Revista Zero Edición 33

 

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Revista Zero una publicación de la facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia

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33 Una publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales DOSIER Imagomundi Rusia en la crisis ucraniana Ultimátum: Una tercera vía para el Liber Abaci Barómetro de deuda pública mundial sector carbonífero Polis 50 años de cambios en el conflicto armado colombiano Contraseña Publicaciones Figri: Seguridad internacional y ordenamientos regionales Cuadernos CIPE

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33 Una publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales Editorial ULTIMÁTUM Dosier: Oportunidades y desafíos del carbón en Colombia 6 Ana Carolina González Espinosa: Oportunidades y desafíos del carbón en Colombia 10 Ana Carolina González Espinosa: «Desarrollo y bienestar, el fin último de la minería» 14 Jaime Arias: Carbón y desarrollo en Colombia 20 Sergio Pérez Rojas: Granja Integral de Potrerillo Primero la Gente: un esfuerzo de desarrollo integral colectivo en medio del carbón 24 Rodolfo Higuera Grazón: Minería del carbón en Boyacá 28 Felipe Campo Domínguez: El lado oscuro del carbón: violencia paramilitar en la zona minera del Cesar IMAGOMUNDI UCRANIA: EN LA ENCRUCIJADA ENTRE ESTE Y OESTE 32 Florent Frasson-Quenoz: Ucrania, atacada 34 Florent Frasson-Quenoz: Tridente, oso y águila: zoología internacional 40 Miguel Martínez: La UE, Ucrania y el mantenimiento de la paz en sus fronteras 46 Rafael Enrique Piñeros Ayala: La limitada participación estadounidense en la crisis de Ucrania 52 Patricia Herrera Kit: Ucrania: una nación a pesar de todos 58 Vladimir Rouvinski: Rusia en la crisis ucraniana 64 Laura Vargas: La economía ucraniana: una novia, dos galanes

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Director Roberto Hinestrosa Editora general Diana H. Cure Hazzi Redacción general Joan Rojas Rivera Consejo editorial Roberto Hinestrosa, Mauricio Pérez, Clara Inés Rey, Frédéric Massé, Lucas Gómez Diseño y Diagramación Gatos Gemelos Comunicación CORRECCIÓN DE ESTILO Y ASESORÍA EDITORIAL Elkin Rivera Gómez Ilustraciones Andrés García, Joan Rojas LIBER ABACI 68 Germán Forero Laverde: ¿Para qué el capitalismo? 74 Fabio David Nieto: ¿Demasiada estabilidad económica global? 80 Juan Felipe Jiménez Truccon - Catalina del Pilar Mosquera Pinzón: ¿La opinión de las agencias calificadoras de valores seguirá siendo fundamental para el mercado? Colaboradores Carlos Franco, Ana Carolina González Espinosa, Rodolfo Higuera Garzón, Jaime Arias, Felipe Campo Domínguez, Sergio Pérez Rojas, Florent FrassonQuenoz, Rafael Pineros Ayala, Miguel Martínez, Rafael Enrique Piñeros Ayala, Patricia Herrera Kit, Vladimir Rouvinski, Laura Vargas, Germán Forero Laverde, Fabio David Nieto, Juan Felipe Jiménez Trucco, Catalina del Pilar Mosquera Pinzón, Adriana De Oro, David Herrera, Camilo Echandía Castilla, Eugénie Richard, Laura Camila Barrios Sabogal, Luis Fernando García Núñez. Publicación de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. PBX: (1) 341 9900, ext. 2001. Calle 12 este # 00-07 (CIPE) Bogotá, Colombia. Correo electrónico: revistazero@uexternado.edu.co edición online: http://zero.uexternado.edu.co/ ISSN electrónico: 2344-8431 ISSN impreso: 0123-8779 86 Adriana Margarita de oro Osorio: El concepto de responsabilidad social empresarial en el sector bancario islámico: un enfoque comparativo con la banca occidental 90 David E. Herrera J.: Barómetro de deuda pública mundial POLIS 94 Camilo Echandía Castilla: 50 años de cambios en el conflicto armado colombiano 102 Laura Camila Barrios Sabogal: Mujeres legisladoras (2014-2018): enfrentando los argumentos que impiden la efectiva participación política femenina en Colombia 108 Eugénie Richard: Elecciones presidenciales en Colombia en 2014: construcción de relatos de paz CONTRASEÑA 114 Luis Fernando García Núñez: En las fronteras de la economía 116 Luis Fernando García Núñez: Otras publicaciones del 2014 3

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Editorial Esta edición de la revista Zero contiene un dosier dedicado al carbón, mineral que representa la segunda entrada de divisas del país e innumerables rubros por regalías para las regiones extractoras, lo que contrasta con la pobreza reinante en las regiones donde se explota. Dándole continuidad al enfoque minero-energético de nuestra pasada edición sobre la extracción aurífera, en este número se presenta un dosier dedicado al carbón, mineral que ha posicionado al país como el primer productor en Latinoamérica, con una producción de 90 millones de toneladas anuales (Carlos Franco, «Desarrollo y bienestar, el fin último de la minería», entrevista). Colombia es el cuarto exportador mundial de carbón, y si este año se cumplen las metas establecidas, tendrá la producción más grande en su historia con 97,8 millones de toneladas (incremento interanual del 10,5 %), en contraste con un mercado donde el precio está a la baja. Aunque para algunas naciones desarrolladas –como Alemania– el carbón es hoy un negocio poco rentable, debido a que hay que resarcir el daño ambiental que causa este sector, su demanda no deja de ser necesaria en aquellas naciones donde los procesos de industrialización acelerada son indispensables para mantener una posición ventajosa como mercados emergentes. Nuestra editora invitada explora diversos aspectos convergentes, con el fin de dar cuenta de la actualidad de la industria carbonífera en Colombia; su recorrido va desde una visión histórica muy rica en detalles con el artículo «Carbón y desarrollo en Colombia», hasta un estudio de caso de emprendimiento social en el corregimiento de Potrerillo (Cesar), donde la comunidad apostó por proyectos productivos no ligados a la minería, en una zona donde predomina esta actividad. Sin embargo, no podemos dejar de lado nuestro interrogante de una tercera vía que intenta unificar conceptualmente las paradojas y contradicciones de la explotación minero-energética; es decir, reformular de manera justa la optimización de un negocio cuya rentabilidad implica unos costos generalmente asimétricos en materia de sostenibilidad ambiental, social y política. Así las cosas, no podemos negar que el crecimiento de la producción carbonífera marca también la aparición de episodios oscuros y no resueltos, como los casos de Drummond y Prodeco, investigados y publicados con el título «El lado oscuro del carbón» por la ONG Pax. Este documento será, sin duda, la constancia de otra pequeña cicatriz en el gran mapa en el que la minería se intersecta con las denominadas «zonas grises», que para los estudiosos del tema amerita un enfoque no sólo desde la violación de los derechos humanos sino desde la responsabilidad social, la sostenibilidad, la legalidad y la institucionalidad estatal. Para la sección «Imagomundi» fijamos nuestra atención en el conflicto civil ucraniano. Recientemente, el Comité de Seguridad de la Unión Europea 4

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aprobó invitar a Colombia a que participe como país tercero en una misión civil y no ejecutiva en Ucrania, cuyo presidente no quiere sólo una misión civil sino también militar, una fuerza pacificadora capaz de detener la sublevación prorrusa, que ya ha cobrado miles de vidas. Para analizar qué está pasando en este país y su conflicto con Rusia, al igual que su rol como punto geoestratégico entre Oriente y Occidente, se presenta un dosier en el que se puede conocer la posición de todos los protagonistas, desde Estados Unidos y la OTAN, pasando por la UE y por Rusia, por supuesto, pero sin obviar la visión nacionalista y el arraigo cultural hacia su otrora compañero soviético, que está marcando el conflicto; por último, se hace un sesudo análisis de la economía regional. En «Liber abaci» se presenta una serie diversa que tiene como elemento común los interrogantes que plantean sus autores: ¿para qué el capitalismo? ¿Demasiada estabilidad económica global? ¿La opinión de las agencias calificadoras de valores seguirá siendo fundamental para el mercado? Y cierra con una visión comparativa entre el concepto de responsabilidad social empresarial (RSE) en el sector bancario occidental y el de la banca islámica, donde queda claro que en este lado del planeta la RSE tiene como objetivo maximizar ganancias oponiéndose al concepto mismo de su naturaleza, mostrando así a la vertiente islámica como un referente éticamente más correcto. La sección «Polis» abre con un artículo de corte histórico sobre lo que cinco décadas de conflicto armado han representado para el país, en el que se deja en claro que las FARC son una guerrilla debilitada, que extravió sus ideales, y que es el momento de llegar a un acuerdo firme que permita respirar aires de esperanza, frente a una polarización abismal que sin duda marcará los destinos ideológicos y pragmáticos de una centuria que parece avasallarnos con los coletazos de un siglo muerto. Es hora de ponerle fin a este episodio de nuestra penúltima o última violencia con las herramientas de la agonía de una sociedad sin norte y sin tierra, y las variables adversas de un Estado frágil y un mercado subordinado a las oscilaciones y tensiones de la economía y las finanzas internacionales. Transición traumática, sangrienta, paradójica, incierta. Aun así, es hora de ponernos al día con la región, cuyas reivindicaciones y luchas ya no son las mismas. Asumir una vez más que sólo «somos hijos de nuestra historia». El resto del mundo nos espera. 5

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Ultimátum Dosier: Oportunidades y desafíos del carbón en Colombia 6 Ana Carolina González Espinosa: Oportunidades y desafíos del carbón en Colombia 10 Ana Carolina González Espinosa: Entrevista a Carlos Franco 14 Jaime Arias: Carbón y desarrollo en Colombia 20 Sergio Pérez Rojas: Granja Integral de Potrerillo Primero la Gente: un esfuerzo de desarrollo integral colectivo en medio del carbón 24 Rodolfo Higuera Grazón: Minería del carbón en Boyacá 28 Felipe Campo Domínguez: El lado oscuro del carbón: violencia paramilitar en la zona minera del Cesar Oportunidades La extracción de carbón se inscribe con letras mayúsculas dentro de la historia contemporánea de Colombia. Su importancia para la economía nacional, la diversidad asociada a su explotación, las dinámicas locales con las que se relaciona y los retos que enfrenta ameritan su inclusión en el marco de los dosieres que ha propuesto la revista Zero sobre el sector minero-energético. En efecto, Colombia ocupa el cuarto lugar como exportador de carbón térmico en el mundo. Desde la década de los ochenta, cuando se inicia la explotación a gran escala de este mineral, las exportaciones pasan de menos de 5 millones de toneladas anuales en 1986 a casi 80 millones de toneladas en el 2011 (Vergara, 2005, p. 192, y MME-UPME, 2012, p. 7). En ese último año, de hecho, el carbón llega a ocupar el segundo renglón de la canasta exportadora del país; adicionalmente, la actividad carbonífera es fuente importante de ingresos fiscales. Entre 2004 y 2009, impulsadas por el carbón, las regalías del sector minero crecieron en 545 % al pasar de $280 millones a $1.527 millones (Melo, 2010); en 2013 alcanzaron los $1.353 millones. A ello se suman los impuestos que se generan en los ámbitos municipal, departamental y nacional. Este posicionamiento ha sido posible en buena medida gracias a los altos precios del mineral durante la última década. En el 2012 superaron los US$120 por tonelada. Actualmente, la caída generalizada de los precios de los commodities, en particular del carbón, que a 2015 mantiene unos precios base de entre US$45 y US$40 por tonelada (Mariño, 2015), plantea retos del carbón en Colombia y desafíos 6

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Ana Carolina González Espinosa1 Ph.D. en Ciencia Política Coordinadora de la Línea de Investigación en Recursos Minero-Energéticos Observatorio de Políticas, Ejecución y Resultados de la Administración Pública (Opera) (CIPE) Universidad Externado de Colombia ana.gonzalez@uexternado.edu.co 1. La autora agradece la contribución para este artículo de Ana Catalina Suárez, egresada de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales. 7

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Ultimátum Dosier: Oportunidades y desafíos del carbón en Colombia Con el presente dosier se busca, entonces, plantear algunas reflexiones en torno a la evolución del sector carbonífero colombiano, partiendo también de las diferencias regionales y de los múltiples retos y oportunidades que implica para el territorio. para la sostenibilidad del sector. De acuerdo con Santiago Ángel, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), la producción de carbón ya está muy por debajo de la meta de 124 millones de toneladas que había planteado el gobierno en el Plan Nacional de Desarrollo anterior (Mariño, 2015). A pesar de esta coyuntura, su importancia sigue siendo mayor para la economía colombiana, en especial para la de las regiones donde se extrae el carbón. Con el presente dosier se busca, entonces, plantear algunas reflexiones en torno a la evolución del sector carbonífero colombiano, partiendo también de las diferencias regionales y de los múltiples retos y oportunidades que implica para el territorio. Por un lado, el artículo de Jaime Arias brinda una mirada histórica de la explotación de carbón en Colombia. Nos cuenta cómo ésta cumplió un papel fundamental en los procesos de industrialización y modernización del país a principios del siglo XX, cuando la explotación de carbón se encontraba concentrada sobre todo en el centro del país. Hacia finales de siglo, el auge de la minería a gran escala, desarrollada principalmente en La Guajira y en el Cesar con fines de exportación, transforma no sólo los métodos de explotación sino los usos del mineral, inaugurando una nueva etapa. Estas divergencias regionales, que se mantienen en la actualidad, se tratan en la entrevista hecha a Carlos Franco, funcionario de la empresa Cerrejón en La Guajira, y en el artículo de Rodrigo Higuera, que abor- da el problema de la minería de carbón en Boyacá. El conocimiento de estas dos realidades es clave para entender los desafíos que representan. Efectivamente, la gran minería ha impulsado la economía regional de la Costa Atlántica; por ejemplo, en La Guajira contribuye con más del 60 % del PIB departamental (Rudas, 2013, p. 9). No obstante, esto ha implicado el desplazamiento de otros sectores productivos y elevados niveles de dependencia respecto de la actividad minera, que ante coyunturas de precios bajos como la actual, plantean serias dificultades. A ello se suman otra serie de paradojas. Por un lado, la generación de regalías para los municipios y departamentos productores no se ha traducido en los niveles de desarrollo y calidad de vida esperados. Por otro lado, a pesar de que la explotación la hacen grandes empresas, en buena medida multinacionales, que se precian de cumplir con estándares internacionales de gestión ambiental, los cuestionamientos de las comunidades locales derivados de los impactos percibidos son múltiples. La suspensión preventiva de actividades de embarque de carbón impuesta por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) a la empresa Drummond como consecuencia del derrame de carbón en la bahía de Santa Marta, en 2013, dejó en evidencia las debilidades en el cumplimiento de las normas por parte de algunas empresas y en el seguimiento por parte de las autoridades ambientales; la reacción de éstas ha sido producto del escánda- 8

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lo mediático que causó el derrame y no de sus sistemas de monitoreo. Por último, el recrudecimiento de fenómenos de violencia, conflicto armado y violación de derechos humanos en zonas de extracción de carbón a gran escala plantea un debate sobre el papel que desempeñan las empresas en dichos territorios. Esta discusión se ahonda en la reseña que Felipe Campo hace del informe realizado por la ONG Pax para este dosier. Aunque esta minería de carbón térmico de La Guajira y el Cesar es la más importante en términos porcentuales, ya que representa aproximadamente el 90 % de la producción total del país desde 2004 (MME-UPME, 2012, p. 48), la explotación carbonífera, en buena medida de carbón metalúrgico o término destinado al mercado interno, es clave para ciertas zonas de otros departamentos, especialmente de Boyacá, Cundinamarca y Norte de Santander. Con excepción de las actividades de la empresa Minas Paz del Río, las características de esta minería y los retos que enfrenta difieren de los de la Costa Atlántica. La actividad de mediana y pequeña escala, a menudo desarrollada en forma artesanal o con bajos niveles de tecnificación, es fuente de empleo de muchas familias pero carece a veces de los títulos legales, licencias ambientales, requisitos laborales, etc., para llevarla a cabo. Los esfuerzos por abordar los desafíos de la extracción de carbón son múltiples. Desde iniciativas en pro de la formalización minera impulsados por el Estado, y en algu- nos casos en alianza con grandes empresas como Minas Paz del Río en Boyacá, hasta proyectos de las mismas comunidades en busca de opciones de desarrollo, como la que presenta Sergio Pérez en su artículo para este dosier. Con todo, la mayor dificultad que enfrenta ahora el sector es la coyuntura de precios bajos, que no sólo reduce los márgenes del negocio y de las rentas para el Estado sino también los recursos destinados a estos proyectos de responsabilidad social. El momento es adecuado, sin embargo, para pensar en la sostenibilidad de la apuesta que ha hecho el país por la locomotora minero-energética. En el mundo del carbón, esto implica definir si existen otras posibilidades para su aprovechamiento en el país, compatibles con los objetivos nacionales e internacionales para combatir el cambio climático. La matriz energética colombiana es poco intensiva en carbón, por lo que no sería razonable en principio promover un mayor uso de este mineral, además de los altos costos que ello implica. No obstante, como estrategia de generación de rentas en el caso de la gran minería o como alternativa de empleo para numerosas familias en el centro del país puede ser una apuesta interesante, en el supuesto de que su puesta en marcha se haría con los más estrictos estándares sociales, ambientales y laborales, y de manera planeada en pro del desarrollo del territorio. Las reflexiones que se plantean desde los artículos que forman parte de este dosier deberían contribuir a esta discusión. Referencias Mariño. L. (2 de febrero de 2015). Precio del carbón vaticina posible crisis minera. La República. Recuperado de http://www.larepublica.co/preciodel-carbón-vaticina-posible-crisis-minera_215256. Melo, C. (2010). Regalías del carbón crecieron más del 500 %: DANE. Noticia Terra. Recuperado de http://noticias.terra.com.co/mineria/regalias-delcarbon-crecieron-mas-del-500-dane,a2e784f0cc60 f210VgnVCM10000098f154d0RCRD.html. Ministerio de Minas y Energía - Unidad de Producción Minero Energética (s.f.). Cadena del carbón. Recuperado de http://www.simco.gov.co/ LinkClick.aspx?fileticket=ghcA7YSxZko=. PNUD (2011). Informe de Desarrollo Humano. PNUD (2011). Fundación del Área Andina, Fundación Grupo Energía de Bogotá. Cesar. Informe de Estado de avance de los objetivos de desarrollo del milenio. Estado de avance 2011. Recuperado de http://www. pnud.org.co/2012/odm2012/odm_cesar.pdf. Rudas, G. (diciembre de 2013). Notas sobre el estado de la minería de carbón a gran escala en Colombia. Foro Nacional Ambiental. Bogotá, D.C. Vergara, O. (2005). Minería y dinámicas regionales. Bogotá: Universidad Externado de Colombia. 9

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Ultimátum Dosier: Oportunidades y desafíos del carbón en Colombia «Desarrollo y bienestar, el fin último de la minería» Carlos Franco Entrevista a Para este segundo dosier de la revista Zero sobre minería dedicado al carbón quisimos entrevistar a uno de los actores del sector (tal como lo hicimos en el pasado dosier sobre oro), con el ánimo de ir encontrando caminos que permitan construir, más allá de la polarización, una tercera vía para la minería. Esta vez invitamos a Carlos Franco Echavarría, gerente de Estándares Sociales y Relacionamiento Internacional de la empresa Cerrejón, para que desde su experiencia y desde la visión de la compañía nos aporte algunos elementos de reflexión sobre las perspectivas de explotación del carbón en Colombia y los procedimientos más adecuados para potenciar sus beneficios y controlar sus impactos negativos. ¿Cuáles son las particularidades de la extracción carbonífera frente a otros tipos de minería que se desarrollan en el país, entendiendo diferencias de escala, la diferenciación regional y, por supuesto, las propiedades intrínsecas del carbón para generar energía? Ante todo, cabe aclarar que hay bastantes diferencias en la minería en general. Muchas veces la gente sólo ve la minería a gran escala por un lado y la minería artesanal por otro, obviando lo que hay en la mitad, que es la minería informal e ilegal; es decir, meten todo dentro de un mismo costal. La minería informal, que es a pequeña y mediana escala, no presenta estándares técnicos, ambientales o laborales. Por ejemplo, en estudios como el de la Contraloría se generaliza y se habla de cifras de mortalidad en minas, pero 10

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Ana Carolina González Espinosa Ph.D. en Ciencia Política Coordinadora de la Línea de Investigación en Recursos Minero-Energéticos Observatorio de Políticas, Ejecución y Resultados de la Administración Pública (Opera) (CIPE) Universidad Externado de Colombia ana.gonzalez@uexternado.edu.co ¿en cuáles minas? Por lo regular, en las de minería informal e ilegal. Por eso es importante esta aclaración. En el caso del carbón, quisiera concentrarme en la minería de carbón térmico a gran escala, que sólo se desarrolla en el Cesar y La Guajira por las características geológicas que aportan unas propiedades diferentes en el mineral; es algo totalmente diferente de lo que se hace en el Catatumbo, Boyacá, Cundinamarca y Antioquia. Además de esta diferencia territorial, la segunda distinción es que hablamos de explotación a cielo abierto y a gran escala con tecnología de punta en el ámbito mundial. La tercera característica es que se destina a exportación en un 100 %; en Colombia no se consume un solo gramo de este carbón. ¿Existe algún tipo de potencial para que Colombia pueda aprovechar ese recurso propio y no exportarlo en su totalidad? Al mismo tiempo, ¿cómo pensar en ese potencial sin afectar nuestros esfuerzos en contra del cambio climático, a sabiendas de que una de las ventajas del país en este sentido es que su matriz energética no es intensiva en carbón? En el marco de la lucha contra el cambio climático hay una apuesta mundial, y sobre todo en Europa, por energías alternativas como la eólica, solar o nuclear. Algunos países han optado por reducir su consumo de carbón, visión que plantea límites al mercado del carbón, pero no sabemos si eso se va a materializar. Por un lado, porque el carbón es el combustible más barato para producir energía, motivo por el cual pueden llegar situaciones de crisis donde no se justifique el sobrecosto que implican las energías alternativas. Por otro lado, es posible que a mediano o largo plazo se desarrollen tecnologías que capten el CO2 emitido por el carbón, que es la razón principal por la cual se rechaza el uso de este mineral en términos ambientales. Adicionalmente, mercados asiáticos como China, India e incluso Turquía están creciendo mucho en su demanda de carbón. Hoy en día, se calcula que el 40 % de la energía mundial se genera a partir del carbón. Para volver a la pregunta, el potencial para Colombia depende del mercado internacional. Colombia exporta 90 millones de toneladas anuales de carbón, pero tiene reservas probadas del orden de los 7.000 millones de toneladas, lo cual significa que al ritmo actual puede producir por 80 años, sin encontrar un gramo nuevo. Puede que ese carbón finalmente no se explote porque no sea rentable o no tenga mercado, pero por ahora sigue siendo un recurso con enorme potencial. En el ámbito nacional, si se le encuentran otros usos al carbón, entonces Colombia podría utilizar sus reservas para tal fin, pero en términos energéticos su empleo está limitado por la falta de una infraestructura vial y férrea que permita su transporte a las plantas de generación de energía del interior del país. Una solución sería tener una gran planta de producción termoeléctrica en la costa que pudiera redistribuir energía al interior del país, pero esto es costoso y entraría a competir con los costos de producción de una hidroeléctrica. En materia de impactos ambientales, de su relacionamiento con otras actividades productivas y tensiones sociales, ¿cuál es la diferencia entre la extracción de carbón a gran escala y la extracción de otro tipo de minerales? La minería a gran escala es una actividad de alto impacto e incompatible con otras. Por un lado, dentro de un área destinada a minería a gran escala e incluso a cierta distancia de la mina no puede haber viviendas, lo que de entrada implica la necesidad de hacer reasentamiento. Por otro lado, la minería a gran escala implica remoción de tierra, lo cual entraña voladuras y el uso intensivo de explosivos; en Cerrejón removemos cada año cerca de 200 millones cúbicos de tierra. Además de las voladuras, esto genera polvo y afecta la calidad del aire, que también se afecta por la utilización intensiva de diésel. A ello se suman las vibraciones y el ruido por las explosiones y la erosión del suelo. Otro impacto muy importante es el uso de agua. Cerrejón consume actualmente alrededor de 27.000 metros cúbicos diarios de este líquido. No obstante, estos impactos son manejables con un buen empleo de la tecnología. Por ejemplo, en Cerrejón empleamos unos cañones de niebla que evitan que el polvo se vaya hacia el aire. El 90 % del agua que usamos se recolecta de la lluvia o de los mantos de carbón, ya que para despresurizarlos se requiere agua; entonces la almacenamos y luego la reutilizamos. Apenas el 10 % del agua se toma del río o de otra fuente. Ahora bien, hay otro impacto que le 11

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Ultimátum Dosier: Oportunidades y desafíos del carbón en Colombia En la actualidad, entre 40 y 50 grandes empresas de petróleo y la minería aportan casi el 60 % de las exportaciones del país y el 20 % de los ingresos del Estado colombiano. han querido endilgar a la gran minería, que tiene que ver con supuestas afectaciones a la calidad del agua. Nosotros tenemos lagunas de estabilización y lagunas de sedimentación que nos permiten tratar cualquier agua antes de devolverla al río, pero resulta que todos los municipios por donde pasa el río vierten sus basuras y las aguas negras en él; entonces, ¿cómo creen que queda el río después de que tiene en sus aguas el alcantarillado de 300.000 personas? El otro señalamiento es que la minería a gran escala acapara tierras, pero a mi juicio eso no es cierto; en el caso del Cerrejón, el total de nuestra huella minera es poco menos del 1 % del total de la extensión de La Guajira, llevamos 30 años explotando carbón y podemos explotar otros 30 años sin salirnos de ese 1 %, produciendo el 60 % del PIB del departamento. Pensando en el país y no sólo en Cerrejón, los impactos que se generan por la extracción de carbón son desiguales entre las regiones y en función de las empresas. ¿Cómo garantizar que todas las empresas cumplen con unos estándares mínimos y hacen uso de la tecnología necesaria para evitar que este tipo de impactos se produzcan? ¿Qué papel puede desempeñar el Estado en materia de regulación y exigencia? Lo que siento es que hay que definir una política minera, hacer un acuerdo nacional sobre si queremos o no hacer minería. En la actualidad, entre 40 y 50 grandes empresas de petróleo y la minería aportan casi el 60 % de las exportaciones del país y el 20 % de los ingresos del Estado colombiano. Así las cosas, cabe preguntar: ¿la actividad es clave o no para el país? ¿Merece o no merece que haya un acuerdo sobre eso? El gran problema es que en Colombia no hay un acuerdo nacional sobre la minería, el cual tiene que decir varias cosas. Primero, dónde y cuándo se puede desarrollar la minería, y cómo se hace esa minería. Segundo, cómo estructurar un plan de ordenamiento minero. En el terreno ambiental, qué requisitos debe tener, dónde se vale hacer minería, dónde no, cuáles áreas están excluidas, cuáles no, cómo se deben tratar las fuentes de agua, al igual que la fauna, la flora, la rehabilitación de tierras, la contaminación del aire, la contaminación del agua, etc. ¿No existen ya normas y requisitos ambientales o considera que aún falta regulación? Sí, aún falta regulación. Por ejemplo, en la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) se incrementó el número de funcionarios, pero no hay una institucionalidad para hacer consultas previas; esto se debe a que a los funcionarios que realizan las consultas les hacen un contrato por tres meses, se lo renuevan al vencer el término y así sucesivamente, entonces no hay estabilidad ni cualificación para esto en un país que tiene 31 millones de hectáreas tituladas a los indígenas y 6 millones de hectáreas tituladas a los afrodescendientes. 12

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Hay un tema que genera controversia y es el de los impactos acumulados. Se le puede decir a una empresa en particular cómo hacer su minería, pero pocas veces el Estado contempla la suma de impactos de diversas empresas en un mismo territorio. ¿Éste sería otro de los vacíos? Vale la pena señalar la diferencia entre impactos acumulativos, que pueden existir, son fácilmente planificables y se pueden mejorar en la evaluación de impactos, como por ejemplo lo que se tiene previsto para un cierre de mina, y los pasivos históricos percibidos. Estos últimos son más complejos porque se mezclan con alegatos no probados y con la imposición de las reglas de juego. Pero volviendo a lo que le mencionaba del acuerdo nacional sobre la minería, una tercera parte de dicho acuerdo es qué hacer con la plata, porque no tiene ningún sentido acabar con los recursos naturales, consumirnos el petróleo, el carbón, el oro, el aluminio, el hierro, el platino y todo lo que tenemos, si eso no les queda a las futuras generaciones en vías, colegios, centros de salud y educación. Desarrollo y bienestar, el fin último de la minería. ¿Cómo se puede encadenar la industria en el territorio, pero al mismo tiempo buscar estrategias de diversificación de la economía que eviten la excesiva dependencia del sector? Primero que todo, no se puede pretender que una mina o una activi- dad como el petróleo, que es poco intensiva, resuelva el tema económico de una región o un departamento. Hoy en día, el trabajo mejor remunerado que hay en Colombia es el de los sectores minero y tecnológico, pero aun así no podemos hacer mucho con eso. La demanda de servicios existe, pero también tiene un límite, pues no se puede consumir más de lo necesario. Está bien que esos bienes y servicios se consuman en las regiones, en eso es posible trabajar, pero ¿cómo hacemos para que donde se exploten los recursos naturales haya una estrategia de intervención integral que dinamice la economía? En La Guajira, que tiene 800 km de costa, no hay turismo ni industria camaronera; está situada a dos horas de todas las islas del Caribe que no producen comida y en La Guajira no se produce comida para venderles. El Estado debe tener una visión estratégica para determinar las ventajas competitivas de la región y aprovechar los recursos que genera la industria para desarrollarla, en tanto que la sociedad en su conjunto tiene que generar acuerdos sobre esto, pensar a mediano y largo plazo y comprometerse con la región. Las empresas deberían entender que si el departamento no es viable y no progresa ellas tampoco, pero no pueden remplazar al Estado regional ni al nacional, ni mucho menos a la sociedad. No tiene ningún sentido acabar con los recursos naturales, consumir el petróleo, el carbón, el oro, el aluminio, el hierro, el platino y todo lo que tenemos, si eso no les queda a las futuras generaciones en vías, colegios, centros de salud y educación. 13

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Ultimátum Dosier: Oportunidades y desafíos del carbón en Colombia Carbón La historia de la explotación carbonífera en el país, llena de altibajos e inconsistencias, es mucho más profunda y compleja socialmente de lo que por lo general se plantea. En el presente artículo se hace referencia a esa historia, sin pretender que sea exhaustiva, con la idea de que la apropiación social del carbón en el país y la construcción de significado ayude a preguntarse sobre los asuntos de la política pública minera, su relación con las formas de desarrollo e industrialización, la soberanía energética, las formas de vida de las comunidades mineras de carbón o el impacto social de las transformaciones en las estructuras productivas de las regiones mineras. Un esbozo superficial pero concreto de su corta y álgida historia podría ser útil para incidir en lo que está por venir. El carbón El llamado carbón mineral no es un mineral en sentido estricto, sino una roca fósil que contiene la energía solar almacenada en las plantas del periodo carbonífero hace más de 250 millones de años (Gass, 1980, p. 195); la combustión lo transforma de nuevo en calor y su aleación con el hierro (carbones metalúrgicos) permite fabricar los aceros. Su poder calorífico tiene diferentes rangos que hacen variar su precio notablemente1, con clasificaciones que van desde los lignitos, con alrededor de 6.000 unidades térmicas inglesas por libra (BTU2/lb), hasta los valiosos bituminosos3, que pueden llegar a las 16.000. La calidad térmica más alta reportada4 en Colombia es la de los carbones de la región de Molagavita (Santander), con 14.161 BTU/ lb; los de Cerrejón y el Cesar están arriba de 11.000, en tanto que los de y desarrollo en Colombia 1. http://www.eia.gov. 2. British Thermal Unit, equivalente a 252 calorías (en promedio, una taza de arroz tiene 230 calorías). 3. En el diagrama se muestra la clasificación de carbones por rango en Estados Unidos. 4. UPME (2005). La cadena del carbón. 14

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Jaime Arias Docente investigador Área de conflicto y dinámica social del CIDS Universidad Externado de Colombia jaime.arias@uexternado.edu.co menos calor se reportaron en Aranzazu (Caldas), con 5.400 BTU/lb. La producción histórica acumulada de Inglaterra en 1850 ya era de 50 Mt5, y en 1910 su producción anual fue de 290 Mt (Clark & Jacks, 2007), es decir, más de tres veces la producción anual colombiana, que en 2014 fue de 88 Mt6. Hay que tener en cuenta que el carbón y el acero fueron la principal base tecnológica de la revolución industrial desde el siglo XVII, el primero como energía para el trabajo mecánico, que por medio de la máquina de vapor alimentó calderas y hornos, salvando de paso los reductos de bosques vivos de Europa, que en ese entonces se usaban como leña. Su potencia, que entonces se midió en caballos de fuerza7 (horsepower, hp), permitió un enorme incremento de la producción industrial y de la acumulación de capitales. Así mismo, mantuvo caliente a la población en los inviernos, aumentando su índice de supervivencia, ampliando así la disponibilidad de mano de obra, la demanda de alimentos y manufacturas, al igual que la liberación de dióxido de carbono a la atmósfera. El carbón y la modernización en Colombia Pasarían cien años para que el carbón en Colombia tuviera su periodo de vinculación directa al desarrollo industrial y del transporte, segu- ramente con el influjo histórico de aquel paradigma entonces incuestionable de modernidad y desarrollo, configurando nuestra propia «pequeña revolución industrial». Aunque no hay datos confiables de la producción desde finales del siglo XIX, la UPME8 reporta una producción nacional de carbón en 1940 de 1,15 millones de toneladas, que básicamente provenían de las minas de Cundinamarca, Boyacá, Antioquia y Valle del Cauca. Su explotación se inició a comienzos del siglo XX, entre otros usos menores, para alimentar las calderas de las primeras locomotoras de vapor, cuyos ferrocarriles habían iniciado construcción en 1850 con el interoceánico de Panamá; luego el de Sabanilla-Barranquilla en 1868, que unió el puerto fluvial del río Magdalena con el marítimo de Puerto Colombia, y el de Antioquia en 1874, que luego en 1929 habría de comunicar a Medellín con el río Magdalena por medio del túnel de La Quiebra, de 3,7 km, el séptimo más largo del mundo en su momento (Mora, 1999). 5. Gregory Clark & David Jacks (2006). Coal and the Industrial Revolution, 1700-1869. Working Papers, 616. University of California, Department of Economics. 6. http://www.upme.gov.co Historia anual de producción de carbón. 7. Un hp es igual a 2,5 BTU. 8. Unidad de Planeación Minero Energética del Ministerio de Minas y Energía. 15

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