Nº 43 Voces de la Tierra DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE

 

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Nº 43 Voces de la Tierra DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE

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La revista del Plan Fénix año 6 número 43 abril 2015 ISSN 1853-8819 Voces de la tierra Toda actividad humana genera un impacto en la naturaleza. Con la incorporación de lo ambiental como objeto de discusión económica se abre una nueva línea de debate. Allí, los saberes tradicionales, los saberes locales y los saberes indígenas constituyen un desafío a los saberes científicos convencionales, aportando también la noción de protección del medioambiente. ¿Qué planeta tenemos? ¿Qué planeta queremos? ¿Qué planeta les dejamos a las futuras generaciones?

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sumario nº43 abril 2015 editorial Naturaleza y vida: ¿el precio del desarrollo? Abraham Leonardo Gak H. Sejenovich Metodologías, instrumentos y conceptos para un desarrollo sustentable y socialmente justo 6 A. Magallanes La cuenca Matanza-Riachuelo 20 B. Kliksberg Participación en salud 30 M. Baud, B. Hogenmboom, M. Walter y F. de Castro La gobernanza ambiental en América Latina 38 A. de Lisio IIRSA: Mucho de pasado desarrollista y poco de futuro sustentable 46 N. Gligo Estilos de desarrollo y medio ambiente en América Latina 54 J. Carrizosa Planificación y recursos naturales desde el ambientalismo complejo 64 W. Pengue Recursos naturales, metabolismo social y desarrollo 72 J. Martínez Alier Algunas relaciones entre la economía ecológica y la ecología política 80 D. Panario y O. Gutiérrez Medio ambiente y recursos naturales 92 O. Gutiérrez y D. Panario Avanzando sobre el ambiente 100 O. Gutiérrez y D. Panario Uso actual (o abuso) de los recursos naturales 108 M. Kleiche-Dray Contribución y límites del programa colonialidad/decolonialidad en el análisis de los saberes tradicionales 116 G. Castro Herrera La Economía verde en el camino hacia el desarrollo sostenible 126 C. Parker Sobre patrones de consumo, transición energética y eco-desarrollo en América Latina 134 S. Finquelievich Políticas públicas para la sociedad de la información en América Latina 140 S. Castroggiovani Una mirada desde lo local sobre los residuos sólidos urbanos 152 S. Corbetta Pensamiento ambiental Latinoamericano y educación ambiental 160 M. Somenson Hacia una infraestructura sustentable 168 M. Colombo Relatos de una tragedia anunciada 178 E. Tréllez Solís Educación ambiental comunitaria, participación y planificación prospectiva 186 G. Baigorrotegui El inasible futuro de nuestros días 192

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Autoridades de la Facultad de Ciencias Económicas Decano José Luis Giusti Vicedecano José Luis Franza Secretario General Walter Guillermo Berardo Secretaria Académica María Teresa Casparri Secretario de Hacienda y Administración César Humberto Albornoz Secretario de Investigación y Doctorado Eduardo Rubén Scarano Secretario de Extensión Universitaria Carlos Eduardo Jara Secretario de Bienestar Estudiantil Federico Saravia Secretario de Graduados y Relaciones Institucionales Catalino Nuñez Secretario de Relaciones Académicas Internacionales Humberto Luis Pérez Van Morlegan Director Gral. de la Escuela de Estudios de Posgrado Catalino Nuñez Director Académico de la Escuela de Estudios de Posgrado Ricardo José María Pahlen Secretario de Innovación Tecnológica Juan Daniel Piorun Secretario de Transferencia de Gestión de Tecnologías Omar Quiroga Voces en el Fénix es una publicación del Plan Fénix ISSN 1853-8819 Registro de la propiedad intelectual en trámite. Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas Claustro de Profesores Titulares José Luis Franza Juan Carlos Valentín Briano Walter Fabián Carnota Gerardo Fernando Beltramo Luis Alberto Beccaria Héctor Chyrikins Andrés Ernesto Di Pelino Pablo Cristóbal Rota Suplentes Domingo Macrini Heriberto Horacio Fernández Juan Carlos Aldo Propatto Javier Ignacio García Fronti Roberto Emilio Pasqualino Sandra Alicia Barrios Claustro de Graduados Titulares Luis Alberto Cowes Rubén Arena Fernando Franchi Álvaro Javier Iriarte Suplentes Daniel Roberto González Juan Carlos Jaite Claustro de Alumnos Titulares Mariela Coletta Juan Gabriel Leone María Laura Fernández Schwanek Florencia Hadida Suplentes Jonathan Barros Belén Cutulle César Agüero Guido Lapajufker Los artículos firmados expresan las opiniones de los autores y no reflejan necesariamente la opinión del Plan Fénix ni de la Universidad de Buenos Aires. staff DIRECTOR Abraham L. Gak COMITE EDITORIAL Eduardo Basualdo Aldo Ferrer Oscar Oszlak Fernando Porta Alejandro Rofman Federico Schuster COORDINACIÓN TEMÁTICA Héctor Sejenovich SECRETARIO DE REDACCIÓN Martín Fernández Nandín PRODUCCIÓN Paola Severino Erica Sermukslis Tomás Villar CORRECCIÓN Claudio M. Díaz FOTOGRAFÍA Sub [Cooperativa de Fotógrafos] DISEÑO EDITORIAL Mariana Martínez Desarrollo y Diseño deL SITIO Leandro M. Rossotti Carlos Pissaco Córdoba 2122, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Teléfono 4370-6135. www.vocesenelfenix.com / voces@vocesenelfenix.com

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Naturaleza y vida: ¿el precio del desarrollo? E l pleno desarrollo es la gran utopía de América latina. Los países que la integran tienen diferentes miradas sobre cómo alcanzarlo, pero todas ellas se manifiestan dentro de un sistema global capitalista donde el lucro es el denominador preponderante en las políticas que se desarrollan. El objetivo de lograr el aumento de los niveles de crecimiento lleva aparejada en nuestra región la explotación intensiva de los recursos naturales a las que la ausencia de un desarrollo industrial de alta complejidad no hace más que incentivar. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, la concepción de preservación del medio ambiente ha ido ganando importancia no sólo por los efectos que su deterioro puede generar sobre las próximas generaciones sino también por las consecuencias inmediatas que produce la acción del hombre en la naturaleza. El problema radica en la utilización de elementos nocivos para la salud y la preservación del medio ambiente con el objetivo de optimizar la producción, garantizar la maximización de la ganancia y la sustentabilidad de un modelo de desarrollo; así como también en una aceleración de los tiempos de extracción sin dejar que se reproduzcan aquellos elementos renovables de la naturaleza. El conflicto que se plantea entre desarrollo y protección ambiental requiere de un fuerte cambio cultural. Siendo que el desarrollo capitalista lleva a los países a privilegiar el crecimiento económico por sobre la vida, resulta necesario pensar otra manera de producir y de consumir. En este sentido, las dinámicas de los movimientos sociales relacionados con la defensa del medio ambiente van logrando instalar la problemática y concientizar a las sociedades sobre la imprescindible necesidad de reducir los impactos sobre la naturaleza, y avanzar en un modo de vida que la respete. De todos modos, sin voluntad y poder político para llevar adelante las transformaciones necesarias para la defensa del medio ambiente, y sin una clara y fuerte planificación que señale los límites a la codicia y el egoísmo, esta tarea quedará sólo como una expresión de deseos. La educación ambiental, que debe incorporarse desde los jardines maternales hasta las universidades, es una herramienta esencial para concientizar a la sociedad sobre los riesgos que enfrentamos. También el desarrollo científico-tecnológico debe estar orientado a la preservación del medio ambiente, y este desafío tiene que ser asumido por el mundo académico orientando en parte su actividad en la búsqueda y desarrollo de productos que puedan reemplazar a aquellos otros rechazados por nocivos, creando así nuevas formas de producción tecnológica amigable con la vida de todos. Muchas son las señales de alerta que nos ofrece la naturaleza en estos tiempos como consecuencia de nuestra incompetencia para enfrentar una realidad que a ojos vista nos lleva al desastre. Por eso, nos preguntamos si el precio que debemos pagar por el desarrollo pleno es el de nuestras vidas y la de las próximas generaciones, sobre todo las de aquellos a los que el sistema tiene condenados a la marginalidad, o si por el contrario tendremos otras formas de vida y producción que contribuyan al buen vivir. ABRAHAM LEONARDO GAK (DIRECTOR) 4 > www.vocesenelfenix.com

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Editorial > 5 por Ern Ds

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por Héctor Sejenovich. Economista Político, Investigador Senior del Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG), Facultad de Ciencias Sociales – UBA. Universidad Nacional de Lujan. 6 > www.vocesenelfenix.com

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> 7 Este número de la revista Voces en el Fénix trata de incluir articuladamente una visión, lo mas integral posible, de los distintos temas en los que se ha profundizado la discusión sobre el desarrollo y el medio ambiente. El objetivo de estos trabajos es contribuir a la creación de una sociedad diferente, sustentable, inclusiva, justa, superadora de las grandes brechas existentes. Una propuesta para seguir pensando y trabajando juntos. Metodologías, instrumentos y conceptos para un desarrollo sustentable y socialmente justo

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L a capacidad de un pueblo para anticipar el futuro en el uso más eficiente de los recursos con el fin de mejorar la calidad de vida de la población y lograr un buen vivir, constituye sin duda un signo de avance hacia una adecuada articulación entre la sociedad y la naturaleza de un territorio. Reiteradamente, a través de la historia, se ha venido comprobando que ni el automatismo de mercado ni la estructura relativa de los precios posibilitan lograr una coincidencia entre los niveles de oferta con los de demanda de productos y servicios, mientras que los fines sociales de la producción quedan relegados. Los desbalances que aparecen provocan dilapidaciones, degradaciones y privaciones de todo tipo y los procesos redistributivos se postergan. El proceso de la planificación económica, social y ambiental y sus intensas interacciones podría constituir, sin duda, un instrumento apto para implementar cambios profundos en nuestra particular relación sociedad-naturaleza en América latina y el Caribe. Este proceso sólo puede partir de un análisis crítico-superador de las virtudes y carencias que ha sufrido nuestro propio proceso de planificación económico y social, y la breve y rica historia de la planificación ambiental que se ha difundido en nuestra región. Este número de la revista Voces en el Fénix trata de incluir articuladamente una visión, necesariamente parcial, de los distintos temas en los que se ha profundizado, como contribución a un desarrollo diferente en un intento de promover una sociedad diferente, sustentable, inclusiva, justa, superadora de las grandes brechas existentes. Hoy consideramos que el Pensamiento Latinoamericano de Medio ambiente que contribuimos a crear puede mostrarse consolidado, absorbiendo los avances globales y ofreciendo a la comunidad de investigadores y militantes contribuciones teóricas y metodológicas que mejorarán las posibilidades de éxito en esta difícil lucha por una permanencia más armónica de la relación sociedad-naturaleza en nuestra biosfera. La inmensa distancia que media entre las aspiraciones del proceso de planificación y los logros efectivos exige perentoriamente la búsqueda de una estrategia para unir la lucha por la solución de los problemas puntuales y cotidianos con el ejercicio de una nueva planificación realmente participativa. En tal sentido, Martínez Alier, como pieza significativa del ecologismo político, enfatiza tanto en los necesarios cambios estructurales como en la acumulación de fuerzas que representan los conflictos socioambientales. En las últimas décadas estamos viviendo la irrupción del saber ambiental que tiende a destruir y reconstruir las “lecturas temáticas de la realidad” e intenta avanzar hacia una concepción más integral de las contradicciones del ambiente y de sus alternativas. Ante este impetuoso y abrupto movimiento podríamos afirmar que no existe ámbito conceptual que haya quedado al margen. Ante este embate, las defensas endogámicas de muchas ciencias han tratado de aislar la nueva acción con la intención de reducir sus efectos, bajo el manto protector de “una nueva rama” para mantener incólumes, inmaculados e invariantes los conceptos esenciales de una ciencia pre Estocolmo. Por suerte, muchas de ellas no lo han conseguido, y hoy podemos detectar importantes avances hacia una visión más integral de la relación sociedad naturaleza vista desde 8 > por Héctor Sejenovich

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Metodologías, instrumentos y conceptos para un desarrollo sustentable > 9 La capacidad de un pueblo para anticipar el futuro en el uso más eficiente de los recursos con el fin de mejorar la calidad de vida de la población, y lograr un buen vivir, constituye sin duda un signo de avance hacia una adecuada articulación entre la sociedad y la naturaleza de un territorio. cada saber o desde los intentos de la construcción de los sistemas complejos que tratan de analizar los problemas ambientales. Como todo avance frontal, los logros son disímiles. En estas últimas décadas aún estamos significativamente relegados en el desarrollo de metodologías e instrumentos que sirvan de elementos portantes de las categorías integrales que permiten la consideración de la relación sociedad-naturaleza. Mientras que la revisión epistémica de cada ciencia, desde el punto de vista ambiental, es hoy un objetivo frecuentemente postulado, y los objetivos de la planificación ambiental suficientemente complejos, los métodos de la planificación ambiental que se utilizan diariamente en el proceso de toma de decisiones son extremadamente simplistas y reduccionistas. por Ern Ds En este mismo sentido los avances realizados por la educación ambiental han sido significativos. Al respecto nuestra compañera Eloísa Tréllez, una de las principales lideres de la conceptualización de la enseñanza ambiental, dice: “La educación ambiental, en su enfoque comunitario, adicionalmente debe cumplir varios requisitos fundamentales: es una educación con, junto con la comunidad y eminentemente participativa; busca compartir (no impartir) conocimientos; es un proceso interdisciplinario, hacia el pensamiento complejo; es una educación integradora, multitemática y teórico-práctica, hacia el pensamiento crítico y la acción; busca la construcción colectiva del conocimiento; y se orienta al diseño y la construcción conjunta de futuros alternativos”. También Silvina Corbeta analiza en detalle cómo la visión de la educación ambiental fue integrándose desde enfoques sólo parciales. No fue fácil que esta instancia jugara su verdadero papel integrador. Desde conceptualizarla como algo un poco más integral que la enseñaza de la ecología hasta incluir a las principales determinaciones e interacciones entre la sociedad y la naturaleza, como lo hemos podido comprobar en los anteriores conceptos. Aquí participaron muchos compañeros que conformaron el Pensamiento Latinoamericano sobre Medio Ambiente. Junto a este movimiento surgió al mismo tiempo una concepción más integral del desarrollo, de la economía y ciencias sociales, y del proceso de planificación que se expresó en muy breves líneas y que dio al pensamiento latinoamericano de medio ambiente una impronta diferente que utiliza los avances mundiales pero le introduce su perspectiva. Así, se promovió en el estudio de las ciencias que se comience a superar sus excesivos recortes conceptuales temporales y espaciales que le impedían captar la complejidad de los fenómenos.

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Estos recortes eran funcionales a la necesidad de un mayor productivismo, e incidían también en la segmentación excesiva de la estructura del aparato del Estado. Con las nuevas ideas ambientales dejó de considerarse la superestructura político-ideológica como sólo el reflejo del desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción y adquieren también un carácter reactivo que orienta, selecciona e impone un camino a ese desarrollo. La sociología se liga más fuertemente con las condiciones geográficas y los actores económicos y sociales. Las externalidades económicas y sociales dejan de ser la excepción que confirma las bondades del funcionamiento del mercado, para demostrar la necesidad de cambiar gran parte de los precios relativos si se desea que su estructura refleje cierto acercamiento con la real escasez de los recursos. En tales condiciones el proceso de planificación se abre para mayores determinaciones y dimensiones. Estamos caminando en una planificación participativa y protagónica desde el conocimiento de la realidad hasta el intento de su cambio en los planos ecológico, económico, social, cultural, y de articulación de saberes. La ciudad deja de verse solamente como el lugar de reproducción de la fuerza de trabajo, o como el lógico producto de un proceso de urbanización, pensado como signo de desarrollo, para constituirse en realidades complejas, tecnosistemas específicos, posibles de comprenderlos como un enfoque articulado, económico, ecológico y social que incluya dentro de su sistema comprensivo tanto la conformación de la estructura natural y tecnológica en la que está asentada la ciudad, como la dinámica campo-ciudad. Los movimientos sociales dejan de constituir sujetos pasivos integrantes de la curva de bienestar social para operar como elementos conscientes y condicionantes de la factibilidad de los proyectos, más aún cuando los mismos ponen en discusión las condiciones ambientales y sociales. En los países desarrollados ha habido una difusión de importancia de los temas ambientales dentro del marco de la teoría neoclásica. Varias publicaciones versan sobre el tema. Sin embargo, en las universidades de América latina el tema recién comenzó a tener una mayor difusión entre los economistas a partir de la década de los ’90. Aun así, además de los conceptos anteriormente expuestos de medio ambiente y desarrollo en la región, ha habido una importante elaboración y difusión de los conceptos ambientales en las diferentes instancias del proceso de planificación del desarrollo económico y social. La planificación y políticas agrarias, la ordenación de cuencas hidrográficas, los planes de ordenamiento forestal, los planes ordenadores de las ciudades, la salud ambiental y la ingeniería ambiental han tenido diferentes elementos que pueden señalarse como antecedentes parciales. Junto con la instancia económica interactúan los diferentes factores de poder, aspectos sociológicos, tecnológicos, étnicos, políticos y ecológicos. La cuestión ambiental se vuelve una cuestión política demandada por sectores cada vez más amplios de población. En 1977, en una reunión en Costa Rica, se creó la comisión de medio ambiente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Estuvieron presentes en esa reunión además de quien escribe, entre otros, Enrique Leff, Víctor Toledo, Rosario Casco, Hilda Herzer, Fernando Ortiz Monasterio. Allí se analizó que como tendencia económica ambiental había que mencionar que entre los ciclos económicos y los ciclos ecológicos se evidenciaba en principio una real incompatibilidad de horizontes temporales. Mientras que la racionalidad económica prevaleciente trataba de reducir el horizonte temporal de maximización de las inversiones estimulando una alta rotación del capital y un máximo beneficio en función de lograr una mayor eficiencia en ese corte temporal, los ciclos ecológicos requerían en general una consideración de su comportamiento en el largo plazo que posibilite respetar sus mecanismos regenerativos, más aun cuando se trataba de utilizar en un ecosistema un solo recurso. La racionalidad económica de corto plazo tendía a una utilización sólo de aquellos recursos naturales que ganan ventaja comparativa a nivel mundial y en algunos casos nacional, mientras que un aprovechamiento adecuado de estos recursos supone el uso integral de los mismos superando el gran desaprovechamiento existente. Si bien los dos puntos anteriores muestran la real contradicción entre la reproducción económica y la ecológica, los procesos vividos en los últimos años evidencian la consideración progresiva por una parte importante de las empresas de diferentes aspectos ambientales. Ello ha dado lugar a una industria de productos de descontaminación de singular valor que trata de expandir su mercado. Las exigencias ambientales al comercio constituirán también un factor acelerante de este proceso. Sin embargo hasta el presente no se internalizan gran parte de las llamadas externalidades y los procesos contaminantes a nivel mundial se incrementan. Todo desarrollo de las fuerzas productivas genera al mismo tiempo un proceso de producción, destrucción y un uso y desa- 1 0 > por Héctor Sejenovich

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Metodologías, instrumentos y conceptos para un desarrollo sustentable > 1 1 provechamiento. Cuando se utiliza cualquier recurso, se destruyen ciertos elementos naturales por las propias características de la actual tecnología, si esos elementos destructivos no rebasan la capacidad de carga del sistema es absorvido, si la rebasa se genera contaminación. De la misma forma el proceso productivo es altamente selectivo: al mismo tiempo que se aprovecha, se desaprovecha una gran cuantía. Sin embargo, el sistema de evaluación económica contabiliza sólo la faz productiva y de aprovechamiento. Por ello se requiere reelaborar los indicadores del desarrollo. La construcción de cuentas patrimoniales señala un fructífero camino sobre el que se han dado pasos de importancia. El sistema económico no tiene en cuenta todos los costos en que incurre el proceso productivo, por lo que se generan repercusiones negativas (externalidades) tanto en la naturaleza (no se pagan los costos de regeneración o descontaminación de los recursos renovables o no se tienen en cuenta las tareas de recomposición) como en la población (afectando su salud y bienestar). La consideración de esta situación y la generación por Ern de Ds políticas destinadas al pago de todos los costos y la consideración de todos los beneficios, señalan un polémico campo donde deben definirse las estrategias. La forma sectorializada y parcial que ha asumido la planificación del desarrollo, que no es sino el reflejo de la organización nominal de nuestro sistema económico, dificulta conocer las interacciones de la sociedad y sus recursos, lo cual requiere un replanteamiento de cada uno de los sectores de la economía para introducir en ellos criterios ambientales, y convertirlos en subsistemas abiertos, con entradas y salidas integrales del sistema global. Los llamados sectores primarios, secundarios y terciarios han establecido un intercambio “desigual” con la naturaleza, utilizando sus recursos y su hábitat y degradándola, sin ocuparse de la reproducción de los ecosistemas. Ante este escenario, se propone la creación de un sector preprimario, destinado a dotar de una oferta ecosistémica sustentable de recursos, cuyos costos los comparta la actividad productiva, el Estado y los países que se benefician con los efectos ecosistémicos de nuestros recursos.

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La consideración de las condiciones específicas de las regiones dentro de los países, de sus particulares culturas, movimientos sociales y ecosistemas, a través de las metodologías tradicionales de la economía y de la planificación, tampoco se habían mostrado suficientes para internalizar los importantes problemas ambientales de las regiones. Sin embargo, en este campo se han registrado avances por los que han profundizado en la “cuestión regional”, y en la enseñanza de la planificación regional. Pero especialmente se debe destacar los pasos dados en el ordenamiento ambiental, en las metodologías que intentan conocer los subsistemas económicos y su relación con el medio ambiente, ya que han suministrado un importante herramental para destacar las posibilidades y las restricciones que el potencial natural y social brinda para la elevación de la calidad de vida de la población. Pero en gran parte estos ejercicios aún no se estructuran como procesos participativos donde la lucha por la factibilidad de los proyectos constituya una de las etapas necesarias de cubrir. Ante esta visión integral quedan sin duda muy relegados los esfuerzos iniciales de la Evaluación del Impacto Ambiental (EIA) que utilizan matrices sólo descriptivas, y que no han podido rescatar los importantes avances de las determinaciones que en cada problema ambiental las ciencias han contribuido o deben contribuir a analizar. Al mismo tiempo, los avances que han realizado en el tema no han tenido la difusión necesaria en nuestra región, aunque se han originado en ella y son parte del pensamiento latinoamericano de medio ambiente. Casi todos los artículos del presente número hacen referencia a este tema. Julio Carrizosa denomina de concepción ambiental “compleja” para destacar las múltiples determinaciones que intervienen en los problemas ambientales y que superan claramente la visión tradicional inicial del ambiente donde estaba centrado en aspectos de la naturaleza. El mismo lo pudo comprobar cuando por problema de honestidad personal e intelectual se vio apartado de la maxima responsabilidad ambiental de Colombia, en 1978 Nicolo Gligo evalúa en su artículo los aportes de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en el tema, plantea que la complejidad del tema ambiental es cada vez mayor, y que no obstante lo mucho que se ha hecho, en la región el desarrollo sigue teniendo altos grados de insustentabilidad. En el mismo sentido Martínez Alier dice que el objetivo de la Ecología Política, como campo de estudio, es analizar los conflictos socioambientales (o, lo que es lo mismo, los conflictos ecológico-distributivos). Las diferentes respuestas que ha tenido la población para mostrar su resistencia al despojo de recursos naturales o a su degradación son señaladas por varios autores. En este volumen de Voces en el Fénix se intenta sistematizar estos avances, teniendo La forma sectorializada y parcial que ha asumido la planificación del desarrollo, que no es sino el reflejo de la organización nominal de nuestro sistema económico, dificulta conocer las interacciones de la sociedad y sus recursos, lo cual requiere un replanteamiento de cada uno de los sectores de la economía para introducir en ellos criterios ambientales, y convertirlos en subsistemas abiertos, con entradas y salidas integrales del sistema global. 1 2 > por Héctor Sejenovich

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Metodologías, instrumentos y conceptos para un desarrollo sustentable > 1 3 especialmente en cuenta el rico proceso de conocimiento que se vivió en nuestra región rescatando críticamente los mismos. Cuando la cuestión ambiental se planteó en nuestra región, el proceso de planificación económica y social estaba en plena crisis. Nacido en el socialismo, reelaborado por los países del Oeste europeo e intentando constituir el instrumento esencial en el desarrollo económico derivado de la Alianza para el Progreso, y de adaptaciones de la CEPAL para nuestra región, el proceso de planificación fue la esperanza de ciertos cambios. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los mismos no expresaban procesos sociales profundos y no contaban siquiera con todo el poder del Estado, orientado en su acción hacia ese anhelado desarrollo. Ante estas circunstancias, y ante el efecto contradictorio de la aplicación de las ideas del desarrollismo (se incrementaba las actividades productivas pero no se lograba ni el bienestar ni el manejo adecuado de la naturaleza) los planes se hicieron cada vez más extensos, con grandes diagnósticos, inmensos y optimistas objetivos, pobres programas, escuálidos proyectos y reducidos procesos de implementación y administración. Cuando se incorpora la cuestión ambiental en nuestra administración, en lugar de replantear crítica y superadoramente el rico pero limitado proceso de planificación que estábamos viviendo, la administración ambiental naciente, en gran parte en el primer quinquenio de la década de los ’70, se orientó por el uso de instru- mentos elaborados por la administración de Estados Unidos y de Inglaterra que adolecían de esta experiencia en planificación. De tal forma, surgió la evaluación de impacto ambiental como método de uso generalizado, y su correspondiente matriz de impacto, relegando los modelos más complejos y otros instrumentos. Ante este panorama, dentro del pensamiento latinoamericano de medio ambiente se impulsó el estudio de la reelaboración ambiental de todas las instancias de la planificación tradicional ya que en la conjunción de ellas podrían estructurarse los nuevos instrumentos que la cuestión ambiental requería para la acción. Tomando en cuenta un punto que permanecía de lado: la participación de las comunidades y la visión de la planificación como un resultado, no como insumo, tal como lo plantea Gloria Baigorrotegui en su artículo. La relevancia en la actualidad de la relación sociedad-naturaleza dentro de la lucha por el desarrollo sustentable, que aspira a ser diverso, democrático y heterogéneo, vuelve urgente establecer puentes de conexión entre todos los saberes y los tomadores de decisiones. A continuación, analizo en forma general las principales contribuciones sobre planificación y medio ambiente que se han realizado en la región agrupadas en una tipología que contempla su ámbito de acción y que nos ha servido de base del diálogo para la conformación de una red de planificación y ambiente. por Ern Ds

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1. En la planificación global. Planteamos la reelaboración ambiental de la imagen objetivo donde se hacía jugar un papel activo al patrimonio natural dentro de la estrategia del desarrollo, y a un nuevo concepto de calidad de vida más relacionado con el desarrollo integral de las personas a partir de su propia cultura (expresión de Raúl Prebisch, Revista de la CEPAL Nº 1). Este objetivo doble reorientaba las estrategias y acciones tradicionales del desarrollo, promoviendo la movilización de los recursos naturales y su uso sustentable. Se intentaba superar su papel pasivo como simple oferente de recursos a expensas de un desarrollo fijado exógenamente y sobre la base del “consumo de un capitalismo imitativo periférico”. Así vemos que los avances en los últimos años de los países latinoamericanos han llegado a ocupar un papel clave en los debates globales sobre las causas y soluciones a los problemas ambientales. Gran parte del aporte que realiza en su artículo Nicolo Gligo sirve para mostrar la preocupación que existía para dotar de una visión integral a los análisis y diagnósticos que servirían como base a la planificación y definición de políticas. 3. En la planificación de ciudades o los llamados planes reguladores. Los planes reguladores trataban de brindar los avances de la planificación “física” y permitieron un primer acercamiento con el espacio. Cuando se inició el planeamiento ambiental comenzaron a desarrollarse visiones reduccionistas surgidas fundamentalmente de la ecología, que si bien aportaban una dimensión importante y no reconocida en los análisis anteriores como fueron los relacionados con “la ciudad como ecosistema” no se articulaban adecuadamente con otras determinaciones de la planificación de ciudades. Los estudios de los intereses económicos sociales de la ocupación del espacio habían tenido su desarrollo e identidad que debían haberse articulado convenientemente y no sólo extendido el análisis ecológico a la población humana con una visión sólo biológica. La población humana no solo habia escapado de la trama trofica ya que no tenia depredadores(excepto el mismo) sino que habia causas economicas y sociales y de todo tipo que orientaban sus movimientos. La ausencia de análisis integrales que interpretaran e intervinieran en los procesos ambientales de las ciudades incidió así en la elaboración y difusión de visiones sectoriales aisladas cuando se requería intervenir en cada aspecto ambiental. Estos procesos se manifestaron en el caso de la consideración de la basura, de los residuos, de la energía, del arbolado, de la defensa de ciudades, de las necesidades, de la calidad de vida, etc. Junto a ello fue surgiendo un planteamiento sistémico donde se mostraba que el espacio urbano no era amorfo sino que se trataba de un territorio que adquiría formas y funcionamiento específico dentro de la interacción entre los conceptos de ecosistemas, agroecosistemas y tecnosistemas que se relacionaban con una estructura económica y social, y con una proposición de cambio hacia una calidad de vida adecuada. En la realidad de la ciudad se conforma un ecosistema que tiene sus aspectos positivos y negativos, quizás el primer aspecto negativo es que no estudiamos en profundidad ni integralmente las características que estos ecosistemas poseen. Se han difundido profusamente los problemas que generan para la calidad de vida la aglomeración humana y sus actividades en un lugar reducido (problemas de transporte, movilidad de personas, tensión, superposición, contaminación, etc.), mientras que sus aspectos positivos no han sido suficientemente destacados. Al respecto, Susana Finquelievich nos muestra con claridad algunos de ellos, como lo es el uso intensivo de las comunicaciones que reducen o evitan el desplazamiento humano, y la mayor información de todo tipo que permite conocer más y articuladamente para mejorar y aprovechar las actividades dentro de la ciudad. Esa adaptación es parte esencial de todos los aspectos relacionados con la tecnología y el medio ambiente en su versión interaccionista. Una metodología importante se ha demostrado estos últimos años como propicia a un proceso de participación consciente en lo que ha dado en llamarse Presupuestos Participativos, lo que incorpora potencialmente a todos los vecinos en la toma de decisiones específicas en un proceso de democratización signifi- 2. En la planificación regional. Postulábamos la necesidad de elaborar planes regionales en base al estudio de la articulación de las múltiples determinaciones que coincidían en tal sentido con los diferentes subsistemas que daban cuenta de la relación sociedad-naturaleza que se establecía en los intensos procesos de cambio desde la perspectiva regional. Es decir, la consideración de los aspectos históricos, económicos, sociales, antropológicos, políticos, tecnológicos, ecológicos y ambientales, surgieron con su problemática relacionada con la región y con los nexos necesarios para su consideración articulada. A través de estudios y prácticas de planificación en varios países, planteamos la necesidad de reconocer el privilegio de esta instancia, como estrategia decisiva para avanzar en la comprensión de los conflictos ambientales y su incidencia en las opciones de desarrollo y su expresión en las regiones. Los balances entre las necesidades de la población, su demanda real, la oferta ecosistémica actual y potencial y la producción real nos permitía conocer degradaciones, desaprovechamientos y necesidades insatisfechas. Sin embargo, tal como lo plantea nuestro colega Antonio De Lisio en su artículo, la realidad se mantiene muy alejada de los avances conceptuales que como pensamiento latinoamericano hemos registrado hasta el momento. En su análisis sobre la IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana), plantea que la iniciativa regional hace énfasis en el tema económico dejando de lado la problemática social y económica de los países de la región, planteando un instrumento de planificación regional que propicia la desarticulación en la región y que atenta contra el desarrollo de la misma. 1 4 > por Héctor Sejenovich

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Metodologías, instrumentos y conceptos para un desarrollo sustentable > 1 5 cativa. En tal sentido, Ofelia Gutiérrez y Daniel Panario elaboran aspectos esenciales del desarrollo urbano. Para estos autores el “drama de la urbanización” no es casual y obedece a razones de orden económico y social, basado en que por un lado la industria inicialmente aumentó la demanda de mano de obra, y por el otro, la pauperización que genera el modelo rural del monocultivo y el latifundio que obliga a las masas campesinas sin tierra a “refugiarse” en los tugurios ciudadanos. 4. En la planificación sectorial. El fracaso relativo de varias instancias de la planificación (global, de largo plazo, regional, de ciencia y tecnología) de sus objetivos y algunas de sus metodologías, mostró la prevalencia de la planificación sectorial, fortalecida por la vigencia que le otorgaba el funcionamiento de los presupuestos financieros, y las estructuras de los ministerios. El replanteo ambiental trata de solucionar estas carencias y reivindica la posibilidad del tratamiento de un sector en la medida en que el mismo constituya un subsistema abierto con entradas y con salidas que revelen las intensas interacciones con el medio natural, infraestructural y económico social. 5. La biodiversidad y el manejo del territorio. El tratamiento de la biodiversidad permitirá analizar las relaciones intersectoriales así como las estrechas relaciones con la naturaleza. Al respecto, Mina Kleiche-Dray enriquece el planteamiento anterior al exponer en su artículo la realidad actual latinoamericana en cuanto a contribución de los saberes tradicionales. Para esta autora, “las luchas sociales y políticas históricas de las poblaciones autóctonas y campesinas y la emergencia de la duda en la creencia en la capacidad de los saberes científicos y tecnológicos a llevar el progreso económico a la mayoría, enmarcan hoy la cuestión medioambiental dentro de un paradigma nuevo en el que los saberes autóctonos, indígenas, tradicionales o campesinos, excluidos en la expansión de la ciencia moderna, habrían de ser tomados en cuenta en la concepción de proyectos de desarrollo sostenible”. A esta autora se suma Eloísa Tréllez, articulando la participación comunitaria en la planificación en el camino hacia la sustentabilidad, al plantear que “la alianza entre la planificación prospectiva, la participación real de las poblaciones y la educación ambiental comunitaria puede aportar caminos innovadores y creativos para la construcción colectiva de futuros sustentables”, apuntando hacia la necesidad de tomar en cuenta la relación sociedad-naturaleza como un todo integral que nos permita entender que las relaciones sociales operan en una estructura natural con la que interactúan permanentemente. También la contribución de la colega Susana Castrogiovanni, cuando se refiere al proceso de planificación y educación en relación con los residuos urbanos, encuentra formas de articulaciones creativas. Luego de enunciar la forma en que la sociedad ha ido conformando los residuos, postula el manejo integral de los mismos, que llevaría a una mejora de la salud poblacional. El proceso productivo es altamente selectivo: al mismo tiempo que se aprovecha, se desaprovecha una gran cuantía. Sin embargo el sistema de evaluación económica contabiliza sólo la faz productiva y de aprovechamiento. Por ello, se requiere reelaborar los indicadores del desarrollo. por Ern Ds

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