Poder y medios en Centroamérica

 

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Contruyendo políticas públicas ciudadanas

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Serie Democratizando las Comunicaciones Fundación Comunicándonos Pje Mirasol No. 20, Residencial El Progreso Colonia Flor Blanca, San Salvador El Salvador, Centroamérica Diseño de portada: Tomás Romero Primera edición Tiraje: 2,000 ejemplares Octubre 2014 Impreso en El Salvador, Centroamérica Todos los textos de esta publicación están licenciados con Creative Commons Atribución - Compartir Obras Derivadas Igual. Esto significa que eres libre de: • Copiar, distribuir, exhibir, y ejecutar la obra • Hacer obras derivadas bajo las siguientes condiciones: Atribución. Debe atribuir la obra en la forma especificada por el autor o el licenciante. Compartir Obras Derivadas Igual. Si alteras, transformas, o creas sobre esta obra, sólo podrás distribuir la obra derivada resultante bajo una licencia idéntica a ésta. Ante la reutilización o distribución, debes dejar claros los términos de la licencia de esta obra. Cualquiera de estas condiciones puede dispensarse si obtienes permiso del titular de los derechos de autor. 302.23 P742 sv BINA/jmh Poder y medios en Centroamérica Poder y medios en Centroamérica: construyendo políticas públicas ciudadanas / coordinación general Oscar Pérez; coordinación regional Ricardo Iglesias; investigadores Manuel Chaparro Escudero, Ricardo Iglesias, Amalia Jiménez Galán, Héctor Longino Becerra, Rebeca Becerra, Juan Carlos Duarte Sequeira, Wendy Mercedes Quintero Chávez, Geancarlo Rivera Zeledón; asistente de investigación Adalid Moncada Mercado; editor Guillermo Antonio Ramos; diseño Tomás Romero. --1a. ed. -- San Salvador, El Salv.: Fundación Comunicándonos, 2014. [viii], 175 p. ; 23 cm ISBN 978-99961-919-1-6 1. Medios de comunicacion-América Central- Aspectos sociales. 2. Medios de comunicación de masas- América Central-Investigaciones. 3. Radiodifución-Aspectos sociales. 4.Políticas públicas-Aspectos sociales. I. Pérez, Oscar, coordinación general. II. Iglesias, Ricardo, coordinación regional. III. Título

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Índice Presentación. Democratizar las comunicaciones para democratizar Centroamérica i Óscar Pérez Prólogo iii Manuel Chaparro Escudero I. Centroamérica: radio de acción 3 II. Democracia, comunicación y leyes sobre radiodifusión en El Salvador: de luces y sombras 15 Ricardo Iglesias III. Guatemala, o de qué forma se legaliza la discriminación 63 Amalia Jiménez Galán IV. El derecho a la comunicación en Honduras, un compromiso inconcluso de la “democracia” 95 Héctor L. Becerra • Rebeca Becerra V. Nicaragua ante el desafío del periodismo crítico 129 Juan Carlos Duarte Sequeira, Geancarlo Rivera Zeledón y Wendy Quintero Chávez Anexos Autores/as 167 Glosario 169 Construyendo políticas públicas ciudadanas

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Coordinación general Óscar Pérez Coordinación regional Ricardo Iglesias Autores Manuel Chaparro Escudero Ricardo Iglesias Presidente-Director de la Fundación de la Comunicación para el Desarrollo (Comunicándonos) y Representante para Centroamérica de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC). Abogado, consultor en derechos humanos. Profesor de la Universidad de Málaga y Director de la Asociación de Emisoras Municipales y Ciudadanas de Andalucía de Radio y Televisión (EMA-RTV), España. Abogado, consultor en derechos humanos. Comunicadora social, defensora de los derechos de los pueblos indígenas y gestora de redes de medios de comunicación comunitaria. Periodista, Director Ejecutivo del Comité por la Libre Expresión, C-Libre, y subcoordinador de la Asociación de Medios Comunitarios de Honduras, AMCH. Licenciada en Letras con orientación en Literatura por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Escritora, investigadora y editora. Licenciado en Ciencias Jurídicas, abogado, notario y periodista. Director de Radio Camoapa, Nicaragua. Especialista e investigadora en Comunicación y docente universitaria. Abogado y notario público con Máster en gestión urbana y vulnerabilidad social. Amalia Jiménez Galán Héctor Longino Becerra Rebeca Becerra Juan Carlos Duarte Sequeira Wendy Mercedes Quintero Chávez Geancarlo Rivera Zeledón Editor Guillermo Antonio Ramos Asistentes de la investigación Adalid Moncada Mercado Manuel Chaparro Escudero, España Óscar Pérez, El Salvador Juan Carlos Sánchez, El Salvador Armando Briñis Zambrano, Cuba Andrea Cristancho Cuesta, Colombia Ricardo Sandoval, Guatemala Ricardo Iglesias, El Salvador Alfredo López, Honduras Carmen Zamora, Nicaragua Tomás Romero Lectores/as expertos Diseño ISBN 978-99961-919-1-6 Con el apoyo de Poder y medios en Centroamérica

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Presentación Democratizar las comunicaciones para democratizar Centroamérica Sin duda alguna, la concentración de la propiedad de los medios de comunicación en oligopolios mediáticos comerciales en Centroamérica solamente ha sido posible gracias a que existen marcos jurídicos que la han facilitado y promovido sin vergüenza alguna. Dejar pasar y dejar hacer ha sido y sigue siendo la constante que predomina en los Estados de la región, de cara a la administración de un bien que es patrimonio de la humanidad, como lo es el espectro radioeléctrico. Estos oligopolios mediáticos comerciales no solo son defensores del eslogan que dice “la mejor ley en radiodifusión es la que no existe”, sino que también utilizan su poder político y económico para chantajear y presionar para que los políticos y políticas siempre les tengan miedo y cedan ante sus chantajes y presiones mediáticas. También, estos oligopolios mediáticos comerciales, representados por asociaciones y cámaras de radio y televisión, conminan al aparato jurídico para que criminalice, allane y cierre radios comunitarias, como es el caso de Guatemala. El libro que ahora tienen entre sus manos, resultado de meses de ardua coordinación e investigación en Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador, recoge con mucha preocupación la firme tendencia que existe en Centroamérica hacia una mayor concentración de la propiedad de los medios de comunicación en oligopolios mediáticos comerciales. Esta preocupación se vuelve más fuerte cuando los procesos de digitalización de las comunicaciones, ya emprendidos en estos países, apuntan a generar más concentración de medios en pocas empresas o familias, afectando directamente a la calidad de nuestra democracia. Los resultados que recogemos en este libro no presentan un panorama alentador, sobre todo porque las autoridades encargadas de conducir este proceso de transformación o convergencia tecnológica buscan digitalizar la radio y la televisión con los mismos marcos jurídicos que nos han llevado a la concentración de la propiedad de frecuencias en pocas manos. Esto no es bueno para la democracia centroamericana. Entonces, es urgente que nuestros gobiernos y legisladores/as enfoquen y le den un nuevo rumbo a la digitalización de las comunicaciones, que no es un asunto meramente técnico, sino profundamente político, que tiene ver con el futuro de las nuevas generaciones en Centroamérica. Todavía estamos a tiempo de modificar este camino, amañado por las asociaciones y cámaras de radio y televisión, pues la multiplicación de canales o las frecuencias resultantes del dividendo digital deben ayudar a modificar el actual mapa de medios en la región. La digitalización de las Construyendo políticas públicas ciudadanas i

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comunicaciones es una oportunidad para nuestros pueblos, pero también se puede convertir en una terrible pesadilla para nuestra gente si dejamos que se continúe legislando a favor de los oligopolios mediáticos. Los gobernantes y políticos de la región pueden y están a tiempo de trabajar por un mapa de medios más plural, donde podamos fortalecer y promover la libertad de expresión a los tres sectores que hacemos comunicación (público, comercial y comunitario), y gozar de la comunicación como un derecho humano; para ello, deben echar mano de lo que dicta la UNESCO, las relatorías especiales para la libertad de expresión de la OEA y la ONU; o retomar valiosos marcos jurídicos referentes en comunicaciones, como los de Argentina y Uruguay. Solamente es cuestión de voluntad política para iniciar con la democratización de las comunicaciones en la región. Cabe señalar también, que a la par de estos marcos jurídicos que producen mayor concentración de la propiedad de medios en grupos oligopólicos, también existe un vacío enorme de políticas nacionales de comunicación en los cuatro países centroamericanos investigados, generando así, por ejemplo, la falta de una legislación sobre la pauta publicitaria oficial. La asignación de esta pauta publicitaria sirve para premiar o castigar desde el Ejecutivo, en el que los criterios políticos y no los técnicos, son los predominantes, afectando esto directamente a una mayor pluralidad de medios. Con toda seguridad, el contenido de este libro nos llevará con facilidad a la conclusión de qué tan frágil se encuentra nuestra democracia, democracia que cada día está retada y desafiada por los oligopolios mediáticos comerciales. Este libro busca convertirse en un insumo académico importante para que las organizaciones de la sociedad civil centroamericana sigamos abrazando la bandera de lucha por la democratización de las comunicaciones. La Fundación Comunicándonos, VOCES Diario digital y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), como también el noble esfuerzo que ha puesto un colectivo de hombres y mujeres militantes de la democratización de las comunicaciones para hacer realidad esta publicación, desea que este valioso aporte venga a generar más sinergia y coordinación en nuestra lucha por garantizar el respeto irrestricto a los derechos humanos, como lo es el derecho a la comunicación. Agradecemos el decidido apoyo y acompañamiento que nos ha brindado siempre ICCO Cooperación en Centroamérica y la Embajada del Reino de los Países Bajos en la región, para poder concretar esta necesaria tarea regional. No tengo dudas que este acompañamiento es simplemente un reflejo de la abundante solidaridad del Pueblo de los Tulipanes hacia Centroamérica. Aprovechemos, entonces, este valioso insumo académico para seguir reivindicando el derecho a la comunicación en Centroamérica, ya que ¡sin derecho a la comunicación, no hay democracia! Presidente-Director de la Fundación de la Comunicación para el Desarrollo, Comunicándonos, y Representante de AMARC para Centroamérica. Óscar Pérez ii Poder y medios en Centroamérica

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Prólogo “Se escucha un disparo denso que estremece a las lavanderas de León Viejo, rompe las vasijas de barro de Quilalí, los cristales salinos de Paz Centro, rebota en las huellas precolombinas de Acahualinca, cimbra los tambores de Subtiava y las marimbas de Monimbó, derrumba la aurora sobre el Chimborazo, orada las naranjas y los coyolitos del mercado de Masaya, se arrecuesta al sudor de los campesinos de Acoyapa, dispersa las semillas de jícara, descifra los jeroglíficos de Moyogalpa, y en Niquinohomo roza el vientre preñado de la abuela de quien será un tal Augusto Cesar Sandino, para luego regresar, plomo ardiente, a las aguas del Río San Juan a pasconear la cotona, el pulmón izquierdo y el corazón a Antonio Paladino, quien apenas tiene el instante para ver a un guardabarranco de alas abiertas suspendido en el aire, y aquel pañuelo blanco de jaguares dormidos que viene a decirle que el amor es más fuerte que esta muerte. Da dos pasos y cae al río.” Así relata el comprometido periodista Carlos Herinque Consalvi, “Santiago”, bajo el seudónimo de Carlos Gayo, el asesinato de Antonio Paladino, el trovador del Río San Juan, en su relato “La muerte los miraba desde el mar”; y como la revuelta popular por este crimen cometido a instancias del Embajador Plenipotenciario para Centroamérica en 1854, Sion Borland, sirvió de excusa para el posterior bombardeo, ordenado por el Presidente Pierce, que acabó con la destrucción de la población de San Juan del Norte. Desde la creación de EE.UU., el territorio de Centroamérica fue el patio trasero preferido de las intervenciones y ambiciones coloniales del vecino del norte. Una historia de dictaduras militares, corrupciones, guerras, crímenes y exterminación étnica, promovida por la defensa de los negocios monopolistas de las corporaciones estadounidenses instaladas en el territorio. El bombardeo de Guatemala y la destitución del Presidente democrático Jacobo Abenz, en 1952, marcaría una nueva senda del horror en la historia más reciente de la región. En general, esta violencia conspirativa se trasladó, durante décadas, al resto del continente y salvo en el breve mandato del Presidente Carter, férreo defensor de los Derechos Humanos y curiosamente el único no reelecto, la historia latinoamericana sufrió el intervencionismo más cruel y despiadado con la excusa de expulsar a los “comunistas”, pero desde el verdadero propósito de defender los intereses espurios de los conglomerados fruteros, de la minería, de los transportes y las telecomunicaciones que gobernaban el territorio, siempre con la connivencia de las oligarquías locales. Construyendo políticas públicas ciudadanas iii

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Esta historia ha marcado en especial a cuatro países centroamericanos: Nicaragua, Guatemala, Honduras y El Salvador, cuyas sociedades siguen viviendo un clima de violencia estructural, social y política, que se ha hecho endémica y que tiene como principal responsable a la dependencia económica. La inequidad y la falta de expectativas motivan una emigración continua que desestructura las familias, destruye el imprescindible tejido social y el capital humano de estos países. El golpe de Estado sucedido en Honduras en 2009, no deja de recordar quién es el verdadero “árbitro” en este complejo escenario de vulnerabilidad democrática. Las páginas de este informe, fruto de un excelente, objetivo y científico trabajo de este grupo de valiosas mujeres y hombres; comprometidos colegas, ponen en evidencia que las conquistas democráticas son inalcanzables sin la existencia de procesos participativos de construcción de ciudadanía y empoderamiento de la sociedad civil. El denominador común observado en los cuatro países es el dominio de los medios de información por grupos vinculados al poder económico, y el discurso hegemónico en defensa de la “modernidad” desarrollista. El poder político ha sido incapaz de entender la necesidad de liberarse del condicionamiento de agendas informativas que persiguen el dominio de las herramientas de la comunicacióncultura, para mantener imaginarios caducos e influir en la opinión pública. El negocio de los medios reside en mantener el latifundismo mediático y marcar la agenda política, desinteresándose de su función de servicio público. Ninguno de los países mencionados ha dado pasos significativos para acabar con una situación que, más allá de las dificultades económicas en que puedan vivir, condiciona los avances democráticos y cualquier sentido de progreso desde la perspectiva de contribuir a una justicia social favorecedora del bien común y la búsqueda de la armonía. Los modelos democratizadores surgidos en los países andinos y del Cono Sur, tampoco han tenido reflejo, inexplicablemente, ni siquiera en gobiernos de corte más progresista alineados con los países de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA). Un hecho que denota la pugna y la influencia permanente de los EE.UU. al imponer, salvo en Nicaragua, el Acuerdo de Libre Comercio (ALCA) con resultados desastrosos sobre la economía de los sectores más desfavorecidos y una débil clase media. Las oligarquías y las élites locales siguen siendo las grandes beneficiadas por los resultados macroeconómicos que venden renta media y PIB sin atender a criterios verdaderos de redistribución de riquezas. Como dice Frei Betto, que haya diez personas y diez pollos, no significa que cada uno coma un pollo. Uno puede comer nueve y el resto repartirse uno. Mientras, la desigualdad social sigue creciendo y la única expectativa de los desfavorecidos es salir del país, en busca del prometido “desarrollo”. Un desarrollo que no muestra la realidad de su fracaso, sino el lujo artificial a través de las imágenes recibidas en noticias y producciones de Hollywood con presencia masiva en los canales de cable, así como, de los excesos de una publicidad consumista permanente en todo tipo de soportes. iv Poder y medios en Centroamérica

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Los problemas económicos y la violencia, como cuestiones endémicas, no son sino la muestra del fracaso ético y cultural de una región en la que la creación de narrativas propias se ha eliminado por completo. El abandono de las obligaciones de los estados y las imposiciones político-económicas impide cualquier posibilidad de conquista ciudadana en el gobierno de su propio destino. Todo el proceso histórico, que se analiza en el libro, viene marcado en su recorrido por la mercantilización de todos los ámbitos de la vida y la ambición de acumulación de poder y riqueza en unas pocas manos. Ello ha conducido al abandono y la invalidación de las culturas propias, la negación de la otredad al no querer reconocer la igualdad en la diferencia, la transmisión de valores en la educación y, finalmente y no menos importante, la libertad de expresión y el derecho de comunicación a través de las cuales se hace imprescindible la creación de una opinión pública participativa no excluyente, la generación de liderazgos sociales y la validación de propuestas comprometidas con soluciones reales de consenso. Aún pudiendo reconocerse los avances producidos en el respeto a los Derechos Humanos (DD.HH.) y mejoras sociales, siempre insuficientes en algunos de los países analizados, no dejan de ser gotas de agua en el océano de los graves problemas que acucian a la mayoría de la población. El respeto a los Derechos Humanos y el derecho a “vivir la vida” más que a la vida, como diría José Luis Sampedro, entran en colisión en todo el mundo con dos máximas de nuestro tiempo que se han convertido en las doctrinas del fracaso: la globalización de los mercados y la renuncia a lo local, a lo próximo. ¿Cómo construir mundo desde el abandono de lo propio, de la propia casa? Solo se puede construir desde abajo. La globalización es el gobierno de las corporaciones bancarias e industriales defendidas por los ejércitos de sus Estados. La globalización es, como en su día dijo Kissinger, la nueva política exterior de los EE.UU. En ningún caso, el “triunfo” comercial de las corporaciones ha venido sin el aval y la presión de las armas, como lo demuestran las conquistas y anexiones coloniales sobre las que hoy se sostiene todavía el “éxito” empresarial de las naciones “desarrolladas”. Pero el secreto de la globalización también se nutre del fracaso de la defensa de lo local, de lo propio y lo próximo, desde un sentir comunitario; abandonando cualquier patrioterismo visceral de banderas que sólo alimenta la muerte de inocentes. La globalización ha creado la ilusión propuesta por el desarrollo de compartir el progreso humano, sin embargo, carece de un plan para repartir los beneficios generados. Sólo podemos compartir productos y mercancías, un “derecho” restringido y condicionado a la capacidad de compra, al mero poder adquisitivo. El mundo del desarrollo, predicado desde EE.UU. por el Presidente Wilson y posteriormente, con más determinación propagandística, por los agentes de Truman, nunca tuvo en su agenda compartir valores y progreso. No ha sido más que una apuesta interesada en colocar productos y empresas en el exterior, utilizar materias primas y mano de obra barata, eliminando cualquier competencia y resistencia. Este libro-informe, habla de medios, de comunicación y de las políticas que han contribuido a construir un mundo cada vez más desigual, cercano al colapso civilizatorio al poner en riesgo todos los ecosistemas que nos dan vida, el propio Construyendo políticas públicas ciudadanas v

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Planeta. Su lectura debe partir de un principio: sin políticas públicas consensuadas no es posible el buen gobierno, sin políticas públicas orientadas a potenciar los canales de participación; es decir, el derecho de comunicación, es imposible la construcción democrática y la socialización del progreso. Este es otro de los grandes fracasos de nuestras democracias; la verticalidad desde la que se expresa el poder, su subordinación a los mercados y a los organismos internacionales que sustentan sus argumentarios, aparatos de poder al margen de los verdaderos intereses de la ciudadanía. La defensa de políticas públicas de comunicación ha sido una constante en los acuerdos regionales de los años setenta (Cumbre de Bogotá, Acuerdos de Costa Rica…). Las apuestas de intelectuales como Luis Ramiro Beltrán y Antonio Pasquali, propiciaron consensos históricos en organismos internacionales, como la UNESCO, para elaborar el informe que tan acertadamente dirigió el Premio Nobel Sean MacBride; “un solo mundo, voces múltiples”, cuyos postulados siguen hoy siendo vigentes y deben ser tenidos en cuenta para la construcción democrática. Sin embargo, ninguna acción política tendrá razón de ser al intervenir en el eje transversal de la comunicación-cultura sin afrontar los imaginarios sobre los que está construido nuestro presente. Desmontar la estrategia del desarrollo como paradigma economicista es más que nunca una necesidad urgente. El desarrollo y las teorías de la Comunicación para el Desarrollo han diseñado una estrategia perversa orientada, sin fundamentos racionales, a hacer creer que el crecimiento económico es la única vía para solucionar los problemas de la inequidad. El modelo desarrollista ha sido el causante del más grande empobrecimiento en todo el planeta. Tras más de seis décadas de aplicación de las recetas del desarrollo, la brecha entre enriquecidos y empobrecidos es hoy mayor que nunca en la historia. El actual sistema de medios, controlado por el poder de los grupos económicos oligopolísticos, mantiene viva esta agenda y el sostenimiento de ideales redentores que nunca tendrán reflejo en la realidad. El desarrollo, como dice el colombiano Arturo Escobar, fue el inventor del Tercer Mundo; del subdesarrollo como estigma para quienes hasta entonces no participaban de la sociedad de consumo, única aspiración a tener en cuenta en esta agenda para alcanzar la felicidad. Bernays, el propagandista del consumo al servicio de las corporaciones, fue el principal artífice de la idea de la conquista de felicidad a través del consumo, sustituyendo a los verdaderos valores, tangibles e intangibles, encargados de proporcionarla y asociados a la vida compartida; la soberanía alimentaria, la familia, la dignidad y una vida sexual plena, como expresó Amartya Sen. Definitivamente, los dos factores que más inciden en la felicidad como parámetro de bienestar subjetivo, son las relaciones de pareja y familiares y la salud, ambos factores suponen más del 70 por ciento, seguidos del lugar donde se vive, el dinero y las amistades. No es esto lo que publicitan los medios de información, ni en sus formas de reflejar la realidad en las noticias, ni en sus mensajes publicitarios tendidos a reflejar constantemente la felicidad de quien es capaz de consumir. El desarrollo no es humano, por más que se le quiera revestir de nobles ideales y calificativos; “no es más lo que antes creíamos”, como nos dijo el paraguayo vi Poder y medios en Centroamérica

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Juan Díaz Bordenave apostando a una redefinición del término, aunque ello para nosotros sea un imposible. La marca está creada, asentada en el imaginario colectivo y ha modificado el gen de nuestro universo cognitivo como un transgénico. Las alternativas sociales se construyen hoy desde esta crítica, como se ha expresado en las nuevas constituciones de Bolivia y Ecuador, y en predicamentos como el del presidente Mujica. Si la realidad de estos países no es más exitosa es por la dificultad de operar desde una nueva ingeniería genética social para recuperar la esencia de nuestro destino; una vida tranquila, sencilla (lejos del concepto de austeridad que predican interesadamente los discursos neoliberales para no compartir), compartida y en paz. El cambio en nuestro imaginario en la dirección indicada, sólo puede producirse desde el favorecimiento de los canales de comunicación que favorezcan el debate y los nuevos acuerdos en la construcción de una nueva ética y conciencia, e inevitablemente a través de un sistema educativo universal, público, gratuito y generador de pensamiento crítico. Cualquier política pública no consensuada que no garantice opciones reales de equilibrio entre el Primer, Segundo y Tercer Sector en la comunicación-información, fracasará en su intención de avanzar en democracia. Las experiencias ciudadanas existentes en comunicación, pese a las dificultades legales y la negación de financiación pública, constituyen una contribución impagable en cualquier alianza de gobierno con la ciudadanía. No querer reconocerlo ahonda en un mayor divorcio con las reivindicaciones ciudadanas y en la profundización en políticas divergentes marcadas por la prepotencia y el servilismo a los intereses mercantiles. Un sistema de medios de información, plural y diverso, comprometido con sus fines de servicio al bien común contribuye a una opinión pública capaz de tomar decisiones en libertad. Un sistema de medios que apoye medios de comunicación del Tercer Sector contribuye al empoderamiento, a la gestión ecosocial de los recursos y a la gobernanza, como capacidad de poner en el centro de nuestras decisiones la gestión de nuestra vida en sociedad. La comunicación-cultura es, y debe ser, para el empoderamiento y el progreso, no para el desarrollo. Es difícil que los gobiernos se conmuevan antes estas páginas; ojalá, porque lo merecen y es lo esperado, pero la verdadera esperanza está en el reconocimiento que la ciudadanía haga de ellas y del convencimiento de que transformar la realidad es una tarea de todos que empieza hoy y en uno mismo. No renunciemos a la utopía, sino a la distopía en la que nos están haciendo vivir. Manuel Chaparro Profesor de la Universidad de Málaga y Director de la Asociación de Emisoras Municipales y Ciudadanas de Andalucía de Radio y Televisión (EMA-RTV), España. Construyendo políticas públicas ciudadanas vii

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