentuado funcionamiento de las maquinarias políticas. Si bien para ampliar el espectro político se requiere invertir en campañas que atraigan al elector, la financiación actual tiene problemas que van desde los altos montos permitidos hasta la escasa —por no decir nula— inversión que los partidos deberían hacer en participación ciudadana y pedagogía electoral, que dota realmente al votante de las herramientas para entender cómo, para qué y por quién votar. En fin, a nuestro entender algunos desafíos que debe enfrentar la legislación electoral son determinar topes por partidos, no por movimientos ni candidatos, más aún si tenemos en cuenta que una de las razones de la reforma política es construir partidos y movimientos con ideología que abandere una colectividad y no partidos o movimientos personalistas. Contemplar la diferencia del tamaño del censo electoral de los departamentos más pequeños frente al mínimo consentido por la resolución6 citada, que considera un censo electoral igual o inferior a 100.000 habitantes, pues no sólo encarece revista de la universidad externado de colombia · facultad de finanzas, gobierno y relaciones internacionales 8

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la campaña en estos departamentos sino que propicia las financiaciones «oscuras». Por último, estimular la actividad de los partidos por su trabajo a favor de la participación, en contra de la abstención y la eficaz difusión de pedagogías electorales, así como para los que en su organización interna y en el proceso de toma de decisiones incluyan a las minorías. Notas * El profesor Jaime Duarte Quevedo colaboró en la redacción de este artículo. 1. De acuerdo con el censo electoral de las circunscripciones territoriales. Frente a las anteriores cifras, y sin entrar en los detalles que hacen que una campaña sea exitosa, se puede anotar que el criterio de austeridad no se contempló como un ejemplo por parte de los integrantes más representativos de la voluntad popular. Estos montos sorprenden aún más si tenemos en cuenta que más de 55% de la población colombiana vive en condiciones de pobreza y miseria. 2. Sin contar con la curul por la comunidad en el exterior, las dos curules por las negritudes y la curul por los indígenas. 3. Profundizamos en este escrito en la Cámara de Representantes por las diferencias que existen en cuanto a los costos del voto entre el Senado y la mencionada corporación. Para Cámara votan sólo los integrantes de una circunscripción, lo que facilita su análisis, mientras que para el Senado pueden votar tanto los habitantes del departamento de origen del candidato, como los de otros departamentos de la nación. 4. Según la Resolución 3352 del 13 de diciembre de 2005, el valor legal establecido es de $3.478. 5. Amazonas, Guainía, Guaviare, San Andrés, Vichada y Vaupés. contenido 1 editorial 3 correo 4 actualidad ventana global 74 Total por ley Curules Partidos Tope candidato (cifras en millones) Total (cifras en millones) Censo electoral Valor voto por candidato Antioquia Atlántico Bolívar Boyacá Caldas Cauca Cesar Córdoba Cundinamarca Bogotá, D. C. Chocó Huila Magdalena Nariño Risaralda N. de Santander Quindío Santander Sucre Tolima Valle Arauca Caquetá Casanare La Guajira Guainía Meta Guaviare San Andrés Amazonas Putumayo Vaupés Vichada 17 7 6 6 5 4 4 5 7 18 2 4 5 5 4 5 3 7 3 6 13 2 2 2 2 2 3 2 2 2 2 2 2 14 13 12 14 17 14 10 11 19 27 9 14 13 11 10 11 11 16 13 14 16 12 8 10 7 9 16 8 4 12 8 8 8 $318 $318 $318 $283 $283 $283 $247 $283 $318 $354 $212 $247 $283 $283 $247 $283 $247 $318 $247 $283 $318 $212 $212 $212 $247 $176 $247 $176 $176 $176 $212 $176 $176 $75.684. $28.938 $22.896 $23.772 $24.055 $15.848 $9.880 $15.565 $42.294 $172.044 $3.816 $13.832 $18.395 $15.565 $9.880 $15.565 $8.151 $35.616 $9.633 $23.772 $66.144 $5.088 $3.392 $4.240 $3.458 $3.168 $11.856 $2.816 $1.408 $4.224 $3.392 $2.816 $2.816 3.271.056 1.350.038 1.111.236 781.832 686.962 693.259 514.908 870.518 1.286.346 4.030.309 205.287 580.710 669.252 836.304 591.575 827.490 370.691 1.275.087 497.940 847.948 2.645.501 118.993 219.488 160.196 369.988 14.643 440.487 42.463 40.167 29.322 150.205 14.559 28.385 $97,22 $235,55 $286,17 $361,97 $411,96 $408,22 $479,70 $325,09 $247,21 $87,83 $1.032,70 $425,34 $422,86 $338,39 $417,53 $342,00 $666,32 $249,39 $496,04 $333,75 $120,20 $1.781,62 $965,88 $1.323,38 $667,59 $12.019,39 $560,74 $4.144,78 $4.381,71 $6.002,32 $1.411,40 $12.088,74 $6.200,46 imagomundi 88 peso pluma 111 economía y finanzas 112 contraseña 116 cultura y sociedad 120 artificios 140 ANEXO 1: Fuente: Datos tomados de www.registraduria.gov.co y Resolución 2050 del 8 de septiembre de 2005 9

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La démocratie delegative d’ Alvaro Uribe Vélez Il est évident que la façon de gouverner d’ Àlvaro Uribe s’inscrit dans la logique de la démocratie délégative d’O’Donnell. Son gouvernement a un style très personnalisé, qui «supprime» les fonctions de quelques institutions politiques. C’est ainsi que l’actuel Président de la Colombie est perçu comme un leader charismatique dont l’idéologie et l’appartenance à un parti politique importent peu. MARÍA ELISA PINTO Etudiante Faculté de Finances, Gouvernement, et Relations Internationales à l’ Université Externado de Colombia* Du point de vue des singularités politiques, l’actuel Président de la Colombie, Alvaro Uribe Vélez, a été, le premier président colombien élu au premier tour des élections présidentielles depuis l’instauration des deux tours en 1994; il a été aussi le premier candidat à s’être dit indépendant de tous les partis politiques. Enfin, il a été le seul chef d’Etat dans l’histoire récente de la Colombie qui conserve encore aujourd’hui des chiffres de popularité proches de 54%% après 4 ans de gouvernement1. C’est pourquoi l’analyse de son mandat présidentiel est tout à fait pertinent à la lumière de la sociologie politique. Nous verrons ci-dessous, d´abord, le développement du concept de «démocratie délégative» instauré par Guillermo O’Donnell qui sera le cadre théorique de l’analyse que nous allons effectuer, pour nous pencher ensuite sur la mise en pratique de ce terme en étudiant le cas particulier de la présidence d’Alvaro Uribe. actualidad Un nouvel animal politique Nous allons nous fonder sur le terme de démocratie délégative établie par Guillermo O’Donnell pour décrire ce qu’il appelle «un nouvel animal», un subtype de démocratie qui diffère en divers aspects cruciaux de la démocratie représentative qui a été théorisée dans la littérature existante. Plus précisément, cet auteur instaure le concept pour décrire la situation où le peuple délègue sa souveraineté à un chef charismatique, en établissant un lien direct entre le leader et les citoyens. La principale caractéristique de la démocratie délégative est le mépris des institutions politiques et l’incarnation de la Nation dans la figure du président qui, en plus, définit les intérêts nationaux. Cette démocratie se fonde sur une prémisse fondamentale: celui qui gagne les élections présidentielles peut se permettre de revista de la universidad externado de colombia · facultad de finanzas, gobierno y relaciones internacionales 10

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gouverner le pays comme il l’entend. Autrement dit, quoiqu’il fasse pendant son mandat, rien ne l’oblige à respecter ce qu’il a dit ou promis pendant la campagne électorale2. Contrairement à la démocratie représentative, la démocratie délégative n’oblige pas à rendre comptes ni aux électeurs ni aux autres pouvoirs publics des politiques et mesures prises par le gouvernement (horizontal and vertical accountability). Bref, il n’existe pas vraiment une obligation pour le candidat élu à agir comme représentant du peuple en tant que tel, ou de prendre en considération les autres institutions politiques. En fait, l’accountability visà-vis des institutions publiques, ou d’ autres organisations privées ou semi privées, est perçue comme une contrainte inutile, étant donné la pleine autorité que le peuple a délégué au Président3. Par ailleurs, les présidents élus dans une démocratie délégative se présentent eux-mêmes comme des candidats au dessus des partis politiques. Comme l’affirme Cristina de la Torre, «les partis politiques se voient marginalisés par les leaderships fabriqués à travers les medias, par des chefs providentiels, sans idéologie définie, fabriqués par le marketing médiatique qui crée l’illusion d’une relation directe et diaphane avec les citoyens»4. La démocratie délégative est, par conséquent, très individualiste: les électeurs doivent choisir, sans tenir compte de leurs identités et affiliations, l’individu qui convient le mieux pour assurer le destin de toute la Nation5. Or, ce type de démocratie peut se situer dans un contexte historique très précis selon l’auteur. En effet, il explique ce qui se passe quand des transformations économiques accélérées apparaissent dans une société déterminée. Il en résulte des bouleversements sociaux, qui amènent les citoyens désorientés à ne faire confiance qu’au Président élu. Cette situation est le terrain idéal pour que les tendances délégatives s’entraînent puisqu´elles provoquent un sentiment d’urgence qui force le peuple à agir avec désespoir : Les présidents sont élus en promettant qu’eux - forts, courageux, au-dessus des partis et des intérêts, machos - vont sauver le pays. Bref, ces gouvernements sont des gouvernements de sauveurs (salvadores de la patria)»6, de messies qui vont résoudre les problèmes qui frappent la Nation. Ainsi le processus de «policy making» change complètement, en ignorant aussi bien les partis que les autres institutions politiques. Les électeurs perçoivent le Président élu comme le seul capable de changer la situation de crise, établissent un lien profond avec celui-ci, en lui déléguant exclusivement la souveraineté de la Nation. actualidad Le cas colombien D´après l’analyse théorique, il est important d´étudier la mise en pratique de cette forme de démocratie. Le cas colombien apparaît comme un des théâtres où nous pouvons observer les traits de la démocratie délégative tel que le signal O’Donnell. Comme nous l’avons affirmé, cette démocratie a lieu dans un contexte spécifique de crise socioéconomique qui amène les citoyens désorientés à idéaliser leur leader. Dans le cas colombien, ces transformations ont lieu pendant les années 90, lorsque cette société a affronté, d’un côté, l’existence d’une nouvelle Constitution, et de l’autre, la mise en place d’une nouvelle politique économique, connue sous le nom de «l’ouverture». revista de la universidad externado de colombia · facultad de finanzas, gobierno y relaciones internacionales 12

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Bien qu’au début les résultats de «l’ouverture» se soient traduits par une croissance significative de l’économie et une diminution de la pauvreté, à la fin de la décennie, une de plus grandes crises économiques de l’histoire colombienne a eu lieu. Cette situation s’est approfondie à cause du conflit armé que vit la Colombie depuis les années 50, ce qui a entraîné un sentiment de désespoir et désorientation qui, à son tour, a amené les citoyens à trouver dans les Présidents élus la solution messianique à cette situation de crise. Cette tendance peut être observée avec l´élection du Président Andrés Pastrana, ainsi qu’avec le triomphe du Président Alvaro Uribe. Cependant, la différence principale entre les deux réside dans le cadre institutionnel et politique qui a entouré les deux élections : Pastrana s’est présenté comme le candidat officiel du Parti Conservateur, tandis que Uribe s´est présenté comme dissident du Parti Libéral et comme le candidat du mouvement « Primero Colombia » (La Colombie, d’abord). D´après cette analyse, nous pouvons déduire l’une des caractéristiques à laquelle nous avons fait référence dans le cadre théorique : les Président élus dans une démocratie délégative, dans ce cas Alvaro Uribe, se présentent eux-mêmes comme des candidats au dessus des partis politiques et avec le support d’un mouvement plutôt que d’un parti. Par ailleurs, Uribe a modifié les règles du jeu institutionnel à travers son style, ce que certains intellectuels ont qualifié de néo populiste et démagogique7. Un exemple de ce style particulier sont les «conseils communautaires», avec lesquels les leaders locaux et les institutions politiques décentralisées perdent leur pouvoir face aux citoyens, puisque ceux-ci formulent des demandes directement auprès du Président et non plus auprès des appareils institutionnels proches. Autrement dit, dans cette administration, les individus perçoivent le Président élu comme le seul capable de changer la situation de crise et par conséquence, ils établissent un lien profond avec celui-ci, reléguant ainsi les institutions du système politique. Enfin, le Président Uribe a promis dans la campagne présidentielle plusieurs changements qu’il n’a pas accomplis. Par exemple, il a été élu afin de combattre le clientélisme, mais il a administré le service des affaires étrangères à sa convenance et sans aucun critère professionnel8. De même, il a promis la lutte contre les rebelles, mais a centré sa politique seulement sur la guérilla. En revanche, plusieurs organisations non gouvernementales et de nombreux d´intellectuels s’interrogent vis-à-vis du processus de paix avec les paramilitaires, et sa relation très proche avec ce groupe armé9. Comme nous l’avons expliqué ci dessus, dans la démocratie délégative celui qui gagne les élections présidentielles peut se permettre de gouverner le pays comme il l’entend et n’a aucune obligation à tenir les promesses de sa campagne électorale. Uribe en est un parfait exemple. Vu sous cet angle, il est évident que sa gouvernance est inscrite dans la logique de la démocratie délégative d’O’Donnell: un gouvernement très personnalisé, qui «supprime» les fonctions de quelques institutions politiques à travers des conseils communautaires et un Président qui est vu comme un leader charismatique dont l’idéologie et l’appartenance à un parti politique importent peu. Il a exercé son mandat dans un contexte de transformations contenido 1 editorial 3 correo 4 actualidad ventana global 74 imagomundi 88 peso pluma 111 economía y finanzas 112 contraseña 116 cultura y sociedad 120 artificios 140 13

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socioéconomiques accélérées qui pourraient s´intensifier si le Traité de Libre Commerce avec les États Unis est ratifié comme il est prévu. Comme nous l’avons déjà annoncé, Uribe est «le premier» Président á plusieurs points de vue. Espérons qu´il soit aussi le premier à démonter la logique délégataire et à fonder son très possible deuxième mandat sur les principes de la démocratie représentative. Notas 1. Colombie: Alvaro Uribe élu président au 1er tour pour sa fermeté avec la guérilla, http://www.latinreporters. com/colombiepol27052002.html et Biografía de colombianos destacados, http://www.colombia.com/biografias/autonoticias/DetalleNoticia736.asp *Article réalisé comme dissertation pour le cours en Sociologie, à Sciences Po Bordeaux. 2. Guillermo O’Donnell (1992). «Delegative Democracy?», Kellogg Institute Working Paper #172, Mars, Université de Notre Dame, p. 8. http://www.nd.edu/~kellogg/WPS/172.pdf (Traduction, M. E. P.) 3. Ibid., p.10. 4. Cristina de la Torre (2005). «Álvaro Uribe. Neopopulista», en revista Número, No.44. Voir http://www.revistanumero.com/44/uribe.htm. 5. Ibid. (Traduction propre), p.8. 6. Ibid., p.13. 7. Voir par exemple Medellín (2005). «La realpolitik. La opción populista», El Tiempo, 3 de enero. ou «La reelección inmediata. ¿Difícilmente irremplazable?», El Tiempo, 30 de agosto, y Cristina de la Torre, op. cit. 8. Uribe a désigné deux de ses adversaires électorales comme ambassadeurs, Noemí Sanín en Espagne et Horacio Serpa á l’Organisation des Etats Américaines (OEA). Aussi l’ex-Président Andrés Pastrana, qui été un de ses grands opposants, a accepté, quand même, l’ambassade aux Etats-Unis. 9. Par exemple, sur leur site internet, les paramilitaires des AUC (Autodéfenses Unies de Colombie, extrême droite) ont salué l’élection d’un «président digne». Voir aussi les sites d’internet de Amnesty International et Human Rights Watch. LA DEMOCRACIA DELEGATIVA DE ÁLVARO URIBE VÉLEZ El actual presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, ha sido innovador en muchos aspectos de la vida política nacional. Fue el primer presidente elegido sin necesidad de recurrir a la segunda vuelta, desde la instauración de esta modalidad en 1994; ha sido el primer candidato que para su reelección se declara independiente de los partidos políticos de la escena nacional y, también, el único jefe de Estado en la historia reciente de Colombia que conserva todavía cifras de popularidad cercanas al 54%, después de cuatro años de gobierno. Por todas estas razones, se considera pertinente el estudio de su gobierno desde la sociología política. Con este fin utilizaremos el concepto de «democracia delegativa» para caracterizar el ejercicio político de Álvaro Uribe dentro de un subtipo de gobierno. Un nuevo animal político Nos basaremos en el término de «democracia delegativa» establecido por Guillermo O’Donnell para estudiar lo que él llama «un nuevo animal», un subtipo de democracia que difiere en aspectos cruciales de la democracia representativa que se ha teorizado en la literatura existente. Para ser más precisos, la democracia delegativa describe la situación donde el pueblo delega su soberanía a un jefe carismático, estableciendo un lazo de comunicación directa con su líder. Su principal característica es el desprecio por las instituciones políticas y la encarnación de la nación en la figura del presidente. No obstante, ésta se funda en una premisa fundamental: «Aquel que gana las elecciones presidenciales puede permitirse gobernar el país a su conveniencia». En contraste con la democracia representativa, la delegativa no obliga al rendimiento de cuentas ni ante los electores, ni ante los otros poderes públicos (horizontal and vertical accountability). De hecho, la accountability con respecto a las instituciones políticas u otras organizaciones privadas o semiprivadas se percibe como un impedimento inútil, dada la plena autoridad que el pueblo le ha delegado1. Por otro lado, los presidentes elegidos en esta democracia se presentan como candidatos por encima de los partidos políticos. Como lo afirma Cristina de la Torre, «los partidos políticos se ven desplazados por liderazgos fabricados en los medios de comunicación. Por caudillos providenciales, sin ideología, manufacturados cuidadosamente por el marketing mediático, que crea la ilusión de una relación más actualidad revista de la universidad externado de colombia · facultad de finanzas, gobierno y relaciones internacionales 14

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directa y diáfana con la ciudadanía»2. La democracia delegativa es, en consecuencia, muy individualista: los electores deben elegir, sin tener en cuenta sus identidades y filiaciones, al individuo más conveniente para cuidar del destino de toda la nación3. Por último, O’Donnell señala que este tipo de democracia puede situarse en un contexto histórico muy preciso, caracterizado por transformaciones económicas aceleradas. El autor explica que tales circunstancias se constituyen en el terreno ideal para desarrollar las tendencias delegativas, ya que se suscitan sentimientos de urgencia que fuerzan al pueblo a actuar desesperado: «A los presidentes se los elige porque prometen que ellos —fuertes, valientes, por encima de los partidos y de sus intereses— van a salvar el país»4. En síntesis, estos gobiernos se proclaman como «salvadores de la patria»5, mesías que van a resolver todos los problemas que aquejan a la nación. Así, el proceso de policy making cambia por completo, haciendo caso omiso tanto de los partidos, como de las otras instituciones políticas. Los electores perciben al presidente electo como el único ser capaz de cambiar la situación de crisis y establecen un vínculo profundo, delegándole exclusivamente la soberanía de la nación. El caso colombiano Después de esta descripción es pertinente la aplicación práctica, por cuanto en donde el caso colombiano sugiere un escenario de democracia delegativa. Como se había señalado, dicha democracia tiene lugar en un contexto específico de crisis socioeconómica, que lleva a los ciudadanos desorientados a idealizar a su líder. En el presente caso, tales transformaciones ocurrieron durante los años noventa, época en que por una parte, entró en vigencia una nueva Constitución y por otra, se cristalizó de la apertura económica. Aunque al comienzo los resultados de esta política se tradujeron en un crecimiento significativo y una disminución de la pobreza, al final de la década se presentó una de las más grandes crisis económicas de la historia colombiana. Tal situación, junto con el conflicto armado que conoce el país desde hace más de 50 años, produjo un sentimiento de desesperanza y desorientación que condujo a los colombianos a encontrar en los presidentes elegidos la solución mesiánica a la crisis. Dicha tendencia se puede observar con la elección del presidente Andrés Pastrana y con el triunfo del presidente Álvaro Uribe. Sin embargo, la diferencia principal entre los dos reside en el marco institucional y político de las dos elecciones: Pastrana era el candidato oficial del Partido Conservador, mientras que Uribe se presentó como disidente del Partido Liberal y como el candidato del movimiento Primero Colombia. Del anterior análisis se puede deducir una de las características antes referidas: los presidentes elegidos en una democracia delegativa, en este caso Álvaro Uribe, se presentan como candidatos por encima de los partidos políticos y con el apoyo de sus electores agregados en un movimiento político6. Así mismo, Uribe modificó las reglas del juego institucional por medio de su estilo, que ciertos intelectuales han calificado de neopopulista y demagógico7. Uno de los ejemplos que muestran esta realidad son los «consejos comunitarios», reuniones con las cuales los líderes locales y las instituciones políticas descentralizadas pierden su poder frente a los ciudadanos, ya que éstos formulan sus demandas directamente al presidente y no ante los aparatos institucionales más próximos. En otras palabras, con esta gobernanza los individuos perciben al presidente como el único ser capaz de cambiar la situación de crisis y, en consecuencia, establecen un vínculo profundo con él, relegando las instituciones del sistema político. Finalmente, Álvaro Uribe prometió en la campaña presidencial ciertos cambios que no ha cumplido en realidad. Por ejemplo, lo eligieron para combatir el clientelismo, pero ha administrado el servicio de asuntos extranjeros a su conveniencia y sin ningún criterio profesional8. Igualmente, prometió combatir a los rebeldes, pero se ha centrado sobre todo en la lucha contra la guerrilla. En contraste, muchas organizaciones no gubernamentales e intelectuales se preguntan sobre el proceso de paz con los paramilitares y su relación próxima con este grupo armado9. Como se explicó anteriormente, en las democracias delegativas aquel que gana las elecciones puede permitirse gobernar el país como le conviene y no tiene la obligación de cumplir con lo que prometió en la campaña electoral. Uribe se ajusta en gran medida a estas características. A grandes rasgos, es evidente que el mandato del actual presidente de Colombia se inscribe dentro de la lógica de la democracia delegativa de O’Donnell: un gobierno personalista, que minimiza las funciones de las instituciones políticas y que se vincula directamente a los ciudadanos mediante su figura de salvador de la patria. Uribe es visto como un líder carismático, cuya ideología y pertenencia a un partido poco importan. Ha ejercido su gobierno en un contexto de transformaciones socioeconómicas aceleradas que, incluso, podrían agravarse con la ratificación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Como se mencionó al principio, Uribe ha sido original en muchos aspectos de la vida política colombiana. Esperemos que sea también el primero en desmontar la lógica delegatoria y en fundar su muy posible segundo mandato en los principios de la democracia representativa. actualidad 15

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TLC: jugando de visitantes El vencimiento de las preferencias que el Aptdea concede para que ocho mil productos colombianos ingresen libres de arancel al mercado estadounidense, agregado a la próxima prescripción de las facultades que el presidente Bush tiene para negociar por la «vía rápida», fueron cerrando sobre el país un círculo condicionante que lo forzaba a negociar. BEETHOVEN HERRERA VALENCIA Profesor e investigador Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales beethovenhv@gmail.com Es tradicional que en los partidos de ida y vuelta de los torneos de fútbol de carácter internacional, los equipos grandes les ofrezcan a los clubes chicos la «oportunidad» de comenzar como locales para que se apropien de una buena taquilla, a cambio de que acepten jugar de visitantes en la instancia definitiva; de este modo, si hay necesidad de tiempos extras, o de cobro de tiros desde el punto penal para definir el ganador de la llave, esto suceda en el campo del equipo más poderoso. Esto es muy similar a lo que ha ocurrido en la negociación de los tratados de libre comercio con Estados Unidos, ya que los países centroamericanos, República Dominicana, Chile, Perú y Colombia, han sido forzados no sólo a negociar en inglés, sino a terminar las conversaciones en la capital del país poderoso, y siempre en invierno. Basta con imaginar lo que habría ocurrido si la última ronda de negociación, extendida por casi un mes, con jornadas maratónicas y extenuantes, se hubiera realizado en el trópico, con los representantes estadounidenses lejos de sus casas. Este simple hecho, que podría parecer anecdótico, refleja toda la asimetría que —en su concepción y contenido— tiene este tratado. actualidad Negociar o negociar El vencimiento de las preferencias que el Aptdea concede para que ocho mil productos colombianos ingresen libres de arancel al mercado estadounidense, agregado a la próxima prescripción de las facultades que el presidente Bush tiene para negociar por la «vía rápida», fueron cerrando sobre el país un círculo condicionante que lo forzaba a negociar. A esto hay que añadir el aumento de la opinión desfavorable al libre comercio que se observa en el público y en el Congreso de dicho país, pues si para el tratado norteamericano de libre revista de la universidad externado de colombia · facultad de finanzas, gobierno y relaciones internacionales 16

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