Revista Zero Edición 30

 

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Revista Zero una publicación de la facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia

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15 añ os 30 Una publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales De La Uribe a La Habana Imagomundi Desarrollo sostenible y medio ambiente: un compromiso ineludible Ultimátum: Negociaciones de paz Liber Abaci Los precios de los bienes básicos: determinantes de las dinámicas de las economías en desarrollo 2013 Contraseña Tres novedades Figri Ante la crisis minera

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30 Una publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales 15 añ os Edición - 30 Editorial 4 Zero y van 30 30 Una publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales http://zero.uexternado.edu.co/ Primer semestre 2013 IMAGOMUNDI De La Uribe a La Habana Imagomundi Desarrollo sostenible y medio ambiente: un compromiso ineludible Ultimátum: Negociaciones de paz ESPECIAL: DESARROLLO SOSTENIBLE Y MEDIO AMBIENTE: UN COMPROMISO INELUDIBLE 6 Martha Isabel Gómez Lee: «Es una propuesta que viene del mundo en desarrollo, para fraguar la polarización». Entrevista a Paula Caballero Liber Abaci Los precios de los bienes básicos: determinantes de las dinámicas de las economías en desarrollo 2013 Contraseña Tres novedades Figri Ante la crisis minera 1 2 Camilo Perdomo Villamil y Pilar García Pachón: Evolución del concepto de desarrollo sostenible y las resoluciones de la Asamblea General de la ONU 16 Sarita Ruiz Morato: La locomotora minero-energética y el desarrollo sostenible 22 Adriana Margarita de Oro Osorio: Cooperación sur-sur para un desarrollo sostenible: energías renovables en los países integrantes de la cumbre Aspa 26 Andrea Camargo: Glosario y línea del tiempo de conferencias ambientales 28 Wilfredo Robayo: La responsabilidad social empresarial: entre el desarrollo económico y la protección al medio ambiente 32 Juan Martín Ocampo: El impacto ambiental de la sociedad: la marca que deja huella ULTIMÁTUM DOSIER: NEGOCIACIONES DE PAZ: DE LA URIBE A LA HABANA 36 Camilo Echandía: Un largo recorrido en busca de la paz en Colombia 44 Eduardo Bechara: El péndulo de la guerra y la paz en Colombia en el gobierno de Santos: ¿de espaldas a la guerra o de cara a la paz?

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Director Roberto Hinestrosa Editora general Diana H. Cure Hazzi Redacción general Juan Camilo González Galvis Consejo editorial Roberto Hinestrosa, Mauricio Pérez, Clara Inés Rey, Frédéric Massé, Lucas Gómez Corrección de estilo Elkin Rivera Diseño y Diagramación Gatos Gemelos Comunicación Ilustraciones Andrés García Colaboradores Adriana Margarita de Oro Osorio, Andrea Camargo, Andrés Macías, Camilo Perdomo Villamil, Camilo Romero, Eduardo Bechara, Fernando Cubides, Fernando Estrada, Fernando Vargas Valencia, Frédéric Massé, Jaime Zuluaga Nieto, Juan Martín Ocampo, Julián Chaustre, Luis Fernando García Núñez, Pilar García Pachón, Ricardo García, Sarita Ruiz Morato, Wilfredo Robayo. Editores invitados Martha Isabel Gómez Lee (especial: Desarrollo sostenible y medio ambiente), Camilo Echandía (dosier: Negociaciones de paz) Publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. PBX: (1) 3419900, ext. 2001 – Dirección: Calle 12 este # 00-07 (Cipe) Correo electrónico: revistazero@uexternado.edu.co edición online: http://zero.uexternado.edu.co/ 50 Frédéric Massé: Negociaciones de paz y causas de los conflictos 56 Fernando Vargas Valencia: Paz, justicia transicional «civil» y memoria. ¿Por qué una filosofía política? 62 Fernando Estrada: Conjeturas sobre proceso político y negociaciones de paz 70 Fernando Cubides: El sinuoso camino hacia las reservas campesinas y los posibles acuerdos de paz 72 Andrés Macías: Hacia una paz armada: desmovilización sin desarme 78 Julián Chaustre: El papel de las Fuerzas Militares en los procesos de paz 84 Jaime Zuluaga Nieto: Negociar con el ELN: ¡imperativo de paz! 90 Ricardo García: ¿Elecciones en contravía de la paz? LIBER ABACI 96 Camilo Romero: Los precios de los bienes básicos: determinantes de la dinámica de las economías en desarrollo de 2013 CONTRASEÑA 102 Luis Fernando García: Nuevos libros en Figri 104 Luis Fernando García: Ante la crisis minera 3

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Editorial Zero y van30 Zero llega a su edición número 30. Un parte de victoria que se escribe con el esfuerzo de quince años de labor ininterrumpida. En estos quince años hemos sido testigos —con la proximidad de quienes mueven información y piensan a diario la sociedad— de los grandes cambios del mundo, de Colombia, de las ciudades y de nuestra universidad, ya que es en estas órbitas de análisis donde la revista ha consolidado las secciones que le permiten divulgar cada semestre los estudios, las reflexiones, opiniones y hallazgos alrededor de los hechos y debates que suscitan las disciplinas que están en nuestro ADN: las finanzas, las relaciones internacionales y el gobierno. Para su número 30, Zero se reinventa. Aunque al final de los años noventa, cuando se lanzó el primer número, internet era un fenómeno incipiente y la conciencia ecológica era la bandera de unos pocos soñadores, la transición a los dos mil mostró el horizonte de una revolución tecnológica y ambiental en la que países, industrias, todos, nos hemos encauzado. Los medios han sido particularmente sensibles a esta evolución y la migración a la información en línea, tanto como la búsqueda de formas ecológicas de impresión, trajo una inmediatez inconcebible hace quince años, distribuyó el poder mediático entre las audiencias y permitió que la cuota de deforestación por cuenta de los impresos se redujera. Lo anterior fue vivido y aprendido, y no queríamos quedarnos en sólo palabras: queríamos hechos. Por tal motivo, esta edición de Zero se imprimió con papel de bosques sostenibles y en paralelo la revista lanza, con orgullo, su versión en línea. Esta nueva etapa trae también —como habrán notado nuestros lectores— un cambio del diseño editorial, menos tecnológico y más orgánico. No obstante, continúa siendo la revista 4

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ilustrada cuya apuesta visual y de formato la convirtió en la mejor opción para que estudiantes destacados formen parte por primera vez de un proceso editorial y publiquen junto a docentes e investigadores. Sigue también su carácter académico, unido a una vocación periodística, lo que significa que continuamos creyendo que el rigor de archivo, las preguntas y reflexiones propias de la universidad tienen la capacidad de llegar a distintos lectores —no sólo especialistas— y ser parte del debate público. A lo anterior se suma nuestra confianza en que las revistas hechas desde la academia tienen la gracia de permitirse decantar las noticias, darles un aliento y profundidad diferente de la velocidad de avalancha de los medios masivos. Esta evolución no habría sido posible sin las numerosas personas que han participado en Zero desde su fundación. Gracias principalmente a los miembros del comité editorial, encabezado por nuestro decano, doctor Roberto Hinestrosa, quien creyó en la revista y dio luz verde para que estos cambios fueran una realidad. Gracias a nuestros colaboradores habituales, a la gente del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales (CIPE) de la Universidad Externado de Colombia, así como a los ya cientos de profesores y estudiantes que le han dado vida a este proyecto. Igualmente, queremos expresar nuestros agradecimientos muy especiales a Patricia Lozano y José Luis Quintero, de la Oficina de Comunicaciones de la universidad, por darnos todo el apoyo en la construcción de nuestro portal web. Por último, para este número 30, con el que cumplimos quince años de existencia, construimos un ejemplar con los dos hechos políticos y económicos más importantes de lo que va corrido del año en el país: el proceso de paz y las tensiones entre desarrollo sostenible y medio ambiente. Con esto dicho, lo invitamos a redescubrirnos. 5

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Imagomundi ESPECIAL: DESARROLLO SOSTENIBLE Y MEDIO AMBIENTE: UN COMPROMISO INELUDIBLE 6 Editora invitada: Martha Isabel Gómez Lee: «Es una propuesta que viene del mundo en desarrollo, para fraguar la polarización». Entrevista a Paula Caballero 12 Camilo Perdomo Villamil y Pilar García Pachón: Evolución del concepto de desarrollo sostenible y las resoluciones de la Asamblea General de la ONU 16 Sarita Ruiz Morato: La locomotora minero-energética y el desarrollo sostenible 22 Adriana Margarita de Oro Osorio: Cooperación sur-sur para un desarrollo sostenible: energías renovables en los países integrantes de la cumbre Aspa 26 Andrea Camargo: Glosario y línea del tiempo de conferencias ambientales 28 Wilfredo Robayo: La responsabilidad social empresarial: entre el desarrollo económico y la protección al medio ambiente 32 Juan Martín Ocampo: El impacto ambiental de la sociedad: la marca que deja huella Paula Caballero 6 Entrevista a

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Martha Gómez Lee Docente-investigadora Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales martha.gomez@uexternado.edu.co Universidad Externado de Colombia «Es una propuesta que viene del mundo en desarrollo, para fraguar la polarización» Según Paula Caballero, directora de Asuntos Económicos, Sociales y Ambientales del Ministerio de Relaciones Exteriores, con este espíritu se impulsaron las iniciativas adoptadas durante la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Rio+20 en su texto final, en el que se recogió la propuesta presentada por Colombia en torno a un conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En esta entrevista se abre una interesante ventana para dar cuenta del proceso de adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en Rio+20. Si bien se tiende a estudiar la parte del contenido de los ODS en su relación con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), aquí se hará énfasis en el proceso político que originó los ODS. De la misma manera, se muestra cómo Colombia conceptualizó y lideró la propuesta de los ODS incluida en el documento de la Conferencia Rio+20, El futuro que queremos. Y finalmente, se evidencia el poder que tuvieron las ideas nacidas en la cancillería colombiana en las negociaciones de Rio+20. Esta conferencia se celebró en junio de 2012, diez años después de la Cumbre de Johannesburgo sobre el Desarrollo Sostenible y dos décadas después de la Cumbre de la Tierra. En dicho evento se cumplía el plazo de renovar el compromiso político con el desarrollo sostenible. Colombia entendió lo crítico del momento y consideró que era importante aterrizar la negociación con resultados concretos y pragmáticos que permitieran avanzar con la implementación de cambios sobre el terreno. Con el apoyo y la orientación de la ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín, y de la viceministra de Asuntos Multilaterales, Patti Londoño, a partir de principios 7

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Imagomundi ESPECIAL: DESARROLLO SOSTENIBLE Y MEDIO AMBIENTE: UN COMPROMISO INELUDIBLE de 2011 se empezó a trabajar sobre la propuesta de los ODS. Este logro, fruto de una gran labor en equipo y un pertinaz cabildeo, fue el resultado de los esfuerzos hechos por la cancillería de Colombia a lo largo de año y medio de trabajo, en los que se incluyeron varias consultas internacionales y la presentación de cuatro «documentos de concepto», a los que se unieron, en diversas oportunidades, Perú, Emiratos Árabes Unidos y Guatemala, entre otros. ¿Por qué propuso Colombia los ODS en Rio+20? Colombia veía con enorme preocupación la negociación de Rio+20. Se vislumbraban unas negociaciones muy complicadas, enfocadas en los dos temas acordados en la Asamblea General: la economía verde y el marco institucional para el desarrollo sostenible. Desde el comienzo, hubo posiciones antagónicas. Nos preocupaba que el proceso de Rio+20 fuera simplemente otro escenario de distanciamiento y diferencias, ya que pensábamos que podría ser una oportunidad perdida para consolidar un régimen internacional que permitiese atender las necesidades del mundo en desarrollo: desde los países menos desarrollados hasta los países de renta media. La idea era mantener vivo el legado de Rio 1992. Con esas consideraciones en mente, se hizo un rápido recorrido por los escenarios multilaterales del desarrollo de los últimos años y se concluyó que lo que realmente había arrojado resultados positivos eran los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Así las cosas, ¿por qué no proponer ahora unos Objetivos de Desarrollo Sostenible? Uno de los principales ejes de la propuesta era que se debía acercar a las partes, trascender la división entre «norte y sur», entre «desarrollados y en desarrollo», y generar un espacio común para abordar problemas de índole global. Esa era, por así decirlo, el alma de la propuesta. ¿Dónde surgió la idea y cuándo se presentó oficialmente la propuesta? La idea surgió en la cancillería colombiana a principios de 2011. Poco tiempo después, se invitó a un grupo pequeño pero representativo de países para hacer la primera consulta internacional en la Misión Permanente de Colombia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. En ese momento nadie apostó a que la propuesta prosperaría. Posteriormente, en junio del mismo año, en desarrollo de unas negociaciones realizadas en Bonn, me reuní de manera informal con el jefe de la delegación de Brasil y le presenté la propuesta. Me dijo que le parecía muy sólida, pero nunca conseguí que la presentara junto con Colombia. En general, la estrategia de Brasil en la presidencia de Rio+20 fue muy inteligente, pues impulsó todos los temas pero no se involucró directamente con ninguno, lo que le permitió guardar el espacio necesario para la negociación final en Rio. En julio de 2011 se presentó oficialmente el Diálogo de Alto Nivel sobre el Marco Institucional para el Desarrollo Sostenible, organizado y financiado por el gobierno de Indonesia. En esa reunión presenté oficialmente la propuesta por primera vez en una instancia de la ONU, pero en vista de que no concedieron un espacio para explicarla en detalle ni menos para discutirla, me dediqué a hacer consultas informales con varias delegaciones, entre éstas la de la Unión Europea, que confirmó su gran interés en la iniciativa. ¿Cuándo se confirmó que los ODS se incluirían en Rio+20? El 1.º de noviembre de 2011 vencía el plazo para que los países y otros 8

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actores informaran sobre cuáles temas se debían incluir en el «borrador cero». Gracias a nuestros esfuerzos, cuando llegó el momento de definir el ámbito del «borrador cero» más de cincuenta naciones y organizaciones hicieron referencia a la necesidad de contar con unos ODS como resultado concreto de Rio+20. Sin duda, la victoria más importante y destacable. Los ODS eran parte del proceso. Tres días más tarde, hicimos una consulta informal en Bogotá en la que participaron países de África, Asia, Europa y de nuestra región, así como representantes de las agencias de la ONU y actores de la sociedad civil. Empezamos a discutir, por fin, la propuesta a fondo con la contraparte. Se perfilaron los temas más complejos de la negociación y se identificaron los países y actores que acompañarían a Colombia en el difícil proceso de negociación que empezó en enero de 2012. Los miembros del G77 y China representan el grupo de países en desarrollo que negocia en la ONU. ¿Qué posición adoptó Colombia? En 2011, dado que las negociaciones aún no habían arrancado formalmente, privilegiamos una amplia divulgación y discusión en torno a la propuesta. Uno de los principales ejes de la propuesta era que se debía acercar a las partes, trascender la división entre «norte y sur», entre «desarrollados y en desarrollo», y generar un espacio común para abordar problemas de índole global. Esa era, por así decirlo, el alma de la propuesta. Y esto requería que Colombia pudiese llegar al mayor número de contrapartes, en todos los niveles y de todos los sectores: agencias del sistema de la ONU, paí- ses miembros, sociedad civil, académicos y think tanks... Sin embargo, cuando se iniciaron las negociaciones en torno al «borrador cero», a finales de enero de 2012, Colombia se «matriculó con« el G77 y China. Desde ese entonces únicamente negociamos en el interior del G77 y China que, como se acostumbra, nombró a un coordinador que llevaba las negociaciones por parte del grupo. Desde ahí se volvió una propuesta de los países en desarrollo. Fue un proceso tan complicado que en más de una oportunidad todo pareció estar a punto de perderse, pero por fortuna el G77 y China incorporaron gradualmente nuestra iniciativa. El resultado en Rio no fue gratuito, fue fruto de meses de juiciosos ejercicios de consultas formales e informales, de diálogo, de participación en innumerables eventos de la sociedad civil, de las agencias de la ONU, del Banco Mundial, entre otros. Adicionalmente, en abril de 2012 hubo una reunión importante de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en la que la propuesta se acogió como una iniciativa de la región. Chile, que ejercía la presidencia de esta entidad, apoyó fuertemente la iniciativa. ¿Cuál fue el opositor más fuerte de la propuesta y cuál fue la estrategia de Colombia al respecto? Muchos países del llamado «mundo en desarrollo» veían la propuesta con cierto recelo, pues temían que se convirtiera en un vehículo para la imposición de nuevas obligaciones y condicionalidades. Otro aspecto que preocupaba hondamente era el posible impacto de los ODS en la implementación de los ODM. Varios go- cuando llegó el momento de definir el ámbito del «borrador cero» más de cincuenta naciones y organizaciones hicieron referencia a la necesidad de contar con unos ODS como resultado concreto de Rio+20. 9

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Imagomundi ESPECIAL: DESARROLLO SOSTENIBLE Y MEDIO AMBIENTE: UN COMPROMISO INELUDIBLE biernos temían que los ODS desplazaran a los ODM y que en los últimos años de su implementación —tienen vigencia hasta el 2015— se perdiera el impulso por causa de los ODS. Por ejemplo, al principio India no veía la propuesta con buenos ojos; entonces, por iniciativa de la viceministra Londoño, en marzo de 2012 viajamos a Nueva Delhi y les explicamos la visión de Colombia a todos los altos mandos en varios ministerios; luego de unos intercambios muy francos y lúcidos, el gobierno de India se comprometió a apoyarnos. En efecto, a las pocas semanas tuvimos una reunión de G77 y en cierto momento un país africano rompió el consenso con una oposición férrea al concepto de los ODS. Sentimos que el edificio que habíamos construido se venía al piso, pues era viable que otros se unieran al opositor, pero justamente en ese momento tan oscuro, el delegado de la India pidió la palabra y dijo: «Tengo en mis manos el borrador de lo que acordamos a comienzos de marzo y en este punto es claro que hubo un consenso en el grupo». Procedió a leer el texto y dio por cerrada la discusión. Nadie la reabrió. India demostró de qué manera cumple su palabra y cómo se negocia con altura. Momentos como éste son los que permiten entender lo difícil del proceso, construido con pequeños logros, palabra por palabra, concepto por concepto, a lo largo de muchos meses de negociación. Fue en verdad muy gratificante ver cómo se consolidó el apoyo dentro del G77 y China, aun cuando hasta el final tuvimos diferencias. ¿Cuál era su principal preocupación? Para Colombia, la preocupación era cómo se iban a desarrollar los ODS después de Rio. Siempre se hablaba no de «Rio+20» sino de «Rio+1», o sea, ¿qué va a ocurrir el día después de Rio? ¿Con qué decisiones amaneceremos? ¿Serían suficientes para avanzar realmente en el desarrollo de los ODS? Por ello, una vez que teníamos certeza de que el concepto de los ODS se iba a determinar en Rio, nos enfocamos en buscar un acuerdo sobre cuál sería la institucionalidad para desarrollar los ODS. Una opción reciente, que había dado buenos resultados, fue el «Comité de Transición» que se estableció para definir el Fondo Verde para el Clima (que se perfila como el principal fondo a nivel mundial para apoyar esfuerzos tanto en mitigación como en adaptación al cambio climático). Junto con Isabel Cavelier, asesora de la Dirección de Asuntos Económicos, Sociales y Ambientales de la Cancillería, elaboré una propuesta que describía este Comité de Transición y lo ofrecía como modelo para elaborar los ODS. Empezamos a hacer circular informalmente la propuesta, pero el resultado concreto fue la decisión de crear un grupo de trabajo de composición abierta, tal como quedó en las versiones finales del texto de Rio+20. En español se habla de «abierta» pero en inglés hay una distinción fundamental: es open y no open-ended. Open quiere decir que el trabajo del grupo será transparente, abierto a que quienes no lo conforman puedan estar informados sobre sus avances. Por el contrario, open-ended significa que participan los 194 países miembros de la ONU. Lo que se logró en Rio, que era el eje del modelo propuesto por Colombia, es que el grupo fuera sólo «semiabierto». Esto por la sencilla razón de que por lo menos en una primera etapa la elaboración de los ODS tenía que ser un proceso técnico. Como decíamos a modo de ejemplo, un indicador de mortalidad infantil no se puede negociar, requiere 10

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Partimos de la nada, paseando papeles por los corredores de Nueva York, pero paulatinamente ganamos adeptos, apoyo, y logramos construir una propuesta de alcance universal, orientada a reducir la polarización del multilateralismo, así como a construir espacios de cooperación y trabajo conjunto. más bien insumos de expertos. Por eso lo que se buscaba era reducir el número de participantes, no para excluir sino para lograr un proceso discreto, enfocado, alimentado por insumos. De ahí surgió, después de negociaciones muy complicadas, el Grupo de Trabajo Abierto (Open Working Group) sobre los ODS, compuesto por 30 representantes designados por los estados miembros. ¿Cuál fue el resultado final en Rio? Afortunadamente, se logró que se reconociera a los ODS como un concepto dentro del texto de la Conferencia; en consecuencia, los ODS son ahora un medio para trazar la nueva agenda del desarrollo mundial, tal como lo buscó Colombia. Además, se acordó una institucionalidad para tal fin: el Grupo de Trabajo Abierto. Muchos han señalado que este fue el resultado más contundente de Rio, puesto la importancia de Colombia se reconoció ampliamente. Partimos de la nada, paseando papeles por los corredores de Nueva York, pero paulatinamente ganamos adeptos, apoyo, y logramos construir una propuesta de alcance universal, orientada a reducir la polarización del multilateralismo, así como a construir espacios de cooperación y trabajo conjunto. Las versiones de la propuesta, las innumerables consultas, fueron parte de un proceso de «construcción colectiva» que Colombia lideró. Pensamos en grande. Los ODS fueron, entonces, el resultado más contundente de Rio+20. Ban Kimoon, secretario general de la ONU, ha dicho que la propuesta de los ODS es uno de los cinco elementos de su legado. El secretario de la Conferencia de Rio+20, Sha Zukang, le comentó al presidente Juan Manuel Santos: «Colombia puede que no sea un país muy grande, pero tiene ideas grandes que cambian la historia del desarrollo». 11

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Imagomundi ESPECIAL: DESARROLLO SOSTENIBLE Y MEDIO AMBIENTE: UN COMPROMISO INELUDIBLE Evolución del concepto de desarrollo sostenible y las resoluciones de la Asamblea General de la ONU * Artículo escrito por María del Pilar García Pachón (2012) en el tomo XII de la colección Lecturas sobre Derecho del Medio Ambiente (Bogotá, D.C.: Universidad Externado de Colombia) y reseñado por Camilo Perdomo Villamil, asistente de investigaciones del Departamento de Derecho del Medio Ambiente de la Universidad Externado de Colombia. 12

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Pilar García Pachón Directora Departamento de Derecho y del Medio Ambiente pilar.garcía@uexternado.edu.co Camilo Perdomo Villamil Asistente de investigaciones Departamento de Derecho del Medio Ambiente camilo.perdomo@uexterando.edu.co Universidad Externado de Colombia Este artículo forma parte del tomo XII de la colección Lecturas sobre Derecho del Medio Ambiente, editada por la Universidad Externado de Colombia desde el año 1999, mediante la cual se pone en conocimiento de la comunidad el resultado de las investigaciones y los estudios efectuados por el Departamento de Derecho del Medio Ambiente y por su grupo de investigación. Se puede afirmar que el documento es descriptivo en su mayoría, sin obviar precisiones y análisis que hace la autora en relación con aspectos relevantes de cada una de las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas estudiadas1. Así, el método seguido para concretar el concepto de desarrollo sostenible es deductivo, pues se basa en la descripción y enunciación de los aspectos más importantes del proceso de construcción de algunas resoluciones, para posteriormente hilar sus aportes en favor de identificar cómo la significación del principio de desarrollo sostenible ha venido evolucionando. La autora divide formalmente el artículo en once secciones, en las cuales trata los documentos internacionales que considera de mayor pertinencia para mostrar la evolución del principio estudiado, verbigracia, la Conferencia de Estocolmo de 1972 o la Conferencia de Rio de Janeiro de 1992. A su turno, algunas de éstas se encuentran subdivididas en razón de los numerosos elemen- tos que contienen en la búsqueda de evidenciar la evolución del concepto de desarrollo sostenible. En el documento se tratan tres grandes fases históricas: unos antecedentes mediatos del concepto de desarrollo sostenible, donde se identifican circunstancias que sirvieron de caldo de cultivo para que el órgano máximo a nivel mundial, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), evidenciara la necesidad de celebrar una conferencia internacional sobre el medio ambiente; seguidamente, la consolidación del concepto de desarrollo sostenible mediante el informe Nuestro futuro común (1987), y por último, la evolución del concepto en el marco de las reuniones posteriores de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Mutación conceptual Ahora bien, el artículo se apoya en una gran variedad de recursos bibliográficos, incluyendo doctrinantes especialmente de carácter internacional, jurisprudencia colombiana y un amplio catálogo de documentos proferidos por la ONU, en particular las resoluciones que son eje de su contenido. En el documento objeto de la presente recensión se aborda un tema clásico dentro del derecho ambiental 1. Con respecto a las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas tratadas en el artículo, ver García (2012). 13

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Imagomundi ESPECIAL: DESARROLLO SOSTENIBLE Y MEDIO AMBIENTE: UN COMPROMISO INELUDIBLE internacional, quizás uno de los que despiertan mayor interés entre propios y extraños, y al cual se recurre con mayor frecuencia para abanderar la defensa del medio ambiente. De este modo, a primera vista su pertinencia y valor científico son palpables. Lo anterior se reafirma al repasar el contenido del artículo, pues se analizan detenidamente las fases previas a la expedición de las resoluciones por parte de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas; luego se indica cómo se desarrolló la reunión, relacionando aspectos de los contextos histórico, social y económico en los que se realizaban, para después dar a conocer el producto final (las resoluciones), indicando aquellos asuntos relevantes en la construcción y aprehensión del principio de desarrollo sostenible en el seno de la ONU. Con lo anterior, la autora brinda variadas herramientas de análisis para que el lector pueda valorar integralmente el «querer ser» de esos instrumentos internacionales y juzgar su eficiencia y eficacia. A pesar de su categorización como artículo descriptivo, se efectúa un análisis del aporte de cada una de las resoluciones relacionadas, indicando la percepción a posteriori de la comunidad internacional y el parecer de la autora. Así, se concluye que en razón del discurrir histórico de la humanidad, la concepción de desarrollo sostenible ha venido mutando, incrementando el espectro que abarcaba, incluyendo todas aquellas necesidades que en consenso se han determinado como básicas, estableciéndose baremos y parámetros para evaluar el cumplimiento de las metas trazadas. El valor agregado del artículo radica en la vigencia de su contenido, a pesar del gran número de documentos sobre el mismo tema, pues sin duda el modelo económico actual sigue sin responder de la mejor manera a las exigencias de protección ambiental. A su turno, los estados tienen la difícil misión de armonizar objetivos de contenido económico con unos de contenido no económico; en la práctica, se tiene la sensación de que se ha optado por priorizar los primeros, por lo que la producción doctrinaria en torno al desarrollo sostenible, en temas precisos como su balance, sus perspectivas, la historia de su creación y consolidación, sus retos, es de total pertinencia. Ahora bien, vale la pena mencionar un instrumento internacional que, por cuestiones de método propio de la autora, no se incluyó; este es la Estrategia Mundial para la Conservación, de 1980, ubicada por algunos doctrinantes como el germen del concepto de desarrollo sostenible, en la cual proporciona «un marco intelectual y una guía práctica para tareas de conservación que es necesario emprender» (Rincón & Rojas, 2010). Con todo, respecto al resto de documentos incluidos existe concordancia en la doctrina; la autora también adhiere a la caracterización de esos documentos, resaltando, por ejemplo, que el informe Brundtland es el que muestra el camino que hay que seguir en el ámbito mundial para la consolidación del desarrollo sostenible. La autora esboza con claridad la evolución legal del concepto de desarrollo sostenible a escala internacional y deja planteado el problema actual del desarrollo sostenible; esto es, que pese a la evidente preocupación mundial, reflejada en las resoluciones analizadas, la efectividad y la eficacia de las políticas, acciones y programas planteados aún distan de sus proyecciones iniciales, pues no se corresponden con la concepción de desarrollo sostenible. En este sentido, desde una de las principales perspectivas de análisis jurídico —el de la eficacia o el de la eficiencia de la normatividad jurídica— se evidencia que son múltiples los estudios en los que se muestran los problemas de pro- En razón del discurrir histórico de la humanidad, la concepción de desarrollo sostenible ha venido mutando, incrementando el espectro que abarcaba, incluyendo todas aquellas necesidades que en consenso se han determinado como básicas. 14

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gramas, proyectos, normas y demás instrumentos que se han puesto en marcha con el fin de buscar un desarrollo sostenible. En lo que tiene que ver con América Latina, se han precisado inconstancias en las políticas de protección de los recursos pesqueros marinos y continentales, cuyo problema es la sobrexplotación; igualmente, se ha identificado que la urbanización y la metropolización han generado presiones inusitadas sobre los recursos naturales, sin obviar el problema más palpable en el caso colombiano, los cultivos ilegales, que han traído impactos negativos tanto en su fase de labranza como en la política de su erradicación (Escobar Ramírez, 2004). Incluso tal situación de crisis de la eficiencia y eficacia se hace más clara cuando se hojean las propuestas de acción futura, las cuales incluyen, la mayoría de las veces, metas sobre las metas ya trazadas; esto es, reconoce el incumplimiento y retraso de la realidad socioeconómica frente a las proyecciones de desarrollo sostenible y de protección planteadas años atrás (Obra colectiva, 2002; Política Ambiental, 2007). Priorizar objetivos Así las cosas, «a pesar de este relativo grado de éxito [en la conceptualización del desarrollo sostenible y la proyección de metas] sigue siendo tarea de investigación definir las formas de ponerlo en práctica» (Rincón & Rojas, 2010), puesto que cada país o mejor cada ecosistema requiere un tratamiento específico, y en razón de que dichos ecosistemas no se encuentran aislados de los otros o no son independientes, se generan múltiples inconvenientes a la hora de fijar políticas integrales que cumplan a cabalidad con el querer ser de las resoluciones elaboradas en el seno de la Organización de las Naciones Unidas. Considero que el punto más álgido en la caracterización y puesta en práctica del concepto de desarrollo Algunos autores sostienen que únicamente privilegiando la protección ambiental sobre el crecimiento económico es posible que se garantice la continuidad del modelo político actual y de la humanidad como especie. sostenible lo constituye la identificación de lo que se quiere sostener con ese desarrollo, es decir, se quiere privilegiar el nivel de desarrollo de la sociedad (sin centrar el punto de atención en el impacto ambiental que se genere, en razón de que la acumulación de riqueza proveerá los recursos para su protección), o se quiere privilegiar el sostenimiento de esa base ecológica (lo que implicaría acomodar el modelo económico a las leyes de la naturaleza, para privilegiar un ambiente apto para mantener la calidad de vida de la humanidad) (Rincón & Rojas, 2010). Esta circunstancia obliga a que tales resoluciones producidas en órganos internacionales sean aterrizadas a cada mercado o ecosistema, en el cual se deberá definir, por medio del procedimiento político establecido, la situación que se privilegiará. Lo anterior, para el caso concreto de los estados sociales de derecho, como el colombiano, implica la búsqueda de una armonía entre objetivos económicos (verbigracia, riqueza) y los no económicos (verbigracia, medio ambiente). Por último, cabe destacar que se han esbozado innumerables propuestas para hacer efectivo el principio objeto del artículo estudiado, es decir, buscar aterrizar el concepto de desarrollo sostenible desde el derecho internacional hasta los de- rechos locales; entre éstas podemos citar aquella que propugna una sustitución del modelo actual por uno anticapitalista y ecologista como alternativa política (Vivas, 2011), en el que plantea un cambio de paradigma que reconozca que la crisis ecológica y la crisis económica no se pueden estudiar separadamente. Así las cosas, para restablecer el modelo económico es necesario empezar de nuevo, con escenarios en los cuales se aborde primero el problema ambiental o la crisis ecológica. Es más, algunos autores sostienen que únicamente procediendo en esa forma, esto es, privilegiando la protección ambiental sobre el crecimiento económico, es posible que se garantice la continuidad del modelo político actual y de la humanidad como especie. Bibliografía Departamento Nacional de Planeación, Dirección de Desarrollo Urbano y Política Ambiental (2007). Consolidar una gestión ambiental que promueva el desarrollo sostenible: propuesta para discusión. Bogotá, D.C.: Imprenta Nacional de Colombia. Escobar Ramírez, José Jairo (2004). Síndromes de sostenibilidad ambiental del desarrollo en Colombia. Taller Síndromes de sostenibilidad del desarrollo en América Latina. Serie Seminarios y Conferencias Cepal. Santiago de Chile: Publicaciones de la Organización de las Naciones Unidas. García Pachón, María del Pilar (2012). Evolución del concepto de desarrollo sostenible a través del análisis de resoluciones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. En Lecturas sobre Derecho del Medio Ambiente, tomo XII. Bogotá, D.C.: Universidad Externado de Colombia. Obra colectiva (2002). La sostenibilidad del desarrollo en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades. Santiago de Chile: Publicaciones de la Organización de las Naciones Unidas. Pérez Rincón, Mario & Rojas, Jhonny (2010). Marco conceptual del desarrollo sostenible. En Desarrollo sostenible. Principios, aplicaciones y lineamientos de política para Colombia. Cali: Universidad del Valle. Programa editorial, pp. 33 y 34. Vivas, Esther (2011). Del anticapitalismo y el ecologismo como alternativa política. En La tierra no es muda: diálogos entre el desarrollo sostenible y el posdesarrollo. Granada, España: Universidad de Granada, pp. 307 a 322. 15

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