Revista Confalón. Santa Vera Cruz y Confalón nº 22 - 2014

 

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Revista Confalón. Santa Vera Cruz y Confalón nº 22 - 2014

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SUMARIO foto portada: Ecce Homo de la Serenidad y Paciencia (Carlos Sousa, CresposBraga, 2013.Portugal) Talla de cedro policromada de 140 cm de altura. Realizada para la Procesión de la Pasión o del Vil Populacho. Foto: Imagen MAS. 1 Sumario. 2 Felicitando el Año Nuevo. 3 Saludo. 5 La virgen de la esperanza y la cruz de los valientes. Conservacion y restauracion. Recuperación del cuadro “La Virgen del Carmen, intercesora de ánimas” 11 Acta reunión general 2012 15 Foto Central 18 Breves 22 Nuevos cofrades 36 En una cofradía como la nuestra, su extenso patrimonio y la asunción de múltiples actos, deriva en celebraciones, conmemoraciones o aniversarios que no por ser relativamente habituales, debieran de dejar a nadie indiferente; es más, debe o debiera ser motivo de gozo y alegría, participando en todos y cada uno de los actos que la Junta de Gobierno prepara con cariño. Por otro lado, y como no puede ser de otra manera, esta Junta está abierta a ideas o planteamientos diferentes que puedan surgir de los cofrades; cofrades a los que a partir de ahora se les solicitará una implicación más directa no solo en los actos de la semana de pasión (que es mejorable en su participación) sino en la vida cotidiana de nuestra cofradía, sirviéndonos para ello de los que habitualmente residimos en Astorga. Todos debemos ser sensibles a las necesidades de la cofradía y quererla como algo nuestro. Y para empezar a participar más activamente en esas celebraciones especiales tenemos ya mismo los 25 años de la instauración de la Procesión Penitencial en la madrugada del Viernes Santo, nuestra particular “Madrugá”. La PROCESIÓN por antonomasia, la que refleja más fielmente el espíritu de las primitivas procesiones de las hermandades de la Vera Cruz, un “lujo” silente y recogido que ninguno deberíamos pasar por alto y que parece, en ocasiones, olvidada. Os invitamos a redescubrirla desde este año. Conmemoramos también este año el primer aniversario al frente de la iglesia de Roma del Papa Francisco. Un hombre que desde su sencillez, cercanía y claridad se ha convertido, en este poco tiempo, en uno de los personajes más influyentes del mundo. Ojalá sea el revulsivo que la iglesia del siglo XXI necesita. Además es el Año del Greco. Se conmemora el cuarto centenario de la muerte del genial, personalísimo y, durante muchos años incomprendido, pintor cretense Y así llegamos de lleno a la Semana Santa. Disfrútala con tu Cofradía cada instante, participando en los actos programados. Estimado hermano llega a tu domicilio un nuevo ejemplar de la revista Confalón que esperamos te sirva para conocer un poco más de lo que se hace a lo largo de cada año en tu Cofradía. Tómate tu tiempo y échale un vistazo. Para finalizar es de agradecer, en la actual situación de crisis económica, la colaboración de las firmas comerciales que con su aportación, siempre importante, ayudan a sufragar parte de la revista que ahora tienes en tus manos. EDITA: Asociación Cultural Confalón COLABORAN: Santa Vera Cruz y Confalón de Astorga. santaveracruzyconfalon@gmail.com DISEÑO: J. Palmero FOTO CENTRAL: Cristo Yacente y Urna. Gregorio Español. Foto: Imagen MAS IMPRESIÓN Y FOTOCOMPOSICIÓN: Gráficas La Comercial de Astorga NOTA: La Asociación Cultural Confalón no se hace responsable de los artículos, opiniones y/o comentarios vertidos en esta publicación. Prohibida total o parcialmente la reproducción de textos o fotos sin permiso expreso de los autores, debiéndose citar, en caso afirmativo, a los mismos. PRESENTACIÓN 1

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SALUDA Ángel Iglesias García Juez de la Real, Antigua, Venerable y Benemérita Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Mª Santísima de la Soledad. Hermanos cofrades en la Semana Santa de nuestra querida Astorga: para alguien que como yo vive con profunda intensidad la Semana de la Pasión, es un privilegio y una responsabilidad que sea precisamente en el veintidós aniversario de vuestra revista cuando se me ha pedido que me dirija a vosotros. Lo hago con orgullo porque hablar de vuestra Cofradía es hablar de la historia de nuestra ciudad y de la esencia de la Semana Santa durante nada menos que quinientos años. Como astorgano no me puedo imaginar un Viernes Santo sin el acto del “Desenclavo”. El silencio - religioso, sentido y profundo -, en el momento en el que los hermanos bajan a Cristo muerto, solo roto por el canto del “Pueblo Mío”, nos invita a reflexionar sobre la crueldad del ser humano y la bondad del Hijo de Dios muerto en la Cruz para redimirnos de nuestros pecados; y sois vosotros quienes lo hacéis posible. Entre los recuerdos de mi infancia más temprana perdura el de la solemnidad y recogimiento de la procesión del Santo Entierro, con sus largas filas de seminaristas acompañando a las imágenes y el Regimiento de Artillería desfilando. Hoy, ya sin seminaristas y con apenas un pequeño grupo de soldados, todavía me impresiona el silencio y la devoción que transmitís en las procesiones. Más tarde, como a tantos otros, me tocó el turno de la emigración a Francia – al igual que, por desgracia, de nuevo nos vuelve a ocurrir -, y años después la vuelta con mi familia. Sería entonces cuando pasé a formar parte de la Cofradía de los “Judíos de Puerta de Rey” gracias a mi tío Paco. Tenía nueve años y limpiaba las imágenes con un trapo, por lo general siempre sucio. Los Pasos eran portados a duras penas por seis braceros, no llevaban flores y casi siempre íbamos sin música. ¡Cuánto, por fortuna, ha cambiado nuestra Semana Santa!. De las viejas túnicas rotas, mal cosidas y siempre pequeñas hemos pasado a cofrades vestidos con el decoro que impone nuestra celebración, a las imágenes perfectamente restauradas, con tronos dignos para las mismas y adornos florales que las embellecen. 3

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Pero todo esto no ha sido fruto de la casualidad sino del esfuerzo intenso y continuado de aquellos que han formado parte de las Cofradías de la ciudad en estos años. Y en este cambio la Vera Cruz ha sido protagonista fundamental. Quiero felicitar a la Junta de vuestra Cofradía por estar siempre a la vanguardia: recuperando tradiciones como la procesión del Vil Populacho, renovando pasos, creando otros nuevos... un afán que os engrandece porque con ello enriquecéis nuestra Semana Santa y honráis a todos aquellos que en el pasado la hicieron posible. Recordad que la historia de la Semana Santa de Astorga es vuestra historia y que no debe pesaros el esfuerzo, antes al contrario, debe servir para daros fuerza en el empeño de engrandecer vuestra cofradía, la Semana Santa y la propia ciudad de Astorga. Os deseo lo mejor a todos los Hermanos de la Santa Vera Cruz y Confalón en la próxima Semana Santa de 2014. Que Dios os bendiga. 4

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La Virgen de La Esperanza y la Cruz de Los Valientes. Conservación y Restauración. PROCESO ARTE 8. CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN Una vez más hemos tenido la oportunidad de contribuir con nuestro trabajo a la puesta en valor de las obras que forman parte del valioso patrimonio de la Semana Santa de Astorga, considerada con merecimiento, y como es sabido por todos, de Interés Turístico Nacional desde 2011. Gracias al empeño de la Cofradía de la Santa Vera Cruz y Confalón y a la colaboración de la Junta Profomento esta pasada Semana Santa salían recién restauradas dos obras que forman parte de las procesiones del Jueves y del Viernes Santo. Se trata de la Virgen de la Esperanza y de la Cruz Verde o “Cruz de los Valientes”. En la restauración de esta última también ha sido importante la ayuda del Instituto Leonés de Cultura con la aportación concedida en la convocatoria de subvenciones de 2012-13. La Virgen de la Esperanza se pudo ver en la Procesión de Los Pasos del Jueves Santo, más conocida como “El Vil Populacho”. Y la “Cruz de Los Valientes” forma parte de la Solemne e Inmemorial Procesión del Santo Entierro, que es portada de manera tradicional por una misma familia de generación en generación. Siendo dos obras morfológicamente muy distintas son similares en cuanto a los materiales de su constitución, ya que ambas son de madera, tallada y policromada. El trabajo que se ha realizado en ellas ha sido muy delicado y se ha tratado en todo momento con el mayor respeto hacia las obras, buscando recuperar el esplendor perdido por el paso del tiempo y por la actuación, quizás bien intencionada pero, de manos inexpertas. Cuando comenzamos con la imagen de la Virgen de la Esperanza vimos que el repinte que tenía en la cara y en las manos había alterado su fisonomía. Estas capas además estaban tratando de disimular daños de gran importancia en la madera que debían ser reparados. Esta imagen no tiene cuerpo tallado, es de las que se denominan “de canastilla”, donde las partes más visibles son las que tienen más detalle en su anatomía, la cara y las manos, y el resto es una estructura bien conformada y preparada para ser vestida. La madera de esta obra tenía problemas debido a la carcoma y a roturas. También tenía muchos añadidos de lazos, telas y alambres para darle un poco de sujeción a los brazos, que eran de tela encolada y con relleno para tener volumen. Lo primero que hicimos fue eliminar todos los añadidos y desmontar las piezas de la canastilla. Los listones, muy debilitados por la carcoma, estaban clavados a la parte inferior del tronco de la imagen y a la base, y los clavos estaban muy oxidados y dañaban aún más la madera. 5

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La reparación de la madera consistió en la consolidación del soporte. Se utilizaron listones nuevos de madera de pino tea, que se ensamblaron con espigas de madera de haya al tronco y a la base. Con tela de lino encolada se reforzaron los brazos, a los que se les procuró su posición fija, con las manos en actitud de oración. La labor más bonita y delicada fue la eliminación de las capas de repinte de la cara y las manos. La recompensa era ir descubriendo la policromía original, de mayor calidad artística y en la que se apreciaban tonalidades cromáticas más delicadas, así como detalles de pinceladas que estaban ocultas hasta ese momento. Se recuperó la dulzura en el gesto con la que la imagen fue creada. La policromía tenía algunas pérdidas que se repusieron con una preparación análoga a la original y color. Y como fase final se aplicó un barniz satinado a la obra para protegerla. La Cruz Verde o “Cruz de Los Valientes” estaba muy dañada. Tenía los remates decorativos laterales destrozados y otros rotos que habían sido reparados con anterioridad, pegados con cola de contacto muy desbordada. Además tenía repintes de purpurina. Se trata de una obra realizada en madera como se ha comentado anteriormente. En estructura en caja, ahuecada en el interior, con acabado de policromía de marmoleados en los planos y dorado con pan de oro sobre bol en los remates decorativos de los extremos y en la cartela del INRI. Tiene representados los tres clavos de Jesucristo que también son de madera policromada y de los que caen pintados unas gotas de la sangre de Cristo. Para llevar y trasladar la Cruz tiene cuatro asas metálicas, para las manos, y una pieza en L que sirve para engancharla en el cinturón del que la porta. Se le coloca un sudario de tela, colgado sobre el travesaño horizontal, que simboliza a Jesucristo. Encontramos problemas estructurales en la obra. En las uniones de las diferentes piezas había separaciones, movimientos, 6

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desplazamientos y roturas. También había grietas y pérdidas de soporte. Algunos agujeros producidos por el ataque de insectos xilófagos, carcoma, y los más numerosos por la marca de pequeños clavos utilizados en la sujeción del sudario durante la procesión. Tenía reparaciones mal realizadas en las molduras de los tres remates, con numerosos clavos que ahora estaban oxidados y que habían producido agujeros, grietas y roturas. Los remates de los extremos de la Cruz habían sufrido, posiblemente por golpes y caídas, múltiples roturas y pérdidas de fragmentos. En el de la derecha había pérdidas parciales y el de la izquierda era nuevo totalmente. Los habían reconstruido en esa reparación anterior que tuvo, intentando crear el mismo volumen del original aunque había cierta diferencia de tamaño, ya que el remate nuevo era muy similar pero un poco más alargado. Estaba rota también la madera de la caja en la zona de apoyo del clavo de los pies y se movía. Los elementos metálicos de los agarradores presentaban cierta oxidación. La policromía tenía un estado de conservación regular, con problemas puntuales de adhesión de los estratos, pequeñas pérdidas, y una capa de barniz muy oxidado sobre toda la superficie. Lo peor era sin duda los repintes de purpurina de los adornos de los extremos y sobre la cartela, que también tenía repintadas las letras. Había que eliminar toda la purpurina que además se había introducido en las grietas y en las uniones de las molduras. Fue muy gratificante ir descubriendo el pan de oro de la policromía original de la cartela, con unas letras de una caligrafía más cuidada. En los 7

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remates se pudo distinguir totalmente los fragmentos originales de los rehechos en la reparación ya que estos tenían la purpurina aplicada directamente sobre la madera. En la reparación de la madera se desmontaron algunas molduras más de los remates, además de las piezas rotas, y se eliminaron todos los clavos añadidos. Las piezas se pegaron y se ensamblaron mediante el embutido de espigas de madera de haya. La rotura en la zona del clavo de los pies necesitó un refuerzo interior. A los elementos metálicos se le aplicó el tratamiento adecuado. Para evitar que se vuelvan a producir marca de clavos se decidió colocar unas pequeñas piezas roscadas como puntos fijos para la sujeción del sudario de tela, de manera que se pueda montar y desmontar sin que sufra cada vez la policromía. El barniz oxidado estaba alterando el color de la policromía original y había que limpiarlo. Se hizo también la reintegración de la policromía en los puntos de pérdidas, mediante la reposición de los estratos de la preparación y el estrato de color. En los remates se buscó hacer una reintegración mimética, y para ello fue necesaria la combinación de varias técnicas, dorado, tinta plana, rigattino, estarcido. La fase final de todo el proceso fue la protección de toda la superficie, con un barniz satinado sobre la policromía de los planos y brillante en los remates para darle más realce a los dorados. Con el tratamiento de conservación y restauración de estas obras hemos aportado nuestro granito de arena para ayudar en el mantenimiento de algo tan grande como la Semana Santa, pero ahora queda en manos de los cofrades, de su atención y cuidado, para que sigan luciendo cada año como ahora. ANTES Y DESPUÉS DE LA RESTAURACIÓN DE LA CARTELA 8

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REPARACIÓN DEL EXTREMO DE LA IZQUIERDA 9

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REPARACIÓN DEL EXTREMO DE LA DERECHA 10

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La Virgen del Carmen, intercesora de Ánimas. Recuperación del cuadro de una Señora Protectora. AGUSTÍN RILOBA SIMÓN. LICENCIADO BELLAS ARTES. CONSERVADOR-RESTAURADOR DE BIENES CULTURALES Y PROFESOR DE LOS ESTUDIOS SUPERIORES DE RESTAURACIÓN Y CONSERVACIÓN DE LA JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN Las cofradías son, desde sus orígenes, organizaciones con una finalidad de protección y ayuda hacia los demás, tomando como base la Fe Cristiana, la cual es el camino y el cristal por donde tienen que actuar los creyentes para honrar al Señor a través del servicio a los demás. La cofradía de la Vera Cruz guarda, entre sus bienes artísticos, un cuadro de la Virgen del Carmen como protectora de las ánimas del Purgatorio. Esta pintura realizada al óleo sobre tela, es del siglo XVII y no conocemos su autor, pero si podemos decir que es de una gran dignidad artística. Esta pieza estaba apartada por el mal estado que presentaba y ahora, gracias al interés de la Cofradía, se ha recuperado después de un tratamiento de restauración. Es una obra de unas dimensiones notables, representa la imagen de la Virgen María, con el hábito Carmelita, en cuyo broche de la capa aparece su escudo del Carmelo. La Virgen viste túnica oscura y capa blanca, sobre un fondo de nubes celestiales que enmarcan su figura y a la vez la sostienen, ocupando la misma casi la totalidad de la obra. Se representa a la Madre de Dios como protectora, ya que se la muestra con los brazos abiertos en actitud de protección y de recibimiento. Con la cabeza algo inclinada hacia la derecha, mira con clara intención hacia el espectador con actitud piadosa y de afabilidad. Presenta el pelo largo y esta coronada con una bella corona dorada y pedrería. Su cabeza refleja rayos celestiales en forma de nimbo de santidad. A los pies de la Virgen aparecen representados un hombre y una mujer, de medio cuerpo y desnudos; entre ellos se ven las llamas del infierno. Estas figuras dirigen su mirada hacia la Virgen, con las manos juntas en actitud de oración y de súplica de intersección por ellos; siendo una clara alusión a la Madre de Dios como protectora de las animas del purgatorio. 11

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ALTERACIONES QUE PRESENTABA: Las diferentes alteraciones que presentaba la pintura eran consecuencia directa del abandono que había sufrido. Hay que señalar que las agresiones más destacables en la pintura las constituían las roturas que recorrían la tela, de carácter accidental o por el propio desgaste de los hilos de la trama del tejido. Las dimensiones eran de cierta importancia y los desgarros presentan pérdidas de soporte textil, con la añadidura lógica de la pérdida de preparación y capa pictórica. El propio volumen de extensión de la obra, que es de un tamaño destacable, ya constituye un factor intrínseco de cara a sufrir o ser más propenso a alteraciones. Llamativo era el mal estado generalizado de la capa pictórica de la imagen con un destacado volumen de perdidas de policromía, abundantes lagunas, numerosos levantamientos y diversas degradaciones de la misma. Todo ello repartido por toda la superficie de la obra. A esto hay que añadir un notable repinte sobre la imagen, sobre todo en el vestido de la Virgen y mas destacable en las figuras de las Ánimas, las cuales estaban totalmente desfiguradas, que restaba calidad artística a la pieza y la afeaba notablemente; incluso este repinte había hecho desaparecer las llamas del infierno. Dentro de las alteraciones que mostraba podemos indicar de una forma especial las diversas intervenciones anteriores que presentaba el cuadro. Este mostraba trozos de tela pegados por detrás para intentar corregir roturas antiguas, que aunque con buena intención, ahora perjudicaban a la pintura dañándola más. Tenía trozos de tela de camisa, con sus ojales, tela de saco harinero y otras de diferentes procedencias. El repinte que tenía la obra era muy malo. Restaba calidad artística a la pintura además de deformarla y afearla negativamente, cambiando la imagen del Ánima masculina, restando volúmenes en las vestiduras de la Virgen, e incluso haciendo desaparecer parte de los elementos representativos del cuadro, como las llamas del infierno. TRATAMIENTOS REALIZADOS: Una vez analizada la obra y, basándonos en los resultados obtenidos, se procedió a la separación de los lienzos de su bastidor para intervenir mejor las obras y colocar posteriormente otro bastidor que permitiese tensar debidamente la pintura. Debido al mal estado en que se encontraba la capa de color se procedió a una protección y consolidación del estrato de la policromía, mediante colas naturales y aplicación de calor y presión, a su vez se corrigieron las deformaciones del soporte. Se colocaron injertos, parches y cosidos de rotos mediante hilos, de fibra natural (lino) de similares características a la tela original, utilizando como adhesivo una dispersión acuosa con adhesivo de resinas acrílicas. Con el mismo adhesivo se colocaron bandas de lino en los lienzos, para consolidar el perímetro de la tela, y facilitar su colocación en el bastidor. Las limpiezas se realizaron en dos fases; una primera limpieza físico-química con una mezcla de disolventes suaves, y una segunda limpieza en las zonas que presentaba los repintes con una mezcla más agresiva y ayuda mecánica de bisturís, para retirar el repinte de la figura masculina del Ánima. Se igualó el nivel entre la policromía y las lagunas mediante estuco de formulación tradicional. La reinte12

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gración pictórica se realizo mediante una primera base de color con acuarelas para homogenizar las lagunas. Posteriormente se protegió la policromía con resina sintética acrílica, y se realizó una reintegración con pigmentos al barniz, estables y reversibles. La protección final mediante barnizado, aplicando un barniz sintético. La recuperación de esta pintura es algo importante para la Cofradía. No solo se ha salvado del olvido una obra de interés artístico, la cual presentaba unas degradaciones muy llamativas, que la afeaban mucho, y que gracias a su restauración no solo se ha salvado la pintura y ha recuperado su calidad artística, eliminando un feo repinte que la tapaba, también esta restauración sirve para hacernos reflexionar sobre el origen y la finalidad de las cofrades, que no es otro que el ayudar al prójimo, en sus necesidades, siempre con la ayuda de Dios y con la intersección especial de su Santa Madre y Madre Nuestra la Virgen del Carmen. Imagen del cuadro antes de su restauración. Imagen del cuadro una vez finalizada la restauración, el cual muestra la calidad de la obra que ocultaba el repinte. 13

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