Revista Terral - Número 17

 

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Número 17 de la revista cultural Terral

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Revista Terral nº17 –Editorial-Índice- Editorial www.revistaterral.com Os presentamos el número 17 de la Revista Digital TERRAL. Y seguimos de celebración. El 15 de Enero presentamos en el Centro Andaluz de las Letras de Málaga nuestra Revista Terral. Contamos con la presencia del Equipo de Redacción y la Presidenta de la Asociación ALAS –Asociación para la literatura y las artes-. Numeroso público nos acompañó en el acto que se amenizó con un recital de poesía y guitarra, creando una sinergia que viene a ser constante a través de los distintos actos donde la hemos presentado. La portada de este número está diseñada a partir de uno de los cuadros del artista malagueño, Lope Martínez Alario, cuya entrevista podéis leer en la sección Arte. Dieciséis números llevamos publicados, desde aquel verano de 2010 en que se gestó. Y estamos empeñados en continuar. Pretendemos mejorarla, tanto en calidad como en diseño, puesto que el formato digital lo permite. Para ello animo a todos vosotros, lectores y colaboradores a seguir escribiendo, leyendo, y difundiendo nuestra TERRAL, para que siga modelando las nubes de la cultura, del arte y la creatividad. Gracias por haberme acompañado en esta tarea. Lola Buendía López Directora de la Revista Terral - ISSN 2253-9018

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Revista Terral nº17 –Editorial-Índice- Revista Terral Número 17 ©Todos los derechos reservados - ISSN 2253-9018 Edición: Lola Buendía López – Enrique Bodero Moral Equipo de redacción: Ramón Alcaraz –Enrique Bodero – Lola Buendía –Erena Burattini Portada: Pintura de Lope Martínez Alario, artista plástico. (Reportaje en la Sección Arte) Diseño de portada: Enrique Bodero Editorial y Ficha técnica: Lola Buendía Colaboradores en este número: Cine: Ramón Alcaraz – Cinexplicable Ricardo J. Gómez Tovar – Seis personajes varados en un aeropuerto Opinión/ Reflexiones: Erena B. Burattini – Versión moderna del Leviathán Carmen Ramos – Ideas sobre educación Crítica literaria: Ángel Silvelo – Irène Némirovsky: “Los bienes de este mundo” Anna Rossell – Georges Didi-Huberman: “Cortezas” Rafael Borrás – El Cuentacuentos: “Historias junto a la Hoguera” Ricardo Guadalupe – Joaquín Leguina: “La fiesta de los locos”

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Revista Terral nº17 –Editorial-Índice- Poesía: Coordina: Aurora Gámez Enríquez (ALAS) Poetas: Mercedes Sophia Ramos – Mercedes Delclós –Rocío Cardoso – Sebastián Gámez – Silvia de la Guardia Ramos Relatos: Andrés Ortiz Tafur – La película de todos los días Emy Luna – Retrato de mujer con collar: Mary Cassatt Ser escritora: Mar Solana – Tiempos de Cambio para “Mamá Literatura II” Flamenco: Rafael Silva Martínez – Sobre el origen de la denominación “Flamenco” (I) El viajero: Pepa J. Calero– Palermo, ciudad caótica y vibrante Arte: Lola Buendía – Entrevista a Lope Martínez Alario, Artista José Manuel Velasco: Arte para Recomendar La otra realidad: Mariano J. Vázquez – Magia II Diseño digital y Maquetación: Lola Buendía – Candela Montero – Juan Canales Diseño web: Juan Canales Molina

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Revista Terral nº17 -Cine- CINEXPLICABLE Ramón Alcaraz García www.tallerliterario.net www.eldesvandelamemoria.com ¿Sabías que la palabra “rosebud”, de Ciudadano Kane, impulsó a la fama y al mismo tiempo cerró muchas puertas al actor y director Orson Welles? Orson Welles, pese a ser uno de los nombres más conocidos en el mundo del cine, no tuvo una gran trayectoria como actor ni director, y su fama se debió más a lo extracinematográfico que a grandes películas asociadas a su nombre. De hecho, fue conocido en todo el mundo con tan solo 23 años por su representación radiofónica de La guerra de los mundos, que provocó el pánico en el estado de Nueva Jersey y conmocionó a los Estados Unidos. Esto le dio una confianza total de los estudios RKO, con absoluta libertad para escribir y dirigir dos películas. La primera de estas películas fue Ciudadano Kane. Hasta entonces, su experiencia en el mundo del cine era escasa. Él decía que todo lo que sabía se lo debía a visionar innumerables veces La diligencia, de John Ford. Pero su primera incursión fue arriesgada, porque decidió escribir sobre una figura importante de su país, el poderoso William Randolph Hearst, propietario en ese momento de dos de los periódicos más importantes e influyentes de Estados Unidos. Esto jugó tanto a favor como en contra de Orson Welles; a favor porque le dio fama, y en contra porque le generó grandes enemistades, promovidas por el señor Hearst. Por supuesto, no se dice de manera explícita que la película trate sobre él, y es algo que Welles siempre negó. La primera curiosidad en Ciudadano Kane, considerada una de las mejores

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Revista Terral nº17 -Cine- películas de la historia, es que se inicia con uno de los mayores “errores” de guion de la cinematografía. Charles El aireó el engaño de Welles a la prensa y detalló en un artículo las semejanzas, punto por punto, entre Foster Kane y Randolph Hearst. El magnate amenazó con atacar a Hollywood destapando públicamente que los grandes estudios contrataban a inmigrantes y extranjeros en lugar de a estadounidenses; pero los estudios cerraron filas en torno a RKO y la película no solo se estrenó, sino que al final se le asignaron más fondos para una gran campaña de promoción. A cambio, obligaron a Welles a volver a montarla tras haber quitado los detalles más significativos que se asociaban con protagonista, llamado Foster Kane, empieza pronunciando en su lecho de muerte una última palabra: “rosebub, mi rosebud”. Y a partir de ahí se desata la curiosidad por conocer el significado de esa palabra, su última palabra. ¿Dónde está el error?, en que en ese momento el personaje está solo, por lo que sería difícil entender cómo se supo que había dicho eso justo antes de morir. Dejando este detalle al margen, que hemos de admitir como parte de la complicidad del espectador con la ficción, después del primer pase, William evidente claridad al empresario Hearst. William Randolph Hearst fue un negociante que usó las noticias para engrandecer su imperio y ganar más y más dinero. Fue quien envío a Randolph Hearst prohibió cualquier tipo de noticia en sus periódicos sobre esta película, y además puso todas las trabas posibles para su distribución. A pesar de ser un gran éxito para la crítica, no fue así en las taquillas, ya que muchos espectadores no pudieron verla. Orson había mantenido en secreto la relación de su guion con la figura de Hearst, incluso despistando a la opinión pública al manifestar siempre que se trataba de una idea sobre Fausto. Tras el primer pase privado, una conocida revista periodistas a Cuba para hacer creer a los norteamericanos que España había hundido el acorazado Maine; maniobra que terminó con la invasión de la isla, y que a él le reportó la venta de muchos periódicos. Es solo un ejemplo de cómo llegó a usar la manipulación de los medios para sus intereses comerciales y políticos, con capacidad para instaurar y derribar gobiernos.

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Revista Terral nº17 -Cine- ¿Y qué tiene que ver la palabra “rosebud” en toda esta polémica? En principio, la película se estructura de principio a fin en torno a ese enigma, que para los espectadores se soluciona justo al final. Esta solución (que no voy a desvelar por si alguien aún no la ha visto) es en realidad lógica y sencilla, con un mensaje claro: “el dinero no lo es todo y a veces lo cambiaríamos por las cosas más simples de la vida”. Lo que de verdad interesa es el trasfondo y la figura de un personaje del poder, y lo que ese poder significa y representa. Una vez que la película se ha visto, la verdad es que daría igual el nombre elegido para captar y mantener la atención a lo largo de toda la historia. Pero ese nombre elegido tenía un sentido muy especial, más allá de la pantalla, y es que se trataba del nombre con el que cariñosamente Hearst al llamaba órgano generado intriga y comentarios fuera de ella. Jamás Orson Welles confirmó ni desmintió su verdadero sentido. Y es lógico que Hearst tampoco lo hiciera, porque hubiera sido hacer público algo demasiado íntimo y personal. Pero hemos de entender que algo le molestó, y mucho, vista su reacción ante Ciudadano Kane. Para quien no haya visto la película, verá que al final el sentido inocente de “rosebud” difícilmente molestaría a nadie. Por eso fue un acierto de Welles destapar veladamente un resorte que le dio fama mundial, un recurso de genialidad, pero que al mismo tiempo le generó enemistades William Randolph sexual femenino de su amante, la actriz Marion Davies. En la actualidad, “rosebud” sigue siendo la palabra con más fuerza en una obra cinematográfica y la que más ha irreconciliables durante el resto de su vida.

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Revista Terral nº17 -Cine- Cine SEIS PERSONAJES VARADOS EN UN AEROPUERTO Ricardo J. Gómez Tovar Un puñado de rostros estelares adorna los títulos de crédito que introducen la proyección de Hotel Internacional (The V.I.P.s), película estrenada en 1963 y que cuenta con el protagonismo de la pareja de moda por aquel entonces, Richard Burton y Elizabeth Taylor. Los demás comparsas de la función dirigida por Anthony Asquith no acaparan los titulares de la prensa de la época con tanto fervor como “Marco Antonio y Cleopatra”, que aquí parecen recrear una variación de su propia historia sentimental como el matrimonio Andros, pero figuran entre lo más granado de la profesión: Louis Jourdan, el sempiterno galán francés que tan mortalmente se aburría como el heredero millonario de Gigi y que, esta vez, representa a un gigolo cuarentón que se enamora por primera vez en su vida; Rod Taylor, el actor australiano de maneras campechanas que tuvo el tiempo en sus manos y que, en la película que nos ocupa, metido en la piel de Les Mangrum, un honesto fabricante de tractores, debe luchar contrarreloj para no quedarse en la bancarrota tras firmar un cheque sin fondos; la siempre espléndida Maggie Smith, como fiel secretaria del anterior, mucho antes de asomarse a la oscarizada habitación con vistas que le reservó James Ivory; la entrañable Margaret Rutherford, que se quita por unos momentos el traje de Miss Marple para interpretar a una aristócrata empobrecida y deliciosamente distraída; y, last but not least, el gran Orson Welles en el papel de director de cine en apuros con el fisco británico que debe pactar un matrimonio de conveniencia con Gloria Gritti, una maggiorata italiana encarnada por Elsa Martinelli un año después de haberse marcado un Madison al son de Henry Mancini con los elefantitos de Hatari.

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Revista Terral nº17 -Cine- Por suerte o por desgracia, los planes concebidos por cada uno de estos personajes no habían contado con la emergencia de un elemento que actúa como fuerza mayor de la trama ideada por el dramaturgo Terence Rattigan: la niebla londinense. Varados en la sala de espera VIP del aeropuerto de Londres, y atendidos por el “mejor jefe de recepción que existe”, Sanders (genial caracterización de Richard Wattis, ese simpático actor con gafas que anteriormente nos había deleitado como el agregado a la embajada británica que se desvive por cumplir los caprichos del gran duque Laurence Olivier en El príncipe y la corista, también basada en una historia de Terence Rattigan), los personajes comienzan a sufrir los efectos que ejercen los contratiempos sobre la vida programada. Y es que la densa niebla que deja en tierra los vuelos que debían despegar según el horario previsto no se contenta con quedarse fuera de las instalaciones de este aeropuerto de decorado y cortar las alas a los pasajeros, VIP o no VIP, sino que penetra en la propia esencia de los personajes para volverlos del revés. En el caso del triángulo amoroso formado por Richard Burton-Liz Taylor-Louis Jourdan, la bruma les obliga a analizar detenidamente sus emociones y sentimientos, que parecen difuminarse o sufrir mutaciones imprevistas ante la tensión de la espera y las sorprendentes revelaciones resultantes. El archimillonario Burton-Paul Andros afirma estar enamorado de su esposa Frances, pero no es capaz de elegir personalmente el suntuoso regalo de despedida que le hace cada vez que ella se ausenta, tarea que delega en un ex comandante a quien ha convertido en su mano derecha (Dennis Price). Sin embargo, esta vez es FrancesElizabeth Taylor quien le hará a Burton un regalo inolvidable con motivo del viaje que se dispone a emprender hacia el sol de Jamaica: una carta en la que le confiesa que se fuga con otro hombre. Para humillación del magnate, el “otro” es un viejo conocido suyo, Marc Champselle (Jourdan), famoso playboy a quien considera un “bufón, un invitado profesional, el consabido parásito” y por el que siente absoluto desprecio. Pero la niebla de Heathrow despierta en Marc-Jourdan un sentimiento que nunca antes había conocido, muy diferente a los superficiales devaneos que le brindaban sus rentables flirteos con condesas europeas en el suave clima de la Costa Azul, y no está dispuesto a renunciar a Frances ni siquiera ante la tentación de un generoso cheque ofrecido por el marido ultrajado. A partir de este momento, la tensión argumental irá in crescendo, al igual que la

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Revista Terral nº17 -Cine- banda sonora de Miklos Rosza, que discurre en su habitual nota romántica con toques de cóctel para la ocasión, y los personajes anclados a la húmeda tierra inglesa cambian la sala de este aeropuerto, recreado en los estudios ingleses de la MGM en Borehamwood, por la comodidad de un hotel donde pasarán definitivamente la noche. Ni que decir tiene que, como en toda película coral que se precie, y a imitación de la propia vida, las peripecias de este sexteto de personajes se entrelazarán para enriquecer el argumento y ayudar a desbloquearlo del paralizante abrazo neblinoso. El director de cine Max Buda (un Welles actuando en registros exageradamente caricaturescos) alquila la mansión de la duquesa de Brighton para rodar su próxima producción, María Estuardo, evitando así que la anciana tenga que desplazarse a Florida para actuar como ayudante de relaciones públicas en un hotel, el único medio que la venerable anciana ha encontrado para sacar a flote su castillo ancestral. Por su parte, la eficiente secretaria Miss Mead logra que, en un momento de desesperación, y mientras le sorprende escribiendo una carta de suicidio en la writing room del aeropuerto, el millonario Andros escriba otro cheque que, a su vez, servirá de salvavidas a su jefe, de quien está visiblemente enamorada. Este atractivo y sofisticado melodrama, rodado en deslumbrante Metrocolor y formato Panavisión por el londinense Anthony Asquith, experto adaptador a la gran pantalla de obras maestras del teatro en lengua inglesa como Pigmalión (1938), La versión Browning (1951) o La importancia de llamarse Ernesto (1952), se deja ver con agrado más de medio siglo después de su estreno. Tal vez el secreto de su éxito estribe en que, al igual que ocurre con los personajes encarnados por Richard Burton y Rod Taylor, dedicados a amasar dinero y a manufacturar tecnología en movimiento, respectivamente, y a quienes lo único que al final consigue salvar de la ruina es precisamente el factor humano, las imágenes en movimiento de Hotel Internacional están impregnadas de este infalible bálsamo desde la primera escena hasta la última. Un año después, el director firmaría su última película, El Rolls Royce amarillo, también una magnífica película coral que recreaba en brillante colorido de la Metro un popurrí de pasiones, amoríos, lealtades y traiciones. Pero esa ya es otra historia…

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Revista Terral nº17 -opinión- Opinión Versión moderna del Leviathán Erena B. Burattini Es desolador comprobar que a pesar de los acelerados avances que se van produciendo desde las últimas décadas, la mentalidad de quienes ostentan el poder se mantiene dentro de las estructuras de la época de las monarquías autoritarias durante el Antiguo Régimen. ¿Cómo es que afirmo esto? Muy simple, basta con oír los valores y castigos que proclaman para la masa nuestros políticos, valores que a ellos no les atañen puesto que tienen sus propios paraísos. Y tan poco les atañen que se permiten calificar sus usuras bancarias como “esas cosas” que bien podrían haber nombrado como cositas o naderías, total ellos están por encima del bien y del mal. Desde arriba observan a la masa y se horrorizan ante los desmadres del pueblo que se manifiesta en las calles clamando por sus derechos. Cuánto les ofende y preocupa esa chusma desbocada que destroza mobiliario urbano (el valor no pasará de unos pocos miles de euros, muy por debajo de los millones de las tarjetas Black, etc., etc.). Para dar ejemplo se condena a algunos de estos manifestantes a 6 años de prisión. Me quedo sin palabras. Hemos retrocedido al siglo XVII al son de la teoría política de Thomas Hobbes que en su obra Leviathán -basada en el derecho natural- afirma que los hombres en su estado natural se destrozarían los unos a los otros. Por tanto, para sobrevivir deben ceder sus derechos al Estado, una autoridad absoluta, especie de dios terrenal (Leviathán) que imponga el orden y evite el caos. Si a esto le sumamos la teoría clásica del absolutismo formulada por Jacques Bossuet, teoría del origen divino del Rey, ya tenemos la película clara. Los nuevos mandamases han asumido esa ascendencia celestial en vista de sus actitudes. Así nos va con esta soberbia de origen divino que solo ve la pajita en el ojo ajeno y no esas cositas malolientes en el propio.

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Revista Terral nº17-opinión- Opinión IDEAS SOBRE EDUCACIÓN Por Carmen Ramos, maestra de la Fresnedilla “Para educar un niño hace falta la tribu entera” Jose A.Marina ¿HACIA DÓNDE CAMINAMOS? Los niños no son recipientes vacíos que hay que llenar de conocimientos. Las últimas investigaciones en el campo de la pedagogía, nos revelan que existen unas nuevas pautas de ser y de comportamiento en los niños, niñas y jóvenes del tercer milenio, que apelan a un giro trascendental en la educación y la salud de la sociedad emergente, giro que nos concierne a todas y todos porque somos protagonistas del mismo. Múltiples investigaciones apuntan a que estamos ante una generación de naturaleza precoz, madura, extremadamente sensible y empática, autorrealizada y autodidacta, a la vez que espiritual y pragmática. Los que convivimos con ellos, lo sabemos y es por ello que tenemos que descubrir nuevas formas para educar que permitan que estos niñ@s crezcan felices potenciando estos dones y puedan llegar a convertirse en la mejor versión de sí mism@s. ¿Cómo podemos apoyarl@s? La educación holística es aquella que implica, entiende y atiende de manera armónica y equilibradamente los aspectos físico, emocional, cognitivo, ecológico, estético creador, intuitivo, espiritual, social, multicultural y solidario del ser humano. La escuela de la Fresnedilla se ha planteado el gran reto de atender a todos estos aspectos, intentando respetar ciertos principios: honrar la individualidad de cada niño

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Revista Terral nº17-opinión- respetando su ritmo e intereses, propiciar un aprendizaje autónomo y cooperativo, reivindicar el valor del juego libre, alimentar la educación emocional, espiritual y el autoconocimiento, reforzar el sentido de la Comunidad, promover una Cultura de Paz…. y la gran cuestión es ¿es posible este tipo de educación dentro del sistema educativo actual? La escuelas rurales desde siempre han sido pioneras en la implementación de nuevos métodos que más tarde se han puesto en marcha en otras escuelas, y la nuestra, con el apoyo y la confianza de todas las familias que la forman, está dispuesta a intentarlo. Por ahora… (Ya hay 14+2 niñ@s ). Hacemos ejercicios energéticos cada mañana, como yoga y meditación, expresamos sentimientos y opiniones en la Asamblea (el “círculo mágico”), hemos iniciado algunos talleres de larga duración como Alemán con Wolfgang, Circomotricidad con Lola, el Huerto Escolar con Marta (gracias al terrenito cedido por Eugenio), cocina vegana con Isa, Historia de la Sierra con Rocío, … otros puntuales como poesía con el abuelo Nicolás, ayudamos a nuestros árboles frutales, animados por Lucas y Valeska, vamos descubriendo nuevos rincones de la Sierra, como cueva honda, gracias a Félix, jugamos con la música, la danza y el teatro, nos hinchamos de cuentos (y también los creamos), vemos cine, patinamos, navegamos por internet, limpiamos la zona, creamos con los elementos naturales a nuestro alcance, redescubrimos nuestra conexión con la madre tierra, celebramos, …. y jugamos y jugamos y jugamos… En resumen, estamos atentos a las demandas y necesidades de nuestros niños y niñas para irles ofreciendo experiencias que enriquezcan su desarrollo y a través de las cuales, claro que sí, también se manejan aquellos contenidos que las leyes educativas decretan, pero sin perder nunca de vista los principios citados anteriormente. Soy consciente de que queda un largo camino por recorrer (me gusta contemplar este cole como un bebé recién nacido), que en varias situaciones tendremos que retroceder para poder avanzar con fuerza otra vez, pero todo con la finalidad de contribuir a un desarrollo del ser en su totalidad y ser felices en el proceso.

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Revista Terral nº17-opinión- Y para acabar…un cuento de Eduardo Galeano: "A orillas de otro mar, otro alfarero se retira en sus años tardíos. Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del adiós. Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece al alfarero joven su pieza mejor. Así manda la tradición, entre los indios del noroeste de América: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia. Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla y admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos, recoge los pedacitos y los incorpora a su arcilla. (...)

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Revista Terral nº17-crítica literaria Crítica literaria Ángel Silvelo Gabriel www.angelsilvelo.blogspot.com IRÈNE NÉMIROVSKY LOS BIENES DE ESTE MUNDO: Una gran novela- mundo Los acontecimientos cotidianos y vitales que corren en paralelo a esos grandes avatares de la historia de la humanidad encuentran en, Los bienes de este mundo, un cálido acomodo que, por lo poco habitual, nos resulta sorprendente. Sin embargo, si nos hiciéramos la pregunta ¿qué es lo que mueve el mundo?, seguramente no nos debería parecer tan extraño, porque casi con toda seguridad el amor, esa palabra tan corta pero cargada de múltiples significados, sería una de las primeras en aparecer, si no la primera como respuesta de tan magno interrogante. El amor con sus múltiples manifestaciones: la pasión, el deseo, el rencor, el odio... adquiere en esta novela toda una nueva dimensión, porque compite y se superpone a esa barbarie humana que significan los enfrentamientos bélicos. Es verdad, Irène Némirovsky lo ha vuelto a conseguir, sin duda, porque Los bienes de este mundo son una gran novela-mundo que, al igual que los alemanes en la Primera —y sobre todo—, la Segunda Guerra Mundial, arrasa el vasto terreno de la vida aderezada por los verdaderos sentimientos, porque como muy bien viene a decirnos la escritora ucraniana, los bienes de este mundo no son aquellos que se acumulan en forma de dinero o de amores comprados por la conveniencia —maravillosa metáfora que

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