Manual Básico para la Detección y Primer Abordaje del Maltrato Infantil - 2003

 

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Manual Básico para la Detección y Primer Abordaje del Maltrato Infantil - 2003

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Maltrato Infantil Manual básico para su detección y primer abordaje APOYA: Embajada de Canadá en Uruguay Montevideo Noviembre, 2003

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PRESENTACIÓN El Programa Arcoiris desde el inicio de sus actividades en junio de 1992, viene desarrollando diferentes líneas de trabajo que permitan responder adecuadamente a las situaciones de vulneración de los Derechos del Niño en el ámbito familiar, que afectan a gran parte de la infancia del Uruguay. En este largo proceso de más de diez años de actividades, aunadamente Estado y Sociedad Civil, hemos venido construyendo mecanismos de actuación eficaces frente a a esta compleja y multicausal problemática, que permitan garantizar el cumplimiento del Art. 19 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, ratificada por nuestro país en 1990. Hoy día nos encontramos abocados a llevar adelante estrategias de abordaje del tema desde lo comunitario, desde lo local, intentando disminuir la generalizada construcción punitiva de la demanda de atención, lográndose así una menor re-victimización del niño(a), tratamientos breves, desjudicialización de las situaciones y en épocas de escasez de recursos, intervenciones menos costosas. Es en el marco del proyecto “Fortaleciendo Redes Sociales para el Buen Trato Infantil”, implementado con el apoyo de la Embajada de Canadá, que se elabora el presente manual, permitiéndonos llegar a las escuelas y organizaciones sociales de base, para construir juntos una propuesta de intervención que optimice los resultados de la misma. Han participado de la elaboración del manual los siguientes integrantes del equipo técnico del programa Arcoiris: Marti dalgalarrondo, Roberto Fernández, Laura Ferreira, Andrea Gil, Clyde Lacasa, Nora Mille, Edh Rodríguez y Mariella Varela. Esperamos que esta publicación arroje un poco de luz sobre una realidad sistemáticamente silenciada y olvidada como lo es el trato que recibe la infancia por parte de los adultos responsables de su cuidad, y conspire para que podamos prontamente consolidarnos como sociedad más respetuosa y garantista de los Derechos Humanos de niños y niñas. Gabriel Rebollo Coordinador Gral. Programa ARCOIRIS 2

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MALTRATO INFANTIL: MANUAL BASICO PARA SU DETECCION Y PRIMER ABORDAJE INDICE: Capítulo 1. Perspectiva histórica de la violencia y del maltrato infantil. Capítulo 2. Algunas conceptualizaciones acerca del maltrato infantil. Definición Maltrato Físico Síndrome del bebe sacudido Síndrome de Münchausen por poderes Maltrato prenatal Maltrato Emocional Negligencia Abuso Sexual Indicadores Consecuencias Capítulo 3. Análisis del maltrato infantil desde el modelo ecológico. Modelo Ecológico Macrosistemas Microsistemas Exosistemas Mesosistemas Capitulo 4. Premisas básicas para el abordaje del maltrato infantil. Resiliencia Prevención Primaria Prevención Secundaria Pag. 4 8 24 37 TEXTOS: Gabriel Rebollo Se permite la reproducción total o parcial de este manual siempre que sea sin fines de lucro, revistas, folletos y diarios con la condición de mencionar la fuente y enviar una copia al Programa ARCOIRIS ©ISBN 9974-7579-0-8 3

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Perspectiva histórica de la violencia y del maltrato infantil Al hacer un recorrido sobre la historia de la humanidad vemos que la violencia ha sido una constante siempre presente. Gilles Lipovetsky (1988), nos dice al respecto: “...durante milenios, a través de las formaciones sociales más diversas, la violencia y la guerra siempre han sido valores dominantes, la crueldad se ha mantenido con tal legitimidad que ha podido funcionar como en los placeres más preciados.” Según este autor las relaciones entre seres humanos en las sociedades primitivas estaban regidas por los códigos de honor y venganza, y estos articulados por la ley de reciprocidad, que tiene como corolario el mantener en una sociedad holista, el equilibrio entre los vivos, pero también entre muertos y vivos. Cuando surgen los estados premodernos, con sus primeros sistemas judiciales los cuales también estaban impregnados de los códigos de honor y venganza, no se percibe un suavizamiento de las costumbres sino que por el contrario la crueldad se transforma en un divertimento público (p.ej. circo romano). En esta época el ejercicio de la violencia por la fuerza pasa a estar legitimado en el Estado manteniéndose así hasta hoy. Más tarde, a partir del siglo XVI, en que comienza un lento proceso de individualización de la sociedad llegándose a su máxima expresión en nuestros días, comienzan a desaparecer los códigos de honor y venganza de los discursos políticos y sociales constructivos de la sociedad (p.ej. abolición del duelo). No obstante esto, las relaciones interpersonales aún están lejos de dejar a un lado éstos dos códigos de comportamiento, visualizado claramente en las vendettas que por esa época mantenían a familias enteras en pugna durante varias generaciones. A pesar del proceso de suavización de las costumbres que experimenta la humanidad a partir del siglo XVIII, del cual nuestra época actual es heredera, muchos de estos valores primitivos se han perpetuado hasta nuestra sociedad posmoderna en forma de ideologías, mitos y creencias sobre educación, género, crianza y convivencia, develando los antiguos códigos de honor y venganza. Podemos percibirlo fácilmente en la calle, en el tránsito, en el trabajo, en la escuela, en la familia, donde se observan reacciones frente al honor mancillado similares a las que podría tener un individuo primitivo para quien, como diría Lipovetsky: “La venganza es el contrapeso de las cosas, el restablecimiento de un equilibrio provisionalmente roto, la garantía de que el orden del mundo no va a sufrir cambios.” La niñez no ha escapado a estos códigos; los niños y las niñas sujetos/as a la dependencia estructural del adulto han sido víctimas y reproductores/as de éstas construcciones. “La historia de la infancia es una pesadilla...”, así se refiere Lloyd De 4

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Mause (1994) haciendo referencia a las situaciones de abandono, mutilaciones, filicidio y abuso sexual que se han infligido sobre niños y niñas. Un largo camino, “... una pesadilla de la que hemos empezado ha despertar poco a poco...” nos dice De Mause, un largo sueño que abarca a la Grecia de los tiempos homéricos, 800 años AC., donde se educaba a los niños para ser guerreros honorables. Los niños aprendían estos códigos de honor, los privilegiados claro esta, los otros nacían en el campo o en la esclavitud, destinados al trabajo de la tierra u otros oficios para el amo que había vencido en combate. Sin olvidar lo que sucedió en la Esparta del siglo VI y V AC., los niños eran formados como soldados, sometidos a la ley de sobrevivencia del más fuerte desde un comienzo. A su vez, aquellos niños nacidos deformes eran arrojados al monte Taigeto, condenados a una muerte temprana; los sanos se veían sometidos al entrenamiento militar desde los seis años, alejados del hogar, conviviendo con soldados que les enseñaban a luchar, cazar, soportar el clima y endurecer el espíritu y el cuerpo necesarios para el ejército. El soldado espartano lo era desde los seis años. Los ilotas, esclavos, eran arrojados cada tanto en campos donde estos “soldaditos” los perseguían, cazaban y mataban desde los 13 años para terminar de conocer el sabor de la sangre. Mientras tanto, el ateniense niño de la misma época se iniciaba en el dominio de la escritura y en el arte de la oratoria y el debate con su paidos, su pedagogo, con quien establecía una relación de convivencia en la que el amor físico no estaba ausente. Se le preparaba para lidiar con la palabra frente a sus iguales en la plaza de la primera democracia. Esto era para aquellos ciudadanos privilegiados, para los otros, los esclavos, su destino era otro, ser la mano de obra que sostenía esta forma de vida. Llegando a la edad media encontramos relatos de las hambrunas y de los villanos que ocultos en el bosque seducían con manzanas o pan a los niños que se comerían. La ley del más fuerte sigue primando. Aún hoy leemos como Pulgarcito y sus hermanos son abandonados por unos padres hambrientos, como Hansel y Gretel deben escapar de la bruja dispuesta a comerlos luego de engordarlos. Los cuentos de hadas, así como pinturas a lo largo de la historia y mitos nos muestran al niño oculto y privado de su historia, de su cuerpo y de su identidad como ser en crecimiento y desarrollo. “Entre los siglos XV y XVIII, el niño disfrazado de adulto es una constante en la pintura.” … “De la Edad Media a la época clásica, el cuerpo del niño es verdaderamente encarcelado, ocultado. Solo se descubre para zurrarlo. Lo cual debería ser una gran humillación, porque se trataban de las partes que tenían que estar ocultas.” (Dolto, 1994) 5

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Heterogénea y universal, la violencia hacia niños/as ha estado presente en diferentes sectores económicos y culturales. Nos encontramos frente a un complejo entramado socio-histórico-cultural, en el que través de prácticas sociales, económicas y militares, la crueldad ha sido convalidada lo largo de la historia de la humanidad, cuyas consecuencias han afectado y afectan aquellos actores sociales más vulnerables, y de los que poco se ha escrito: niños niñas. a a a y Sin ir muy atrás en la historia, en el Uruguay de fines del siglo XIX, cuando en 1875 la reforma Vareliana intenta hacerse extensiva a todos los niños, E. Méndez Vives (1993) apunta en este sentido: “Muchos padres creían tener un derecho de propiedad sobre sus hijos, derecho que el Estado no debía limitar haciendo obligatoria la enseñanza primaria. Algunos intelectuales, como Prudencio Vázquez y Vega, basaban su posición en la defensa a ultranza de los derechos individuales.” En la misma línea, J. P. Barran (1994) nos ilustra con relación al trato que recibía la infancia en el Uruguay de principios del siglo XX de esta forma: “Médicos alemanes, era de esperarse en 1913-, trataron incluso de combinar el culto a la salud con el castigo correctivo de los niños. Ese año, el Cuerpo Médico Escolar uruguayo publicó estos consejos prusianos: ‘si un niño requiere castigos corporales, se respetará la cabeza: esto podría ocasionar trastornos graves; las bofetadas pueden provocar el desgarro del tímpano’.” En nuestro país, hace tan solo ocho años que el Art. 313, referido al Infanticidio Honoris Causa, es derogado de nuestro Código Penal por la ley 16.707 de Seguridad Ciudadana. Hasta 1995, nuestra legislación penal contenía este artículo 313, el cual absolvía de responsabilidad penal en aquellas situaciones donde el asesinato de un recién nacido, se hacía por causas de honor. Lo mismo sucedió con el artículo 331, derogado por la misma Ley de Seguridad Ciudadana, el cual también por causa de honor justificaba el abandono de niños. Las sociedades se producen y se reproducen a lo largo de la historia ya sea respondiendo a ideologías imperantes o intentando transformarlas. Saber de donde venimos y hacia donde vamos es fundamental a la hora de pensarnos como sujetos de transformación social. Frente a la historia de la niñez, apenas esbozada en párrafos anteriores, no es de extrañar que el Maltrato Infantil sea una conceptualización relativamente nueva, aunque su existencia sea de vieja data. Su abordaje como problema social comienza entrado el siglo XIX. Su primera visión nos proviene de la medicina, coincidiendo con 6

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el avance de esta ciencia y por ser el más fácilmente visible. El primer tipo de maltrato que se estudia es el físico, accediendo con posterioridad a las otras formas y al estudio de las posibles causas, medidas de protección y tratamiento específico. Médicamente el maltrato fue descrito por primera vez en 1868 por Ambroise Tardieu, Catedrático de Medicina Legal de Paris, quien se basó en los hallazgos realizados en autopsias descubriendo treinta y dos niños golpeados y quemados hasta producirles la muerte. En ese mismo año Athol Johnson, del Hospital de Londres, llamó la atención sobre la frecuencia de fracturas múltiples en los niños, atribuyéndolas al estado de los huesos ya que en aquella época el raquitismo era general entre los niños. El primer antecedente en el trabajo del Maltrato Infantil que hay en el mundo lo encontramos en 1871 en Nueva York con la niña Mary Ellen, víctima de maltrato físico y emocional severos, y negligencia. Esta niña sensibilizó a una persona, quien solicitó ayuda a "La Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales” ya que no había en ese entonces ningún organismo de protección a la infancia que pudiera hacerse cargo de la situación. Esta Sociedad que atendió su solicitud se transformó a partir de allí en la "Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Niños". Comenzó un registro sistemático de casos, investigación, promoción de cambios a nivel jurídico, dando lugar a los "Movimientos para el Bienestar del Niño". Siguiendo la misma línea, en 1946 John Caffey informó sobre las primeras observaciones relativas a la hasta entonces no explicada asociación entre hematomas subdurales y alteraciones radiológicas anormales de los huesos largos, dilucidando y postulando prontamente junto con Frederick Silverman, el origen de dichas lesiones por malos tratos en 1953. Ya en 1961 se oficializa la temática; Henry Kempe organizó un simposio interdisciplinario en la reunión anual de la Academia de Pediatría Norteamericana sobre "Síndrome del Niño Golpeado", producto de un trabajo interdisciplinario donde aparece el punto de vista pediátrico, psiquiátrico, radiológico y legal. A partir de este momento, paulatinamente el tema cobra mayor interés por parte de profesionales de distintas disciplinas. Desnaturalizar mitos y supuestos ideológicos que toman forma de verdades absolutas, cambiar la lógica de pensamiento para abrirse a la riqueza de la diversidad constituye una tarea ardua que implica la modificación de instituciones, leyes, costumbres y de nosotros mismos. Somos nosotros los adultos quienes como actores sociales aún mantenemos esta deuda con nuestra infancia, por cierto inmerecida, en esta pesadilla que han vivido para llegar a despertar como sujetos de derecho. 7

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Algunas conceptualizaciones acerca del maltrato infantil. DEFINICIÓN: En el Programa ARCOIRIS hablamos de Maltrato Infantil, cuando nos referimos a toda acción u omisión realizada por los adultos responsables, instituciones y sociedad en general, que menoscabe el potencial desarrollo físico, emocional, intelectual y social del niño o la niña. El Maltrato Infantil amenaza, vulnera y/o restringe los Derechos Humanos inherentes a la infancia. No obstante lo amplio de la definición enunciada, ya que engloba múltiples formas de violencia que viven niños y niñas en nuestra sociedad, justamente intenta dejar en evidencia el trato inadecuado que recibe una gran proporción de la infancia del mundo. Cada situación de malos tratos hacia la infancia, sea cual sea su ámbito o quien lo ejerza, amerita el desarrollo de políticas y estrategias de intervención sin exclusiones de ningún tipo. Priorizar una en desmedro de otras atentan contra los principios básicos de la doctrina de la protección integral contemplada en la Convención sobre los Derechos del Niño aprobada por las Naciones Unidas en 1989. (CDN, UNICEF, 1999) En el entendido que la transformación de las estructuras sociales, políticas, económicas e ideológicas que sustentan el maltrato infantil, también debe ser tenida en cuenta como eje de trabajo para lograr la erradicación del mismo, a partir del año 1998, desde ARCOIRIS estamos abocados a la promoción de una cultura del Buen Trato Infantil, entendiendo por ésta a una cultura verdaderamente garantista de los Derechos Humanos de niños y niñas. J. De Paúl Ochotorena (1963), distingue los diferentes ámbitos donde se realizan y los distintos tipos de maltrato proponiendo la siguiente clasificación: 1. INTRAFAMILIAR: Negligencia Abandono Físico Psíquico o emocional Sexual Síndrome de Münchausen por Poderes Prenatal 8

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2. EXTRAFAMILIAR: Sanitario Escolar Jurídico Fuerzas de seguridad Servicios sociales Medios de comunicación Laboral b) Explotación: Sexual a) Institucional: c) Consumismo Nosotros agregaríamos una categoría más dentro del maltrato infantil extrafamiliar que es la exclusión social. En cualquier sociedad, todo niño o niña que pertenezca a los sectores sociales excluidos es plausible de ser considerado en situación de maltrato según la definición dada ya que sufre las consecuencias directas del maltrato social a través del hambre, las guerras, la venta o trata de personas, la discriminación, la persecución y el exterminio, la explotación, el analfabetismo y la pobreza cultural, sumado a la gran negligencia social que no les ofrece iguales oportunidades. En el marco del presente manual, haremos referencia específicamente al análisis del Maltrato Infantil Intrafamiliar, es decir aquel que se da en el contexto de crianza del/a niño/a, el cual es ejercido por un adulto responsable de su cuidado y por ende con quien el/la niño/a tiene un estrecho vínculo afectivo, sea en una familia o dentro de una institución social que cumpla esta función. El Maltrato Infantil se nos presenta como el resultado de un entramado de factores de diversa índole por lo que es imprescindible su abordaje interdisciplinariamente. Es un problema social de causas múltiples; lo atraviesan variables personales, sociales, económicas, culturales, institucionales e ideológicas como: Historia personal del adulto y su particular momento actual. La situación del niño/a en la dinámica familiar/institución. Situación económica, histórica, social y cultural de la familia/institución. Lo afectivo. El relacionamiento con la comunidad en general y otras instituciones en particular, como la escuela, el centro de educación inicial, el club de niños, la parroquia, etc. El entramado ideológico y el sistema de ideas propio de nuestra actual cultura. Estos aspectos serán abordados con mayor profundidad en el Capítulo 3. 9

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El Maltrato Infantil es posible encontrarlo en todos los sectores socioeconómicos, ya que no es patrimonio exclusivo de la población más desfavorecida socialmente. Sin embargo es importante tener en cuenta que las condiciones de vida en las que existen necesidades básicas insatisfechas son un factor de alto riesgo para desencadenar el maltrato infantil (Pelton, 1994). Sí varía levemente en cada sector social la forma en como se presentan los malos tratos o la violencia. En los niveles socio-económicos más bajos, predomina el maltrato físico, emocional, y las conductas negligentes; en los más altos el emocional con abandono afectivo y/o sobre-exigencia. El abuso sexual suele darse con igual frecuencia en un sector y otro. FORMAS DE MALTRATO INFANTIL: MALTRATO FISICO: Comprende cualquier acto no accidental que provoque daño o sufrimiento físico, realizada con la intención de corregir una conducta en el niño o la niña, o para satisfacer exclusivamente una necesidad del adulto sin tener en cuenta al otro (niño/a). Ya hemos visto que esta forma de maltrato ha sido la primera en ser visualizada por sus características particulares y fácil detección, pero no podemos olvidar que generalmente se presenta asociada a otras formas de maltrato. En el caso de señales de daño físico hay que prestar atención a tres aspectos básicos: al argumento de la causa de la lesión que da el niño y el adulto responsable, si se desconocen las causas que lo provocaron y a sí hubo o no más testigos de lo ocurrido. Podríamos identificar los diferentes tipos de maltrato físico de la siguiente forma: Golpes en las piernas, la cabeza, la cara, los glúteos, la zona abdominal, hechos con la mano abierta (pudiendo reconocer los dedos en la región golpeada), el puño, u otro objeto como vara, palo, cinto, zapatilla, o cualquier objeto que aleatoriamente se encuentre en ese lugar. Pero lo frecuente es un estilo para el castigo y un objeto reservado para ese fin. Éstos golpes pueden provocar fracturas diversas, lesiones con secuelas física de diversa índole, retardo mental, e incluso la muerte. Quemaduras que pueden ser con cigarrillos (generalmente encontradas en manos y pies), con fuego o artefactos calientes como cocinas, plancha, estufas, parrilla, con el objetivo de que el niño aprenda a no tocar. También se pueden dar quemaduras con agua caliente especialmente en glúteos como forma de educación para el control de esfínteres. Intoxicaciones con psicofármacos, jarabe para la tos, bebidas alcohólicas, drogas, etc. Mordeduras especialmente en extremidades 10

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Tirones de pelo, del lóbulo de la oreja hasta producir un desgarro de ésta Empujones y sacudones. Medidas habituales para que los niños "tomen conciencia", de lo que los adultos esperan de ellos, generalmente están asociados a otras formas de maltrato. Constituyen las formas menos grave, pero cuando los niños son muy pequeños las consecuencias resultan importantes. Aparte de lo anterior, existen tres modalidades particulares del maltrato físico: Síndrome del bebé sacudido: de consecuencias graves a corto y largo plazo por las lesiones irreversibles que produce. Lo padecen niños de entre 0 y 2 años y presentan: desgarro de la retina ocular, hematoma subdural, y hemorragia subaracnoidea interhemisférica (estas dos últimas son lesiones a nivel cerebral). Está asociado en general a otras fracturas de costillas y/o cráneo, hematomas debajo de los brazos que corresponden a las manos de los adultos al sostenerlos. En general ocurre con padres jóvenes que reaccionan de ésta forma ante el llanto de los niños, y los sacuden con tal intensidad que les producen las lesiones específicas ya nombradas. Síndrome de Münchausen por Poderes: es provocado en general por las madres y consiste en la simulación de enfermedades físicas del niño, que implique múltiples ingresos hospitalarios, por ingestión de variadas sustancias vía oral o alteración de resultados de análisis extra-hospitalarios. Tal manipulación resulta por la necesidad de una madre de ser reconocida por el cuerpo médico como abnegada y preocupada por su hijo. Maltrato prenatal: se da cuando la madre gestante, a pesar de contar con las condiciones personales y ambientales para desarrollar normalmente su embarazo, se expone a situaciones que ponen en riesgo la prosecución de un exitoso embarazo, por ej. escaso control médico del embarazo y de enfermedades crónicas, exceso de ejercicio y trabajo, abuso de sustancias psicoactivas, etc. MALTRATO EMOCIONAL: Refiere a actos o conductas que por acción u omisión se dirigen hacia el/la niño/a para degradarlo/la, controlar su comportamiento y decisiones sin caer por ello en agresiones físicas. Se sitúa en el núcleo mismo del maltrato (J. Garbarino, 1999) pudiendo darse aislado de otras formas de maltrato (físico, sexual, negligencia) y sin embargo, como contraposición estas tres formas de manifestarse el maltrato infantil sí aparecen siempre asociadas al maltrato emocional. 11

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Su riesgo radica en la frecuencia e intensidad en que se da. Se perciben distintas formas de ejercer este tipo de maltrato las cuales tienden a coexistir varias de ellas o incluso todas: ⇒ Aislar: Es no permitir que el niño o la niña mantenga lazos sociales con la excusa de que el mundo es hostil y peligroso (sobre protección). Privarlo de jugar con sus pares. Cuando lo ponen en un cuarto oscuro por mucho tiempo, o más grave aún, atarlo o tenerlo bajo llave permanentemente. Menoscabar intencionalmente los vínculos con otros ámbitos de socialización (familia ampliada, amigos, la escuela). ⇒ Aterrorizar: Continuamente amenazar al niño con palizas o castigos desproporcionados a su conducta, o amenazarlo con echarlo del hogar u abandonarlo. Obligarlo/a a presenciar peleas y escenas violentas entre adultos. Destruir juguetes importantes, dañar o matar mascotas, incluso delante suyo. ⇒ Corromper: Esta consiste en la exposición del niño a modelos de conducta que son desviantes y disocializantes. Cuando se aplauden conductas que tienden a disminuir a los otros, estimulan preconceptos raciales, enseñan a reaccionar con agresividad ante cualquier adversidad. Se refuerzan estereotipos de género -niña dócil y débil, varón fuerte, agresivo y dominante; niña recatada, varón impulsivo y sexualmente explícito. ⇒ Degradar: Consiste en desvalorizar al/la niño/a, exponiéndolo/a muchas veces a la humillación pública. Atribuirle sobrenombres despreciativos, ridiculizar alguna particularidad física, expresar verbal y continuamente que no se cree en ella, llamarla de "abombado/a", “idiota”, “bobo/a”, etc. y decirle que no sirve para nada. Controlar y exigir excesivamente su obediencia. ⇒ Descuidar: Consiste en negar al niño o a la niña del cuidado sensible y de la atención necesaria para un saludable desarrollo emocional, mental y social. Este se configura como una de las formas de maltrato más grave, ya que se trata de la propia negación de la relación cuidador/a-niño/a. La negligencia como forma de maltrato la analizaremos en forma específica por ser la que mayor daño social produce. ⇒ Explotar: En su grado máximo sería el uso del niño para beneficio de terceros, tanto en actividades sexuales como aquellas que traspasan los límites de la dignidad del trabajo. También se da cuando le son atribuidas responsabilidades exageradas. ⇒ Manipular: Inducir la opinión y los sentimientos del/la niño/a con fines propios de manera de sacar ventaja o venganza de terceros, sobre todo en disputas conyugales. Utilizarlos/as como intermediarios/as para controlar a otro/a. 12

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⇒ Rechazar: El no reconocimiento de su condición de sujeto. No tener en cuenta su opinión. Sus pedidos de ayuda no son oídos. Su limitación como persona en desarrollo no es considerada. Los castigos con indiferencia, los “silencios” por horas, días y meses. Cuando se lo/la trata diferente que sus hermanos/as. Se da tanto antes como después del nacimiento. Reafirmamos que el maltrato emocional a pesar de ser el de más difícil detección, sobre todo en contextos donde están más naturalizados los relacionamientos violentos, está presente en todos los estratos sociales y es el que se da en forma más difusa pero intensa por el daño que ocasiona. Es frecuente constatarlo a menudo en aquellos hogares donde la formación moral de la familia no acepta la agresión física, optando por esta forma más fina, pero no menos cruel de sometimiento. NEGLIGENCIA: Falta de higiene, de alimentación adecuada y cuidados indispensables para la conservación de la salud en un amplio sentido: físico, mental y social. Es así que negligencia es por ejemplo, la falta de control médico, de escolarización, de protección, la indocumentación (registro civil, documento de identidad, carne de asistencia) y en general la ausencia de actitudes y medidas que protejan al niño de situaciones de riesgo que podrían haberse evitado, que responden más a un descuido por falta de atención necesaria, que a una situación económico - social desfavorable. También se da en el descuido de las necesidades afectivas del niño o la niña. Isabel Cuadros (1999) distingue tres clases de negligencia: ⇒ Negligencia emocional - Se da cuando el adulto fracasa en darle sostén afectivo, siendo inaccesibles emocionalmente para el niño o la niña. Se da también cuando la infancia es testigo de violencia conyugal o doméstica. ⇒ Negligencia educativa - Sería la incapacidad de proveer una educación adecuada al/la niño/a. Y también obligarlo a asumir otras actividades (mendicidad, explotación laboral) impidiéndole ir a la escuela. ⇒ Negligencia física - Implica la incapacidad de los padres (o adulto responsable) de proteger al/la niño/a de lesiones, de satisfacer necesidades básicas de alimento, abrigo y vestido, de no proveer atención médica a tiempo ni adecuada, abandonarlo/a sin prever sustitución transitoria para su cuidado, expulsarlo/a del hogar implícitamente. 13

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La negligencia o el descuido, contraponiéndose a lo que mucha gente se imagina, es la forma de maltrato que ocasiona mayor daño social (Garbarino, 1999), estudios afirman que proporcionalmente causa mayores muertes de niños/as (muerte accidental prevenible y que sucede por descuido del adulto responsable) que el propio maltrato físico. ABUSO SEXUAL: De las formas de maltrato infantil, el abuso sexual (y sobre todo si es intrafamiliar) tiene características específicas diferentes a las demás manifestaciones del maltrato, generando sentimientos ambivalentes de gran intensidad en quien lo sufre; éstos hacen bastante difícil para la víctima poder discernir que lo que esta viviendo le hace daño, y sucediendo así que en general, el abuso se devele después de pasar largo tiempo de haberse iniciado. Hay que tener en cuenta que el abuso sexual no es producto de un conflicto como el maltrato emocional o el físico, los cuales se justifican muchas veces en la intención de educar; por el contrario el abuso sexual se da en general como resultado de un proceso de sexualización de los relacionamientos cotidianos, donde la violencia física no siempre se utiliza para someter al otro. El abuso sexual coexiste y a veces es consecuencia de otros tipos de maltratos. Veamos algunas definiciones de abuso sexual infantil: • “La implicancia de niños/as u adolescentes, dependientes e inmaduros, en cuanto a su desarrollo, en actividades sexuales que no comprenden plenamente, y para las cuales son incapaces de dar un consentimiento informado.” (Kempe y Kempe, 1985) “Una conducta sexual forzada, engañosa, coercitiva, entre una persona de mayor edad y de otra de menor edad, entendiéndose que la fuerza está siempre presente en cualquier abuso sexual.” (Conte, 1988) “Todo acto en el que una persona, en una relación de poder - entendido éste tipo • • de relación como aquella que nace de una diferencia de fuerza, edad, conocimiento, o autoridad entre la víctima y el ofensor -, involucra a un menor en una actividad de contenido sexual que propicia su victimización y de la que el ofensor obtiene gratificación.” (Fundación Paniamor, 1999) 14

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Podríamos agregar una lista muy amplia de definiciones de abuso sexual, pero vamos a encontrar siempre como constante la gratificación sexual del ofensor o victimario a través de un abuso de poder. El abuso sexual implica indudablemente un hecho antisocial dado dentro de una relación asimétrica de poder, poniendo a la persona afectada en condición de objeto. Este tipo de actividades son impuestas bajo presión, ya sea en forma de violencia, amenaza y/o seducción, transgrediendo tabúes sociales en lo que concierne a roles familiares. Aquí no hacemos juicio de valor sobre lo positivo o no de la existencia de tabúes en una sociedad, pero sí es importante tener en cuenta que en este caso, el tabú sexual como tal, aumenta la vulnerabilidad de las víctimas. El ejercicio abusivo del poder en la que se basa toda relación de abuso sexual, traiciona la confianza básica de toda persona, chantajea utilizando el afecto y el conocimiento para favorecer al secreto. El silencio frente al tabú social conspira junto al secreto para perpetuar la situación de abuso, entorpeciendo su revelación a la sociedad y por ende la aceptación de su existencia. El abuso sexual es un problema social cuya magnitud sólo comienza a ser reconocida tenuemente y aún encuentra fuertes obstáculos para su plena aceptación por la sociedad en su conjunto, principalmente por lo que ya mencionamos referente al tabú social que rodea el tema y por su ocurrencia en el ámbito privado de la familia, tradicionalmente espacio inviolable de su intimidad por parte del Estado. Diferentes tipos de abuso sexual: En general se asocia abuso sexual a la penetración, a la violación como se le llama comúnmente, la cual incluso vinculamos a determinada imagen física del abusador (feo, desagradable) y del contexto donde ocurre (calle oscura, desierta, terreno baldío, monte, bosque). Todo lo contrario, generalmente el abusador es alguien agradable, en quien se confía y a quien se quiere. Sucede en los ámbitos cotidianos donde el/la niñ/a se siente más seguro. Y la penetración se da en bastante menor proporción que otras formas. Los distintos tipos de abuso sexual según J. R. Conte (1988) podrían describirse de la siguiente manera: • Exhibicionismo: cuando un adulto muestra sus genitales a un/a niño/a, en forma explícita en algunos casos (abriendo sus pantalones para mostrar sus genitales o masturbarse frente a ellos/as). Una forma menos explícita sería exhibir sus 15

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