Nosotros Ahora - Agosto 2015

 

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Nosotros ahora 9, presenta un panorama sobre elvoto y las votaciones en una reflexión de nuestra democracia, la corrupción, el reparto de presupuesto a los partidos, el otorgamiento del voto a la mujer.

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Índice Editorial Rosa María Catalá Rodes...................................1 Niñonautas cápsulas Pastel presupuestal El Piojo Kirén Miret y el equipo de Niñonautas...........2 Ana Casanova Colsa............................................4 Santiago Isusi Jiménez........................................5 Voto femenino, ciudadanas libres ¿Votar o no votar? Actuar en la indiferencia Nadine Cardona...................................................6 Renato González Carrillo..................................8 Una princesa azteca en los Pirineos ¡Leer para pensar, sentir y elegir! Mónica Cravioto..................................................10 Lourdes Aguilar Salas.........................................12 Para una po-ética de la democracia Oikos Darío Camacho Leal...........................................14 Ana María Jiménez Aparicio.............................16 Junta de Gobierno Dr. Francisco José Barnés de Castro Presidente Lic. Jaime J. del Río Castillo Vicepresidente Dra. Alicia Martínez Dorado Secretaria Lic. Jaime Araiza Hernández, Dra. Mercedes de Agüero Servín, Dr. Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes, Dr. Manuel Gil Antón, Ing. Roberto Ruiz Vilá, Ing. Juan José Russ García Vocales M. en C. Rosa María Catalá Rodes Directora General Ana María Jiménez Aparicio, Lourdes Aguilar Salas, Adriana Esteve G. Consejo Editorial Adriana Esteve G. Diseño Ernestina Loyo Cuidado editorial Para comunicarse con Nosotros ahora: aesteveg@colmadrid.edu.mx Nosotros ahora es una publicación trimestral editada por el Colegio Madrid A.C., Institución Mexicana de enseñanza, integrada a la red de Centros Españoles en el Exterior, fundada en 1941 por el Exilio Republicano Español con domicilio en Puente 224, Ex Hacienda San Juan de Dios, C.P. 14387, México, D.F., tel. 5673 2347 Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, nueve números -9-, última vez de un dígito, y primer número de un ciclo escolar que va a marcar un nuevo periodo destacado de nuestra historia (los 75 años) y que nos obligará a repasar lo que somos y lo que hemos logrado juntos. Este 2015, y con gran relevancia en nuestras aulas, el gran tema nacional fue el de las elecciones de candidatos para gobernadores en los estados, diputados federales y jefes delegacionales en el D.F. Este número se centra en ese fenómeno de ejercicio de precaria democracia que se llevó a cabo este pasado 7 de junio, en el que sólo 47 por ciento de los que formamos parte del padrón electoral salimos a las casillas y manifestamos nuestros acuerdos y desacuerdos con el sistema a través de la votación. Ahora se están cerrando los resultados y entregando las constancias de acreditación a los ganadores que en octubre tomarán posesión en sus cargos. ¿Por qué es importante escribir y hablar y repensar la elección y la democracia en México? ¿Por qué es relevante analizar también los costos económicos, mediáticos y ambientales de todo este proceso? Estas preguntas se las hicieron y las responden desde sus interesantes visiones, ex alumnos y maestros que en esta ocasión volcaron su capacidad extraordinaria de escribir y compartir una idea con el resto de la comunidad. Así, desde las visiones estadísticas hasta los análisis del papel del futbol en la vida política, se propone una lectura amena y reflexiva que, en principio, debería apostar por un mejor país y por la aparición de personas y propuestas más honestas, críticas y justas de la realidad de México y de su gente. Vale la pena pensar si eso se está logrando, o si todo se sigue viendo como una gran simulación, de un teatro en el que salen siempre los mismos personajes interpretados por los mismos y muchas veces nefastos actores. Este número nos invita a ello, y bien por eso. Ofrecemos, además, a nuestros niñonautas, una estupenda colaboración sobre la corrupción, escrito por Kirén Miret, periodista y productora de programas de radio, cuyas propuestas están totalmente en sintonía con lo que enseñamos y somos en el Colegio y cómo iba a ser de otro modo, siendo ella amiga entrañable y gran difusora de nuestra labor educativa. Otra aportación que enriquece este número desde otro lugar y con un enfoque que despierta enormemente nuestra curiosidad es la de Mónica Cravioto, ex alumna del Colegio, quien a partir de la realidad estructura un texto a la manera de los mejores cuentos, que nos invita a desentrañar una historia de ultramar que se remonta 500 años en el tiempo. No queda más que recomendar ampliamente que leamos, leamos esta revista y otras que se escriben y publican en el Colegio, leamos en los periódicos impresos y en las cada vez mejores aportaciones del entorno electrónico. Leamos libros y artículos. Leamos y compartamos lo que aprendemos con la lectura. Y si de eso se despierta nuestra curiosidad y deseo de escribir, pues qué mejor. Aquí tenemos espacio para todos. v Rosa María Catalá Nosotros ahora 1 Número 9 l julio 2015 v

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Niñonautas cápsulas Kirén Miret y el equipo de Niñonautas Ex alumna Curiosa corrupción: Corrupción es una de esas palabras que pueden tener distintos significados de acuerdo a quien la defina, una forma simple y concisa de explicarla es decir que corrupción es el abuso de un poder público para una ganancia personal. En esta definición hay dos palabras importantes: público y personal. Piensa por ejemplo en un señor que trabaja como guardabosques en una zona protegida; su deber público es el de cuidar los árboles en esta área, pues seguramente están en peligro y requieren de atenciones especiales, para hacerlo se le otorga un poder público, el de tener las llaves y autoridad sobre el bosque, pero qué pasa si cuando se acerca la navidad decide cortar uno de estos árboles para llevarlo a su casa, o si alguien le ofrece comprar uno de los árboles aunque esté prohibido; si el guardabosques hace esto estará abusando del poder público de cuidar los árboles para obtener un beneficio personal, ya sea un arbolito de navidad o el dinero que reciba por vender árboles protegidos, claro que entendemos que si este ejemplo despierta en ti sen- 2 v Colegio Madrid

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timientos de enojo o incluso de tristeza no es para menos, pues siempre es frustrante saber que alguien nos ha decepcionado, podemos entonces decir que la corrupción es algún tipo de decepción, pues ocurre cuando las personas actúan de forma egoísta. En nuestro ejemplo tanto el guardabosques como la persona que le pagó para romper las reglas fueron egoístas, el problema es que los seres humanos vivimos en sociedad, por lo que debemos pensar por nosotros mismos pero también en los demás, así es como funcionan las familias, escuelas, trabajos y ciudades, actuando solos pero pensando en todos. Sin embargo como todo el mundo no es perfecto a veces necesita un poco de ayuda extra, por una u otra razón la corrupción y el egoísmo son una práctica común en México, no hablamos solamente de políticos y funcionarios públicos sino también de la policía, medios de comunicación, las empresas, el ejército, las escuelas, los hospitales, las organizaciones de la sociedad civil y religiosas; como recita un dicho popular “en todas partes se cuecen habas” y es que a veces nos quejamos y decimos que la forma más rápida de conseguir ciertas cosas es ofreciendo un soborno o mordida, es decir pagando para conseguir algún favor, como evitar una multa o agilizar un trámite, pero si queremos que esto cambie solamente hay una solución, ser completamente intolerantes a la corrupción; Si, así como uno puede ser intolerante a la lactosa y enfermarse cuando la ingiere, podemos pensar en la corrupción como eso que nos hace enfermar y lo mejor de ser intolerantes a la corrupción es que siempre, siempre habrá algún lugar en el cual denunciar este tipo de actos, puede ser con el jefe de la persona, o a lo mejor con un medio de comunicación, o una organización de la sociedad civil o directamente con la justicia, canales hay muchos y excusas pocas. Curiosa democracia: Te hemos contado algunas curiosidades sobre los gobiernos, las elecciones y eso que se llama democracia, hoy queremos invitarte a ti y a tu familia a que reflexionen sobre lo que significa democracia y participación para la sociedad en todos sus niveles. Es cierto que faltan muchos años para que votes por senadores, diputados y presidentes, pero también es cierto que desde ahora puedes vivir en un ambiente democrático y entrenarte como una persona que participa en la toma de decisiones. Papás y mamás no entren en pánico, como pasa en el país no podemos opinar y cambiar todo, por ejemplo, las leyes fueron ideadas y discutidas para servir como las reglas del juego y aunque estemos o no de acuerdo debemos obedecerlas, sin embargo hay muchas otras cosas en las que podemos opinar y buscar un diálogo para que todos se beneficien. En tu casa y familia pueden tener un ejercicio parecido en el cual se decidan las leyes de la casa, pero también se decidan otros temas en los cuales puedas tener voz y voto. Por ejemplo, puede ser qué ejercicio hacer y qué comida preparar durante el fin de semana, qué película ver en el cine y mil cosas más que ya se les ocurrirán, de igual forma podrías proponer algo así en tu escuela para que haya representantes de grupo, también puedes proponerlo entre tus amigos y en los grupos deportivos en los que participes, seguramente te darás cuenta de que la democracia está en todos lados y para nada se limita a las elecciones. v Nosotros ahora v 3

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Pastel presupuestal 1. El Instituto Nacional Electoral (ine) aprobó el reparto de recursos públicos entre los partidos políticos para el 2015, por un total de $5 356 771 247 millones de pesos.  2. El partido que más recursos recibirá es el Partido Revolucionario Institucional (pri): 1 376 millones de pesos. . 3. La Carta Paramétrica reveló que de 10 partidos políticos registrados, 21 por ciento de la población únicamente conoce a los tres “grandes”, el Partido Revolucionario Institucional (pri), el de la Revolución Democrática (prd) y Acción Nacional (pan). . 4. Hubo estudios que adelantaban que el Partido Verde podría representar 8 por ciento o más del electorado, lo cual haría la diferencia entre ganar y perder para el Partido Revolucionario Institucional (pri). El Verde obtuvo 7.06 por ciento, aun así el pri con 29.19 por ciento resultó el más votado. Morena sólo con 2.3 por ciento del reparto de recursos públicos obtuvo 10 por ciento de la votación. Días antes de las elecciones la plataforma de Twitter se volvió un medio lleno de propaganda tanto positiva como negativa para el pvem. A partir del jueves 4 de junio terminó el periodo de las campañas electorales, pero con el argumento de que como individuos tenemos el derecho a decir lo que queramos a través de las redes sociales, el 5 y 6 de junio diversos cantantes, deportistas, presentadores de televisión y artistas expresaron su apoyo a este partido con el hashtag #VamosVerdes promoviendo sus promesas y acciones. Otras celebridades a nivel nacional afirmaron que recibieron llamadas y correos por parte de empresas “privadas” –como Agencia de Talento cmx México– para hacer propaganda a través de redes sociales, en especial Twitter, al partido Verde a cambio de grandes cantidades de dinero. El ine suspendió la campaña a favor de este partido apenas 20 minutos antes de que se cerraran las casillas de esta jornada electoral. De una u otra manera el Verde obtuvo lo que quería, ya que logró ocupar uno de los primeros lugares en las menciones de las redes sociales aunque no siempre de forma positiva. v Ana Casanova Colsa Ex alumna Diseño: Edmundo Legorreta l México.com

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El Miguel Herrera es un personaje cuya vida nunca ha estado separada de la polémica, su carácter bonachón, sus declaraciones picantes y sus “curiosas” celebraciones en los partidos, lo han convertido en el entrenador más mediático de la historia de la Selección Mexicana. Es indudable que el “Piojo” es un enorme activo comercial para las múltiples marcas que promueve, su sorprendente capacidad para hacer el ridículo en anuncios televisivos así como el estar siempre resguardado bajo el nombre de la selección, hacen de él el anunciante perfecto. Si bien es cuestionable que el entrenador del representativo nacional aparezca día y noche en televisión anunciando desde antiácidos hasta empresas de venta de artículos de segunda mano, lo verdaderamente censurable es que utilice el nombre de la Selección Mexicana para hacer propaganda política a un determinado partido y, como si fuera poco, en plena veda electoral. Los “tweets” de Miguel Herrera, incitando a que se votara por el Partido Verde, retratan la triste Piojo Santiago Isusi Jiménez Ex alumno realidad que se vive en nuestro futbol y en nuestra política, tenemos entrenadores que le quieren hacer de políticos y partidos políticos que ven en dichos entrenadores la oportunidad perfecta para poder romper la ley y quedar impunes mientras captan miles de votos. La política y el futbol no son mundos ajenos, basta con ver el hervidero político que son algunos estadios de futbol como el de Vallecas o el del modesto St. Pauli alemán. Sin embargo, en el momento en el cual un representativo nacional que utiliza los colores de la bandera generando un enorme sentimiento de pertenencia en millones de mexicanos, busca promover el voto por un determinado partido político, los focos de alerta deben encenderse. Miguel Herrera logró emocionarnos a muchos en el mundial pasado y fue ahí donde se ganó el apoyo de millones de mexicanos. Un año más tarde, con un desempeño más bien pobre al mando de la selección y con muchas actitudes imperdonables, al menos yo, ya me bajé de su barco. v Nosotros ahora v 5

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Voto femenino: ¿ciudadanas libres? Nadine Cardona Profesora de Secundaria A lo largo de nuestra vida es un hecho que siempre estamos ante disyuntivas en las cuales es necesario elegir, incluso el no hacerlo es una elección. No obstante, en la actualidad es común olvidar el camino que otros debieron abrir para obtener lo que hoy creemos inherente a las mexicanas y los mexicanos: el sufragio efectivo, es decir, el voto. Desde la época clásica las decisiones quedaban en manos de unos cuantos “ciudadanos libres”, por ello es importarte recordar y repensar la mayoría de edad que obtuvimos las mujeres para convertirnos en ciudadanas y ejercer el voto para manifestar nuestra elección, en una sociedad que había encasillado a la mujer en el papel de madre abnegada y la enclaustró en el ámbito privado. Durante mucho tiempo se ha hablado de la democracia como eje rector del estado mexicano, es decir, la democracia se basa en el poder político de los electores y la voluntad de los ciudadanos es la autoridad máxima. Esa es la teoría, la práctica deja mucho que desear. La democracia más allá de sólo elegir, consiste en participar en las decisiones que nos lleven a un bien común. Para ello se eligen representantes que supuestamente están al servicio de los ciudadanos. En nuestros días las elecciones que se llevan a cabo en México, han perdido credibilidad y hay un enorme abstencionismo, lo cual es preocupante. Creo que el poco valor que se le da a la acción de votar viene del desconocimiento del camino tan accidentado que tuvieron que pasar generaciones anteriores para obtener ese derecho; si conociéramos un poco más, nos sería dado valorar una acción que parece sencilla, pero que, a final de cuentas, sienta bases para construir lo que como sociedad y ciudadanos queremos y necesitamos. El voto femenino en México es una práctica relativamente reciente. Se logró establecer a 6 v Colegio Madrid

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principios de la década de 1950, hace menos de 100 años. A partir de la Revolución mexicana, las propuestas para que las mujeres tuvieran derecho al voto se hicieron patentes, sin embargo la idiosincrasia paternalista del gobierno y de la sociedad, cuestionaba y dudaba que las mujeres “supieran tomar la mejor opción”. El antecedente inmediato fue la aprobación del voto femenino en Estados Unidos en 1921, así, la igualdad de las mujeres como individuos y como sujetos políticos entró en la mesa de discusión, más allá del papel político que se les adjudicaba como madres. En la década de 1930, el presidente Lázaro Cárdenas promovió en las cámaras de diputados y senadores una ley que permitía el voto a las mujeres. Esta lucha por el voto tuvo de fondo una discusión sobre género, y el lugar que debían ocupar las mujeres: lo público o lo privado. La mayor parte de la sociedad decantaba por el lugar privado y maternal de la mujer, y argüían que el conservadurismo de las mujeres aplicado al voto, daría como resultado un retroceso en los avances que hasta el momento se habían logrado, baste ver la participación femenina en la guerra Cristera. Como resultado dicha ley sería bloqueada a pesar de haber sido aprobada en ambas cámaras. Finalmente, en 1953 se consiguió el sufragio universal a las mujeres mexicanas, sin que ello signifique que todas las batallas por la igualdad hayan terminado. Si bien, la discusión para el sufragio no involucró una división entre sexos, sino entre ideas adoptadas tanto por hombres como mujeres, como individuos. La mayoría de edad de las mujeres, en la que se convierten en ciudadanas no sólo es una palabra, infiere retos y decisiones que deberán tomarse a partir de un análisis concienzudo de la información. El voto en sí mismo es un derecho y una obligación. Elijamos lo que elijamos, cuidemos de no perder de vista la responsabilidad que conlleva votar, más allá de la queja y las afrentas políticas, el voto es un derecho que debemos preservar porque cuando elegimos estamos ejerciendo la libertad. Nuestra libertad y no sólo de mujeres. v Para saber más: Pardinas, Juan E. Tú y tu voto construyen la democracia. México, Cidac, 2003. Nosotros ahora 7 v

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¿Votar o no votar? Actuar en la indiferencia Renato González Carrillo Ex alumno El pasado domingo 7 de junio se celebraron las elecciones intermedias para renovar las 500 curules de la Cámara de diputados, 9 gubernaturas, 641 diputaciones en 17 entidades, 993 alcaldías en 16 estados y las 16 jefaturas delegaciones en el Distrito Federal. A pesar de los deplorables índices de participación que se presentan en este tipo de contiendas electorales –entre 40 y 45 por ciento del padrón–, candidatos de 10 partidos políticos intentaron captar el voto de la ciudadanía. Los múltiples escándalos de corrupción, las intrigas telenovelescas y el pragmatismo descarado de la élite política, contribuyeron al descrédito generalizado de los partidos y de su actividad política en nuestro país, el cual se reflejó claramente en el resultado de la última elección. A la par de este descontento que apunta hacia la apatía, está presente un fenómeno que revela la activación política de la sociedad civil, y que ha hecho salir a las calles a estudiantes, profesionistas, maestros, trabajadores y pequeños empresarios, a expresar su enfado ante la desaparición de los 43 estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa. Incluso un grupo de alumnos, profesores y padres de familia de nuestro colegio, se organizaron en un contingente que llamó la atención de propios y extraños al participar de forma activa en los diversos espacios de manifestación. Encontramos entonces, un esfuerzo extendido de grupos organizados de la sociedad por hacer política fuera de la esfera estatal, del espacio de representación y de los partidos políticos. La existencia de ong, asociaciones civiles, proyectos comunitarios y grupos de discusión, contribuye a reforzar el argumento; la política excede el ámbito formal y se desplaza a nuevos espacios de acción e involucramiento. Por tanto, no es casual que la ciudadanía permanezca indiferente ante los partidos y los procesos electorales oficiales. Las elecciones presidenciales de 2018 se aproximan, y a la vista de la baja participación registrada en 2015, es importante reflexionar acerca de la vigencia y pertinencia del voto como ideal democrático nacional. Entonces, ¿votar o no votar?, ¿por quién?, ¿para qué? El mero hecho de ir a votar, constituye apenas la primera fase de un largo proceso de actividad política que consiste en la elección y vigilancia de los gobernantes. Suele pensarse que la única obligación del ciudadano con derechos políticos, se remite a elegir a sus autoridades en las urnas y esperar hasta las siguien- 8 v Colegio Madrid

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tes elecciones para cumplir nuevamente con el deber que le confiere la ley. En esta perspectiva, el margen de incidencia del ciudadano en la toma de decisiones políticas es muy reducido, casi nulo. Por tal motivo la élite gobernante se siente cómoda ante los bajos niveles de participación electoral. La fachada democrática de las elecciones sienta bien a políticos profesionales que les basta con realizar campañas ostentosas y promesas ilusorias para asegurar el cargo y la llave de las arcas públicas; sienta bien a partidos políticos que son negocios familiares; sienta bien a contratistas y concesionarios que hacen negocios a la sombra del poder. No obstante, el ciudadano sabe a lo que se enfrenta. Sabe que su voto puede contribuir a que esta forma de operar en la política nacional se siga reproduciendo a través del tiempo…, y por eso se manifiesta, toma las calles, hace brigadas, campañas de información, navega por nuevos espacios de acción colectiva no contaminados por las viejas prácticas de la democracia liberal. Sin embargo, una marcha no puede modificar una ley, una recomendación es incapaz de castigar a los infractores, como un rayo de luz no agota la oscuridad de la noche. Si bien la democracia liberal no impide la capacidad de lo político en otros ámbitos de acción, le impone un predominio muy difícil de quebrar. El panorama es gris, pero (por el momento) es con lo que tenemos que maniobrar. Es por ello que los ciudadanos debemos participar en todos y cada uno de los espacios de lo político, incluso en aquellos con los que no estamos conformes y aunque ello implique “legitimar” el régimen mediante el voto. Recordar que el voto no es una tarea aislada en el proceso democrático; conlleva la documentación y comparación de los candidatos, el seguimiento de su trabajo, la vigilancia de sus actos, la fiscalización de sus recursos y la condena por sus abusos. De nada sirve votar si no existe un seguimiento posterior en la incidencia del voto. La idea es ocupar y agotar todos los ámbitos de la vida política. Una vez ahí, castiguemos el despotismo, la ilegalidad, la falsedad, el descaro, y brindemos oportunidad a quien se desmarque –aunque sea de forma mínima, pues no hay mucho de dónde elegir– de aquella calaña que se regodea y ostenta el poder. No existe candidato ideal, pero es nuestro deber encontrar aquel con el que se pueda dialogar y trabajar. En este contexto, sería un error desestimar la capacidad institucional por lograr un cambio real, pero no podemos esperar a que éste ocurra sin intervenir de forma activa en su realización. Al llevar la actividad política al máximo de las capacidades –tanto en el ámbito oficial, como en las nuevas formas de acción colectiva–, obligamos a los gobernantes a rendir cuentas, a cumplir con nuestras exigencias y responder con honestidad a la ciudadanía que les otorgó su confianza. El voto, además de libre y secreto, es una decisión individual. El debate, la argumentación y el contraste de ideas –como sucede en este pequeño espacio de reflexión académica–, pueden ser los vehículos que nos lleven a tomar la mejor decisión, para el provecho de uno mismo y para el bien de la comunidad. v Nosotros ahora v 9

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Mónica Cravioto Ex alumna “Todo encuentro casual es una cita”. Cuántas veces una conversación, una lectura o un simple dato detona el interés por conocer más acerca de algo. Y cuántas veces ese afán de saber nos lleva por caminos que nunca imaginamos transitar. Tal fue el caso que narro a continuación. Hace muchos años, cuando el correo electrónico era vanguardia tecnológica, una amiga antropóloga me envió por ese medio un artículo que consignaba una historia singular, y para mí desconocida: la de una hija del emperador Moctezuma II que vivió en un pueblo recóndito de los Pirineos. El dato me pareció tan fascinante que consideré la posibilidad de visitar el lugar, pero la dificultad y el costo de hacerlo me hicieron desistir. Con el tiempo me olvidé por completo del tema hasta que en septiembre pasado, mientras mi esposo y yo planeábamos un viaje por carretera de Andorra a Barcelona, repentinamente recordé la historia, aunque no los detalles. Busqué entonces en una carpeta donde suelo almacenar notas que me parecen interesantes y ahí encontré el artículo en cuestión. Firmado por Antoni Franco, y publicado por el Orfeo Catalán de México,1 “Una princesa azteca en los Pirineos” informa que en el siglo xvi, Xipaguazin Moctezuma vivió en un pequeño pueblo de montaña llamado Toloriu, casada con el noble Juan de Grau, quien había sido miembro de la expedición de Hernán Cortés a México. Fue mi esposo quien descubrió que el pueblo se encontraba a tan solo cinco kilómetros de la carretera que nos llevaría a Barcelona y decidimos ver por nosotros mismos la lápida que, según Antoni Franco, testimonia la estadía catalana de la princesa mexicana. Con mapa en mano y guiados por nuestra intuición abandonamos la autopista para tomar un camino de terracería que se internaba en el bosque y que curva a curva nos conducía hacia la cima de la montaña. Subíamos entre pinos, abetos y hayas, con la extraña sensación de retroceder en el tiempo. Cuando al fin llegamos fue preciso seguir a pie, pues la estrechez de las Antoni Franco, “Una princesa azteca en los Pirineos”, publicado originalmente en la revista Descobrir Catalunya, de Barcelona, y reproducido en 1999 en la revista Orfeó Català de Mèxic [núm. 39, pp.22-24] Traducido del catalán por Salvador Alegret Sanromà, Barcelona. Anotación de Francisco Valdés Perezgasga, Torreón, Coah. 1 Una princesa azteca en los Pirineos 10 v Colegio Madrid

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tortuosas callecitas empedradas hacía imposible continuar en auto. Más que un pueblo, Toloriu es un puñado de casas de piedra, altas y esbeltas con techo de pizarra resistente a la nieve invernal, muy juntas unas de otras, como si esa proximidad las protegiera del frío, la neblina y la inmensidad del bosque. A pesar de ser mediodía, a nuestra llegada el pueblo parecía deshabitado. Del interior de las casas emergían conversaciones en catalán, pero en las calles no había un alma. Fue esa vacuidad la que me hizo pensar en la nostálgica extrañeza que habría experimentado la princesa en un entorno tan distinto al de su soleada tierra natal y tan distante de la colorida e imperial corte de su padre. ¿Cómo habrá llegado a Toloriu?, pensé. ¿Embarcó en Veracruz y desembarcó en Barcelona? Y si fue así, ¿cabalgó desde el puerto hasta la profundidad del Pirineo? Recorrimos el caserío de arriba abajo y de un lado a otro sin encontrar rastro de Xipaguazin y cuando decidimos no buscar más, su lápida apareció frente a nosotros, en el muro de un edificio que, al parecer, alguna vez fue iglesia. El texto (escrito en francés) dice en español: El Capítulo de los Caballeros de la Orden de la Corona Azteca de Francia a la memoria de S.A.I. Princesa Xipaguazin Moctezuma esposa del noble Juan de Grau Barón de Toloriu fallecida en el año 1537. Y la firma el caballero L. Vilar Pradal de Mir, en 1963. Nuevas preguntas surgían: ¿Qué es el Capítulo de la Corona Azteca de Francia?, ¿quién es L. Vilar Pradal de Mir?, ¿por qué se coloca en 1963 una lápida que conmemora un fallecimiento tan remoto? Desafortunadamente no encontramos en Toloriu a nadie que pudiera dar respuestas y al llegar a Barcelona no tuvimos mejor suerte. Amigos y conocidos ignoraban por completo la existencia de la princesa azteca y la única perso- na que reconoció el nombre del pueblo fue asociado a una especie de refrán que dice: “Toloriu, a on les bruixes hi fan el niu” (Toloriu, donde las brujas hacen el nido). Así, sin más información, a nuestro regreso a México empecé a escribir el artículo que ahora tú lees. Una noche, saturada tras varios intentos infructuosos de encontrar un final, encendí la televisión buscando despejarme. Y justo en ese momento y en ese canal, un comentarista hablaba de una recién publicada novela sobre el último descendiente español de la princesa Moctezuma y el barón de Toloriu.2 Sin tiempo para el asombro, adquirí el libro en versión digital y de inmediato empecé a leer. Pronto me di cuenta de que se trata de una ficción sustentada en dos datos históricos: la existencia de la princesa Xipaguazin y las andanzas de un personaje que ostentando el linaje GrauMoctezuma, en los años 60 del siglo xx se inven2 Ese príncipe que fui, de Jordi Soler. Ed. Alfaguara, Barcelona, 2015. Nosotros ahora v 11

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tó una “Soberana e Imperial Orden de la Corona Azteca” para vender títulos nobiliarios en Barcelona. Al parecer fue este hombre quien, bajo el pseudónimo de L. Vilar Pradal de Mir, colocó en Toloriu la lápida en recuerdo de la princesa. Pero la falsedad del heredero no invalida los hechos. La verdadera historia de Xipaguazin está por escribirse. Oculta en Toloriu entre la espesura de la niebla y la inmensidad del bosque, espera por alguien verdaderamente dispuesto a desentrañarla. Así se lo dije a mi amiga antropóloga, ésa que en el año 2000 me envió el artículo que dio pie a esta búsqueda. Con expresión de extrañeza, respondió que ella no me había enviado el texto y que jamás había oído nada acerca de la princesa azteca ni de Juan de Grau y mucho menos de Toloriu. ¿Olvido o coincidencia? O simplemente el detonador para que tú, lector, motivado por la historia, emprendas tu propio viaje en busca de respuestas. v ¡Leer para pensar, sentir y elegir! Lourdes Aguilar Salas Unidad de Expresión Escrita y Biblioteca La tendencia más profunda de toda actividad humana es la marcha hacia el equilibrio, y la razón, que expresa las formas superiores de este equilibrio, reúne la inteligencia y la afectividad. Jean Piaget, Seis estudios de psicología. En tiempos de elecciones y votaciones, parece que padres de familia, maestros y alumnos no queremos saber ya nada más del tema. Esta especie de cansancio, incertidumbre, molestia social y un sentido de no pertenencia a nuestra comunidad social, nos preocupa, sobre todo si tenemos que enseñar a las generaciones futuras cómo o para qué ejercer el derecho al voto ciudadano. El niño en edad escolar y el adolescente en la secundaria desean ser escuchados y expresar sus puntos de vista personales. Desde esta postura individual de posicionamiento es que empieza el fortalecimiento de una conciencia argumentativa en la infancia y adolescencia. El voto para los jóvenes y los adultos representará el ejercicio de los derechos básicos de los ciudadanos, pero, ¿cómo relacionar los derechos fundamentales de los niños y jóvenes con su vida cotidiana? Quizá vale la pena recordar que no sólo se desarrollan competencias cognitivas en la escuela, también se promueven otras competencias para la participación social, tales como el aprender a conocer, a hacer, a vivir juntos y finalmente a ser. 12 v Colegio Madrid

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Viene bien recordar a Jean Piaget desde la teoría evolutiva, en la que nos refresca cómo han de ser los pasos del niño en las etapas del conocimiento, pero también en los momentos en que se forma el juicio moral. “[...]el niño, a partir de los siete u ocho años de edad piensa antes de actuar y empieza de este modo a conquistar esa difícil conducta de la reflexión[…] engendra una moral de cooperación y de autonomía personal”.1 Los sentimientos morales de la segunda infancia, así como los de los adolescentes se van equilibrando, según Piaget, y concluye que: “Comparado con un niño un adolescente es un individuo que construye sistemas y teorías[…] el niño piensa concretamente[… El adolescente tiene facilidad para elaborar teorías abstractas[…] todos ellos tienen teorías o sistemas que transforman el mundo de una u otra forma”.2 Podemos relacionar la actividad de la lectura cognitiva (de datos y conocimientos), y la estética (literaria y lúdica) como un factor esencial dentro y fuera de la escuela para construir una moral autónoma. El reconocimiento de las reglas sociales y los derechos, ayudan a construir una personalidad moral con capacidades cognitivas, empáticas, de juicio moral y de autorregulación (autonomía). El mundo de la lectura y de las lecturas tiende puentes entre lo real y lo ficticio. Se construye un pensamiento autónomo y creativo en el que se visualizan efectos y consecuencias a partir del actuar de los personajes, se analizan situaciones, se toman posturas críticas para salvar o enjuiciar al personaje en cuestión, se ponen límites y se puede ejercer el voto a la libertad y responsabilidad de los actores en los textos literarios. Quizá lo más valioso es cuando de una lectura se puede desprender una toma de decisiones evitando prejuicios sociales, de género o raciales. Todo lo relacionado con la lectura y las prácticas fundamentales para una formación ciudadana y cultural ha de tomar en cuenta, por una parte, los postulados psicológicos, y por otra, las necesidades de identidad de los pueblos, el respeto a las lenguas maternas y el derecho a ejercer la opinión pública (paso previo a la votación en menores de edad). 1 2 Para la formación de lectores críticos (ciudadanos integrales a futuro) sugerimos algunas prácticas lectoras que incluyan libros álbum (con imágenes y poco texto donde el lector crea su propia historia), autores que llevan la situación a la ironía o a lo fantástico (relatos que nos conducen a la autocrítica), libros de divulgación científica (que alertan sobre el futuro del medio ambiente, el universo o las ciencias), de poesía (para expresar los sentimientos personales y escuchar los de los demás), las historias clásicas de cuentos, mitos y leyendas (para hacer analogías del mundo real con el ficticio). En el ejercicio de la libertad y la expresión de los niños y adolescentes bien pueden leerse en casa o en la escuela los libros de Anthony Browne, Francisco Hinojosa, Francisco Segovia, Istvan Banyai, Cristina Pérez Navarro, Paloma Valdivia, Gabriela Olmos, Suzy Lee, Paula Bossio, Mónica Lavín, Kirén Miret, Pep Durán, Javier Sáez…, entre muchos otros autores europeos y latinoamericanos. Lo importante es desprender de las lecturas eso que llamó Michèle Petit la apropiación del texto: “Hay niños, adolescentes, mujeres, hombres, que elaboran un espacio de libertad a partir del cual pueden darle sentido a sus vidas”. Nuestra idea sobre la lectura es que se convierta en una historia familiar y escolar, con el uso de la inteligencia, pero también de la afectividad. v Para saber más: Conde Silvia, Educar para la democracia. La educación ciudadana basada en el desarrollo de competencias cívicas y éticas, México, IFE, 2004. Petit Michèle, Lecturas del espacio íntimo al espacio público, México, FCE, 2001. Piaget Jean, Seis estudios de psicología, Barcelona, Barral Editores, 1976. Jean Piaget, op. cit., pp. 57-58. ibid, pp.82-83.

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