Vida Plena by Vivir Bien 9

 

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EDICIÓN No.9 - VIDA PLENA EDICIÓN No.9 by

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Directora Claudia Barthel claudia@vivirbien.com Redacción Diana Herrera R. Ventas Departamento de Ventas ventas@vivirbien.com Corrección de estilo Orlando Plata G. Diseño Gráfico Ivonne Gennrich A. Juliana Duque G. Tráfico Jorge Orocú S. Fotografía Editorial Imágenes Vivir Bien Istockphoto Shutterstock ATP Panamá Colaboradores Eduardo Alvarado Beatriz Nogueira Lizmairen Lazo Lizzette Corró Lohana Sinclair Sergio Tertusio Kristine Moore Enlaces Internacionales España Euro Comunicaciones Estados Unidos Alex Goldschmitt Reino Unido Lady Willgrowth Colombia Juan A. Gutiérrez Editado por TEL: (507) 270-7077 Panamá, Rep. de Panamá e-mail: info@vivirbien.com www.vivirbien.com

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Salud 10 14 18 24 28 Afrontando la muerte sin miedos Testamento, temores y dudas más frecuentes a la hora de hacerlo Tecnología Dinero Cree su propio blog y opine Vida Moderna Actividades Ciudades amigables para adultos mayores Los beneficios de montar en bicicleta a cualquier edad Contenido

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Destinos Otoño en Nueva York 34 Gastronomía Catas de vino: cuando el entretenimiento y la salud van de la mano 40 Cine, Música, Libros Cine “Bajo la misma estrella” 44 Cultivando El arte del bonsái: entretenimiento de la mano de la naturaleza 48

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Ivonne con su nieta Emilia sta edición en especial la dedicamos a uno de nuestros colaboradores cuya luz, a pesar de una dura lucha, se empieza a extinguir. Ha sido valiente, digna de un reconocimiento especial, pues a pesar de las vicisitudes, dolores y por todo lo que ha tenido que pasar en estos años, luchó incansablemente y con el ánimo siempre en alto. Así debe ser. Esos son los guerreros que este mundo necesita y que dejan una huella en todos aquellos que de alguna forma se cruzaron en sus vidas. A la final, de eso se trata la vida: de dejar buenas huellas en todos y sin duda Ivonne es uno de esos seres especiales. ¡Qué la luz y la fortaleza la acompañen a ella y a toda su familia y qué disfruten de esos momentos gratos que la vida nos ofrece! Ana María Rabatté en uno de sus poemas nos dejó ésta reflexión. En vida hermano, en vida Si quieres hacer feliz a alguien que quieras mucho, díselo hoy, sé muy bueno. En vida, hermano, en vida… No esperes a que se mueran. Si deseas dar una flor, mándala hoy con amor. En vida, hermano, en vida… Si deseas decir “te quiero” a la gente de tu casa, al amigo cerca o lejos, en vida, hermano, en vida… No esperes a que se muera la gente para quererla y hacerle sentir tu afecto. En vida, hermano, en vida… Tú serás muy venturoso si aprendes a hacer felices, a todos los que conozcas. En vida, hermano, en vida… Nunca visites panteones, ni llenes tumbas de flores, llena de amor corazones. En vida, hermano, en vida… Porque la vida es lo único seguro que perdemos, porque no solemos darle el valor que merece y porque es lo más frágil y qué poco cuidamos. Claudia Barthel E

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Fotos: Shutterstock Afrontando la muerte sin miedos En nuestra cultura y por nuestra educación, no cabe duda de que afrontar la muerte es difícil y más aún si se trata de la propia. Ya lo decía el refrán: “Qué cosa extraña es el hombre: Nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere”. S [10] Salud on diversos los motivos que hacen que mayoría de los humanos incorpore un sentimiento de miedo al referirse a ella. Por un lado, la incertidumbre del cuándo y el cómo ocurrirá, además del temor al qué pasará después. Por otro, las convicciones y experiencias que hemos heredado y aprendido de nuestro entorno, tanto familiar como cultural, determinan enormemente la actitud con la que nos enfrentamos al proceso de cesación de la vida, haciendo además que ésta sea única y diferente para cada persona. La forma en que afrontemos la muerte, está íntimamente ligada a la educación que recibimos al respecto. Por mucho que nos pese, la muerte es parte del movimiento natural de la vida y debe ser aceptada con realismo, serenidad y dignidad, sin que se vea distorsionada como algo que tiene que ser doloroso. Pocas personas se inclinan naturalmente por adoptar esta filosofía de vida, sin embargo, aquellas que lo consiguen, tienen una existencia más feliz, según indican los expertos. Dejar los tabús a un lado, es el primer paso a la hora de hacer frente a este mundo desconocido, que no distingue buenos de malos, jóvenes de ancianos, ricos de pobres. Nada hay más universal,

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que el hecho de fenecer. La muerte linda con la vida y es consecuencia de ella. Sin embargo, la muerte no gusta porque así nos educaron y por eso, la sociedad actual se esfuerza en ocultarla, condenando a la clandestinidad al más natural y único evento que todos compartiremos por igual después del nacimiento. Una educación en la materia se presenta como una buena herramienta para prepararnos para este proceso o al menos, para vivirlo de una manera más tranquila y esa educación debe empezar cuando aún somos niños. Es hora de que los progenitores hablen con absoluta normalidad a sus hijos, sin maquillajes ni tapujos, eso sí, siempre utilizando un lenguaje claro y apropiado para la edad de éstos. Cada pérdida debe servirles para reflexionar, ya sea la de su mascota o la de un ser querido. Superar la barrera del miedo es el segundo paso para empezar a ver la muerte desde un ángulo positivo. En este orden de ideas, el temor a perder las cosas y personas figura en el listado de pensamientos que más atormenta nuestra existencia. El Doctor Ricardo Domínguez Camargo, miembro de la Asociación Mexicana de Tanatología A.C. explicaba recientemente a este respecto, que la maestría de la vida es aprender a soltar, porque nada en esta vida nos pertenece. “Algo tan simple de entender nos libraría de muchos problemas; saber que estamos temporalmente con lo que tenemos, que la vida es terminal”, dijo. Al miedo a desprendernos de aquello o aquellos que amamos, se suma también el temor al cuándo y cómo llegará nuestro “final”. Por regla general, deseamos fallecer una vez alcanzada la vejez, de un modo repentino e indoloro, pero lo cierto es que no siempre es así. A veces la muerte es algo que acontece despacio, que nos sigue de cerca y nos toca en el hombro antes de llevarnos o repentinamente y sin previo aviso. No obstante, sorprende ver cómo un gran número de psicólogos y psiquiatras alertan de que los temores al sufrimiento pueden y suelen provocar mayor ansiedad y preocupación incluso que la propia muerte. Por ello, esta idea no ha de ser un argumento para mortificarnos, sino una razón adicional para prepararnos. [11]

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Es curioso pensar que normalmente, cuando se adquiere conciencia de la propia muerte como algo más o menos inminente, el ser humano experimenta primero una sensación de certeza, seguida después de un proceso de negación. Se trata de un mecanismo de defensa que nos protege frente a lo que está por venir, pero tan sólo por un tiempo. Según explica el escritor Pepe Rodríguez en su libro “Morir es nada”, tras este periodo de adaptación, las personas finalmente lo aceptan como un hecho natural y es entonces cuando cambia la forma de relacionarse con la pareja, parientes y amigos. “Es en ese momento cuando establecemos con quienes nos rodean un nivel de intimidad y cercanía, que nos reporta la fuerza necesaria para afrontar la última etapa”. Otro mecanismo de defensa puesto en práctica desde siempre por la humanidad es creer firmemente en algo: una religión, una filosofía o simplemente una idea que nos reconforte. Así, por ejemplo, en el cristianismo, la muerte aparece ligada a la idea de que tan sólo es nuestro caparazón el que muere, pues el alma que lo habita sigue después su camino en la eternidad del Universo. Para estos creyentes, la vida, por tanto, no es más que una corta etapa: un tránsito, una espera o un medio para llegar a un fin. “Sólo hay que leer la vida de los mártires y observar la alegría con la que iban al suplicio, con la fe puesta en el mundo superior que les esperaba”, explica un análisis del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud de Panamá. Todo ello, permite al hombre, en definitiva, adaptarse mejor a la situación. EL DUELO Cuando a lo que nos enfrentamos no es a nuestra propia muerte, sino a la de un ser querido, comienza entonces un proceso cuya intensidad y duración depende de la preparación, del tipo de muerte y el grado de relación que tenía el fallecido con el sujeto que lo sobrevive: el duelo. [12] Salud

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El duelo es el dolor que vivimos ante la pérdida de un ser querido, una reacción natural de nuestro organismo que nos permite adaptarnos a la ausencia de un familiar, un vecino, o un amigo que ha emprendido su viaje. Nunca se está suficientemente preparado para la muerte de un ser querido, y menos aún si se trata de algo repentino (accidente, suicidio, guerra, recién nacido), ya que quedan conversaciones pendientes y procesos difíciles de elaborar. Tampoco hay una receta única para superarlo, porque cada pérdida es única y distinta y cada uno muestra, oculta o siente el dolor de diferente forma. No obstante, según la psiquiatra y escritora suizo-estadounidense Elisabeth Kubler-Ross, una de las mayores expertas mundiales en la muerte, este proceso, y dependiendo de la preparación, puede transcurrir con una dosis de poco dolor y gran aceptación o requerir de un tiempo, pasando por una serie de fases: negación, negociación, rabia, depresión y aceptación. Lo cierto es que, entre más preparada esté la persona a aceptar la muerte como parte natural del camino de la vida, más fácil superará la etapa de la ausencia. En ocasiones los sentimientos rebrotan o se acentúan en épocas como la Navidad, reuniones, cenas o fiestas, cuando se da una disonancia entre la tristeza interior y los estímulos exteriores que dictan que hay que estar alegre. Desde web Psiquiatría Para Todos hacen hincapié en la importancia que tiene la red de soporte social, es decir, iglesia, amigos, familia, profesionales, cultura... De esta manera, la comunicación abierta, la participación y la toma de decisiones conjunta, aumenta las probabilidades de una eficaz adaptación durante el período posterior al deceso. Asimismo, estos sentimientos que afloran durante el duelo, nos preparan involuntariamente para la propia muerte. San Agustín de Hipona solía decir: “La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado. Yo soy yo, vosotros sois vosotros. Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí, como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente. No toméis un aire solemne y triste…La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado. ¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista? Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino. ¿Veis? Todo está bien.” [13]

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TESTAMENTO, temores y dudas más frecuentes a la hora de hacerlo Tanto si es millonario, como si sólo posee unas pocas reliquias, si padece una enfermedad o si está en la plenitud de su vida, ha llegado la hora de enfrentarse a un tema que, por ir ligado estrechamente al fallecimiento, a menudo es relegado a un segundo plano: el testamento. Fotos: Shutterstock [14] Dinero

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E l testamento es un documento mediante el cual un individuo informa a sus seres queridos de su última voluntad, estableciendo de qué manera éstos podrán disponer de sus bienes cuando se produzca su deceso. LPese al rechazo inicial que suele provocar tan sólo oír la palabra, otorgar testamento es el hecho más seguro que realizamos en vida: es un acto personal, que no puede forjarse por medio de un tercero, ni podemos hacer conjuntamente con otra persona, según indica la ley. Asimismo, los testamentos son esencialmente revocables, de tal forma que, en vida del testador, este podrá llevar a cabo cuantos testamentos quiera, aunque finalmente será el último el que prevalezca –por eso es fundamental poner fecha al documento. Si aún no tiene testamento, le mostramos algunas claves que nos ayudarán a comprender mejor el proceso: ¿Me conviene hacerlo? Cuando una persona fallece sin haber otorgado testamento, le corresponde a la Ley definir la forma de distribución de los activos. En muchos casos, normalmente cuando existen herederos forzosos (hijos, cónyuges o ascendientes), las personas consideran que realizar el testamento es un trámite innecesario, pues sus deseos coinciden con lo que marcará la ley. Sin embargo, debemos desterrar esta idea, ya que realizar un testamento es un procedimiento rápido, sencillo y económico, con el que, además de ejercer la libertad de disponer de nuestros bienes como mejor consideremos, evita alargar y encarecer el proceso a nuestros herederos el día de mañana. Esto sin mencionar que por falta de éste, suelen surgir discusiones y otra serie de situaciones que pueden ser incómodas para su familia y generar distanciamientos innecesarios. Tipos de testamento Debemos reflexionar cómo queremos que nuestros bienes sean repartidos y después, decidir qué tipo de testamento nos conviene utilizar. En Panamá, existen varias formas: • Abierto. Es la más común. Se otorga ante notario y sin necesidad de abogado -salvo en algunos supuestos especiales- aunque sí requiere de la presencia de tres testigos. En la notaría reposará el documento original y el testador recibirá una copia. • Cerrado. El testador mantiene en secreto su última voluntad, escribiéndola e introduciéndola en un sobre al que nadie podrá tener acceso hasta que fallezca. Éste debe llevar el sello de la notaría, órgano encargado de hacer constar que el mismo existe y que se encuentra en poder del testador. • Ológrafo. Es el testamento escrito de puño y letra del testador. Aunque esta fórmula permite realizarlo en cualquier momento, lugar y con absoluto secreto de las disposiciones, no es aconsejable, ya que la inobservancia de alguno de los requisitos formales (debe ser autografiado, fechado y firmado) puede conllevar su nulidad, sin olvidar que su posible pérdida o destrucción queda a expensas de los sucesores. [15]

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