Nº 29. "Horizonte de Letras"

 

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Revista digital de creación literaria, editada por "Alfareros del Lenguaje"

Popular Pages


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Revista digital de Creación Literaria Editada por: Sumario Editorial (pág. 4) Nuestros socios (pág. 5) Relato (pág. 5) Micro-relato (pág. 35) Teatro (pág. 37) Haiku (pág. 41) Líneas y Trazos (pág. 44) Quijotes del Arte (pág. 48) Nuestros colaboradores (pág. 50) Relato (pág. 50) Micro-relato (Pág.66) Poesía (pág. 67) Ensayo histórico (Pág. 70) Entrevista (pág. 78) Publicaciones recibidas (pág. 84) Entrevista a Alfredo Palacio. Poeta y escritor argentino. EJEMPLAR GRATUITO ©: Revista "Horizonte de Letras". Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 La Revista "Horizonte de Letras" no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 2 de 90 ©: Revista “Horizonte de Letras” Editada por: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 Dirección, evaluación y coordinación: Rafael Gálvez José Bárcena Fernando J. Baró Ignacio León Enrique E. de Nicolás Maquetación: Enrique E. de Nicolás Para contactar con nuestra asociación: www.alfareroslenguaje.org info@alfareroslenguaje.org Para suscripciones y colaboraciones literarias: www.horizonte-de-letras.webnode.es horizontedeletras@gmail.com Patrocina: www.compraventacoleccion.com __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 3 de 90 Fundada en 2009 por Enrique Eloy de Nicolás Nº 29 Octubre-Noviembre de 2015 EDITORIAL “Unidos a otoñar”, de Julio Valencia NUESTROS SOCIOS RELATO “Lolita Lela y Pepita Pelos en el parque de atracciones”, de Rafa Gálvez “El desván”, de Fernando José Baró “Los amores de la Santa”, de Matilde Gonzálvez “Ego (3ª parte)”, de Santiago J. Miranda “Crónica de un éxito anunciado. El viaje de los escritores”, de Fernando Cotta “El puente”, de Ignacio León MICRORRELATO “Lenguaje del abanico”, de Altamira Sarabia “La casa de la estación”, de Isidro Martínez Blanco TEATRO ”El experimento”, de Enrique Eloy de Nicolás HAIKUS Extraídos del libro “Haiku en Adrada de Aza. Poesía Zen”, de Juan Luis Salvador. LINEAS Y TRAZOS Ilustración: “Isaac Newton”, de María Rey. Texto: “La ley de la levedad”, de Bárbara Blasco QUIJOTES DEL ARTE “Paci Ibáñez, Quijote en las nubes de la música”, de José Bárcena NUESTROS COLABORADORES RELATO “Delia Cumpleaños”, de Dolores Otálora “El expreso Madrid-Glasgow”, de José Carlos Iglesias Dorado “El poema de Miguel”, de Rolando Revagliatti “La boda serrana”, de Antonio Sanz “Reinserción en la sociedad”, de Fernando Sorrentino “Sin duda alguna”, de Moisés Ramos MICRORRELATO “Resaca”, de Aihnoa Bárcena “Contratiempos”, de Javier Úbeda POESÍA “Las estaciones del amor”, de Javier Úbeda Ibáñez “No me quieres y te quiero”, de José Baró de Irureta “Los pactos de la nación”, de Marcela de Nicolás “Vestido de muerta”, de Peregrina V. Rodríguez ENSAYO HISTÓRICO “Movimientos Centrífugos en España. Antonio Pérez del Hierro (capítulo VII)”, de Cesáreo Jarabo Jordán ENTREVISTA Alfredo Palacio. Realizada por Rolando Revagliatti PUBLICACIONES RECIBIDAS __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 4 de 90 Julio Valencia Monescillo nació en septiembre de 1947 en el viejo Madrid del Avapies y recriado en el barrio de los Austrias. Cursó estudios en el colegio Nuestra Señora de la Paloma sito en carrera de San Francisco el Grande, y posteriormente accedió al Instituto Politécnico Virgen de la Paloma (antiguamente Escuela de Artes y Oficios). En el periplo de su vida en aquella época, desempeñó alguno de los oficios que había aprendido. Y escogió ser Agente Comercial Colegiado, hasta su jubilación. Actualmente es socio colaborador en la Asociación Literaria Alfareros del Lenguaje, donde sus veteranos compañeros le han encomendado redactar las editoriales. UNIDOS A OTOÑAR Hola a todos, saludos cariñosos en nombre de cuantos conformamos esta Asociación de Alfareros del Lenguaje. Por fin el solsticio estival (el veranito) emprendió su éxodo infernal, con altibajos al principio, a mediados con implacables olas de calor sofocantes, a parte de dejar las secuelas propias en las personas. Horrorosos y devastadores incendios causando grandes pérdidas ecológicas, económicas y humanas que es lo fatídico. Era motivo de conversación en cualesquiera de los lugares y personas que hallaras. Y se nos despide, para no olvidarle en su efemérides metereológico, con grandes vendavales, lluvias, granizos, riadas de aguas gigantescas llevándose por delante lo que se encontrara a su paso, provocando situaciones dantescas con pérdidas de vidas y cuantiosos daños materiales. Dejándonos su sello y aparatoso nombre de ciclogénesis explosiva. Con todos los máximos respetos y haciendo uso de mi intelecto, mantengo un cierto desacuerdo con el gran Aristóteles en los supuestos de su filosofía sobre la Naturaleza, cuando decía “la Naturaleza no hace nada en vano”. ¡En su tiempo no llegó a conocer grandes irritabilidades de la Madre Naturaleza! Bien, dejémonos de filosofías, hemos entrado en el otoño, la época templada del año, con nuevas energías y muchos propósitos para realizar. En estos pasados meses nuestra Asociación no ha parado en su actividad, presentando libros y nuevos proyectos de interés para todos nuestros colaboradores y seguidores, que creemos serán de su aceptación. Agradecemos con entusiasmo las nuevas y valiosas incorporaciones de socios, colaboradores y escritores que con su talento y buen hacer, todos juntos seguiremos avanzando, creciendo en número y ensoñaciones, que quizás tuviéramos postergadas… Tanto es así, que damos la bienvenida a la web “CompraVentaColección” (www.conmpraventaolección.com), página intermediaria de antigüedades, obras de arte, coleccionismo, segunda mano y creadores, y a su directora Altamira Sarabia; la cual nos da, desde este momento, su patrocinio y la posibilidad de que todo aquel que posea algún libro publicado lo pueda poner a la venta en la sección “Contadores de Historias”. Esta misma página acaba de convocar, de una manera peculiar y absolutamente original, el I Certamen literario de Microrrelatos “Dando vida a los objetos inanimados”; y nuestra asociación tiene el orgullo y el honor de colaborar con ella, así como nuestra revista; además del Blog de Crítica Literaria “El Escritorio del Búho”, dirigido y coordinado por la prestigiosa Thelma García desde México. Así que, desde aquí, desde nuestro humilde rincón literario, os animamos a que presentéis vuestras pequeñas grandes obras en ese I certamen –que no será el último-; donde serán publicitadas al mundo en todas las redes sociales. Julio Valencia __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 5 de 90 Rafael Gálvez Olmo nace en Madrid en 1940. En el 55 trabaja ya para una Agencia de Publicidad en la que llega a ser uno de sus creativos gráficos durante más de cuarenta años. En el 58 le hacen su primera entrevista y ve publicado su primer relato en una revista “de academia”. Escribió desde muy joven y, motivado por esa inquietud se ha relacionado toda su vida con otros amantes de la literatura, por lo que le llevó a ingresar en la recién creada Agrupación Hispana de Escritores, donde fue director técnico de la publicación “Autores Lectores”, que él mismo confeccionó y modernizó durante el tiempo que perteneció a ella, publicando varios relatos (con seudónimo de Sinhué), en dicha revista, a finales de los 60 y principios de los 70. Un largo período de intenso trabajo en su profesión de creativo publicitario, le apartó del mundo literario, aunque no dejó de escribir hasta que, llegado su “relax laboral”, contactó con un grupo de jóvenes escritores con los que creó “La Voz de Ondarreta”, un periódico local (en Alcorcón), de una calidad literaria excepcional, pero de una vida muy efímera por cuestiones muy largas de exponer. Más estos mismos autores (amigos), deseaban seguir juntos escribiendo, culminando con la fundación de la ASOCIACIÓN CULTURAL-EDITORIAL VERBO AZUL, (en Alcorcón). Ha publicado diversos artículos y relatos en periódicos provinciales, y varios libros y relatos cortos en las diversas publicaciones de esta Editorial. Ha recibido varios premios literarios, así como en arte gráfico y fotografía. LOLITA LELA Y PEPITA PELOS EN EL PARQUE DE ATRACCIONES –¿Qué haces Ángela? –Oyó la voz de su madre, desde la cocina. –¿Qué voy a hacer?, ¡Lo de siempre, introducirme el dedo en la nariz! –Chilló. Todos los días se repetía la misma pregunta, a gritos, desde cualquier habitación de la casa, casa que no era precisamente un campo de fútbol. ¿Por qué no venía a comprobar lo que pudiera estar haciendo, en lugar de preguntar?... –¡Cochina! –Concluía su madre. Sí, era una cochina, una cochina soñadora pero, ¿qué otra cosa podía ser en la situación que se encontraba? Hizo un gesto con ambos brazos, como si tratara de abrir claridad en una espesa niebla y, sin pausa, en el mismo arco, llegó con su mano hasta el teclado del ordenador, que descansaba sobre la mesita, delante del aparato monitor. Sus dedos jugaron con ratón y teclas hasta pararse en una imagen concreta. Aquella pantalla completaba uno de los dibujos que más había admirado aunque no el más elaborado. Era el de Pepita Pelos, su amiga del alma, a la que había dibujado y pintado cientos de veces en la más variopinta forma. Sonrió. En la imagen estaba perfecta, bueno casi, pues reconociendo que no le sobraba nada, sí presentía que algo le estaba faltando. Pasó imagen y de nuevo allí estaba Pepita Pelos, dibujada, abocetada en tres o cuatro formas, posturas y situaciones. Sí, aquella era de cuando estuvieron en el parque de atracciones y que ella dibujó, más tarde, su cara de alegría, su juventud y su belleza, cuidando muy bien en no reseñar algún punto que pudiera avergonzarla. Esto le recordó lo bien que lo pasaban juntas cada vez que los papás de ambas las llevaban al __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 6 de 90 parque de atracciones, hasta que un día... concretamente el último, ocurrió lo que ocurrió. Sus padres las llevaron al parque de la Casa de Campo, y les compraron-la pulsera que daba entrada a todas las atracciones permitidas a su edad, de tan sólo doce años (pero ni se les ocurrió nunca que esa edad fuera corta, no, ellas eran ya muy mayores), y aunque en algunas no se las permitió montar, las dos chicas disfrutaron como sólo se disfruta siendo joven. En uno de aquellos maravillosos e interminables momentos del día, y mientras sus padres, desde el merendero próximo las observaban sin quitarles los ojos de encima, montaron en la noria de tamaño mediano, (pues no daban la edad para la grande, la cual rebasaba en muchísimos metros más de altura y desde la que se podría ver los grandes nidos de águila que habían leído en los libros, al menos, eso creían ellas). Pero Lolita Lela y Pepita Pelos era felices en su noria de quince metros de altura desde la que podían observar la forma en que el sol trataba de escurrirse en el horizonte, tras unas nubes que reflejaban el color rojizo del atardecer y así perderse para descansar, con un sueñecito, hasta la madrugada siguiente. También observaron, en las subidas que remontaban, las copas de los árboles más bajos, y a tan sólo medio metro de distancia (pues la noria casi rozaba un precioso árbol, un nido de lo que a ellas les pareció mirlos, y en donde un par de pajarillos miraban asombrados, moviendo la cabeza de arriba abajo, piando a cada “cesta” que pasaba ante ellos, sin conseguir lo que supuestamente reclamaban. Lolita Lela y Pepita Pelos, a la tercera vuelta, ya lo tenían todo controlado y, en un sólo instante, marcaron objetivos para un futuro inmediato pero... entonces, algo ocurrió con lo que no contaban. En una siguiente subida, al ojear una vez más a los lindos polluelos, se dieron cuenta que un intruso inesperado, una simpática ardilla, había remontado el árbol y andaba jugueteando alrededor del nido. Una vuelta más de la noria... y ya no vieron el nido ni a los pajaritos... Al descender en nueva vuelta y a la altura de la floresta, a pie del árbol, pudieron observar el nido, volcado, y a los dos polluelos, maltrechos, descalabrados, uno panza arriba y el otro con su naciente pico clavado en el verde y cuidado césped que circundaba la atracción de la noria, al cual no había acceso peatonal; era jardín exclusivo del parque y de los animales que por allí habitaban. Pero Lolita Lela y Pepita Pelos se habían asustado mucho ante la evidencia del desastre y comenzaron a gritar: –¡Que paren la noria! ¡Que paren la noria! ¡Que los pajaritos se mueren! ¡Que paren la noria!... Las dos a dúo, las dos gritando... las dos al mismo tiempo haciendo movimientos exaltados con los brazos... pero nadie entendía nada. La música del entorno y de la propia noria, apagaba las voces de las dos amigas, incluso cuando pasaban por la parte más baja. Los padres, que las contemplaban, aceptaban sus movimientos como saludos de algarabía y reaccionaban con los mismos gestos, incluso les hacían la “ola” que ellos creían ver cuando lo que las chicas señalaban era a los pobres pajaritos en el suelo, y claro, según la altura en donde se encontraban, indicaban a un lado, a otro, arriba, abajo... total, no las entendieron... así, cuando la atracción llegó a su término y Lolita Lela y Pepita Pelos pisaron los tablones de salida, corrieron sin que nadie se percatara de sus intenciones, y antes de que hubiera reacción por parte de los mayores, las dos muchachas habían saltado la valla interior que separaba la atracción del jardín de los animalitos del parque. Corrieron directamente hacia los polluelos. Lolita Lela recogió a ambos en su regazo mientras Pepita Pelos se encargaba del nido y de ajustar el entramado del mismo que estaba echo una pena. Tras comprobar que las avecillas se encontraban bien, en una labor inaudita de segundos, se pusieron de acuerdo y Lolita Lela le explicó a Pepita Pelos: –El árbol es muy alto, yo me subo todo lo que pueda; tú me sigues y me empujas, mientras me sujetas, un poco más, hasta que yo consiga dejarlo donde estaba, o lo más próximo para que su “mamá” los vea cuando regrese... de donde esté. Estaban compungidas, pero al mismo tiempo eran heroínas que defendían y protegían fauna y vida, sobre todo la de aquellos dos lindos animalitos que tenían en sus manos, por lo que todo estaba dicho y entendido. Lolita Lela comenzó a escalar, sujetando como podía el nido (con sus narices), mientras los pajarillos piaban y piaban, de tal forma que a Lolita Lela le parecía trino de ángeles que le daban las gracias una y cien veces más. Pepita Pelos por su lado, cumplía con lo pactado sujetando y aguantando a su amiga, empujándola para ayudarla en su escalada y llegar a su objetivo... pero... (¿por qué siempre tiene que haber un pero?), no contaron con los “papás” de los polluelos que, en un momento crítico, aparecieron... volando sobre su cabeza y al ver a dos grandes intrusos que portaban su hogar y sus pequeñuelos, no repararon en razones y se lanzaron en picado, atacando, el macho a Lolita Lela y la madre a Pepita Pelos... La hecatombe... __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. 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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 7 de 90 Pepita Pelos recibe un picotazo en una oreja, se echa mano a ella y de paso quiere repeler al “bicho”... daño colateral previsible, si se comprende que deja de sujetar a Lolita Lela... Ésta, por su parte, ha dejado también de sujetarse- al árbol al sentir el “mordisco” del pájaro “padre”. Suelta el nido... suelta sus manos de la sujeción... y siente como su amiga Pepita Pelos, la suelta también... y si nos atenemos a la ley de la gravedad, si estás en el aire y no te sujeta nadie... pues terminas por caerte al suelo... que es lo que le sucedió a nuestra querida amiga Lolita Lela, y según la altura puede ser muy grave. Todo ocurrió tan rápido que los papás y los dirigentes de las atracciones y jardines no pudieron llegar a tiempo... cuando llegaron... Lolita Lela se encontraba en el suelo como si estuviera rota... Ahora, dos semanas después, Lolita Lela continuaba rota, o medio rota, como queráis decir, pero el caso es que se hallaba en un sillín con ruedas “para que te muevas por donde quieras”, le dijeron, pero la realidad es que sólo podía hacerlo en los escasos diez metros de su habitación; el resto la tenían que ir empujando y ayudando para sortear las mil dificultades que se encontraba por todas partes... y todo esto, como consecuencia lógica, la mantenía enfadada, ¿o no es para estarlo? Le habían dicho que se repondría más tarde o más temprano, pero de momento sólo sentía deseos de venganza, no sabía cómo ni de quién, entonces se acordó de sus amigas, concretamente de la guapa, simpática e inteligente Lolita y su amiga del alma, Pepita. Arrastró la silla de ruedas hasta la mesita en la que tenía su ordenador personal, con el que jugaba y estudiaba desde hacía mucho tiempo. Una de las aficiones que más le entusiasmaban era el mundo del arte y la creatividad, con los que ella se ilusionó y entusiasmó desde un principio. Encendió el ordenador y entró en su programa de diseño. Buscó la carpeta donde guardaba sus grandes creaciones: Lolita Lela y Pepita Pelos. Comenzó por Pepita Pelos; ella era la culpable de su desgracia y tenía que hacer algo para vengarse. Contemplando los hermosos dibujos que había hecho de su amiga, fue cuando le vino la idea. Pepita Pelos iba a ser, tenía que ser lo que su nombre indicaba. Cogió el “ratón” y comenzó a retocar una imagen tras otra. La chispa, el arte... y el deseo de revancha la hizo crear una nueva Pepita Pelos. A partir de ese momento tendría que presumir de su nombre, nada mejor que realizar lo que llevaba dando vueltas en su cabeza desde hacía días, porque Pepita Pelos tenía un cabello muy largo (de ahí su exótico nombre), también era velluda, pero eso no se notaba en sus ilustraciones, porque Ángela siempre había tenido buen cuidado en dibujarla con pantalones y blusas largas con floreadas mangas. Cuando había que representarla en su aseo personal (que eran dibujos de extraordinaria belleza, sea cual fuere la postura), ponía esmerada atención en mostrar su hermosura, mientras su mirada se perdía lánguida, hacia el azul del cielo que se contemplaba por el ventanal del baño de su ático. Todo era perfecto, o casi. Ángela, mientras revisaba los dibujos, cayó en ello: A Pepita Pelos le faltaba una cosa primordial. Tocó aquí, retocó allá y... como por encantamiento, a su “amiga” le había nacido un bigote marrón oscuro que certificaba la personalidad y el nombre de Pepita Pelos, aunque, en dos miradas consecutivas, llegó a la conclusión de que habría que cambiarla el nombre por el de Pepita Bigotes; había quedado tan mona... (ji, ji, ji). Se lo merecía. Ángela se arrimó al monitor y posó un suave beso sobre la pantalla con el dibujo que había realizado. Era la última vez que se lo daba, pero al fin se estaba despidiendo de su Pepita Pelos, aunque en el fondo no la guardaba rencor. Esto le hizo recordar, a la otra, a Lolita Lela (este no era su nombre primitivo, como tampoco el de Pepita Pelos), pero después de lo ocurrido, Ángela comenzó a llamarlas con estos apodos. Y al pensar en Lolita Lela cayó en la cuenta de que también estaba erróneamente dibujada. Pasó varias imágenes en su escáner hasta llegar donde se encontraba su Lolita Bella. El hermoso rostro llenaba la pantalla al completo. Era rubia, alta, de piel sonrosada y de apetitoso color como el de un helado de fresa; amorosa, dulce, simpática, tierna, encantadoramente hermosa. Así, de este modo y forma, había imaginado y llevado a cabo su creación preferida: Lolita Bella. Y ahora, dolorosamente, comprendía que los bellos dibujos no correspondían al nuevo nombre con que la había bautizado. Tendría que cambiar al personaje, no quedaba más remedio. Tenía ya los rotuladores en su mano cuando escuchó la voz de su madre: –¡Ángela! ¿Salimos a la calle?, ¿Qué pintaba ella en la calle? ¿Por qué insistía, día tras día su madre con lo mismo, cuando a ella le importaba un comino?... –Bueno. –Terminaba contestando, y aguardaba a que su madre se olvidara de la invitación, cosa que ocurría invariablemente, por lo que Ángela continuaba con sus sueños olvidándose de la promesa. Esta vez no ocurrió así. En esta ocasión, sorprendentemente, su madre apareció, moderadamente arreglada, (le recordó a su Lolita Bella), y cuando estaba dispuesta a dejarse __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 8 de 90 arrastrar a la calle, sonó el teléfono. Su sacrificada progenitora la abandonó en medio de la habitación para atender a la llamada. Ángela intuyó que ya no volvería, así que regresó a la mesa y continuó con su Lolita Bella. Volvió a admirar sus maravillosos ojos en la que se había reflejado cien veces, preguntando, como a un espejo mágico, cual de ellas era la más bella, y con lágrimas brotando en los suyos, cogió el ratón, dio a un par de teclas y con el corrector y un par de retoques su Lolita la bella se había convertido, para siempre, en Lolita Lela; sus ojos ya no resplandecían por su hermosura, y si en algo había de destacarse de ahí en adelante, sería por su estrabismo. También se lo merecía, por lela. Así retocó todos los dibujos. También se le había ocurrido dibujarla con una pierna escayolada, y lo iba a realizar, cuando oyó de nuevo la voz de su madre desde el salón que la gritaba: –¿Qué haces Ángela? –¡Qué voy a hacer!, ¡Introducirme el dedo en la nariz! –¡Cochina! –Sí. –Pues tienes visita, –continuaba su madre, entrando en la habitación.– Hay unas personas que te quieren ver. –Ya sabes que no quiero ver a nadie. –Es tu amiga Pepita... –A esa menos... –...Y algunas personas más. Mientras la madre se explicaba, empujaba la silla de ruedas hacia la sala principal de la casa. –¡Sorpresa!... El salón estaba lleno de gente. Además de su amiga Pepita “bigotes”, perdón, Pelos, se encontraban allí más de media docena de señores mayores, muy engalanados y que luego, más tarde, fue enterándose que uno era el alcalde de la ciudad, otro el mismísimo presidente del Parque de Atracciones; un tercero pertenecía a la protección de los animales, otro era el jefazo supremo de "Greenpeace"... y alguno más que no recordaba. Al verla, todos prorrumpieron en alborozados aplausos con algún que otro hurras y bravos. El alcalde, muy solemne, se le acercó mientras abría una hermosa caja y le mostraba su interior diciéndole: –Esta placa te la dedica la ciudad, nombrándote hija predilecta por tu buen corazón y tu amor a los animales–. Más aplausos, más vítores. Tras el alcalde se acercó otro de los trajeados hombres, que le dijo: –Este carné te facilita la entrada al parque y para que montes en todas las atracciones que quieras siempre que vayas. Ángela estaba emocionada y llorosa. Levantó sus brazos para pedir a su amiga que la abrazara y Pepita Pelos así lo hizo, mientras seguían escuchando los regalos y premios que unos y otros la ofrecían por un hecho que a ella le parecía de lo más normal: Amar a los animales. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 9 de 90 Fernando José Baró (Madrid, 1966) Escritor. Anticuario. Colaborador en las revistas literarias y los periódicos Letras de Cuenca (Cuenca), La Fumarola (Leganés), La hoja azul en blanco (Alcorcón), Lusones (Cuenca), Guadiela (Cuenca), el boletín literario del Café Gijón (Madrid), Portal del sur (Getafe) Al cabo de la calle (Getafe) y Horizonte de Letras (Alcorcón) En Verbo Azul tiene publicado un breve ensayo sobre el desamor en 2004, En torno al desamor, más de 100 relatos en cuadernillos de Alcorcón, un libro de relatos presentado en la Feria del libro de Alcorcón en 2005, Nueva Residencia y otros relatos, y colaboración en un libro editado por el Café Gijón en conmemoración del IV centenario de la publicación del Quijote, El Quijote en el Gijón (2005) así como en el libro Madrid a Miguel Hernández (Desde el Café Gijón) (2012). Asimismo ha colaborado en la Semana Cultural de la Villa de Gascueña (Cuenca) donde presentó la obra Historias de la Alcarria (2007) Ensoñaciones (2008) Venganza (2009) La dama inmóvil (2010) Retales (2011) Tomar partido (2012) El lado oscuro (2013) y Las arrugas del alma (2014). Dio el pregón de las fiestas de la Villa de Gascueña el verano de 2008. Ha publicado también junto a otros autores conquenses el libro Gascueña, luz poesía y pensamiento (2008) Fue premiado en Verbo Azul por la obra Ausencia de ti (2001) y finalista en el Primer Certamen Literario Verbo Azul por la narración Cambio de rumbo (2004). Actualmente en vías de la publicación del libro Redes y otros relatos con prólogo del escritor Alberto VázquezFigueroa “No amo lo bello porque es bello, hago bello lo que amo”. Platón EL DESVÁN Según la Real Academia Española, el desván es la parte más alta de la casa, inmediatamente debajo del tejado, que suele destinarse a guardar objetos inútiles o en desuso. El primer desván que yo conocí fue la buhardilla de mi casa natal en la calle de la Concepción Jerónima en el número veintiocho, en pleno corazón de Madrid. Era un cuarto piso sin ascensor de una más que amplia casa que además tenía dos habitaciones abuhardilladas en la quinta con varios tragaluces al exterior. Desván en el que mi padre tenía gallinas -comíamos huevos frescos a diario- y un número elevado de palomas. Allí, siendo niño, pasaba muchas horas del día jugando, observando a los mencionados animales y soñando; algo que ahora a mis cuarenta años y tal vez por mis vivencias, he dejado de hacer. Pero no es este desván el que os quiero dar a conocer. Me fui muy joven de casa y me dediqué no solo a disfrutar de la vida y experimentar, si no también a pintar. Una de mis mayores aficiones y de la que llevo viviendo desde que dejé el hogar materno. Alquilé con mis primeros ingresos un desván en el número once de la plaza de la Cebada. Buhardilla con vistas a los más que centenarios tejados del viejo Madrid y desde donde se divisa la maravillosa iglesia de San Francisco el Grande, templo donde mi padre y mi tío Pepe, hicieron la comunión. Desde los ventanales de mi hogar veía la antigua taberna en la calle del Humilladero, negocio que perteneció a mi abuelo Magín; leonés nacido en Fabero del Bierzo. Taberna en la que se conocieron mis padres y se enamoraron locamente. Y como todos los enamorados intentaron por todos los medios vivir juntos y lo consiguieron, a pesar de la rutina que __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 10 de 90 con los años destruye lo mejor de nosotros. Las vistas nocturnas desde mi nuevo hogar eran una maravillosa postal. Y es en este desván donde empieza mi historia. Donde comienzan los capítulos de mi vida. Cada uno con un nombre de mujer, porque fueron ellas quienes marcaron mi rumbo, quienes decidieron junto conmigo y sin saberlo mi vida. Yo tenía que pintar, necesitaba dibujar mujeres. Hembras desnudas. En carboncillo, a lápiz o al óleo. Quería desnudar no solo sus cuerpos si no también sus almas. Y eso es lo que hice sin darme cuenta, sin saber que al mismo tiempo de despojarlas de su ropa, iba perdiendo parte de mí sin quererlo. Me iba volviendo duro y frío para protegerme del dolor que el amor causa; del siempre temido desamor. Tenía mi casa, mi estudio de pintor en el que vivía, invadido de dibujos, de lienzos y murales de figuras de mujeres desnudas; estilizadas unas, redondeadas otras, audaces, altas o de baja estatura, adolescentes, jóvenes y maduras, dulces o enigmáticas. Vivía con la necesidad de plasmar en mis lienzos su belleza, sus temores y su sexualidad. Varias de mis modelos fueron también mis amantes. Otras eran prostitutas que alquilaba para pintarlas y con las que terminaba fornicando. Había días en los que comía poco o nada, pero nunca faltaban al menos un par de botellas de ginebra que consumía junto con la modelo o modelos de turno. Algunas de mis amantes fueron víctimas de mi espíritu atormentado por el sexo; fue el precio que tuvieron que pagar por quedar inmortalizadas para siempre en mi obra y representar algo en mi vida. También ellas sin quererlo golpearon mi alma tan mortalmente que nunca mi corazón volvió a retomar el pulso de antaño. A pesar de ser tildado de pintor obsceno, incluso de pornográfico por algunos absurdos críticos moralistas, vendía cada vez más cuadros con lo que mi nivel económico aumentaba vertiginosamente aunque mi forma de vida seguía siendo la de un bohemio. Comencé a consumir hachís que junto con la ginebra ingerida a diario me hacía vivir en un estado de ensoñación constante. Había días que al levantarme, no recordaba con quien había pasado la noche anterior y amanecía en mi cama con una o varias jóvenes desconocidas para mí. De mi estudio salieron cuadros para las mejores galerías madrileñas de mujeres desnudas mostrando sus voluminosos o párvulos pechos; de oscuras o sonrosadas areolas. Sexos totalmente depilados, arreglados o poblados en exceso de figuras morenas, rubias y pelirrojas. Negras, mulatas y asiáticas. Miradas de lujuria, de deseo, de sumisión, de amargo tedio o de absoluta tristeza. Cambiaba de amante en el momento en el que me pedían lazos de unión en relaciones que al menos para mí, eran puramente sexuales y a más de una tuve que echarla del estudio entre lágrimas y sollozos. Algunas decían estar embarazadas por mi causa o traían un niño en mantillas alegando que era mío. La mayor parte de las veces las despaché a empujones pidiéndolas que no me molestaran más aunque otras y solo por evitar el escándalo en mi vecindad, las daba dinero -que a la larga era lo que venían pidiendo todas- para que me dejaran en paz. No sé si verdaderamente alguno de los niños era mío o los embarazos eran por mi causa pero no tenía tiempo ni ganas de tener responsabilidades ni hacerme cargo de nada ni de nadie. La verdad es que había más de una candidata a ser una buena madre para mis hijos y una buena esposa y sexualmente excelente amante para mí; pero vinieron en el momento equivocado, no era su tiempo. ******* Una noche fría del mes de diciembre me encontraba solo. Era raro en mi vida estarlo pero esa noche en plenas fiestas navideñas lo estaba. Cené y posteriormente estuve fumando hachís y bebiendo ginebra. No tenía sueño a pesar de ser más de las doce y bajé a la calle a buscar una hembra que llevarme a la cama. Me acerqué a una calle que ya conocía en busca de una ramera. Me llamó la atención una joven mulata a pesar de que nunca fueron mis preferidas las mujeres de tez oscura. Apalabramos el coste de sus servicios y tras saber que su nombre era Diana, me la llevé a casa. Al llegar al estudio, la pagué lo acordado y nos fuimos al lecho. Ambos desnudos y antes de mantener relaciones sexuales estuvimos bebiendo ginebra y fumando hachís. Era delgada, muy joven, de bellos rasgos, profundos y negros ojos y pechos voluminosos y erguidos. En la cama fue una auténtica profesional de su trabajo y no se negó a nada, incluso disfrutó tanto o más que yo cuando la sodomicé. Caímos rendidos en el lecho tras más de tres horas de juegos y penetraciones sexuales. No sé bien el tiempo que llevaba dormido cuando me despertó un ruido. La prostituta no estaba en la cama y su ropa tampoco. Salí del dormitorio al estudio que ocupaba el resto de la casa y la vi. Estaba vestida, en el descansillo de la escalera y se disponía a marcharse con dos de mis cuadros. -¿Dónde vas con eso?-le dije. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 11 de 90 -¡Vete a la mierda! Bastante bien te lo has pasado para lo poco que me has pagado. Estos cuadros me los quedo. Comenzó a bajar las escaleras, momento en el que me abalancé sobre ella y como pude, la quite los cuadros, pero antes de darme tiempo a cerrar la puerta, la empujó con fuerza y caí al suelo rompiendo uno de los lienzos. -Mala puta. Me cago en la madre que te parió. Te he pagado lo que me pediste. Y ahora por tu culpa he roto un dibujo que vale más de lo que tú puedes ganar jodiendo en un mes. Cogió del suelo una botella de ginebra y me la rompió en la cabeza. La sangre comenzó a brotarme por la cara pero no perdí el sentido. Ella seguía con la intención de llevarse el cuadro que quedaba sano y estuvimos un rato forcejeando hasta que harto de la situación -viendo con dificultad por la sangre que brotaba abundantemente de mi cabeza cubriendo mis ojos- la empujé con fuerza, con tan mala suerte, que fue a estrellarse contra la luna de espejo que tengo de pie en la entrada al estudio. El silencio inundó la estancia. Varios trozos de espejo la habían atravesado mortalmente. Sangraba por la boca y por varias partes de su cuerpo y le costaba articular palabra. La arrastre hacia el interior de casa y cerré la puerta. Agonizaba lentamente mientras sus ojos fijos no dejaban de mirarme. Dio una última bocanada y dejó de sufrir. Expiró. Lo cierto es que sin comerlo ni beberlo me había metido en un buen lío. Me asusté y mucho. No sabía que hacer. Cogí una toalla del cuarto de baño y tras echarme un buen chorro de ginebra en la cabeza, apreté fuertemente presionando sobre la herida. No estaba dispuesto a dar explicaciones ya que no tenía claro si me iban a creer o no, e ignoraba las consecuencias que la muerte de la joven me podía ocasionar. El dolor de la herida junto con la borrachera que llevaba, no me dejaba pensar con claridad por lo que opté por echarme a dormir un rato. Desperté; eran las tres de la tarde. Miré la desolación de mi estudio. Uno de mis lienzos destrozados y Diana, la puta que había conocido la noche anterior, yaciendo muerta, insertada en cuchillos de espejo. Había sangre; mucha sangre, suya y mía. Olía a alcohol, a marihuana y sobre todo a muerte. ¡Yo me largo y lejos!-pensé. ******* Ahora vivo en París, en un amplio y luminoso desván. Siempre me gustaron. Dicen que nadie debería de morir sin ver París ¡Pobre Diana! No creo que caminara nunca por los Campos Elíseos, ni que subiera a la Torre Eiffel. Una verdadera lástima pero qué le vamos a hacer. La vida es así y nadie la obligo a querer apropiarse de mi arte. Debía de haber hecho su trabajo y punto. No fue mi problema, fue el suyo. Alquilé un desván, en el barrio de Montmartre. En la rue Caulaincourt tengo mi casa y mi estudio. Es un barrio con un encanto especial y la gente me valora como artista. Hay mañanas en las que me acerco paseando al cementerio del Calvario. Fue creado en 1801 y dicen que es el camposanto más antiguo de París. Se halla al lado de la iglesia Saint Pierre. Hay tumbas tanto de grandes señores como de humildes campesinos. Todas ellas son sencillas, sobrias y muy parecidas, parece que quieren demostrar que todos somos iguales a la hora de la muerte. Afortunadamente no somos iguales en la vida. Sigo pintando, pero ahora me dedico a realizar retratos por encargo de gente importante -se pagan muy bien- y paisajes. Lienzos que se cuelgan en fastuosos palacios y organismos oficiales. Comparto mi vida con una joven francesa de diecinueve años y estamos esperando un hijo. Es una mujer muy hermosa, de muy buena familia; será buena madre y es excelente en la cama. Soy un hombre respetable y me codeo con lo mejor de Paris ¿Se puede pedir más? He pintado varias veces a mi actual compañera pero vestida. Su desnudo es algo que no quiero compartir. Su cuerpo y su alma son solo míos. Ya os comentaba que todo tiene su tiempo y este es el mío. Madrid, octubre de 2006 __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 12 de 90 Matilde Gonzálvez Caballero. Nací en Alcázar de San Juan llamada “El Corazón de la Mancha” un 1 de abril de 1938 durante la Guerra Civil Española. Desde muy pequeña he tenido una gran inquietud por aprender a escribir y desde siempre he hecho pequeñas cosas sin más trascendencia que plasmar toda clase de impresiones y sentimientos sobre un papel en blanco. He cambiado letra de canciones para acoplarlas a otras ya conocidas, como Clavelitos o Batallón de Modistillas, todas ellas en mi tiempo de juventud. He escrito cuentos de animales, relatos cortos, cartas de amor, versos y poesías, consciente de mi desconocimiento sobre literatura, solo escribiendo lo que en cada momento ha sentido mi corazón. A mis 75 años he logrado editar un libro. Una novela que habla de amores dentro de una familia burguesa. No es ni será nunca un best sellers, pero sí mi satisfacción. LOS AMORES DE LA SANTA Nunca antes se ha celebrado una convención de tal magnitud. El pueblo entero está revolucionado ante tal evento. La calles empiezan a engalanarse con guirnaldas de papeles de colores, que las mujeres confeccionan a toda prisa porque el día señalado está muy cercano. Todo es un bullicio de idas y venidas de los voluntarios y trabajadores portando escaleras, martillos, cubos de pinturas y toda clase de herramientas para dejar listo el recinto de Barataria, un hotel con raigambre, muy antiguo, ya por nombre ya por tradición, donde se concentrarán la mayor parte de los encuentros. Los ponentes invitados son personajes conocidos en el mundo entero y tienen la obligación de traer para sus ponencias rasgos de una persona tan particular y peculiar, excelente y espiritual, como es Santa Teresa de Jesús, nuestra insigne Santa. Se ha concentrado la petición en hacer ver entre todos, los amores de esa mujer que pasó por la vida haciendo el bien, dejando para la eternidad un rastro indiscutible e indestructible. Las obras de los ponentes son sobradamente conocidas por todos. Su calidad en cada ámbito de sus descubrimientos o ilustraciones, dan un gran interés, para la asistencia, que se prevé masiva. El primero en actuar será Miguel de Cervantes. Escritor universal conocido por su obra más emblemática, Don Quijote de la Mancha. Donde algunas correrías se sitúan en las cercanías del pueblo -donde se celebra esta reunión- tales como La cueva de Montesinos. Su disertación será sin duda muy interesante. Va a actuar en primer lugar por considerarse hijo de Alcázar de San Juan. Leonardo Da Vinci polímata del Renacimiento nacido como Leonardo di ser Piero da Vinci, disertará en segundo lugar. Es conocido en más de catorce oficios todos ellos desarrollados con éxito. Maravilloso pintor y reconocido “genio de la invención”. Estos dos hombres fueron contemporáneos de nuestra insigne protagonista. Más tarde y para terminar, Albert Einstein, del que algunas personas consideran fue el padre de la Bomba Atómica, es más conocido por la Teoría de la Relatividad. En Estados Unidos se dedicó a la docencia en el Institute for Advanced Study. Allí en las aulas mejoró el conocimiento que tenía sobre Santa Teresa. Ha llegado el día señalado y la estación de ferrocarril de Alcázar de San Juan -Corazón de la Mancha- es un hervidero de mozos-maleteros, autoridades, gentes de la más diversa condición, esperando el tren que ha de traer a tan afamadas celebridades. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 13 de 90 Por fin el sonido del silbato de la máquina de vapor se deja oír a lo lejos indicando que el convoy se aproxima. La banda de música se ha colocado a lo largo del andén, así como las autoridades y detrás toda la gente que ha conseguido llegar de los primeros. El chá ca chá de la máquina acercándose lentamente ha roto el silencio que como por arte de magia había inundado los andenes. Todos gritan alegres y entusiasmados esperando la llegada del tren, expectantes por conocer a los personajes. Una vez que el vapor que sale por la chimenea de la máquina inundando parte del andén, se ha disipado, aparece ante nuestros ojos un hombre vestido de una manera extraña aunque no desconocida, lleva túnica de color marrón más corta de lo habitual. Es rechoncho, de larga barba y melena blanca, que deja al descubierto parte de su cabeza lisa y brillante. Sin duda lo que vemos es una favorecedora calva dorada por el sol. El teniente de Alcalde se aproxima a recibirlo, es sin duda Leonardo Da Vinci. ¡Don Miguel! ¡Don Miguel!, exclaman de pronto todos los presentes, al ver aparecer en el estribo del vagón al que consideran su paisano. Este con gallardía sonríe y levantando la mano hasta su cabeza se descubre del birretillo en señal de saludo. Viste muy elegante. Greguescos cortos y jubón de terciopelo con camisa blanca de mangas abombadas. La música arranca con una marcha de talante militar, mientras los guardias intentan detener la avalancha de gente que quiere aproximarse al insigne caballero. Esta vez es el Alcalde el que le da la bienvenida. Y allí aparece el inconfundible Albert Einstein con sus pelos desordenados, los ojillos vivos observado todo lo que está ocurriendo a su alrededor. Viste traje de chaqueta marrón milrayas. Un sombrero que saca de su cabeza al pisar el suelo para dar su mano a la concejala de cultura Rosa Carmen que emocionada la estrecha sonriendo. Una vez hechas todas las presentaciones se dirigen directamente a Barataria, donde se servirá una comida a base de guiso de boda, migas de pastor y diversas viandas propias de la Mancha. Por la tarde la presentación, la exaltación y la opinión que cada uno de los ponentes tiene sobre los amores de Santa Teresa, motivo de la convención. El escenario se ha engalanado con las banderas de los países a los que corresponde cada ponente, así pues tras la mesa se han colocado en el siguiente orden. En el centro la Española, a su derecha la enseña de Ávila, a su izquierda, la de Alcázar de San Juan y escoltadas todas ellas por la Italiana y la Alemana. Dos grandes ramos de flores completan el decorado. Son las cinco en punto de la tarde -como en los toros- la puntualidad es primordial y empieza a sonar el Himno Nacional. Todos en pie escuchan en silencio Chunda, chunda…. El alcalde da paso a la primera ponencia y Don Miguel se levanta para hacer su exposición. -Buenas tardes tengan vuesas mercedes paisanos y gentes del lugar. De Santa Teresa es harto difícil hablar, porque se pasarían los días y decir la mitad de lo que pienso me costaría media vida. Lo que se trata de averiguar son los amores que tan augusta doncella sintió a lo largo de su vida y vuestro humilde siervo que tuvo la suerte de conocerla, supo de buena pluma que fue doncella de carácter vivo, atrevida, bella por dentro y por fuera, generosa y entregada. Su primer amor su primo, del cual enamorose como se hace en la juventud con pasión. Por aquellos tiempos no entraban en sus entendederas los pensamientos de ser monja. Durante su enfermedad que casi la arranca desta vida, tuvo tiempo para enamorarse del que sería su único y definitivo amor. Jesús. De ahí sus palabras, vivo sin vivir en mi, y tan larga vida espero que muero porque no muero. Después de 10 minutos de magnífica exposición Don Miguel saluda dando las gracias por los aplausos y se dispone a escuchar a Leonardo, el cual con voz cansina empieza leyendo. -Señoras y señores ¿se dice así verdad?- He sugerido al señor Alcalde que traduzca mis palabras al castellano moderno para hacerme entender mejor. Hablar de la Santa, es decir que fue una mujer enamorada de Dios ante todo, pero también de todos los seres humanos, sus escritos __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 14 de 90 nos desvelan pasajes de su vida entregada por doquier a hacer el bien. Sus éxtasis son conocidos en todas partes del mundo, retratándola como mujer de genio vivo segura de sus propósitos. Por eso dice: Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza, quién a Dios tiene nada le falta: Solo Dios basta. Si tuviéramos que desgranar todos sus escritos, nos llevarían siempre al mismo punto. Su amor a Dios. Nada más todo está dicho, Gracias. El anciano se ha sentado respirando hondo, dando paso al joven Einstein. -Buenas tardes ilustres autoridades, señoras y señores. Después de las exposiciones de mis insignes compañeros solo me resta decir unas palabras, rubricando lo dicho anteriormente. A Santa Teresa la conozco por sus escritos, todos ellos significan el gran amor que sintió por Jesús, pero aquí nadie ha dicho nada sobre otro hombre del que de alguna manera estuvo enamorada. El místico San Juan de la Cruz, amigo y compañero, fue el fundador del primer convento de Carmelitas Descalzas, impulsado por la Santa. Sus cartas, poesías y documentos son todos de gran misticismo. Uno de sus escritos más famosos se llama Cántico espiritual. Su disertación ha durado casi veinte minutos y todos los asistentes han prestado la máxima atención, su forma de hablar clara y muy de primera mano ha sido la causa. Es conocedor de la vida de la Santa desde su niñez a su muerte, de tal manera, que algunos pensarán que vivió con ella. Ha terminado diciendo. -No quiero extenderme más y cedo la palabra al excelentísimo señor Alcalde. Don Juan Caball, sube al escenario entre los aplausos que todavía resuenan en el salón agradeciendo las palabras de los representantes de las ponencias. -Queridos conciudadanos, ha sido para mí un gran honor recibir en este hotel de nombre Barataria, tan atado a la historia que nuestro paisano aquí presente escribió de Don Quijote, que siento una gran emoción por la presencia de tan ilustres señores, -cada uno de diferentes partes del mundoque han tenido la gentileza de recordarnos a nuestra querida Santa, de la que se cumple su quinto centenario. Pero no menos reseñable son las efemérides de nuestro paisano Don Miguel. Pido un aplauso grande para darle las gracias por acompañarnos. Cuando todo se ha quedado en silencio el Alcalde ha repasado lo acontecido y sigue sin saber muy bien que ha ocurrido, ¿cómo es posible que hayan estado aquí tres personas que han muerto hace muchos años? Sin duda todo ha sido producto de mi imaginación –se dice- Ayer por la noche estuve viendo una película que hablaba de nuestros dos personajes Santa Teresa de Jesús y Don Miguel de Cervantes Saavedra y durante la noche he soñado con ese evento maravilloso que ha desbordado mis sentimientos. Pero lo verdaderamente inaudito es, que el salón del hotel donde ahora estoy desayunando permanece engalanado como en mis sueños, las banderas de los distintos países, las flores y la mesa en el centro del escenario con tres sillas. Si solo ha sido un sueño, puedo asegurar que ha sido muy hermoso. __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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“Horizonte de Letras” Nº 29 Página 15 de 90 Santiago J. Miranda Jovellar nació en Zaragoza en una mañana de nieve que cubría de blanco las calles de la ciudad, un 2 de diciembre de 1959. Allí se crió, estudió y cursó la carrera de Magisterio en la rama de filología inglesa, finalizando la carrera en 1982, en pleno servicio militar. Trabajó en enseñanza concertada, privada y pública durante 25 años. Comenzó a escribir muy joven, pero durante diversos traslados de domicilio, se perdieron sus primeros textos, lo cual aún lamenta todavía. Al tiempo de residir en Alcorcón, pasó a formar parte de un grupo de amigos escritores, con los cuales cofundó la Asociación Editorial Verbo Azul. Actualmente se encuentra en otra asociación nueva, creada por el núcleo de aquellos creadores, cuyo nombre es Alfareros del Lenguaje y que edita la presente revista. El autor también posee un blog de reciente creación, llamado EON1930. Santiago cultiva el relato corto y la poesía, con algunos títulos como “EGO”, “Blue man”; Burbuja”; Barro I y Barro II; “Fuego”; sin olvidar el libro homenaje a su progenitor: “Mi padre y yo”. “EGO” (Ilustraciones de M. C. Gálvez Ortiz) LIBRO TERCERO Devoro con gula las grises y marrones fotos de mi pasado, del suyo, del nuestro... de todos los pasados. ¡Tengo hambre de olvido! Tus gafas de hada despistada, están empañadas por el humo de mil cigarrillos antiguos. Sobre la mesilla, están enredadas con nuestros gritos nocturnos. Esto es una porción de imposible futuro, mientras sigo siendo mi propio útero, del cual renacer, espero. La torre de Babel de mi Ego se ha caído. Yazgo envuelto en locura solitaria, inútil y homicida. Piar cercano, amanecer lejano... ¡duele! ¡duele! ¡duele! Caigo, grito, odio, escupo, maldigo. Estoy más quemado que las cenizas del Vesubio. Todo me puede; si no creyera en algo Superior, algo mejor, me iría y cerraría la puerta para siempre. Tarde de domingo en la que todo puede pasar ya que he decidido recuperar la alegría vital. A las siete y diez he despertado cuando nuestras bocas se habían juntado; todos alrededor ignoraban nuestro beso. Mirada al frente, pies en la tierra y la cabeza siempre siempre en el cielo. 5,58 Rascafría; mucho frío. La caldera está estreñida, mientras el Yin y el Yan siguen luchando a muerte en mi espíritu. Cada vez estoy más convencido de lo exiguo de nuestra libertad y de ser marionetas manejadas por entidades bellas y terribles. Ha sido así desde el principio. Quiero ser nuestro pasillo a este mundo; quiero ayudaros a derribar el muro que separa nuestros mundos. Quiero que dejemos de esperar la Respuesta y que ésta baile desnuda ante nuestros rostros apabullados. Quiero tocar a esa anciana y verla correr, convertida en mozuela de nuevo. Quiero abrir la boca y tragarme la Vía Láctea de golpe... Acortando una larga historia: quiero querer y ser querido. Rumia lenta la tarde todo el día digerido, las pagodas añoradas del placer centellean brevemente en mi imaginación. Escribiendo estoy mi historia, de la cual ya no me arrepiento; veo mis terrores y mis errores reflejados en los espejos prójimos. Macilenta __________________________________________________________________________________________________________ EJEMPLAR GRATUITO ©: “Alfareros del Lenguaje”. Asociación de Escritores de Alcorcón. Todos los derechos reservados. ISSN: 1989-6956 “Alfareros del Lenguaje” no se responsabiliza de las opiniones vertidas por los autores participantes en este número; quienes, además, serán responsables de la autenticidad de sus obras.

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