Embed or link this publication

Popular Pages


p. 1



[close]

p. 2

Índice Éxito en el trabajo……………………………………………….…….…………………………………………..3 pág. Ánimo……………………………………………………………………………….……………………………………4 pág. Bodas Negras………….……………………………………………………………………………………….......5 pág. El viento del lamento………………………………………………………………….………………………….6 pág. El camino de la vida………………………………………………………………………….……………………7 pág. Cariño………………………..…………………………………………………………………….……………………8 pág. Día del idioma……………………………………………………………………….……………………………….9 pág. El monstruo de apleestown………………….………………………………………………..…………….10 pág. El monstro del atlántico……………………………………………………………….…………………......11pág. El leñador………………………………………………………………………...……………..………………12-13pág. Como fruta masticada……………………………………………………………………………………….…14 pág. La cueva de los sueños…………………………………………………………………………………………15 pág. El pájaro chakora…………………………………………………………………………………………………16 pág. Amor……………………………………………………………………………………………………………………17 pág. La esperanza hace su propia magia…..…………………………………………………………….18-19 pág. Los monstros nunca mueren…………………………………………………………………………..20-21 pág. Ojos grises………………………………………………………………………………………………..…….22-23 pág. Tengo en mente…………………………………………………………………………………………………..24 pág. Esfuérzate y lo lograras……………………………………………………………………………………….25 pág. ¡Que viva el teatro!..........................................................................................26-27 pág. Dedicatoria y agradecimiento………………………………………………………………………….….28 pág. Créditos……………………………………………………………………………………………………………..29 pág.

[close]

p. 3

El Éxito en el trabajo Es la realización personal y la satisfacción por el trabajo bien realizado y bien compensado. Los fracasos y frustraciones que puedan sufrir los jóvenes en sus labores generan actitud mental negativa. En la actitud mental negativa reside el fracaso: carecen de las competencias necesarias para que su desempeño sea eficiente en su trabajo. Si la persona se anida a una actitud mental negativa hacia las actividades que debe desempeñar y además no acepta normas, principios inclusive capacitación, no van a RENDIR JAMÁS, por consiguiente se puede dar por despedidos. Por lo tanto para cambiar esta actitud mental negativa es urgente provocar y fortalecer una nueva predisposición mental hacia su actividad y así superar las dificultades para buscar el ansiado éxito. Esto beneficia por cambiar a una actitud mental positiva por que acepta retos, cambios en su vida y toma iniciativa profesional, mejorando personalmente su clima laboral, la confianza de la empresa y los incentivos económicos. Pero lo más importante; se les enseña a enfrentar la realidad y por consiguiente su autovaloración y reducir sin duda a las cuales se van a enfrentar. Saber procesos, estrategias, técnicas, métodos que por actualizados que estén, NO LES ASEGURAN EFICIENCIA. LA PRODUCTIVIDAD NI EL ÉXITO LABORAL ¡SI NO HAY ACTITUD MENTAL POSITIVA! Cuando Nelson Mandela tomó posesión como presidente expresó esta frase sabia: We Can: todo es posible, juntos podemos, unidos somos más fuertes. We enjoy: los desafíos nos motivan, todos somos iguales en una misma nación libre, democrática y sin prejuicios. We surprise: podemos lograr lo imposible, con nuevas formas de pensar ¡Nuevas Acciones! I am: Mi aportación cuenta, pienso con libertad, hablo con dignidad, actúo con integridad. ¿Qué esperamos padres y madres de familia? ¿Aceptan el RETO? ¡Que Dios les Bendiga Hoy, Mañana y Siempre! Antonio Pineda Director ITEE #3

[close]

p. 4



[close]

p. 5



[close]

p. 6



[close]

p. 7



[close]

p. 8



[close]

p. 9



[close]

p. 10

El Monstruo de Apleestown Había una vez, unos amigos que iban hacia un bosque llamado Apleestown, se iban por una semana a una cabaña del bosque. Carlos iba conduciendo, cuando de repente, una neblina apareció de la nada y Carlos casi no podía ver el camino. Karla y Nicol estaban un poco asustadas, pero al final llegaron a la cabaña a salvo. Era muy entrada la noche cuando se fueron a la cama. A la 1:00 am Juan aún estaba despierto, escuchó unos ruidos muy extraños, se acercó a la ventana y vio una figura, era como un monstruo que parecía estar derribando un árbol. Pasó la noche y al día siguiente Juan fue a ver el árbol que había derribado la criatura y vio unas huellas muy grandes, se asustó y llamó a sus amigos, todos estaban asombrados y se preocuparon un poco. Se fueron a bañar a un rio cerca de la cabaña, Karla y Nicol sintieron como si las estaba observando y miraban a todos los lados, pero no vieron nada. Se hacía de noche y volvieron a la cabaña. Como a eso de las 12:30 pm, Carlos y Juan miraban por la ventana cuando de repente notaron que algo se acercaba. Juan estaba armado así que sacó su pistola y le apuntó, el monstruo corrió hacia ellos y rompió la ventana, Juan le disparó y las mujeres empezaron a gritar sin saber que pasaba. Juan hirió al monstruo en el brazo, pero la criatura atacó a Carlos en la pierna. Juan reparó en que el animal tenía forma de dragón, con las manos pegadas, él le disparo en la cabeza, pero el monstruo escapó y se fue volando. Las mujeres salieron corriendo hacia el auto, Juan levantó a Carlos y lo llevó al auto. Se fueron de Apleestown después de que Juan relatara a la policía que se trataba de una bestia que nunca habían visto. Pasó un año, Carlos y Nicol se casaron al igual que Karla y juan, ya que esta experiencia los había unido. Vivieron felices por siempre. -José enrique Pavón Rodríguez, 9no A #10

[close]

p. 11

El Monstruo del Atlántico Había una vez, un gran misterio sobre catástrofes que estaban causando muertes, daños económicos y que a las personas les provocaba cada vez más curiosidad saber cuál era su motivo de origen. Eran ya 57 barcos y 33 aviones de Siria que habían desaparecido en el Océano Atlántico, en tan sólo 5 meses, sin dejar rastros ni señales de vida de los pasajeros que abordaron. Al principio los medios de comunicación y los científicos se preguntaban si se trataba de barcos para guerras navales que estaban escondidos y habían sido preparados por los estadounidenses para atacar a los Sirios, pero analizando la situación se destacó que estos dos países habían hecho un acuerdo de paz hacía más un año, tampoco habían pruebas contundentes que demostraran que Estados Unidos fuera el culpable de estas tragedias y además ellos también habían sido víctimas de estas desapariciones, por esta razón los científicos dejaron a un lado esta suposición y plantearon otra hipótesis, la cual difundieron los medios de comunicación que posiblemente se trataba de un enorme remolino que succionaba los barcos y aviones hasta el fondo del océano, pero meses después, con unos estudios, se demostró que era incorrecta. Pasaron 4 meses y cada vez desaparecían más barcos y aviones, los cuales ya no sólo eran de Siria, sino que de otros países vecinos, lo que tenía a una multitud de personas muy preocupadas y con muchas dudas porque se enfrentaban a algo desconocido. A los científicos ya no les quedaba otra cosa más que llegar a la conclusión de que era un gigantesco monstruo marino el causante de estas desgracias que había tenido la sociedad en los últimos 9 meses. Desde esta nueva hipótesis los científicos hicieron todo lo posible para que condujeran dos barcos a la zona donde ocurrieron los hechos y abandonarlos para la prueba; estando muy pendientes de un nuevo acontecimiento con fotógrafos por todas partes, preparados para capturar el momento. Y en eso, la verdad salió a la luz: era un monstruo gigante con alas y con dientes muy afilados con los que pudo devorar los barcos en poco tiempo como si fueran dulces, los camarógrafos capturaron ese momento en su cámara y las personas en su memoria, ya que fue una tarde inolvidable. Con esto se terminó el misterio que había en este océano al igual que el problema de los accidentes porque en ese mismo momento aviones militares de varios países bombardearon al monstruo, matándolo de forma instantánea y al cual las personas lo llamaron El Monstruo del Atlántico. Hoy en día se teme que esta criatura haya dejado crías. - Efraín Alejandro Fernández Díaz, 9no A #11

[close]

p. 12

El Leñador El joven Francis ya se había acomodado en suave sillón mientras frotaba sus pies en la alfombra de piel de oso. El calor que emanaba la chimenea aquella fría noche de octubre lo hacía sentirse de lo más cómodo y relajado. Francis Rivoire, un hombre alto, fuerte y valiente de 27 años, había tenido un día muy pesado ya que era leñador y tenía que vivir de la tala de árboles y ese día en particular había trabajado mucho. El leñador tenía la piel pálida, un cabello rizado muy bajo, ojos castaños y una cálida sonrisa. Su actitud era amigable y siempre bondadosa, era bueno con todo el mundo y la única maldad hecha por él era talar árboles. Él sabía que estaba mal pero seguía haciéndolo por falta de un oficio menos dañino y decente. Empezaba a dormirse en su cómodo sillón así que decidió irse a la cama. Francis caminó a su habitación y al desplomarse en el camastro se durmió sin más. Abrió los ojos sintiéndose descansado y vio a su alrededor, estaba en un bosque, petrificado, arriba se reflejaba un cielo índigo tenue y la única luz provenía del resplandor de la Luna, iluminando el suelo terroso de aquel tétrico lugar. Empezó a caminar, no le era tan fácil pues oscuridad lo obligaba a andar a tiendas. Escuchó un crujido detrás de él y volteó rápidamente. Se sorprendió al ver a la mujer más hermosa que había podido apreciar en su vida: era pálida, tenía unos hermosos ojos azules que combinaban perfectamente con su vestido celeste, además que brillaban como un par de diamantes. Su cabello era oscuro, liso y tan largo que llegaba hasta su cintura, era bajita y delgada; lo que más destacaban eran sus carnosos labios rosados. Los dos se miraron en ese momento, ella lo veía de un manera profunda, como si tuviese un tremendo odio hacia él –él sólo se quedó parado observando sorprendido-. Tomó una gran bocanada de aire cuando empezó a ver que la piel pálida de aquella hermosa mujer se tornaba marrón rápidamente y empezaba a crecer de manera desmesurada hasta terminar convirtiéndose en un árbol. Francis soltó un pequeño grito cuando vio aquello y trató de escapar, pero una fuerza invisible lo detenía. A lo lejos vio acercarse un hombre… con un hacha… ¡Era él mismo! #12

[close]

p. 13

El otro Francis comenzó a cortar el árbol y al hacerlo se escuchaban gritos de sufrimiento que se hacían cada vez más fuertes. Sus oídos comenzaron a sangrar por la intensidad de los desgarradores sonidos, se desmayó sólo para volver a verse a él mismo sentado en un sillón, el otro Francis se paró para tirar leña al fuego y cuando lo hizo, gritos un más aterrorizante y desgarradores de una mujer podían oírse, gritos horribles de sufrimiento. Se levantó de golpe y se dio cuenta que había estado teniendo pesadillas, se levantó de la cama y se dirigió a la cocina para tomar un poco de café, no creyó poder dormirse de nuevo lo que quedaba de la noche, aunque el reloj marcaba las 2:15 pm. Abrió una de las gavetas para sacar una taza pero se detuvo en seco cuando vio a alguien afuera, llorando. Salió de la cabaña, dejando caer la taza de sus manos. Se acercó a la figura del exterior y preció que una mujer se encontraba en cuclillas sobre el césped. Se adelantó lo suficiente a ella como para poder tocarle el hombro, pero cuando lo hizo la mujer volteó la cara, dejando ver el rostro de la ninfa de sus sueños. La visión de Francis se nubló y calló al suelo. Despertó gracias al resplandor del sol, que daba en su cuello y espalda. Al levantarse lo primero que vio frente a él fue un árbol, justo como el de sus sueños. El joven leñador, Francis Rivoire, nunca volvió a tocar un hacha o un árbol en su vida. -Pablo Redondo, 8vo A. #13

[close]

p. 14

Como fruta masticada El monje budista, Darius Wen, contaba siempre una parábola a su discípula, Lai Ming, luego de cada meditación, pero la joven no siempre entendía el sentido de la misma. -Maestro –lo encaró ella una tarde-, usted me cuenta las anécdotas pero no siempre me explica su significado... -Pido perdón por eso –se disculpó el monje–. Permíteme que en señal de todos esos errores te convide con un rico durazno. -Gracias maestro –respondió modesta su discípula-. Pero… -Quisiera, para premiarte, pelar tu durazno yo mismo. ¿Me permites? -Sí. Muchas gracias –dijo la joven-. Pero espere… -¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en pedazos para que te sea más cómodo? -Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro... -No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte –dijo el monje, mientras cortaba la jugosa fruta-. Ahora, permíteme que te lo mastique antes de dártelo... -¡No maestro! ¡No me gustaría que hicieras eso! -se quejó, sorprendida. El maestro hizo una pausa y dijo: -Si yo te explicara el sentido de cada relato... sería como darte de comer una fruta masticada. Rafael D. Caballero, 9no B #14

[close]

p. 15

La cueva de los sueños Érase una vez, en la sabana africana, donde vivía un león y una cebra. Eran viejos amigos, ellos se conocían desde muy pequeños. El león se escapaba y se iba a donde su amiga la cebra todos los días, y jugaban hasta el anochecer. Un día, el papa del león lo siguió para ver donde iba todos los días su hijo y descubrió que iba a la guarida de una cebra. El papá lo observó y luego se fue a dormir. Al día siguiente, el papá despertó muy temprano, silenciosos para que su hijo no se alarmara, y se fue a la guarida de la cebra y la atacó. La hija de la cebra lo observó todo y luego el león se llevó a la mamá cebra para comérsela en otro lugar. Unas horas después el leoncito despertó y miró que su papá se estaba comiendo un animal rayado de blanco y negro. Se asustó y salió corriendo a donde su amiga y vio que estaba llorando, no miró a su madre, solo miró sangre. Él sabía que su padre había asesinado a la madre de su amiga. Se puso triste y asustado porque la cebra quedó sola, él se quedó con ella todo el día. El león quiso llevar a su amiga a la casa de él, pero cuando ambos amigos llegaron, su papá no estaba así que lo esperó y esperó… y nunca llegó. Los dos amigos habían quedado huérfanos. Las crías hicieron un pacto de amistad: nunca se iban a separar. De pronto oyeron un ruido extraño que se hacía cada vez más fuerte, era una hiena. Corrieron lo más rápido que pudieron, se escondieron en una cueva. Tenían mucho miedo, estaban perdidos y asustados, nunca habían estado en esa cueva: era oscura y escalofriante pero escucharon agua corriendo más adentro de la cueva. Siguieron caminando y caminando… al cabo de un rato salió una palomita y les dijo: “ Están en la cueva donde sus sueños se hacen realidad”. Siguieron a la palomita y llegaron a un paisaje muy hermoso, Había una gran cascada y muchos animales, todos estaban alegres y contentos, estaban jugando, durmiendo, comiendo y bañándose todos, felices. El león y la cebra entraron e hicieron muchos amigos. Los dos amigos nunca habían sido tan felices, estuvieron jugando todo el día todos los días, ellos y sus amigos. Todos eran felices y no les faltaba nada. El león y la cebra seguían sus sueños hasta el final. En el lugar donde los sueños se hacían realidad, la cebra y el león encontraron a sus padres. El leoncito dijo a su papá lo que había pasado aquella noche. El padre contestó que andaba persiguiendo a la mamá cebra, porque ellos eran buenos amigos cuando estaban pequeños, la mamá no se acordaba de él así que pensó que se la iba a comer. En eso, entraron a la cueva de los sueños y allí se quedaron. Hubo un día en que salieron a buscarlos y no los encontraron así que desearon que sus hijos vinieran y su sueño se cumplió. -¿Y la cebra que te estabas comiendo? –preguntó el leoncito. -No era una cebra, era otro animal –respondió su padre-. Tú no lo viste bien porque estabas adormitado. -¿Y la sangre? –preguntó la cebrita. -No era sangre, era agua porque acababa de llover –dijo su madre-. Todo fue un malentendido. -Francis Bonilla, 9no B #15

[close]

Comments

no comments yet