Revista Clava N° 7

 

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Publicación de la Corporación Museo Fonck

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CLAVA Nº 7 / 2008  ISSN 0716-0887 Revista de la Corporación Museo Fonck Obra financiada con el aporte del Consejo Nacional del Libro y la Lectura

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 CLAVA Nº 7 / 2008 REVISTA CLAVA Número 7, 2008 ISSN 0716-0887 Corporación Museo de Arqueología e Historia Francisco Fonck 4 Norte 784, Viña del Mar. Teléfono (56 32) 2686 753 www.museofonck.cl Representante Legal: Dr. Claudio Etcheverry P. EDITORES Josefina González, Corporación Museo Fonck José Miguel Ramírez, Universidad de Valparaíso Comité Editor Fernanda Falabella G., Universidad de Chile Mg. Lorena Sanhueza R., Universidad de Chile Mg. Donald Jackson S., Universidad de Chile Dra. Antonia Benavente A., Universidad de Chile, Universidad Sek Ana Betty Haoa R., Biblioteca Rapa Nui Evaluadores externos María Teresa Planella, Universidad de Chile Rodrigo Sánchez, Universidad de Chile Andrea Seelenfreud, Academia de Humanismo Cristiano CORPORACIÓN MUSEO FONCK DIRECTORIO Presidente: Dr. Claudio Etcheverry P. Vicepresidente: Alfredo Nebreda M. Tesorera: Rose Marie Micheland B. Secretaria: Dra. Carmen Noziglia D. Directores Dr. Adolfo Fernández C. Sr. Alfredo Nebreda M. Sr. John Gallaher K. Sr. Hernán García R. DISEÑO Y PRODUCCIÓN GRÁFICA Ediciones Universitarias de Valparaiso www.euv.cl [ El contenido y las opiniones vertidas en los artículos son de responsabilidad de sus autores ]

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CLAVA Nº 7 / 2008  INDICE EDITORIAL. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág. 5 HOMENAJE CARACTERIZACIÓN DE LAS PUNTAS DE PROYECTIL DE LA LOCALIDAD ARQUEOLÓGICA LAS CENIZAS Projectil points from the archaeological locality of Las Cenizas Lorena Arancibia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 LAS BRISAS-3, SITIO AGROALFARERO TEMPRANO EN SANTO DOMINGO. V REGIÓN, CHILE LAS BRIsAS-3, AN EARLY AGROCERAMIC SITE IN SANTO DOMINGO, V REGION, CHILE Pilar Rivas y Josefina González. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27 COMPRENDIENDO LOS CONTEXTOS DOMÉSTICOS DEL PERIODO INTERMEDIO TARDÍO EN EL VALLE DE PUTAENDO: INVESTIGACIONES EN EL SITIO CASABLANCA 10 Understanding domestic contexts of Late Intermediate period in Putaendo valley: investigations in Casablanca 10 Daniel Pavlovic, Andrés Troncoso, Silvia Alfaro, Daniel Pascual, Carolina Belmar, Luciana Quiroz y Cristóbal Iglesias . . . . . . . . . . . . . . . . 51 EL SITIO INKA PUENTE DE TIERRA (ALTO RIO MAIPO, CHILE) Y LA FRONTERA SUR DEL TAWANTINSUYU The inka site of Puente de Tierra (High Maipo river, Chile) and the southern border of the Tawantinsuyu Luis E. Cornejo B.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73 POLINESIOS EN EL SUR DE CHILE EN TIEMPOS PREHISPÁNICOS: EVIDENCIA DURA, NUEVAS PREGUNTAS Y UNA NUEVA HIPÓTESIS José Miguel Ramírez-Aliaga y Elisabeth Matisoo-Smith . . . . . . . . . . . 85

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CLAVA Nº 7 / 2008  EDITORIAL Este número constituye la consolidación de esta segunda etapa de la revista CLAVA. El número anterior marcó el renacimiento después de quince años de hibernación, gracias a la decisión del directorio de la Sociedad Fonck, y el esfuerzo de la colega Gabriela Carmona, quien partió a un postgrado en España. En este número se mantiene la calidad formal, con el inestimable concurso de la Editorial de la Universidad Católica de Valparaíso y el intenso trabajo de la arqueóloga Josefina González. En esta ocasión, destacamos en la portada una de las clavas más notables de la colección del Museo Fonck. Hace algunos años, tuvimos la oportunidad de recibirla junto al Dr. Adolfo Fernández, Director de la Sociedad, de las manos de Óscar Sumonte, quien llegaría a convertirse en el primer Alcalde de Concón. En este número, la Sociedad Fonck desea reconocer a don Raúl Bahamondes, uno de sus primeros presidentes y pionero de la arqueología regional. Aunque ha estado alejado del Museo y de la arqueología por mucho tiempo, su aporte merece ser conocido por las nuevas generaciones. Siguiendo la antigua política editorial, seguimos privilegiando dos grandes temas: la arqueología de la zona central de Chile y de Rapa Nui. El análisis lítico de Lorena Arancibia constituye un tema especialmente sensible para nosotros, en tanto se trata de los materiales del sitio Arcaico de Las Cenizas, que fue la causa de nuestra llegada al Museo Fonck, hace muchos años. La metodología propuesta constituye un aporte interpretativo en el árido campo de la piedra tallada. Luego, el equipo encabezado por Daniel Pavlovic presenta los resultados de un análisis sistemático del sitio habitacional Casablanca 10, en el río Putaendo. La estrategia de investigación permitió caracterizar en profundidad áreas de actividad en el sitio, enriqueciendo la interpretación con detallados análisis de la cerámica, del material lítico, carpológico, arqueobotánico y zooarqueológico. Los fechados respaldan la presencia de las tres fases del período alfarero en la región. En la zona cordillerana del río Maipo, Luis Cornejo describe un modesto pero importante sitio Inka: el Puente de Tierra. El sitio presenta un componente interesante, un monolito de piedra instalado junto a la única conexión entre ambas riberas, marcando un límite físico y simbólico para el control del territorio. La costa está representada por el sitio Las Brisas 3 de Santo Domingo, asignado

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 CLAVA Nº 7 / 2008 al Período Alfarero Temprano. Pilar Rivas y Josefina González sintetizan un rescate arqueológico intensivo realizado en la zona central durante el año 2000. Entre los componentes más interesantes que presenta el sitio se cuentan dos grandes curantos, con abundantes restos de comida en el interior. La presencia de huesos humanos quemados y fracturados, en el interior de ambos curantos, permitirían hacer referencia a aquello innombrable, pero el tabú es más fuerte. Por último, incluimos un nuevo capítulo en el antiguo tema del posible pero improbable contacto polinésico en la zona Mapuche. Esta vez, apoyados en la evidencia genética de la llegada de polinesios a Arauco en tiempos prehispánicos, a través de huesos de gallina del período El Vergel en el sitio El Arenal. A partir de esta evidencia “dura”, postulamos una nueva hipótesis para la llegada de los polinesios a América, y su vuelta al Pacífico con el camote y la calabaza. Sólo queda agradecer la suerte de ser parte de la historia del Museo y de haber tenido la oportunidad de iniciar la revista CLAVA, y la gentil invitación del directorio de la Sociedad para seguir participando en esta nueva etapa. Mauruuru ki a korua, José Miguel Ramírez Aliaga Editor

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CLAVA Nº 7 / 2008  RAUL BAHAMONDES BRICKLES Homenaje La relación de Raúl Bahamondes con el Museo Fonck comienza con su incorporación a la Sociedad de Arqueología e Historia Francisco Fonck de Viña del Mar, a fines de los años 1950. Esta Sociedad, creada en 1936 por personeros viñamarinos, organizaba mediante un Directorio a una cofradía de socios interesados en estudiar y mostrar “las demostraciones de vida indígena”. Con el impulso de R. Gajardo Tobar como vicepresidente y luego presidente de su directorio desde 1948, la Sociedad mantenía en funcionamiento un Museo y paralelamente un Centro de estudios que en el año 1957 se convertiría en el Instituto de Investigaciones Arqueológicas, bajo la dirección de J. Silva. Este Instituto se mantuvo por varios años y estuvo tras numerosas investigaciones, organizando en 1964 el Tercer Congreso de Arqueología Chilena en Viña del Mar. Sin embargo, la convivencia del Instituto y el Museo no fue fácil, provocándose una que desembocó con la dimisión de R. Gajardo en 1958. Como consecuencia de esto, se creó un vacío de información administrativa hasta el año 1974, cuando se retoman las actividades. Aun así se sabe que el Instituto funcionó al menos hasta el año 1965 y que en 1970 Raúl Bahamondes fue elegido presidente del Directorio de la Sociedad. Su mandato fue interrumpido por varios incidentes, entre los cuales los más importantes fueron el terremoto de 1971 y el golpe militar de 1973, cuando la Sociedad funcionaba en el Palacio Rioja. Su interés por la arqueología nace cuando ejercía como próspero comerciante de la V Región (creció en una gran casona del cerro Los Placeres, hoy inexistente), el primero en el país en exportar algas marinas. Durante sus constantes viajes a distintas costas del norte de Chile, conoció Tal Tal, donde constata abundantes restos superficiales de actividades humanas que lo llevan a interesarse en la prehistoria y luego a contactar a la Sociedad de Arqueología de Viña del Mar. Así comenzó su quehacer dentro de la investigación arqueológica. Vinieron años de intensa dedicación, en los cuales realizó docencia e investigación en una época en que se recalcaba la necesidad del trabajo sistemático y el distanciamiento del hábito coleccionista. En su caso, además, el compromiso ideológico con los cambios políticos imperantes. Producto de su dedicación, fue invitado a formar parte de la Sociedad Chilena de Arqueología en el año 1971, siendo H. Niemeyer En la contratapa de las actas del III Congreso de 1964, se destaca que el Instituto de Investigaciones Arqueológicos “...declara contrario a sus principios la práctica de coleccionar, intercambiar, comprar o vender materiales arqueológicos... y la excavación indiscriminada de sitios...” 

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 CLAVA Nº 7 / 2008 secretario. Asimismo, colaboró con el Center for the Study of Man de la Smithsonian Institution de Washington, USA. Según sus palabras, su oficio fue fundamentalmente el de un educador, que publicó y que enseñó en la Universidad de Chile de Valparaiso gracias a que la Sociedad Chilena de Arqueología, creada recientemente, necesitaba docentes experimentados. Los alumnos que se interesaban en esta nueva disciplina, que todavía no tomaba forma como carrera propiamente tal, eran estudiantes de Historia o de Filosofía y Raul Bahamondes, junto a Julio Montané y Bernardo Berdichewsky (quien luego se trasladaría al Centro de Estudios Antropológicos de Santiago) y luego Jorge Silva, cumplian su labor pedagógica en el departamento de Estudios Históricos y Filosóficos de la Universidad. Raúl Bahamondes ingresó como profesor auxiliar del ramo de Historia en el año 1962 para luego ser profesor de jornada completa, jefe de la Carrera de Historia y Geografía y secretario ejecutivo de la Comisión de Investigación Científica de la Universidad de Chile en Valparaíso. Hasta el año 1976, en que fue despedido por motivos políticos, Raúl Bahamondes enseñó, siempre en Valparaíso, los ramos de Prehistoria de Chile, Prehistoria general, Culturas precolombinas, Paleohistoria de Chile y sobre todo Tecnología. Su acercamiento inicial con Tal Tal, lo llevó a contactarse con Junius Bird quién aparecía como el primer investigador que realizara un trabajo de campo sistemático en Chile. Bird inspiró parte de su trabajo, específicamente en lo relacionado con tecnología y de esta forma en 1965 R. Bahamondes realiza un corte de prueba en el montículo I del sitio Las Conchas, a 14 km de Tal Tal. Este trabajo centra su interés en la descripción de los elementos de pesca “..por la verdadera anarquía existente actualmente con respecto a su tipificación funcional y descriptiva.” Los resultados de estas investigaciones, que se alimentaron de los conocimientos adquiridos con diversos pescadores en las distintas caletas en que encargaba sus recolecciones de algas, serían reunidos posteriormente, en los años 1980 y 1981, en la Revista de Educación y Cultura de Valparaiso, con un estudio descriptivo de los ele Que luego sería seguido de otras excavaciones realizadas junto a J. Silva en 1967. mentos de pesca artesanal usados en distintas caletas desde Los Vilos hasta Valparaiso, en los que se hace un paralelo con los elementos arqueológicos conservados en los depósitos de Tal Tal. A partir de esto, entre otras cosas, se observa la desaparición de numerosas artes descritas por cronistas de los siglos XIX y XX, que en algunos casos eran recordadas por pescadores de mas edad. Previamente, en 1968, dentro de la misma línea de investigación, había publicado un trabajo sobre un artefacto para cazar cefalópodos, la potera, en el cual se especifican los rasgos que permitirían determinar la presencia de este artefacto y diferenciarlo del arpón para peces. De este modo, la tecnología prehistórica, como ergología de pesca o como herramienta lítica de los primeros homínidos, fue su principal tema de investigación. Gran parte de su trabajo consistía en la traducción y mimeografiado de textos de arqueología norteamericana y francesa, con los cuales creaba apuntes de clases prolijamente ilustrados. En especial, la traducción de textos de Francois Bordes con los cuales hacía talleres de experimentación en talla lítica, reproduciendo instrumentos. Asimismo, la tecnología en material óseo ocupó por largo tiempo un lugar en su investigación, preparándose a través de cursos de Anatomía, Osteología y Traumatología, a los que asistía en compañía de sus alumnos de la cátedra de “Tecnología del hueso” en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile en Valparaíso. A partir de la tecnología se interesó en el Paleoindio. Habiendo vivido durante años en Los Vilos, en la IV Región, sabía por intermedio de un lugareño del hallazgo de los huesos de mastodonte con ocasión de la excavación de un enorme pozo para el agua del pueblo. Tal como él lo relata, el ingeniero a cargo tuvo conciencia de la importancia del hallazgo y lo comunicó al Museo Nacional de Historia Natural, hacia donde fueron a parar los primeros restos óseos de Quereo. Años después, ejerciendo docencia en la Universidad de Valparaiso, deciden con J. Montané revisitar estos restos con el fin de observar la posible presencia de huellas antrópicas. Coincidente con esto proponen el sitio al programa de Paleoindio impulsado por la Smithsonian Institution en Convenio con la Universidad de la Serena, logrando el financiamiento de excavaciones en el sitio. En el año 1973, problemas políticos hicieron que fuera expulsado, estando en el terreno mismo, junto a su mujer que

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CLAVA Nº 7 / 2008  realizaba un trabajo de etnografía, J. Montané y algunos ayudantes. El material fue almacenado en la Universidad de Valparaíso y revisado por R. Casamiquela, quien fue invitado especialmente. Dos años después, los trabajos fueron reanudados, pero esta vez bajo el liderazgo de L. Núñez. Pese a que fue invitado por J. Iribarren (Coordinador General del Convenio) a participar en esta segunda vuelta, esto no llegó a materializarse. Posteriormente, el material almacenado en Valparaíso fue enviado a La Serena y puesto a disposición del nuevo equipo de investigación Después de su salida de la Universidad de Chile de Valparaiso, fue nombrado en 1977 a formar parte de la Comisión Técnica del Museo de Historia Natural de Valparaiso, donde trabajó por los siguientes cinco años. Luego, tuvo que dedicarse a otros quehaceres. Hoy, a sus 87 años, se encuentra viviendo en Viña del Mar, dibujando, ordenando su biblioteca y desempolvando documentos. Entre estos, se encuentra una larga lista de material docente compuesto por sus traducciones, mimeografiadas por distintos estamentos de la Universidad de Chile en Valparaiso. Es el caso de “New world prehistory” de G. Willey, “Man the tool maker” de K. Oakley, “La hipotética cultura osteodontoquerática de los australopitecinae” de D. Welberg y “The cultural sequence in the north chilean coast” de J. Bird, entre muchos otros. JOSEFINA GONZÁLEZ A. Editora Publicaciones Silva J. y R. Bahamondes 1968. La potera, anzuelo para cefalópodos. Anales del Museo de Historia Natural de Valparaiso 1: 217-237 Bahamondes R. 1969. Contextos y secuencias culturales de la costa central de Chile. Actas del V Congreso Nacional de Arqueología. La Serena. Silva J. y D. Bahamondes 1969. Investigaciones arqueológicas en Tal Tal. Informe preliminar. Rehue 2: 7-27. Montané J. y R. Bahamondes 1972. El mar, el litoral y los antecedentes arqueológicos. Revista de Estudios del Pacífico 4: 7-25. Montané J. y R. Bahamondes 1973. Un nuevo sitio Paleo-indio en la provincia de Coquimbo, Chile. Boletín del Museo de la Serena 1: 215-222. Bahamondes D. y A. Valenzuela 1980-1981. Ergología de pescadores artesanales de la costa chilena y sus vinculaciones arqueológicas. Revista de Educación y Cultura, Diciembre 1980 y Julio 1981. Area de Cultura Secretaría Regional Ministerial de Educación. Valparaiso. Manuscritos El horizonte paleoindio en Chile. Trabajo presentado al Congreso del Hombre Andino, Antofagasta, 1973. Excavaciones estratigráficas en un abrigo rocoso en Caleta Paposo. Resultado de las excavaciones realizadas en caleta Paposo en febrero de 1970. Investigaciones arqueológicas en la quebrada de Mata Gorda. Resultados de las excavaciones en Mata Gorda (Los Vilos) 1962 El complejo cultural de Huentelauquén: Contexto y dispersión. Resultados de una prospección que abarcó las provincias de Coquimbo y Atacama. Incluye estudio de colecciones de museo y particulares, visita a sitios conocidos y registro de nuevos sitios. “...a la que corresponde calificar las obras y objetos pertenecientes a los inventarios de los Museos del Estado, dependientes de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, que, por carecer de valor museográfico, puedan ser dados de baja, de acuerdo con el procedimiento especial señalado en el artículo 2º del Decreto–Ley 1111” Decreto Nº 26 del 12 de enero de 1977 del Ministerio de Educación.      Basic Books Inc., 1966. University of Chicago Press, 1960. Current Anthropology, febrero 1970. Handbook of South American Indians, 1946.

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CLAVA Nº 7 / 2008 11 CLAVA ISSN 0716-0887 Nº 7 / 2008 [11-26] CARACTERIZACIÓN DE LAS PUNTAS DE PROYECTIL DE LA LOCALIDAD ARQUEOLÓGICA LAS CENIZAS Projectil points from the archaeological locality of Las Cenizas Lorena Arancibia* Resumen Se realiza un estudio al instrumental lítico formatizado de la localidad Arqueológica Las Cenizas, ubicada a 15 Km. al interior de la costa de Chile Central, que amplía el criterio morfológico tradicional de análisis de puntas de proyectil con nuevos enfoques sustentados en criterios de uso y función. De esta manera, se alcanza un nivel analítico que permite la comparación contextual con otros sitios del Periodo Arcaico de Chile Central. Los resultados obtenidos dan cuenta de que la variabilidad formal del instrumental lítico de Las Cenizas no obedece necesariamente a opciones estilísticas, sino más bien, a situaciones tecnológicas, presentes en conductas de reactivación, principalmente en piezas de materia prima de alta calidad y de acceso restringido, como es el caso de la obsidiana. Además aporta nuevos antecedentes sobre dos adaptaciones diferenciadas dentro del periodo Arcaico de Las Cenizas, es decir, una temprana, caracterizada por puntas de proyectil pedunculadas y que puede ser considerada dentro del “Horizonte de puntas pedunculadas del Arcaico Temprano” definido para Chile Central y otra más tardía caracterizada por puntas lanceoladas y triangulares de base recta. Palabras clave: Tecnología de Puntas de Proyectil, Conductas de reactivación lítica, Localidad Arqueológica Las Cenizas, Periodo Arcaico, Chile Central. Abstract This analysis of lythic material from the archaeological site Las Cenizas, inland central coast of Chile, beyond the traditional morphological criteria for projectil points, with a new approach which emphasizes use and function criteria. The new analytical level allows the contextual comparison with other sites from the Archaic Period in Central Chile. The results indicate that formal variability does not necessarily depend on stylistic options but on technology, mainly related to reactivation on pieces made of high quality raw material and difficult access, like obsidian. There is new information for two different adaptations along the Archaic Period: an earlier adaptation with pedunculated projectil points which belong to the “Early Archaic Horizon of pedunculated proyectil points” as defined for Central Chile, and a later adaptation characterized by long leaf-shaped and triangular points with a flat base. Key words: Projectil point technology, Lithic reactivation behavior, Archaic period, Central Chile * Licenciada en Arqueología, Universidad de Chile (arancibialorena@yahoo.com).

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12 CLAVA Nº 7 / 2008 Introducción Las Cenizas, localidad arqueológica ubicada a 15 km de la costa (Viña del Mar), se emplaza a 400 msnm al noroeste del lago Peñuelas, V Región (Fig. 1). Excavada por primera vez en los años 57 y 58 por el Dr. Gajardo Tobar, se convirtió en motivo de investigación debido al hallazgo de varios conjuntos de afloramientos rocosos con presencia de tacitas. Conocer quiénes fueron los que realizaron las horadaciones, su función y su relación con las piedras horadadas eran algunas de las interrogantes que se esperaba dilucidar con las excavaciones. Sin más, hallaron un cementerio compuesto por 75 individuos con cráneo dolicoide, dispuestos en decúbito lateral y dorsal principalmente, sin presencia de cerámica. Denominado como el “Pueblo de las Cenizas” corresponderían a grupos de cazadores recolectores con un énfasis en la recolección y probablemente creadores de las piedras con tacitas. Su ubicación temporal es relativa (Silva 1957 y 1964; Montané 1969, Berdichewsky 1964) y fue asignada al periodo Arcaico Tardío a partir del análisis contextual y estratigráfico de las ocupaciones. También se determinó la presencia de una ocupación cerámica de poco potencial estratigráfico que se ubicaría dentro del periodo Agroalfarero Tardío (Gajardo 1958). En el año 80 se realizó una segunda campaña de excavaciones con el objetivo de evaluar el carácter precerámico del sitio y caracterizar en forma más precisa los niveles cerámicos (Ramírez 1980a). Además de hallar otros dos grupos de rocas con tacitas, efectuaron pozos de sondeo, limpiezas de perfil, y nuevas excavaciones en áreas no alteradas, aportando nuevos antecedentes y confirmando los antiguos en referencia a las distintas ocupaciones presentes en Las Cenizas, a saber, una ocupación Alfarera Tardía, una ocupación Arcaica Tardía y una tercera más temprana representada en los niveles más profundos de la estratigrafía de la ocupación. Los antecedentes mostraron además presencia de quiebre ritual de objetos, manifestado claramente Figura 1. Mapa de ubicación de Las Cenizas.

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CLAVA Nº 7 / 2008 13 en la ocupación Alfarera Tardía e histórica, relacionada directamente a las piedras tacitas. Estos grupos habrían realizado rituales como parte del culto a sus antepasados. Es posible también que la práctica del quiebre ritual provenga ya desde los primeros ocupantes del sitio, como se evidencia a través de la presencia de manos de moler quebradas, piedras horadadas en el mismo estado y tinte rojo como parte de las ofrendas funerarias de la ocupación acerámica. A pesar de la riqueza de los antecedentes del sitio Las Cenizas, su participación en la problemática de Chile Central, identificando circuitos de movilidad, ha sido prácticamente nula. Solo ha sido comparado con otros dos sitios de contextos similares con el fin de ubicarlo temporalmente, como son Tagua-Tagua y Cuchipuy en Chile Central (Cornejo y Simonetti 1993, Cornejo et al. 1998, Kaltwasser et al. 1980). El material lítico de Las Cenizas, disponible en la actualidad en las bodegas del Museo Fonck de Viña del Mar y proveniente de las dos campañas de trabajo en terreno realizadas hasta el momento, se compone principalmente de herramientas de molienda (manos de moler, morteros, piedras horadadas) e instrumen- tos líticos formatizados, entre los que destacan los raspadores, cuchillos y puntas de proyectil. Estos últimos, aunque ya fueron caracterizados anteriormente, se analizan en esta oportunidad con un enfoque diferente −no solo tomando aspectos morfológicos como ha ocurrido hasta hoy, sino considerando también elementos tecnológicos− con el fin de lograr nuevos antecedentes para la comprensión del sitio y su relación con otros sitios del periodo arcaico de Chile Central. Antecedentes de la localidad arqueológica de Las Cenizas En Las Cenizas se encontraron seis grupos de rocas con tacitas (I, II, III, IV, V, VI) (Figs. 2 y 3). Las principales excavaciones (unidades A hasta L, doce en total), se efectuaron en el Grupo I de Tacitas produciéndose el hallazgo de un cementerio precerámico (Gajardo 1958). En él aparecieron un total de 75 esqueletos entre los 53 cm y 2 m de profundidad, ubicados preferentemente en posición decúbito lateral o dorsal con las piernas flectadas, además de 2 cuerpos extendidos que según el doctor Gajardo no poseían diferencias en Figura 2. Grupo VIII de Piedras Tacitas. Extraído de Hermosilla 1980 “Caracterización de la ocupación cerámica en Las Cenizas”. Informe de práctica. U. de Chile, Facultad de Ciencias Sociales, Santiago. Figura 3. Grupo III de Piedras Tacitas, excavaciones de 1980. Extraído de Hermosilla 1980 “Caracterización de la ocupación cerámica en Las Cenizas”. Informe de práctica. U. de Chile, Facultad de Ciencias Sociales, Santiago.

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14 CLAVA Nº 7 / 2008 el tipo de ajuar u ofrendas con respecto a los genuflexos (Gajardo op.cit). Estos individuos, denominados por el doctor Gajardo como “Pueblo de Las Cenizas”, fueron cubiertos al momento de su entierro con tierra vegetal muy fina (visible estratigráficamente en las excavaciones) sin que se detectara bolsón de enterratorio. Sobre esta tierra se depositaron una serie de piedras naturales, además de manos de moler y percutores, algunos quebrados (Gajardo op.cit.). El ajuar se componía de lítica tallada y pulida, adornos de piedra, como cuentas de collar (presente en 3 cuerpos), instrumentos de hueso como punzones y agujas, percutores y manos de moler, algunos teñidos de rojo, piedras horadadas cilíndricas y bicóncavas, artefactos que se destacan por aparecer regularmente quebrados, además de la presencia de colorante blanco y rojo. Entre los líticos tallados se menciona la presencia de lascas, núcleos, raspadores y puntas de proyectil. De estas últimas nos dice el doctor Gajardo Tobar: “Las puntas se encontraron junto a los esqueletos, en pies, cabeza, cuerpo, encima o debajo, enteras o quebradas, de material variado, predominando piedras duras, colores vistosos y diferente factura (sílice, obsidiana, cristal de roca, basalto, cuarzo). En el sector noroeste del cementerio las puntas son más toscas en construcción, al igual que las de los entierros más profundos, pero también había toscas en esqueletos de la segunda capa. Algunas muy toscas, unifaciales, sin pulir ni dentar. Otras bifaciales, bien pulidas y dentadas. Predominan las apedunculadas, triangulares y de lados iguales, también se hallan con grueso pedúnculo” (Gajardo 1958: 58). Los alimentos pertenecientes a las ofrendas, ubicados por lo general frente al tórax de los esqueletos, se componían de moluscos marinos (locos, tacas, chapas, machas) caracoles de mar, chitón, peces (evidenciado por la presencia de vértebras), aves acuáticas, mamíferos terrestres (evidenciado por la presencia de huesos largos quemados y semifosilizados). Dentro de la unidad F, desde donde se extrajo la mayor cantidad de esqueletos (45 aproximadamente), se encontró una concentración de mandíbulas de roedor, sin poder determinar si obedecía a factores naturales o culturales (Gajardo op.cit.). Con respecto a los esqueletos, Gajardo Tobar plantea: “Mediciones indican que son hombres mesocéfalos, con huesos de regular grosor. Los del extremo noroeste y los más profundos eran de huesos más gruesos, con cráneos de paredes más gruesas, con tendencia dolicocéfala, otros a la braquicefalia. No hay deformación y trepanación. La capacidad craneana varia entre los 1.300 y 1.450 cm cúbicos y la estatura oscila entre 1.56 m y 1.67 m”. A partir del descubrimiento del cementerio, Gajardo T. se propuso investigar la relación posible entre el “Pueblo de las Cenizas” y las piedras tacitas y horadadas. La idea era conocer si este pueblo fue el creador de aquellas, para lo cual se llevaron a cabo una serie de excavaciones en trinchera en las inmediaciones de rocas sin piedras tacitas. Debido a que estas indagaciones no produjeron resultados positivos, no hallándose restos bioantropológicos ni de cultura material, Gajardo Tobar llegó a la conclusión de que los individuos que conformaron el cementerio era un pueblo precerámico que, a su vez, serían los primeros en utilizar las tacitas de aquellos afloramientos rocosos, así como las piedras horadadas. Esta idea fue respaldada por los contextos culturales excavados y por la presencia de colorante rojo presente en los cuerpos humanos y también en las tacitas. Confirmada la hipótesis de la relación entre el cementerio precerámico y la utilización de las tacitas (idea discutida posteriormente por Ramírez 1980a) el doctor plantea también al Pueblo de Las Cenizas como una sola población. Cabe destacar sin embargo, que el autor menciona la presencia de esqueletos de estructura ósea más gruesa, asociados a instrumental lítico más tosco, ubicados hacia el extremo noroeste del cementerio, en niveles más profundos. El piso original de estos niveles más profundos se componía de una tierra gredosa y compacta presente a los 2 m de profundidad, donde halló incluso 3 esqueletos ligeramente incluidos en este piso original, correspondiendo según él a los individuos más primitivos del cementerio (Gajardo op.cit.). Las nuevas unidades excavadas en 1980 por un equipo de arqueólogos fueron denominadas M-80 y O-80 y efectuadas en el Grupo I de rocas de tacitas. Dentro

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CLAVA Nº 7 / 2008 15 de la unidad M-80 se halló un individuo en posición decúbito lateral derecho, con su cuerpo orientado hacia el norte y la cabeza inclinada sobre el pecho (Ramírez 1980b). Se encontró asociado a un metate junto a una mano de moler y colorante rojo. Además, formando parte del túmulo del entierro, tres manos de moler quebradas, otras cuatro enteras, junto a piedras naturales sin modificación. Se destaca la presencia de una concentración de microlascas de desecho de talla junto a una mano de moler en la parte posterior del cuerpo sobre la pelvis (op.cit.). Durante la excavación se pudo observar estratigraficamente la existencia de un nivel de ocupación de grupos con cerámica hasta los 30 cm de profundidad, la presencia de enquinchado en el piso de este nivel y hacia los niveles más profundos el aumento de material lítico (puntas de proyectil apedunculadas y manos de moler junto a fragmentos de sustancias tintóreas). Por otra parte, al 1.40 m de profundidad aparece una punta pedunculada (op.cit.), como antecedente de la presencia de una ocupación más temprana dentro del periodo Arcaico. Los grupos asignados al periodo Arcaico Tardío serían posiblemente de origen costero y evidenciarían un gran énfasis en la recolección y molienda de vegetales, debido a la cantidad de manos de moler, morteros y piedras tacitas presentes en el sitio, llegándose incluso a postular la existencia de una horticultura incipiente (Hermosilla y Ramírez 1985). Material y Métodos Tradicionalmente, los análisis líticos de puntas de proyectil se han realizado únicamente bajo un criterio morfológico, estableciéndose tipologías que han sido aplicadas como indicadores temporales en la elaboración de la secuencia del Arcaico. El uso irrestricto de este criterio ha provocado la sobrevaloración de la forma de los artefactos, como elemento determinante de su funcionalidad (Vera y Vásquez 1994). Un ejemplo de esto es que se ha constatado, a través de análisis de huellas de uso, que artefactos clasificados como puntas de proyectil también pueden ser ocupados en otras actividades, como cortar o raspar (op.cit.). Tomando en cuenta esta situación, se ha propuesto que en la realización de estudios de conjuntos líticos que consideren métodos clásicos, integren también nuevos enfoques sustentados en criterios de uso y función incorporando análisis técnicos y observaciones de huellas de uso. Es el caso de un estudio de contextos de puntas asignadas al periodo Arcaico Temprano de la Zona Central, que comparó contextos de los sitios El Manzano, Cuchipuy y Lampa (op.cit.). La metodología empleada en el trabajo mencionado, considera elementos presentes en investigaciones realizadas sobre tecnología de puntas de proyectil, abogando por análisis más completos. Los elementos analíticos aplicados son el resultado de contextos determinados y sus interpretaciones o conclusiones están en referencia a ellos, por lo que hemos procedido cautelosamente al aplicar estas ideas al contexto del instrumental lítico de Las Cenizas. En primer lugar, es necesario aclarar que el concepto de punta de proyectil ha sufrido modificaciones en su definición, en pos de adecuarse a las nuevas formas de análisis. Así, la definición clásica de punta (Bate 1971), está dando paso a nuevas propuestas en la manera de concebir el instrumento, en donde participan no solo elementos de tipo formal, sino que también tecnológicos. Una de estas, es la expuesta en los trabajos de Vera y Vásquez (1997) que considera la punta como un instrumento altamente formatizado, de bordes convergentes y terminados en punta, que permite la penetración, con una simetría axial y transversal que posibilita una trayectoria balística limpia. Esto no impide que una punta que ya ha cumplido su vida útil sea reutilizada para otro tipo de función (op.cit.). La propuesta de esta nueva definición, permite no tener que dejar fuera las posibles modificaciones posteriores del instrumento, ya sea de forma o de uso, además de facilitar la diferenciación con otro tipo de instrumentos como por ejemplo los cuchillos, dificultad que sí ocurre al utilizar las definiciones clásicas. En este sentido, los autores citados consideran que los Trabajo realizado por Héctor Vera y Mario Vásquez enmarcado en el proyecto Fondecyt 193212 “Puntas de proyectil y tipología: arcaico temprano en Chile”, 1994. 1 Se refiere al análisis de puntas de proyectil provenientes del Manzano 1 y Manzano 3 de Chile Central, comparadas con las Puntas de proyectil de Cuchipuy.  Punta: artefacto penetrante definido por dos bordes convergentes. 

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