Catalina de Santisso

 

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Beatriz, doncella de Catalina de Santisso nos narra, desde el recuerdo, la vida de su señora. Vida durísima, trágica, sometida a la crueldad de su esposo Vasco das Seixas.

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Catalina de Santisso

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Aurora García Rivas La dona de la torre de San Paio Catalina de Santisso

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Agradezco la colaboración de Aroca Daza, Juan Carlos, Madrid. Avuin, Francisca, Castronela, Friol, Lugo. Fernández Corral, Eugenio, A Coruña. Ferreiro de la Torre, Jesús, San Tirso de Abres, Asturias. López, Lidia Aurora, Lugo. Montero, Casimiro, Santa Eulalia de Bóveda, Lugo. Rueda Fernández, Carmen, Gijón. Ugarte Miravalles, Vladimir, Siero, Asturias. Ventoso, José, San Tomé de Lourenzá, Lugo. Villaverde Amieva, María Jesús, Oviedo.

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Catalina de Santisso Septem Littera Primera edición: junio, 2015 © 2015 Aurora García Rivas © de esta edición: Septem Ediciones, S.L., Oviedo, 2015 e-mail: info@septemediciones.com www.septemediciones.com Blog: www.septemediciones.es También en Facebook, Linkedin y Twitter. Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin previo permiso escrito del editor. Derechos exclusivos reservados para todo el mundo. El Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) vela por el respeto de los citados derechos. Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra. La editorial no se hace responsable, en ningún caso, de las opiniones expresadas por el autor. La editorial no tiene obligación legal alguna de verificar ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos incluidos en el texto, por lo que carece de responsabilidad ante los posibles daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran derivarse de la utilización de aquéllos o que puedan deberse a la posible ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada. Diseño y compaginación: M&R Studio Foto portada: Eugenio Fernández Corral Foto autora: Juan Carlos Aroca Daza Ilustraciones: Carmen Rueda Fernández y Vladimir Ugarte Miravalles ISBN: 978-84-16053-46-9 D. L.: AS-2122-2015 Impreso en España-Printed in Spain

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Dedicada a las mujeres que fueron y siguen siendo maltratadas y asesinadas. La historia de Catalina de Santisso transcurre durante el s. XVI. Antes que ella, entonces y ahora, quienes han sufrido en carne propia los desvaríos de sus parejas y el consentimiento de la sociedad, integrarían el grupo más numeroso de seres humanos que claman justicia desde sus tumbas.

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Prólogo Hay algo fascinante en un viaje en el tiempo cuando éste nos lleva a nuestros orígenes, sobre todo si tiene como destino un lugar que nos ofrece bellas y terribles historias. Como la vida misma. Como cualquier otro lugar a poco que indaguemos en su realidad histórica. Si buceamos en el pasado, nos sentiremos sorprendidos por he� chos que nos parecen inverosímiles para un lugar tan pequeño como San Tirso de Abres, antiguo Miranda, pero que irradia a muchos kilómetros a la redonda; que influyó y se dejó influir por el acaecer histórico, social y económico que le tocó en suerte. Fue un lugar agitado por todos los rigores de la Historia y bajo su cielo se gestaron las mismas grandezas y las mismas miserias que en cualquier otro. Yo conocía de oídas la leyenda de “A dona das torres” pero no sabía absolutamente nada de ella ni de sus circunstancias. De hecho se sabe poquísimo de ella. Catalina nació, probablemente, en San� tiago —hija de Sancho Lope de Santisso y de Sancha de Lobeira y Mariño—, ésta de noble y rancia familia; Sancho, hidalgo de vieja estirpe relacionado con empleos públicos confiados por la misma Secretaría del Rey. Este hidalgo, como toda persona relevante de la época, debió de ser un gran viajero, un gran conocedor de los entresijos de la sociedad y la economía del entorno. Vivió, se supone que durante alguna parte del año, en su palacio de Amaído, en Santisso. De su hija Catalina —tenida con Sancha de Lobeira y Mariño—, se sabe de su muerte y se conoce su leyenda nacida de la voz popular y recogida por Frei Mauricio Carbajo en el s. XVIII en su obra “Cronicón sobre Santa María de Sobrado”. Me enamoré de Catalina, imaginé su vida antes y después de casarse; en este último caso, integrada en una nobleza que, aunque [9]

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vivió en pleno Renacimiento, apenas habría asimilado los cambios —que siempre llegan con lentitud—, a pesar del total levantamiento de los vasallos allá por el s. XV, de lo que los Seixas parecían no haber aprendido gran cosa. Catalina y Vasco das Seixas se habrían casado sobre los dieciséis años. Su destino era engendrar vástagos para continuar alianzas convenientes y asegurar el poder entre la multitud de nobles que extendían sus feudos por toda Galicia, que gobernaban con mano de hierro a sus vasallos y les cobraban rentas que los dejaban en la miseria. De estos abusos surgiría la “Revuelta de los Irmandiños” que los Seixas sufrirían en carne propia. Del esposo de Catalina —cuya poderosísima familia gozaba de muy pocas simpatías y cuya brutalidad había ido dejando un rastro de sangre y crueldad por toda Galicia, por no hablar de sus rapiñas y sus traiciones—, se sabe que había heredado todos los defectos de su familia. ¿Cómo transcurriría la vida de esta niña en la fortaleza de Xiá —propiedad de Vasco das Seixas, su esposo, levantada sobre una pequeña colina de Castronela en San Paio de Narla—, aislada y siniestra? Yo no lo sé. Constancia del cómo no la hay. Sí de su muerte y la fecha en que ocurrió. Pero basta echar una mirada a la época e incluso más atrás, para hilvanar sobre ella una historia imaginaria cuya realidad se sitúa en 1520. Catalina, como toda mujer, habría sido educada para ser madre y esposa sometida al esposo. O eso me inclina a creer su triste historia, que he puesto en boca de una imaginaria hermana de leche e hice recorrer, a las dos, caminos a los que no podían ser indiferentes, entre Santiago y Miranda, entre la Villa del Alba y Mendumeto… y otros lugares, de mano de los acontecimientos. Una vida narrada a partir de hechos que se conjugaron para imprimirle una realidad que si bien es novelada, pudiera haber sido aproximadamente cierta. Los Santisso habían dejado su impronta sobre las granxas del coto de Miranda. Cuentan que, Sancho Lope, el padre de Catalina, aconsejó a los siervos comprar la redención surgida de las amorti� zaciones eclesiásticas de Felipe II. Con ello se vieron involucrados directamente en el gobierno del coto a la par que las jurisdicciones que ostentaban el monasterio de Meira y el Conde de Altamira., algo [ 10 ]

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bastante infrecuente pero que sentó las bases de la forma en la que posteriormente Santisso se desarrolló como comunidad. A partir de esta fecha, pasada la mitad del s. XVI, cambiaron muchas cosas en nuestra Tierra de Miranda, Santisso, hoy San Tirso de Abres, pero eso otra historia. Os presento a “Catalina de Santisso”. Aurora García Rivas [ 11 ]

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Primera parte La edad de la inocencia

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