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Afrodescendientes y desarrollo territorial en el pacífico colombiano: por un camino con identidad propia

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Separata Afrodescendientes y desarrollo territorial en el Pacífico colombiano: por un camino con identidad propia Sostenibilidad La maldición de la abundancia Artículo Central Territorios colectivos, espacios para el desarrollo Nuevos Rumbos Etnogastronomía y ordenamiento pesquero Centro de Investigaciones sobre Tradiciones Étnicas de Colombia - CITE

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Separata Director Roberto Hinestrosa Editor invitado Juan Ayarza Co-editores Diana Cure H. Joan Rojas Ilustraciones Joan Rojas Imágenes Fundación ACUA Diseño y diagramación Gatos Gemelos Comunicación Una producción de revista Zero www.zero.uexternado.edu.co PBX: (1) 341 9900, ext. 2001. Calle 12 este # 00-07 (CIPE) Bogotá, Colombia. Correo electrónico: revistazero@uexternado.edu.co edición online: http://zero.uexternado.edu.co/ ISSN electrónico: 2344-8431 ISSN impreso: 0123-8779 CONTENIDO 2 Editorial 4 Fundación ACUA – Activos Culturales Afro: Fortalecimiento y desarrollo rural integral de los afrocolombianos: el caso de los territorios colectivos 17 Gloria Amparo Rodríguez: La maldición de la abundancia en el Pacífico colombiano 22 Laura Hernández Espinosa: Etno-gastronomía en el Pacífico colombiano: hacia una soberanía alimentaria con identidad territorial 26 Carlos Vieira: ZEPA. Estrategia colectiva de manejo y recuperación de los recursos pesqueros del pacífico colombiano 30 Nubia Carolina Córdoba Curi: Consejos comunitarios: La célula constitutiva de los territorios colectivos

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Separata Afrodescendientes y desarrollo territorial en el Pacífico colombiano: por un camino con identidad propia La agenda pública en torno al campo colombiano vive momentos de auge. Un consenso creciente en la actualidad es la necesidad de entender el desarrollo rural como un concepto que trasciende la mera producción agropecuaria, para incluir tanto otros rubros —como los servicios ecosistémicos y el turismo—, como las dinámicas sociales y culturales propias de la ruralidad nacional. En el caso de la región del Pacífico, ello implica necesariamente la consideración de los sistemas productivos tradicionales, anclados en saberes y prácticas ancestrales, mayormente de comunidades afrodescendientes que arribaron esclavizadas a América en el periodo colonial, y que importaron y desarrollaron sus propias prácticas y expresiones culturales y productivas. De las 7,12 millones de personas que registró el censo de 2005 en la región, el 27,6 % se reconocen afrodescendientes. Este porcentaje es aún mayor en la población rural, que habita principalmente en territorios colectivos creados por la Ley 70 de 1993. Estas zonas presentan grandes riquezas en recursos mineros, forestales y pesqueros, derivados de su alta biodiversidad. No obstante, los modelos de desarrollo convencionales no han logrado explotarlos de un modo sustentable en lo ambiental y lo social. Esta publicación, junto con el libro Fortalecimiento y desarrollo rural integral de los afrocolombianos: el caso de los territorios colectivos son las dos primeras publicaciones del nuevo Centro de Investigación de Tradiciones Étnicas de Colombia (CITE). El CITE es una iniciativa de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado y la Fundación ACUA (Activos Culturales Afro), que busca poner en valor las prácticas en torno a modos de vida, actividad productiva y expresiones culturales que por siglos han forjado la identidad de comunidades etnoculturalmente diferenciadas. El artículo principal constituye una síntesis del libro ya citado. Se trata de un esfuerzo adelantado por la Fundación ACUA para el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) durante este año, y que será publicado por el Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales (CIPE). Esta iniciativa fue coordinada por el sociólogo Enrique Sánchez, y plantea recomendaciones en temas agrícolas, de crédito, gobernanza y biodiversidad, entre otros, considerando las particularidades culturales y ambientales de las comunidades afrodescendientes de la región y sus sistemas productivos tradicionales. Dado el consenso generado en torno a la necesidad de que las estrategias de desarrollo para la región estén basadas en el 2

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propio territorio, pensamos que estas recomendaciones pueden impactar positivamente en entidades de toma de decisiones como la Misión para la Transformación del Campo, o Misión Rural, la Gerencia para el Litoral del Desarrollo del Pacífico y el Plan Nacional de Desarrollo 2014 – 2018. A continuación, una serie de artículos exploran profundizaciones de este desarrollo territorial que buscamos. Por una parte, la Ley 70 de 1993 ha favorecido progresivamente la organización de las comunidades afrodescendientes rurales. Ello ha permitido configurar en ellas un papel importante frente a procesos de formulación política local, como es el caso de la Zona Especial de Pesca Artesanal —ZEPA— en el departamento del Chocó, que es documentado por Carlos Vieira, Gerente de Comunidades de la Fundación MarViva. Del mismo modo, mediante la consulta previa, les ha permitido constituirse como actor frente a proyectos extractivos de gran escala en su territorio, como muestra la destacada académica en derecho ambiental de la Universidad del RoRoberto Hinestrosa Rey Decano Facultad de Finanzas Gobierno y Relaciones Internacionales Universidad Externado de Colombia sario, Gloria Amparo Rodríguez. No obstante, la organización de estas comunidades en consejos comunitarios conoce aún limitaciones importantes para su labor. Carolina Córdoba Curi, abogada recientemente egresada de la Universidad Externado y consultora de la Fundación ACUA, trata de ellas en su artículo. Por otra parte, la consideración de las prácticas tradicionales en las estrategias de desarrollo del Pacífico pone de relieve las dificultades de concordancia con modelos convencionales, pero concibe también áreas de emprendimiento en activos culturales que permiten generar ingresos a las familias, pero sin negar su identidad afrodescendiente. En el primer caso, Gloria Amparo Rodríguez subraya la contradicción de vivir en una zona abundante en recursos naturales, pero escasa en inclusión y condiciones de vida, debido a las limitaciones del modelo extractivo clásico. En el segundo, Laura Hernández, magíster en Desarrollo de la Universidad de Los Andes y Directora Ejecutiva de la Fundación Leo Espinosa, muestra cómo empren- dimientos en gastronomía tradicional pueden asegurar la seguridad alimentaria de las comunidades de la región. Los límites que los modelos de desarrollo convencional han mostrado para abordar el contexto particular del Pacífico colombiano hacen que las tradiciones de sus comunidades tengan una particular relevancia al pensar en estrategias basadas en el territorio. Adicionalmente, hechos como la Reforma Rural Integral planteada en el primer punto de la Mesa de La Habana, el capítulo del Pacífico del Plan Nacional de Desarrollo 2014–2018 y la Misión para la Transformación del Campo han posicionado al desarrollo rural en la agenda pública nacional. En este contexto, esperamos que este documento contribuya a acercar las particularidades del Pacífico al público colombiano. Agradecemos a David Soto, Director de la Fundación ACUA, y a Juan Ayarza, editor invitado, por la gestión de esta iniciativa; a Diana H. Cure, Editora General de la revista Zero que nos acoge en su edición, y a Enrique Sánchez, Carolina Córdoba Curi, Laura Hernández, Gloria Amparo Rodríguez y Carlos Vieira, por sus escritos. 3

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Separata Afrodescendientes y desarrollo territorial en el Pacífico colombiano: por un camino con identidad propia Fortalecimiento EL CASO DE LOS TERRITORIOS COLECTIVOS Por Fundación ACUA (Activos Culturales Afro1) y desarrollo rural integral de los afrocolombianos: 4

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Este documento busca aportar a la Misión para la Transformación del Campo, o Misión Rural, un conjunto de consideraciones sobre las economías de las comunidades rurales afrocolombianas, en su mayoría localizadas en territorios colectivos de conformidad con lo previsto en la Ley 70 de 1993. Su propósito es llamar la atención sobre la importancia que tienen estas economías que se desenvuelven, en su mayoría, en zonas húmedas y selváticas y en áreas de alto valor ecológico, que contemplan particularidades productivas acordes con su cultura y sus formas de vida. Contiene, además, una serie de recomendaciones orientadas a la salvaguardia, el fomento, la recuperación y el desarrollo de las economías comunitarias de las comunidades rurales afrocolombianas. 1. info@programaacua.org – www.programaacua.org. El documento ha sido elaborado entre mayo y agosto de 2014 por un equipo de trabajo de la Fundación ACUA coordinado por Enrique Sánchez y formado por David Soto, Emperatriz Arango, Magdalena Correa, Carolina Córdoba Curi y Juan Ayarza, con aportes de los becarios del taller «Conexión Pacífico III», realizado en Cali en julio de 2014 por la Corporación Manos Visibles. 5

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Separata Afrodescendientes y desarrollo territorial en el Pacífico colombiano: por un camino con identidad propia Introducción El presente documento es una síntesis del elaborado entre mayo y agosto del 2014 por la Fundación Activos Culturales Afro (ACUA), para el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Su punto de partida es el trabajo que la Fundación realiza desde el 2007 con comunidades afrodescendientes rurales en América Latina, en la puesta en valor de sus activos culturales con el fin de generar ingresos y afianzar su identidad a la vez. El documento busca la incidencia de las particularidades territoriales de las comunidades en una política de desarrollo rural integral con identidad. Tanto la labor de la Misión para la Transformación del Campo, o Misión Rural, como el primer punto de la Mesa de Conversaciones para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera en Colombia, en La Habana, son oportunidades para resolver la brecha histórica de desarrollo y bienestar que separa a estas comunidades del resto de la nación. La versión extendida de este documento incluye bibliografía y anexos, y está en proceso de publicación con el Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales (CIPE) de la Universidad Externado de Colombia. La población afrocolombiana Según el Censo de 2005, la población colombiana afrodescendiente es el 10% del país y vive principalmente en los litorales caribe y pacífico, en especial en este último, y en las tierras bajas de los valles interandinos. Los afrocolombianos rurales tienen una apropiación comunitaria de territorios a lo largo de ríos y costas, en donde han desarrollado prácticas y tecnologías particulares para el desarrollo sostenible extractivo (pesca, madera, oro), productivo y agropecuario (plátano, arroz, coco, chontaduro y frutales). En los territorios colectivos en el Caribe y los valles interandinos, la aplicación de la Ley 70 de 1993 ha sido menor. Persisten allí sistemas productivos tradicionales (SPT) que combinan agricultura, ganadería y cría, y levante de especies menores. Los afrocolombianos en zonas rurales muestran un gran apego a la familia y a las tradiciones, como también una mayor jefatura femenina en los hogares respecto del promedio nacional. No obstante, presentan los peores índices de calidad de vida del país. Sus indicadores en satisfacción de necesidades básicas, ingresos, salud y pobreza tienen unas brechas de hasta el 40 % respecto del resto de los colombianos. Ello ha sido refrendado en documentos Conpes como el 3180 de 2002. El caso del Chocó es particularmente grave: 49 % de sus habitantes vive en pobreza extrema, lo cual duplica el promedio nacional, mientras que el 80 % de las necesidades básicas de la población no están cubiertas, según cifras divulgadas con motivo del pronunciamiento del representante en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. Los territorios colectivos, escenario principal para el desarrollo rural integral afrocolombiano a. Los territorios colectivos: ¿cuántos son y dónde están? Hoy en día, por efecto de la Constitución de 1991 y la Ley 70 de 1993, los afrocolombianos rurales viven en territorios colectivos. Hasta 2013, el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder) había reconocido 181 territorios colectivos en 5,39 millones de hectáreas; 161 de estos territorios están en la región del litoral pacífico y ocupan el 95 % del área demarcada. La titulación colectiva beneficia a 71.442 familias afrocolombianas, de las cuales 65.659 son de la región del Pacífico, es decir, el 92 % de las familias beneficiarias. Por tal razón, este documento se refiere de manera principal a los Territorios Colectivos del Pacífico, pero en algunos apartes se hará mención específica a otros territorios. De acuerdo con el Decreto 1745 de 1995, el consejo es la máxima autoridad de administración interna de las Tierras de Comunidades Negras. Se compone de una Junta, que administra y representa al territorio, y de una Asamblea General, que regula el usufructo de las tierras del territorio, y decide sobre los planes de desarrollo del territorio y la resolución de conflictos entre los miembros. 6

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MAGDALENA SUCRE CÓRDOBA BOLÍVAR N ANTIOQUIA BOYACÁ CHOCÓ CALDAS RISARALDA QUINDÍO Isla Malpelo VALLE DEL CAUCA TOLIMA BOGOTÁ CUNDINAMARCA ISLA GORGONA Isla Gorgonilla CAUCA HUILA META * CAQUETÁ Mapa de Territorios Colectivos o Tierras de Comunidades Negras (2012), Resguardos Indígenas (2012) y Parques Nacionales Naturales (2006) en la región del Pacífico de Colombia. Fuente: Instituto Geográfico Agustín Codazzi. NARIÑO LEYENDA * Área en litigio Límite Departamental Límite Marítimo y Terrestre Parque Nacional Natural Reserva Nacional Natural Santuario de Fauna y Flora Resguardos Indígenas Tierras de Comunidades Negras 7

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Separata Afrodescendientes y desarrollo territorial en el Pacífico colombiano: por un camino con identidad propia Tabla 1. Número y área de territorios colectivos y familias beneficiadas, a diciembre de 2013 N.º de territorios colectivos % Área (ha) % N.º de familias beneficiarias % Región Pacífico (Cauca, Chocó, Nariño, Valle del Cauca y municipios de Risaralda). Otras regiones Total 161 20 181 88,95 11,04 100,00 5.150.858,8552 248.051,1731 5.398.910,0283 95,41 4,59 100,00 65.659 5.783 71.442 91,91 8,09 100,00 Fuente: Elaboración propia con datos de INCODER. b. Características jurídicas y de política pública de los territorios colectivos Con la Constitución de 1991, se genera un nuevo estatuto en la concepción de derechos de las comunidades étnicas. La nueva Carta reconoce la diversidad étnica y cultural de la nación, y con ello nace la obligación del Estado de promover y proteger todos los aspectos de esa diversidad. Sin embargo, aun cuando existen estos lineamientos generales, no es suficiente reconocer la existencia de los derechos étnicos si no se desarrollan las herramientas institucionales y los espacios de participación idóneos para que éstos puedan ser ejercidos. Por ello, la labor de la jurisprudencia ha sido el desarrollo de algunos derechos que, en el caso de las comunidades étnicas, como las comunidades afrocolombianas, constituyen derechos fundamentales. El territorio es uno de estos derechos, pues en el caso de las comunidades rurales afrocolombianas, es un derecho multidimensional; territorio como hábitat, territorio como medio de producción, territorio como marco para el ejercicio de la vida social y la expresión de la cultura, territorio como fuente de sustento, territorio como presupuesto indispensable para la existencia y el desarrollo de las comunidades. Este derecho fue reconocido a las comunidades rurales afrocolombianas en el artículo 55 transitorio constitucional de la Ley 70 de 1993. A su vez, gracias a la aplicación jurisprudencial del convenio 169 de la OIT, ha alcanzado un rango fundamental: ya no sólo se trata del mero reconocimiento de la propiedad colectiva en los territorios de ocupación ancestral, sino que se incluye el deber del Estado de garantizar el desarrollo social y económico de estas comunidades dentro de sus territorios, atendiendo a los elementos autónomos de su cultura, es decir, respetando su cosmovisión y particularidades culturales. c. Particularidades ambientales y etnoculturales de los territorios colectivos Los territorios colectivos son áreas que están por fuera del mercado de tierras, pero precisamente por la ventaja que ello supone para la conservación a largo plazo, cuentan con el potencial de los productos promisorios del bosque y el ecoturismo. La biodiversidad, entonces, constituye una alternativa para un desarrollo humano sostenible, a lo cual se agrega el activo fundamental de las particularidades sociales, culturales, económicas y étnicas de las comunidades que habitan los territorios. 8

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El reto para la Misión Rural y la implementación de los Acuerdos de La Habana es, entonces, la consideración de estos aspectos para la proposición de alternativas de desarrollo de estos territorios que frenen los factores que han generado transformaciones bruscas y negativas en la vida de las comunidades. Estos factores adversos se derivan del auge minero-energético y del auge del extractivismo ilegal de oro y madera, y son los siguientes: • Descuido y abandono de los SPT, que fragiliza la seguridad alimentaria y empobrece aún más sus territorios. Administración y uso de los recursos naturales no inclusivos y manejados por una institucionalidad debilitada por la dependencia financiera y clientelar. El drama de la violencia y el desplazamiento forzado. Según la Unidad de Víctimas, entre todos los desplazados del país en 2014, el 11 % son afrocolombianos provenientes, en su mayoría, de la región del Pacífico. La extorsión por parte de los grupos al margen de la ley que controlan rutas de intercambio y centros de acopio limita el acceso de los pequeños proveedores. la acción pública, que debe adoptar estrategias integrales de desarrollo rural para ordenar el territorio en función de la propia existencia de las comunidades rurales, del disfrute y el ejercicio de sus derechos culturales, de la gobernanza de sus territorios colectivos y del aprovechamiento sostenible de los importantes recursos naturales existentes en la región. Particularidades ambientales y el problema del extractivismo Las comunidades rurales afrocolombianas conciben el territorio de manera integral, como un espacio productivo, de conservación, de hábitat y de reproducción de su cultura. Allí desarrollaron tecnologías adaptativas, y por generaciones han transmitido saberes de caza y pesca, saberes agrícolas y pecuarios, y prácticas de aprovechamiento de los recursos biológicos de las selvas y los manglares. Esa interdependencia entre la vida comunitaria y su medio natural es característica particular de las comunidades rurales afrodescendientes. Esto les permite conservar los frágiles ecosistemas de la selva, los humedales y los litorales, y el uso y el manejo sostenible de los recursos naturales, teniendo en cuenta que la conservación de biodiversidad, silvestre y cultivada, y su uso sostenible, son condiciones necesarias para la seguridad y el bienestar de las comunidades y que deben ser ejes centrales de una estrategia de desarrollo rural integral con identidad. • • Hoy en día, la minería ilegal se ha apoderado de estos territorios rurales, amparada por grupos armados al margen de la ley y acompañada de una debilidad institucional para controlarla. Las retroexcavadoras y dragas mineras destruyen las vegas y los diques aluviales, que son las áreas de mayor valor agrícola, y destruyen los hábitats acuáticos en menoscabo de los recursos hidrobiológicos. La actividad minera contamina de mercurio y cianuro los ríos, en detrimento de la salud humana y de los ecosistemas. Preocupa también la gran minería, que opera con licencias y permisos legales, por las implicaciones e impactos que tiene y puede tener en los territorios colectivos. Estas licencias mineras y permisos de exploración, que se expiden sin haber consultado a las comunidades, suelen ignorar de manera deliberada los riesgos ambientales y socioculturales de sus actividades. Particularidades etnoculturales El Estado, autoconcebido pluriétnico y multicultural, debe incorporar necesariamente ese fundamento en el desarrollo de las comunidades culturalmente diversas, de acuerdo con esa particularidad, de manera que todas las medidas tendientes a impulsar el desarrollo económico y social de las comunidades étnicas deban estar coligadas a sus particularidades culturales. Salvaguardar, fortalecer y desarrollar las economías rurales de la región implica un enorme reto para 9

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Separata Afrodescendientes y desarrollo territorial en el Pacífico colombiano: por un camino con identidad propia La especial relación de las comunidades afrocolombianas con sus territorios, la forma como entienden el entorno, los usos que les dan a los elementos de la naturaleza, la manera como han encontrado el sustento en el medio ambiente, son ejemplos claros de la dimensión cultural que las normas reconocen y protegen, y que deben servir como marco orientador de las estrategias y acciones de desarrollo que se adopten en beneficio de las comunidades de los territorios colectivos. d. La soberanía y la seguridad alimentarias en los territorios colectivos El objetivo fundamental en el desarrollo del derecho a la seguridad alimentaria es la disponibilidad de alimentos necesaria para la subsistencia, pero también que éstos tengan el suficiente valor nutricional requerido por sus consumidores, y que sean propios del medio productivo y cultural en el que viven. Es claro, entonces, que la soberanía y la seguridad alimentarias como derechos que pertenecen a los pueblos, requieren el despliegue de políticas y medidas que protejan la diversidad productiva, que aseguren el entorno ecológico, productivo y cultural propio de cada comunidad, y que puedan hacer prevalecer éstas políticas sobre las fuerzas del mercado y las imposiciones empresariales en caso de que estas amenacen de alguna forma la estabilidad y pervivencia de la producción tradicional de alimentos. e. Los sistemas productivos tradicionales (SPT) de los territorios colectivos La concepción colonial de la región del Pacífico como periferia extractiva selló su histórica consideración residual en relación con la economía agraria del país. Pese a la conformación por afrodescendientes de una organización social particular en la región, el desconocimiento de sus SPT ha significado el fracaso de muchas iniciativas de desarrollo de la cooperación internacional, que han considerado sólo las variables económicas convencionales. Estas iniciativas han sustituido la obligación estatal de velar por el bienestar de las comunidades. Consisten muchas veces en la introducción arbitraria de especies, como el búfalo de agua, y de infraestructura subutilizada, como las trilladoras de arroz de Quibdó, o en la producción a gran escala sin certezas sobre su comercialización. Sus fracasos han profundizado la desconfianza de las comunidades en las instituciones. Las pocas experiencias exitosas no han tenido continuidad por la falta de capacidad del Estado. Los SPT de las comunidades negras en territorios colectivos tienen las siguientes características: 10

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Características generales: Su base es la agricultura, combinada y complementada con actividades pecuarias y extractivas en pequeña escala, como la minería artesanal de oro y platino, además de la pesca y la caza. Las comunidades crearon su propio sistema alimentario basado en el consumo de plátano y maíz, caña de azúcar y papachina. En los literales, incluyen coco y frutales, algunos productos silvestres, productos que se complementan con los frutos de la caza y la pesca marítima y fluvial, y la recolección de conchas y crustáceos. Su apropiación del territorio es comunitaria o familiar, basada en relaciones de solidaridad entre familiares y vecinos. Modelos comunes son la minga y la mano cambiada. Son adaptativos: sus ciclos se desarrollan a partir de la oferta ambiental, aspecto que debe ser potenciado para la sostenibilidad ambiental. Comercialmente tienen tres limitaciones: baja calidad de los suelos, elevada pluviosidad e insuficiente luz solar. Pese a ello, el proceso histórico de las comunidades de adaptación, conocimiento y manejo del medio han permitido el desarrollo de SPT para su subsistencia y pervivencia. Con respecto a la agricultura: Se realiza mediante policultivos asociados, siembra en mosaicos y en estratos diferentes, el manejo de semillas y colinos, y la rotación de cultivos, lo cual refleja el conocimiento del bosque húmedo. Se cultiva en el espacio doméstico con huertos y azoteas, y en «montes biches» o rastrojos, y en montes bravos. Los cultivos utilizan el sistema de «tumba-roza-pudrición», conservando especies forestales valiosas, y son limpios (el arroz) o asociados (platanar). En el sur de la región, existe especialización de acuerdo con la gradiente: litoral, río abajo y tierras medias o altas. Esto ha creado redes de intercambio fluvial muy eficientes de plátano, papachina, coco, miel de caña y chontaduro en mercados locales. Hacia el mercado externo son de importancia sólo el plátano (ríos Jiguamianadó y Bojayá), el chontaduro (ríos de Buenaventura y Alto San Juan), el coco (Tumaco) y el borojó de diversos puntos de la región. En pesca y recolección de moluscos y crustáceos: En los manglares, bosques de mangle bañados por las mareas, la extracción está regulada por los ciclos de las mareas, y se extraen peces como la lisa, los bivalvos como la piangua, y almejas y crustáceos como el cangrejo, además de fibras, plantas medicinales, carbón y animales de caza. Este ecosistema corre el peligro de ser afectado de manera irreversible si se modifica la red fluvial para construir una hidrovía entre Buenaventura y Tumaco. Se estima que el 47 % de la población afrodescendiente rural del sur del Pacífico vive de él. En el río Atrato se captura el bocachico y algunos bagres en la época de subienda. Este ecosistema y la seguridad alimentaria del territorio están amenazados por la contaminación por mercurio, que procede en su mayoría de la minería ilegal. En los litorales, la pesca tiene una mayor especialización, pero ha vivido una desigualdad histórica con la pesca de gran escala y el uso de artes de pesca no reglamentarias. Otros rubros: La extracción de oro se ha complementado históricamente con las actividades agropecuarias, pero los enclaves extractivos especializaron a algunas comunidades en métodos artesanales como el barequeo, el canalón y el hoyadero. Hoy, la minería artesanal ha sido vinculada al extractivismo por grupos al margen de la ley, lo cual daña los ecosistemas y el tejido social. La extracción de madera, al ser también complementaria, se ha prestado para aprovechamientos ilegales, algunos con la complicidad de quienes deben gestionar y proteger bosques como el catival, el guandal y el manglar. 11

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Separata Afrodescendientes y desarrollo territorial en el Pacífico colombiano: por un camino con identidad propia En definitiva, un reto para el desarrollo rural integral es poder frenar las actividades extractivas ilegales y desarrollar alternativas viables de aprovechamiento a partir de los territorios colectivos, su ordenamiento participativo, el mayor conocimiento de los ecosistemas y la aplicación de tecnologías resilientes o de bajo impacto ambiental. Una tabla con las principales especies agrícolas de la región y sus variedades está anexada al documento principal. 3. Bases del desarrollo rural integral de los territorios colectivos de comunidades afrocolombianas a. Consideraciones generales Se proponen cuatro criterios generales para entender la eficiencia y la competitividad de los SPT de comunidades afrocolombianas en territorios colectivos: 1. Buscan primordialmente garantizar el sistema alimentario de las familias. 2. Su adaptabilidad histórica y escala menor les permite ser, generalmente, de bajo impacto ambiental. 3. Están mediados por importantes factores socioculturales que atraviesan todo el ciclo productivo y que deben ser tenidos en cuenta en los procesos de desarrollo. 4. No son autosuficientes: históricamente se han relacionado con el mercado, y tienen un impor- tante potencial productivo si se conocen y respetan sus particularidades y se frenan los factores adversos que limitan la producción y la comercialización. b. Recomendaciones La conservación y el uso sostenible de la biodiversidad como base del desarrollo a largo plazo. Esto es parte del desarrollo rural integral de los grupos étnicos. Los territorios colectivos son particularmente apropiados para consolidar este tipo de desarrollo, dado el potencial del alto nivel de biodiversidad del Pacífico —se encuentran 7.000 de las 45.000 especies de plantas estimadas en Colombia—, los SPT de las comunidades, y la confluencia de los intereses nacionales y comunitarios en torno a la conservación. Adicionalmente, se cuenta el potencial de los servicios ambientales y los recursos energéticos. Estos factores deberían modelar un desarrollo rural que integre una conservación menos estricta y más en torno al uso resiliente de la biodiversidad, con la producción de ingresos comunitarios, lo cual requiere la generación de capacidades técnicas y científicas en la nación y las regiones para el aprovechamiento de los recursos de los bosques y sus productos promisorios, e incluso el ingreso al mercado biotecnológico. Prevenir y controlar las actividades extractivas, cuya readecuación e inten- En definitiva, un reto para el desarrollo rural integral es poder frenar las actividades extractivas ilegales y desarrollar alternativas viables de aprovechamiento a partir de los territorios colectivos, su ordenamiento participativo, el mayor conocimiento de los ecosistemas y la aplicación de tecnologías resilientes o de bajo impacto ambiental. 12

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sificación deterioran el capital natural de los territorios colectivos, la economía tradicional y la vida social, empobreciendo drásticamente las condiciones de vida de la población nativa. Esto implica, en el caso del bosque, la minería y la pesca, revisar los impactos, superar las contradicciones de la agenda pública que favorece el extractivismo y buscar alternativas de ordenamiento territorial y comanejo, como la Zona Exclusiva de Pesca Artesanal (ZEPA) y el Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI). Mejorar la producción y la productividad de los agrosistemas comunitarios. El conocimiento, la protección y el mejoramiento de los sistemas productivos —dentro de su lógica productiva— deben ser objeto de un análisis cuidadoso y de una reflexión con los mismos productores, considerando su experiencia histórica, y los éxitos y fracasos del pasado, junto con la realidad actual de su economía. Para la comercialización, la Misión Rural de 1961, dirigida por Miguel Fadul, ya recomendaba el foco en productos no fungibles, comercializados en nichos y a pequeña escala, y cuyo alto valor viene de una demanda especializada o por certificaciones ambientales del producto. Con respecto al fomento, se propone la instalación de parcelas agroforestales para las crisis de ingresos en comunidades. La conservación in situ de las cultivariedades propias de las regiones en donde se localizan los territorios colectivos, a fin de detener la pérdida de tradiciones y, por lo tanto, de variedades agrícolas claves en la subsistencia de las comunidades. Para ello, es necesario crear y apoyar redes de conservación e intercambio de las principales variedades, sus semillas y su material reproductivo. Casos preocupantes son los siguientes: el plátano y el banano, las cañas de azúcar y el arroz. La investigación sobre los cultivos tradicionales y sobre las especies promisorias del bosque es urgente, pues no existe un inventario genético de las cultivariedades propias y adaptadas de la región. Hay sólo escasos estudios sobre productos del bosque con valor alimentario. La participación activa de productores locales es recomendada para ello. Con respecto al enfoque territorial, la valorización de activos y la agregación de valor, es necesario el reconocimiento del contexto natural y cultural que hacen únicos a los productos y a los servicios de una comunidad. Esto permite estrategias de valorización de productos y servicios locales mejor focalizadas, y fundamenta herramientas de protección de la propiedad intelectual, sellos de origen y certificaciones. El problema estructural de la venta en bruto de los productos de la oferta ambiental en el Pacífico hace necesaria también la inversión en la transformación de los productos, con asociatividad pro- ductiva, del conocimiento del mercado, del manejo poscosecha, de la integración de las cadenas productivas, del ahorro productivo y de la innovación tecnológica. La capacitación para la producción y la asistencia técnica debe diferenciarse en las distintas fases del proceso. Fomento, agregación de valor y mercadeo. El enfoque de «aprender haciendo» permite crear una comunidad de conocimiento entre capacitadores y capacitados que aprenden mutuamente, y un grupo de capacitados que reproduce el conocimiento en redes de productores. Esto tiene mejores resultados que la visita en terreno de un técnico externo, cuyo viaje es de alto costo por las condiciones de acceso y cuyas recomendaciones, si consideran insumos del mercado, resultan infructuosas. El crédito. La ausencia de una tradición de uso del crédito en comunidades del Pacífico ha redundado en fracasos que han generado una prevención contra su utilización. En paralelo, y pese a recomendaciones gubernamentales para superar el problema, las agencias de crédito no consideran los títulos colectivos de propiedad como garantía crediticia, pues estos son inembargables. Además, estos créditos no están adecuados a las particularidades locales, donde hay sistemas tradicionales de ahorro y préstamo. 13

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